|

















| |
INICIO Y...¿
OPERACIÓN? DEL SERVICIO PROFESIONAL DE CARRERA
En abril de 2003, el Congreso de la Unión
aprobó la Ley del Servicio Profesional de Carrera en la
Administración Pública Federal (APF). Después de varias
décadas en las que la discusión se centró en el “por
qué” establecer un servicio civil y la ley ahora obliga
a discutir el “cómo” implantar exitosamente esa
importante reforma administrativa. Y es que en
innumerables ocasiones, las reformas institucionales
fracasan porque los altos mandos de la organización no
creen en un proyecto, no comparten las propuestas o,
simplemente, no están interesados en cierto tema. Dicho
desinterés se traduce en falta de recursos
presupuestales, materiales, humanos e incluso de tiempo,
que condicionan radicalmente el éxito de los nuevos
proyectos institucionales.
Aún cuando la Ley del Servicio Profesional de Carrera en
la A.P.F. obliga a las Secretarías de Estado del
Gobierno Federal a implantar esquemas internos de
profesionalización, puede afirmarse que el primer paso
para construir eficazmente un servicio civil es lograr
que las más altas autoridades de toda institución estén
completamente convencidas de la necesidad del mismo.
Para lograr eso, los responsables del proyecto necesitan
argumentar y persuadir a otros actores internos, con
evidencias históricas y reales, a favor de los
beneficios organizacionales reales que la creación de un
servicio civil traerá consigo: continuidad en los
programas y las políticas, mayor profesionalismo en el
desempeño de los funcionarios, aumento del prestigio
externo, estabilidad laboral, etcétera.
La creación de un servicio civil o profesional es una
tarea bastante compleja que puede dificultarse aún más
si se percibe tan sólo como otra obligación del
calendario de actividades. Además, las fases posteriores
de implantación y gestión cotidiana, así como la
consolidación del servicio civil, requerirán de un apoyo
constante y decidido por parte de las autoridades
institucionales.
Por ello, el punto más adecuado para iniciar la
construcción de un servicio civil, o por lo menos el más
práctico, es conseguir que en el "mercado" diario de los
problemas y soluciones institucionales, se asegure el
apoyo y compromiso duraderos de los directivos hacia el
futuro servicio civil de la institución.
Una vez alcanzado el compromiso sincero de las
autoridades superiores de la institución, el segundo
paso a seguir es el de formar un equipo o grupo de
trabajo base, encargado de conducir buena parte del
proceso de construcción del servicio civil.
Asesores externos
Por supuesto, si las condiciones organizacionales de
personal, tiempo, conocimientos o espacio físico son muy
limitadas, lo más adecuado quizás sea allegarse
tempranamente el apoyo de un grupo de asesores externos.
La principal desventaja de esto es, obviamente, que los
costos del proyecto (económicos y de coordinación)
aumentarán, además de que será necesario reforzar las
posteriores tareas de difusión interna para evitar que
el servicio civil se perciba como algo ajeno o impuesto
a la organización.
Sin embargo, la ventaja de contar con un grupo de
asesores externos es que la organización puede así
dedicarse normalmente a sus funciones y actividades
cotidianas. En cualquier caso, es importante subrayar
que la sustitución de un grupo interno por uno de
asesoría externa de ninguna manera deberá restar
importancia al proyecto, ni tampoco provocar que las
autoridades superiores o el área responsable del
proyecto disminuyan su compromiso con la creación del
servicio civil.
El análisis interno debe enfocarse, inicialmente, a por
lo menos tres ámbitos organizacionales. En primer lugar,
el grupo base tendrá que revisar el marco normativo de
la institución, para conocer con claridad cuáles son las
restricciones legales que enfrentarán los cambios a
realizarse, pero también cuáles serán las repercusiones
jurídicas de estos mismos cambios. La revisión es muy
importante también pues se podrían requerir algunos
ajustes legales que estén fuera del alcance de la
institución y que, obviamente, aumentarán el tiempo del
proyecto.
Ahora bien, el análisis normativo no deberá limitarse a
verificar la viabilidad jurídica del servicio civil con
relación a las leyes y/o reglamentos más generales, pues
a fin de cuentas la nueva ley federal establece
condiciones legales propicias para este tipo de
reformas.
Por el contrario, el análisis normativo deberá
comprender los manuales, acuerdos, lineamientos y demás
normas internas que eventualmente necesitarán
modificarse o suprimirse.
En segundo lugar, el grupo interno deberá revisar las
condiciones presupuestales de la organización para
determinar la viabilidad económica del proyecto. Aun
cuando este punto podría resultar obvio, es importante
destacarlo ya que el éxito del servicio civil dependerá
de que existan los recursos económicos necesarios para
llevarlo a buen puerto.
Tres vertientes
Si bien es cierto que las condiciones económicas no
pueden garantizarse a futuro, el grupo interno sí podrá
trabajar en por lo menos tres vertientes: a) revisando
la factibilidad presupuestal del proyecto en el corto
plazo; b) proponiendo y/o negociando recursos para el
mediano plazo (es decir el comienzo de la implementación
del servicio civil); y c) realizando algunas
proyecciones y diagnósticos para conocer las probables
limitaciones económicas de mediano y largo plazos, que
tendrán una repercusión directa en el diseño y gestión
del servicio civil.
En tercer lugar, el equipo base deberá revisar
simultáneamente las funciones de la organización y su
plantilla de puestos. Este punto es de enorme
importancia, pues permitirá al grupo de trabajo conocer
a detalle cuáles son las características principales de
la organización. El análisis de las funciones y los
puestos permitirá obtener información útil acerca de los
perfiles necesarios para las distintas áreas del
servicio (algo indispensable para construir el sistema
de ingreso), así como para determinar las posibles
líneas de ascenso que habrán de seguir los funcionarios
en su Carrera dentro del servicio civil.
La siguiente etapa será integrar un análisis de las
opiniones (mitos, aspiraciones, miedos, etcétera) del
personal de la organización en torno a la construcción
del servicio civil. Si bien esta etapa podría realizarse
al mismo tiempo que la anterior, resulta útil
describirla aparte por la importancia que tendrá para la
viabilidad política del proyecto. Se trata, en última
instancia, de un diagnóstico que permitirá informar
tanto al grupo encargado del proyecto, como a las
autoridades superiores, acerca de los puntos más
delicados para conducir las negociaciones internas y la
difusión posterior del nuevo servicio civil.
No está de más resaltar la importancia que tiene revisar
la forma en que otras organizaciones regulan sus
servicios civiles, atendiendo especialmente al diseño
básico del Estatuto, Ley o Reglamento principal. El
objetivo de esta revisión será conocer qué ámbitos se
cubren con las legislaciones particulares, qué tanto se
desagregan los diferentes elementos del servicio civil,
qué orden se sigue en el articulado, etcétera.
Asimismo, al análisis legal comparado es importante
porque podrá evitarse que el Estatuto o Ley por diseñar
presente imprecisiones o inconsistencias que otros
estatutos o leyes contienen. Si bien la Ley del Servicio
Profesional de Carrera en la A.P.F. establece una serie
de criterios específicos que deben ser respetados, el
análisis comparado de otras legislaciones puede resultar
un excelente complemento al momento de implantar en cada
dependencia el servicio civil.
Por: Mauricio I. Dussauge Laguna/ Tecnología y
Gobierno


|
|
|
| |





















|