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Edward De Bono, gurú en creatividad, explica los mejores métodos para
desarrollar el pensamiento paralelo.
Un resumen de su ponencia en ExpoManagement
2004.
A continuación, un resumen de la conferencia de Edward De Bono, considerado
como uno de los pensadores más brillantes de las pasadas décadas por la revista
Newsweek y experto en pensamiento paralelo.
Un día, hombre fue a confesarse y le dijo al sacerdote: "anoche me porté muy
mal, le hice el amor a cinco mujeres diferentes." El sacerdote se le quedó
mirando y le regañó: "¡Te portaste muy mal! ¿Qué tipo de católico eres tú?" El
hombre le contestó: "Padre, la verdad, yo no soy católico, pero se lo tenía que
decir a alguien."
Pues bien, por eso escribo y doy conferencias, porque hay cosas que le quiero
contar a alguien.
Si analizamos el mundo de las computadoras, vemos que hay millones de
personas que utilizan alguna clase de software; quizá existan 10,000 personas
que escriben ese software. Si nosotros vemos el mundo de la mente humana, en
cambio, vale la pena preguntarse qué tanto esfuerzo hemos hecho para escribir
software para nuestro cerebro; es decir, métodos o soluciones que permitan el
mejor funcionamiento de nuestra mente. La respuesta es desalentadora: muy poco
esfuerzo. ¿De dónde proviene el software que nuestras mentes utilizan hoy en
día? Data de hace 2,400 años y proviene de tres personajes: Sócrates, quien
diseñó la idea del argumento y el origen de la dialéctica; Platón, quien
perfeccionó la de la verdad, y Aristóteles, que diseñó la epistemología y la
lógica. Estas personas determinaron el software del pensamiento que utilizamos
en la actualidad.
Supongamos que tenemos a un doctor que atiende a un niño enfermo. El doctor
debe determinar qué es lo que tiene en base a la historia, los síntomas y
algunas pruebas. Una vez que el doctor sabe cuál es el problema, debe proceder a
aplicar el tratamiento para que este niño sane. Este es el modelo que aplicamos
para el 90 por ciento de nuestro pensamiento, y consiste en que hay que analizar
la situación hasta que la logramos clasificar en un modelo estándar, para
después darle un respuesta estándar. Esto quiere decir que nuestro pensamiento
tradicional no es muy bueno para la creatividad, ya que sólo nos ayuda a
encontrar un patrón adecuado y seguir en ese camino. La creatividad involucra la
posibilidad de salirnos de ese patrón.
¿Para qué necesitamos la creatividad? Vivimos sumergidos en el tiempo. El
tiempo pasa y recibimos información que periódicamente intentamos utilizar de la
mejor manera posible. Y esto se aplica a nuestro pensamiento personal, cultural
y social. El problema es que, generalmente, utilizamos la información de una
manera lineal y argumentativa. Después de todo, somos hijos de Sócrates y
Aristóteles. La creatividad, empero, no surge de manera argumentativa, y a veces
requiere de una dinámica de pensamiento paralelo.
Va un ejemplo que espero explique este dilema. Un día, un hombre pintó la
mitad de su auto de negro, y la otra mitad de blanco. Cuando le preguntaron por
qué lo había hecho, contestó que le resultaba divertido. Cuando tenga un
accidente, disfrutaré viendo a los testigos contradecirse en los tribunales. En
el pensamiento paralelo, en algún momento, las partes ven en la misma dirección.
La tradición occidental de la argumentación indica que la mejor forma de avanzar
hacia una conclusión es la dialéctica, esto es, frente a una posición tomada,
iniciar la argumentación. Se supone que el debate que así se entabla servirá
para elegir la mejor opción.
Con demasiada frecuencia, no obstante, cada interlocutor se encierra en su
opinión y se empeña en ganar la discusión antes que en resolver la cuestión bajo
análisis. El corazón del pensamiento paralelo está en la posibilidad de cambiar,
en cualquier momento, la posición propia por la de los otros, para observar cómo
se ve la realidad desde un ángulo diferente. Es decir, todos miran en la misma
dirección, pero lo hacen alternativamente.
Los seis sombreros Una forma de liberarse de las ataduras de la discusión
clásica es aplicar la técnica de los seis sombreros para pensar, uno para cada
modo de enfocar la situación.
Uno de los sombreros es el Blanco: es el de la información. Con este sombrero
hay que dejar de lado las propuestas y las conclusiones para concentrarse en los
datos de que se dispone para analizar la cuestión, qué información adicional
hace falta y cómo se podría obtener. Si la información no es concordante, no se
discute para decidir cuál es la mejor sino, sencillamente, se guarda todo en
paralelo. Sólo si se verifica que resulta esencial decidir entre las distintas
versiones, se abre el debate.
Luego tenemos otro sombrero que es el Rojo: es el que representa los
sentimientos, las emociones, la intuición. En las cuestiones de negocios,
supuestamente, estos factores no intervienen. Por supuesto que lo hacen, salvo
que disfrazados de razonamientos lógicos. Con el sombrero rojo, se les puede
manifestar con libertad, sin necesidad de explicarlos ni justificarlos. Antes de
las primeras elecciones en Sudáfrica, aplicaron esta técnica en las reuniones
con los jefes de todos los comités del acuerdo para la paz, obligados a resolver
problemas locales constantemente. Siempre empezaban con el sombrero rojo.
Primero preferían que las personas expresaran sus sentimientos, y sólo después
proseguían con la reunión.
Luego tenemos el sombrero Negro: Como las ropas que portan los jueces, el
sombrero negro simboliza la precaución, la evaluación del riesgo y, también, el
juicio crítico. Excelente sombrero que se convierte en un peligro si se le
utiliza en exceso. Evita los errores, previene las decisiones irrazonables
aportando mesura, señala qué es lo que no se puede hacer, y explica las razones
por las que la decisión no será provechosa. Es el sombrero más usado y, tal vez,
el de mayor utilidad directa, siempre y cuando no se caiga en el extremo de ser
excesivamente cauteloso y negativo. Quizás no se cometan equivocaciones, pero se
habrá matado a la creatividad.
Llegamos entonces al sombrero Amarillo: es el que representa el lógico
positivo, el que permite ver el valor y los beneficios de las ideas, sobre una
base lógica y real. Es como la luz del sol. Mientras el cerebro acepta con
naturalidad el sombrero negro, hace un gran esfuerzo para desarrollarla actitud
sensible a los valores del sombrero amarillo. Es una pérdida de tiempo intentar
ser creativo si no se es capaz de ver la fuerza de las ideas. Este sombrero
exige mayor esfuerzo que cualquier otro porque los beneficios no siempre son
obvios y exigen un trabajo de búsqueda consciente riguroso.
Ahora llegamos a otro sombrero, el Verde: que es crecimiento, energía,
creatividad. Con este sombrero, todos deben ser creativos, desarrollar nuevas
ideas, buscar alternativas y otras posibilidades no exploradas. Abarca la
provocación y el movimiento. No se trata de que una sola persona intente ser
creativa mientras todos los demás se quedan esperando, dispuestos a criticarlo.
Todos deben hacer el esfuerzo creativo. El uso constante de este sombrero, el de
las posibilidades, fue el responsable de los logros, hace 2,000 años, de una de
las grandes civilizaciones, la china. La pólvora, el papel, el bronce. Si
hubieran seguido a ese ritmo, llevarían una ventaja considerable al mundo
occidental. Pero con el advenimiento de los mandarines, dejaron de pensar en las
posibilidades. Y la rueda se detuvo.
El último de los sombreros es el Azul: la visión panorámica, el cielo, el
control, la serenidad y el manejo del pensamiento. Mientras los otros cinco
sombreros buscan los temas, el sombrero azul se concentra en el pensamiento en
sí, en definir la situación y las soluciones alternativas para el problema. Es
el que verifica los procesos, el que sigue la agenda, el que exige informes,
conclusiones y decisiones. Por lo general, el líder es el que usa este sombrero
porque es el responsable de que el proceso de pensamiento termine siendo
productivo.
El pensamiento paralelo exige que, en algún momento, todos utilicen el mismo
sombrero.
Intermanagers 2004.
De Bono Edward, "Creatividad Paralela" (texto resumido del
evento Expomanagement 2004), 2004
http://www.intermanagers.com.mx/ver/notascab.jsp?id=2044
6 de agosto de 2004

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