EN BUSCA DE
GOBIERNOS CON SERVICIO CIVIL DE CARRERA
Para Estados Unidos y la mayoría de los
países de Europa el contar con gobiernos con servicio
civil es algo viejo, pero en México y América Latina
apenas comienzan a impulsar ese concepto para bien de la
nación y de sus habitantes.
En los últimos años, los gobiernos de numerosos países
de América Latina y Europa Central han impulsado el
diseño y la implantación de servicios civiles. Sin
embargo, para muchos otros naciones los servicios
civiles son parte de una historia administrativa
bastante añeja que, en algunos casos, se remonta a
finales del siglo dieciocho (Francia y Alemania) o a la
segunda mitad del siglo diecinueve (Reino Unido y los
Estados Unidos).
Actualmente, todas las democracias desarrolladas cuentan
con sistemas de servicio civil. Si bien cada una de
ellas cuenta con un modelo distinto, con base en
tradiciones administrativas y necesidades nacionales
diferentes, todos los servicios civiles del mundo poseen
un conjunto de características básicas comunes, que nos
ayudan a entender su importancia histórica y su utilidad
en el presente.
Los servicios civiles son, en primer lugar,
instituciones político-administrativas que brindan
continuidad, experiencia, neutralidad y legalidad a las
estructuras gubernamentales. Los servicios civiles
delimitan un conjunto de puestos de la administración
pública que sólo pueden ser ocupados por “funcionarios
de carrera” y, por lo tanto, restringen la libertad que
los actores políticos tienen para realizar nombramientos
y destituciones discrecionales.
Durante los periodos de cambio político-electorales, los
servicios civiles garantizan que la permanencia de los
funcionarios no se ponga en juego, protegiendo así su
dignidad y profesionalismo. Al mismo tiempo, los
servicios civiles aseguran con ello la continuidad de
las políticas y los servicios públicos que, a final de
cuentas, dependen de la experiencia acumulada de estos
mismos funcionarios de carrera.
La estabilidad que ofrecen los servicios civiles
permite, asimismo, que los funcionarios realicen una
verdadera carrera pública, a lo largo de la cual se van
especializando para desempeñar con mayor eficacia sus
responsabilidades. De esta forma, los servicios civiles
forman un grupo de funcionarios profesionales,
experimentados y capaces, que pueden asesorar con
objetividad y neutralidad a los gobernantes y líderes
políticos en turno, sin importar las tendencias o
valores políticos que aquellos representen.
Finalmente, los servicios civiles han servido también
para frenar el uso arbitrario de puestos públicos como
mecanismo para recompensar lealtades partidistas o
personales y, en consecuencia, han contribuido a
erradicar (o por lo menos a limitar drásticamente) la
corrupción administrativa.
Los servicios civiles son, en segundo lugar, sistemas de
gestión de recursos humanos que fomentan el
profesionalismo, el mérito y la igualdad. Las
administraciones públicas con servicios civiles
desarrollan un conjunto integral de mecanismos para
reclutar, seleccionar, formar, evaluar, promover,
sancionar y motivar a sus funcionarios de la manera más
efectiva posible. En este sentido, los servicios civiles
ayudan a profesionalizar la administración pública en la
medida en que reclutan y seleccionan a los mejores
aspirantes; les brindan la formación y capacitación
necesarias para que cumplan eficazmente sus labores;
evalúan cuidadosamente su desempeño; y les ofrecen
oportunidades para desarrollar una carrera profesional,
que siempre está basada en los méritos individuales y no
en los vínculos políticos o las lealtades personales.
Otro valor esencial
Ahora bien, la imagen de los servicios civiles sólo
queda completa cuando se incluye en ella otro valor
esencial: la igualdad. Por citar el ejemplo más claro,
los concursos públicos abiertos que caracterizan a
tantos servicios civiles son, por un lado, mecanismos
útiles para seleccionar a los candidatos más aptos y,
por el otro, procedimientos igualitarios que intentan
democratizar el ingreso a los puestos de la
administración pública. La igualdad como valor
fundamental de los servicios civiles aparece también en
la aplicación equitativa de los criterios y normas que
rigen las promociones salariales, los ascensos, los
premios al desempeño y las sanciones laborales.
Por supuesto, la experiencia histórica internacional
muestra que el diseño e implantación de los servicios
civiles es una tarea lenta y complicada, por decir lo
menos. Los servicios civiles, además, no resuelven todos
los problemas administrativos, así como la democracia no
ofrece respuesta a todos los problemas
político-sociales. Sin embargo, la experiencia
internacional también enseña que los servicios civiles
contribuyen a mejorar el funcionamiento de los
gobiernos. Por ello, la creación de servicios civiles
resulta sin lugar a dudas una buena noticia para los
países centroeuropeos y para nuestros países
latinoamericanos.
Mauricio I. Dussauge Laguna es maestro en Administración
Pública por la Universidad de Syracuse. Actualmente
realiza una práctica profesional en la Office of
Personnel Management de los Estados Unidos, bajo el
auspicio del programa Fulbright-García Robles de la
Comisión México-Estados Unidos. Los comentarios son a
título personal. Correo electrónico: