Época Antigua 2

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4.      Régimen esclavista

Con la aparición de la agricultura y la ganadería, se dio la primer división del trabajo en agricultores y ganaderos, que intercambiaban los productos que unos y otros producían y necesitaban para sobrevivir, al surgir los oficios especializados, como los de tejedor, herrero, alfarero, etc., se dio la segunda división del trabajo y con ello a través de las guerras entre las tribus, se dio paso al régimen de la esclavitud.

El desarrollo de las fuerzas productivas y el nacimiento de la propiedad privada condujeron a la desintegración de las gens.

La comunidad gentilicia, fue desplazada por la comunidad rural. La comunidad rural o de vecinos, a diferencia de las gens, se formaba por individuos no unidos entre sí, necesariamente, por lazos de parentesco. La casa, la economía doméstica, el ganado: todo pertenecía en propiedad privada a cada familia.

En estas condiciones, las personas que desempeñaban dentro de la comunidad las funciones de jefes, caudillos militares y sacerdotes, se aprovecharon de su situación para enriquecerse, apoderándose de porciones considerables de patrimonio común. De esta forma, los titulares de los cargos públicos fueron encumbrándose cada vez más sobre la masa de los miembros de la comunidad, formando la aristocracia gentilicia y transmitiendo con frecuencia cada vez mayor a sus herederos el poder alcanzado por ellos.

Con el desarrollo de las fuerzas productivas, el trabajo del hombre aplicado a la agricultura y la ganadería, comenzó a rendir más medios de sustento que los estrictamente necesarios para atender la vida del hombre, surgiendo la posibilidad de apropiarse del plustrabajo y el plusproducto, o sea, el remanente del trabajo y el producto que sobraba después de cubrir las necesidades más perentorias del trabajador y su familia. Esto propició el que ya no se diera muerte a los cautivos y prisioneros, como frecuentemente se hacía, sino que sería más beneficioso ponerlos a trabajar para otros, convertidos en esclavos.

De esta manera los prisioneros eran esclavos y los esclavistas eran hombres libres, que tenían derechos de los que los otros carecían, con ello nace la propiedad privada y la sociedad se divide en clases sociales. Aparece la explotación del hombre por el hombre, es decir la apropiación gratuita por unos del trabajo de otros.

Los hombres libres, se dividieron en: 1) la clase de los grandes terratenientes; 2) la clase de los pequeños productores (campesinos y artesanos), entre los que había capas acomodadas que también explotaban el trabajo de los esclavos y ocupaban la posición de esclavistas; y 3) los sacerdotes cuya importancia era grande y pertenecían por su situación a la clase de los grandes terratenientes y esclavistas.

El trabajo colectivo fue desplazado por el trabajo individual, la propiedad social por la propiedad privada y el régimen gentilicio por la sociedad de clases. A partir de este período, toda la historia de la humanidad, hasta llegar a la construcción de la sociedad socialista, se convierte en la historia de la lucha de clases.

Los campesinos mantenían fundamentalmente una economía natural[9] pero se veían obligados a vender en el mercado una parte de sus productos, para poder comprar los suyos a los artesanos y pagar los impuestos en dinero. Todo ello hizo que una parte de los producido por el trabajo de los artesanos y campesinos fuera convirtiéndose poco a poco en mercancía[10]. La producción de artículos para el cambio constituye el rasgo característico de la economía mercantil.

A medida que el cambio fue extendiéndose y convirtiéndose en una operación usual, se destacó poco a poco, entre las demás, una mercancía que todo el mundo aceptaba de buen grado a cambio de cualquiera. Esta mercancía comenzó a desempeñar las funciones de dinero.[11]

El progreso de los oficios y del cambio condujo, ya en la remota antigüedad, al despuntar el régimen esclavista de producción a la creación de ciudades. Al principio la ciudad no se distinguía gran cosa de la aldea, pero poco a poco fue concentrándose en ella los oficios y el comercio, iniciándose así el proceso de divorcio entre la ciudad y el campo y de la oposición entre la una y el otro.

A la par del aumento de la masa de mercancías intercambiadas, se ensancharon los límites territoriales del intercambio, surgiendo la necesidad de intermediarios entre vendedores y compradores, función que desempeñaron los mercaderes.[12]

La segregación de la clase de los mercaderes, gente dedicada, no a producir, sino a cambiar los productos fue la tercera gran división social del trabajo.

El incremento de la producción y el cambio acentuó considerablemente las desigualdades patrimoniales, en manos de los ricos se acumulaba el dinero, mientras los pobres se veían, más frecuentemente, obligados a recurrir a los ricos para solicitar préstamos, a veces en especie, pero también en dinero. Los ricos prestaban con fines de lucro proporcionando el préstamo a crédito con elevados intereses. De esta forma se tenía a los deudores sojuzgados y si no pagaban los reducían a la esclavitud y los despojaban de sus tierras. Surgió la usura que contribuyó a enriquecer a unos y a sojuzgar económicamente a otros.

La propiedad privada se extendió a la tierra, la cual comenzó a venderse e hipotecarse. Si el deudor no podía pagar al prestamista, tenía que abandonar su tierra y vender en esclavitud su persona y la de sus hijos, para rescatar la deuda. Surgen así los grandes terratenientes que arrebatan a las comunidades rurales y campesinas sus tierras y pastizales. De esta forma la economía esclavista se ensancha, fortalece y extiende a todas las ramas de la producción. El trabajo de los esclavos se convierte en la base de la existencia de la sociedad, estableciéndose el modo esclavista de producción.

Con la propiedad privada, surgen los grandes terratenientes que al mismo tiempo eran grandes esclavistas. Surgen también los pequeños productores, campesinos y artesanos; los sacerdotes y los esclavos dividiéndose de esta forma la sociedad en estas clases sociales.

El nacimiento de la propiedad privada y la división de la sociedad en clase hizo necesaria la aparición del Estado.

Históricamente, los órganos del régimen gentilicio perdieron poco a poco su carácter popular. Convirténdose en órganos de usurpación, dominio y opresión sobre sus tribus y las tribus vecinas. De los jefes y caudillos militares surgieron los príncipes y los reyes. Su autoridad descansaba, en otro tiempo por haber sido elegidos, ahora comenzaron a emplear su poder para defender los intereses de la minoría poseedora así como para dominar y reprimir a los esclavos, de esta forma surge el poder del Estado.

En esta época, el Estado se encargaría de proteger una a minoría explotadora y refrenar a la gran mayoría explotada.

El estado esclavista mantuvo a las masas de esclavos sujetas a obediencia y acabó convirtiéndose en un extenso aparato de sojuzgamiento y de violencia sobre las masas populares. La democracia de la Grecia y de la Roma antiguas, que tanto ensalzan los historiadores burgueses, era, en realidad, una democracia de esclavistas.

La Ley económica fundamental del régimen esclavista fue la producción de productos excedentes para ser aprovechados por los esclavistas, mediante la rapaz explotación de los esclavos que eran de su propiedad[13].

5.      Administración china

Confucio (h. 552-h. 479 a. de C.), según la tradición pasó la juventud en la pobreza, sentó las bases de un buen gobierno en China, desempeñó cargos desde magistrado local hasta primer ministro, aunque nunca estuvo satisfecho de lo que aportó. Al retirarse de la vida pública escribió sobre aspectos políticos y de gobierno entre otros:

Dejó establecido: que aquellos que ocuparan posiciones públicas, deberían conocer las condiciones del país, con el propósito de que que cuenten con la capacidad de resolver adecuadamente los problemas públicos, para lo cual deberían de tomar en cuenta diferentes opiniones, hacer estudios imparciales y carentes de egoísmo, resolviendo los asuntos de manera moderada, práctica y lógica, de acuerdo a las normas de la ética. Tener un gran espíritu público, excluir el favoritismo y el partidarismo, para promover el bienestar económico del pueblo.

Consideraba que en el arte de gobernar había de tener presentes los asuntos públicos sobre todas las cosas y en practicarlos infatigable, consistente y continuamente, para lo cual se hacía necesario estudiar los pequeños fenómenos estatales, observando las políticas fundamentales del gobierno.

Micius o Mo-ti fundo quinientos años a. de C. una rama de la misma escuela, que difería de Confucio en aspectos meramente filosóficos. Y seiscientos años antes de esa fecha, Chou usó un manual elaborado por Confucio sobre su gobierno y administración y al cual se le dio características de Constitución, que estableció reglas sobre organización, funciones, procedimientos, labores de rutina, controles, castigos y registros.

Por varios siglos los Chinos tuvieron un sistema administrativo de orden, con un servicio civil bien desarrollado y una apreciación bastante satisfactoria sobre muchos de los problemas modernos de administración pública[14].

6.      Administración democrática griega

Matemáticos, economístas, filósofos y profundos pensadores. En su organización social favorecieron nel desarrollo industrial y comercial. Han sido, sin duda, los formadores de la ideología moderna. Discutieron y analizaron, los conceptos del origen y organización del Estado; la libertad, la propiedad privada y la ética mercantil.

A continuación analizarémos la influencia de los filósofos griegos más representativos del período clásico.

a)      La influencia de los filósofos griegos

Desde la antigüedad, la administración ha recibido gran influencia de la filosofía. Haimann, como también Koontz y O´Donnell se refieren al filósofo griego Sócrates (470 na.C.-399 a.C.) quien, en su discusión con Nicómaco, expone su punto de vista acerca de la administración como una habilidad personal separada del conocimiento técnico y de la experiencia:

Con respecto a cualquier cosa que él pueda presidir, un hombre será, si sabe lo que necesita y si es capaz, de proveerlo, un buen dirigente, ya sea que tenga la dirección de un coro, de una familia, de una ciudad o de un ejército. ¿ No es también un trabajo castigar a los malos y honrar a los buenos? Por tanto, Nicómaco, no despreciéis a los hombres hábiles en administrar sus propios haberes, pues los quehaceres privados difieren de los públicos sólo en magnitud, en otros aspectos son similares; pero lo que más se debe observar es que ninguno de ellos puede ser dirigido sin hombres. Los quehaceres privados no son dirigidos por una especie de hombre y los públicos por otra: pues aquellos que conducen a los negocios públicos no utilizan hombres de naturaleza diferente de aquellos empleados por quienes dirigen los negocios privados; y quienes saben emplearlos, conducen tanto los negocios públicos como los privados juiciosamente, mientras que aquellos que no saben se equivocan en la administración de ambos.[15]

(1)        Platón (429 a. C.- 347 a. C.)

Filósofo griego, nacido en Atenas discípulo de Sócrates, escribió La República, las Leyes, Critón, Fedón, Georgias, El Banquete, y otras obras, con motivo de la muerte de Sócrates en el año 399 a. de C., Platón -preocupado profundamente por los problemas políticos y sociales inherentes al desarrollo social y cultural del pueblo griego- escribe La República, en donde expone su punto de vista sobre el estilo democrático de gobierno y sobre la administración de los negocios públicos. En su obra pretendió formular un modelo de organización pública gobernada por una aristocracia de filósofos y sabios, a los que les prohibía acumular riqueza, por ser ésta contraria a la naturaleza de la bondad y la virtud.

(a)        Origen del Estado

Platón derivó el origen del Estado de la necesidad humana de asociarse y de la división del trabajo, estableciendo:

“La ciudad nace, en mi opinión, por darse la circunstancia de que ninguno de nosotros se basta a sí mismo, sino que necesita de muchas cosas... Así pues cada uno va tomando consigo a tal hombre para satisfacer esta necesidad y a tal otro para aquella; de este modo, al necesitar todos de muchas cosas vamos reduciendo en una sola vivienda a multitud de personas en calidad de asociados y auxiliares, y a esta cohabitación le damos nombre de ciudad”. “Cuando más, mejor y más fácil se produce, es cuando cada persona realiza un solo trabajo de acuerdo con sus aptitudes, (...) y sin ocuparse de nada más que de él”.

Platón analizó cinco formas de gobierno de los humanos hasta su época: Aristocracia[16], Oligarquía[17], Timarquía[18], Democracia[19] y Tiranía[20].

Se inclinó por el régimen aristocrático, en el que los gobernantes deben ser filósofos y tender a la contemplación del bien. Los describe, explica cómo deben ser seleccionados y probados, y detalla los elementos de la formación que debían recibir.

(b)       Jerarquía de la organización social

Platón concibe a la sociedad organizada en torno a dos regímenes económicos sociales: el comunista para los gobernantes y guerreros, y el de la propiedad privada para todos aquellos que no deben intervenir en el gobierno.

Sostiene que los hombres son de tres clases, según predomine en ellos lo racional, lo irascible y lo concupiscible, lo cual da lugar a tres razas diferentes:

1.   La de oro, de los gobernantes;

2.   La de plata, de los guerreros; y,

3.   La de hierro y bronce, de los labradores, comerciantes, artesanos, etc.

Para justificar tal división, Platón recurrió al mito de los Dioses:

Pero escucha ahora el resto del mito. “Sois, pues, hermanos todos cuantos habitáis en la ciudad –les diremos siguiendo con la fábula-, pero al formaros los dioses hicieron entrar oro en la composición de cuantos de vosotros están capacitados para mandar, por lo cual valen más que ninguno; plata, en la de los auxiliares, y bronce y hierro en la de los labradores y demás artesanos. Como todos procedéis del mismo origen, aunque generalmente ocurra que cada clase de ciudadanos engendre hijos semejantes a ellos, puede darse el caso que nazca un hijo de plata de un padre de oro, o un hijo de oro de un padre de plata, o que se produzca cualquier otra combinación semejante entre las demás clases. Pues bien, el primero y principal mandato que tiene impuesto la divinidad sobre los magistrados ordena que, de todas las cosas en que deben comportarse como buenos guardianes, no haya ninguna a que dediquen mayor atención que a las combinaciones de metales de que están compuestas las almas de los niños. Y si uno de éstos, aunque sea su propio hijo, tiene en la suya parte de bronce o hierro, el gobernante debe estimar su naturaleza en lo que realmente vale y regalarle, sin la más mínima conmiseración, a la clase de los artesanos y labradores. O, como auxiliar en el segundo, pues, según un oráculo, la ciudad parecerá cuando la guarde un guardián de hierro o de bronce. “He aquí la fábula. [21]

El comunismo platónico exige comunidad de mujeres para extirpar de la vida humana la distinción de lo tuyo y lo mío

(c)        Selección de los Gobernantes

Considera Platón que es necesario seleccionar a los hombres mejor dotados para unirlos con las mujeres notables para mejorar progresivamente la raza. Además, propuso con e3l mismo fin que se aplique el infanticidio a los nacidos débiles o enfermos.

Dice el filósofo en la misma obra:

  • “Bien -concluí-. Y después de esto, ¿qué tenemos que definir? ¿No hablaremos de cuáles de los ciudadanos han de gobernar o ser gobernados?

  •  -¿Por qué no?

  •  -¿Es, pués, evidente que los gobernantes deben ser más viejos y más jóvenes los gobernados?

  •  -Evidente.

  •  -¿Y que tienen que gobernar los mejores de entre ellos?

  •  -También.

  •  -¿Los mejores labradores no son los mejor dotados por la agricultura?

  •  -Sí.

  •  -Entonces, puesto que los jefes han de ser los mejores de entre los guardianes, ¿no deberán ser también los más aptos para guardar una ciudad?

  •  -Sí

  •  -¿No se requerirán, pues, para esta misión personas sensatas, influyentes y que se preocupen, además por la comunidad?

  •  -Así es.

  •  -Ahora bien: cada cual suele preocuparse más que por nada por aquello que es objeto de su amor.

  •  -Forzosamente.

  •  -Y lo que uno más ama es aquello para lo cual se tiene por conveniente lo que lo es para uno mismo, y lo que, si prospera, cree el amante prosperar él también, y si no, lo contrario.

  •  --Cierto- dijo

  •  -Habrá, pues, que elegir entre todos los guardianes a los hombres que, examinada su conducta a lo largo de toda su vida, no parezcan más inclinadas a ocuparse con todo celo en lo que juzguen útil para la ciudad y que se nieguen en absoluto a realizar aquello que no lo sea.

  •  -Ciertamente, son los más apropiados –dijo.

  •  -Creo, pues, que es menester vigilarles en todas las edades de su vida para comprobar si se mantienen en esta convicción y no hay seducción ni violencia capaz de hacerles olvidar y hechar por la borda su idea de que es necesario hacer lo que más conveniente resulte para la ciudad.

  •  -Pero, ¿qué quieres decir con ‘echar por la borda’? –preguntó.

  •  -Voy a explicártelo –contesté-. A mí me parece que una opinión puede salir de nuestro espíritu con nuestro asenso o sin él, cuando siendo falsa, sale uno de su engaño y si él, siempre que se trate de una opinión verdadera”[22]

(d)       Producción

Al referirse a la clase productora apuntó que ésta no debe enriquecerse, aunque afirma que se requiere un capital para la producción, y señala que debe haber separación entre la clase productora y el Estado.

(e)        Esclavitud

Platón justificó la esclavitud moralmente para los bárbaros, pero no así para los griegos

(f)         Conclusión platónica

Al finalizar el libro IX sobre las formas de gobierno y de gobernar, aclara que su República no existe más que para razonamiento y que nunca se dará en ningún lugar de la Tierra.

Textualmente dice:

  • Ya te entiendo. Hablas del Estado cuyo plan hemos trazado y que sólo existe en nuestros pensamientos; porque no creo que haya otro parecido en toda la Tierra.

  • Acaso haya, cuando menos en el cielo, un modelo para todo el que quiera consultarlo y regir por él la conducta del alma. Por lo demás, poco importa que ese Estado exista o haya de existir algún día; lo cierto es que el sabio no consentirá nunca en gobernar otro que ése.

  • Así es, verosímilmente

Muchas de las afirmaciones de Platón son débiles a la luz de los acontecimientos actuales, pero se deben tener presentes, al juzgarlo, la época en que vivió y sobre todo su intención. En el caso de la República la proyecta como un pensamiento teleológico, un modelo ideal del que debe aprender mucho todo administrador.

En todo caso, no es producto de la casualidad que el pensamiento de Platón haya perdurado 2400 años y siga siendo estudiado.[23]

(2)        Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.)

Otro filósofo griego, discípulo de Platón, nacido en Estagira, Macedonia[24], del cual discrepó bastante, sobre todo a partir de su concepción del origen de las ideas utópicas de La República y de Las Leyes, al grado de que se dice que Platón fue el “idealista” y Aristóteles fue el “realista”.[25]

Propició un enorme impulso a la filosofía, así como a la cosmología, a la gnoseología, a la metafísica, a las ciencias naturales, abriendo las perspectivas del conocimiento humano de su época. Fue el creador de la lógica. En su libro Política, estudia la organización del Estado y distingue tres formas de administración pública, a saber:

1.   monarquía o gobierno de una persona (que puede redundar en tiranía);

2.   aristocracia o gobierno de una elite (que puede degenerar en oligarquía);

3.   democracia o gobierno del pueblo (que puede convertirse en anarquía).[26]

Su obra más discutida en administración, Ciencia Política, Derecho y Economía fue La Política, en la que distingue los conceptos de Estado y gobierno (autoridad) y plantea la necesidad de separar la autoridad del estado en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Señala la organización de funciones de éstos. Esta división se conserva hasta nuestros días en muchos Estados. En este aspecto se le considera antecesor de Montesquieu quien estableció la operatividad del principio de división de poderes, base de la limitación del ejercicio del poder.

(a)        Origen del Estado

Aristóteles, al referirse al orden de la sociedad critica que Platón hubiera saltado del concepto de individuo al de aldea, sin tomar en cuenta a la familia como una célula social inicial básica del Estado. El “Estagirita” incluye erróneamente al esclavo, como elemento de la familia tratando de justificar así, a la esclavitud. El título II libro I de La Política se inicia con el siguiente párrafo:

“Siendo pues ahora manifiesto de qué elementos se compone la ciudad, es necesario hablar en primer lugar del régimen familiar ya que toda la ciudad consta de familias. En el régimen familiar pueden distinguirse ciertas partes correspondientes a las partes de que consta la familia; ahora bien, la familia completa se compone de esclavos y libres. En todo objeto de nuestra investigación deben buscarse ante todo sus elementos más simples; y los primeros y más simples elementos de la familia son el señor y el esclavo, el marido y la mujer, el padre y los hijos….”

(b)       Naturaleza del Estado

Mientras que Platón concibe la administración del Estado en un todo unitario, Aristóteles considera que esa unidad lo destruye, porque la esencia misma del estado consiste en la multiplicidad unificada y ésta debe estar basada en el bien común.

(c)        Comunismo aristotélico

Aristóteles consideró posible la colectivización de la producción agrícola, pero con la modalidad de que cada quien trabaja su propia tierra y la producción, así lograda debe quedar indivisa, para que cada uno vaya tomando de ella lo que necesite.

La dificultad práctica de este régimen es obvia; necesariamente, habrá desigualdad entre la aportación de trabajo y la parte que cada uno retira de la producción comunitaria, lo que dará lugar a los que reciben menos y trabajen más, reclamen contra aquellos que han recibido más por un esfuerzo menor.

(d)       Aristóteles economista

Las concepciones de Aristóteles normaron las actividades administrativas, señalando que el Estado se debe orientar teológicamente o sea que ha de tener presente su finalidad y objetivos en el bien común. También estudió la teoría del valor, dando conceptos como: valor de uso; valor de cambio; la moneda, como unidad de cambio; y la teoría del valor intrínseco de la moneda.

Dejó establecido que el Estado debe orientarse teleológicamente o sea que ha de tener presentes su finalidad y objetivos: el bien común.

Según el “Estagirita”, los actos administrativos, económicamente hablando pertenecen a dos categorías:

a) La economía natural que se encarga de la administración de los recursos.

b) La crematística que se encarga del incremento y adquisición de los recursos.

La economía natural está éticamente justificada. No así la crematística a la que reprobó. Considera que cuando los recursos provienen del pastoreo, caza, pesca y agricultura, son productos de la Naturaleza y no del trabajo humano. Pero cuando la finalidad de la producción de recursos es el comercio, resulta inmoral, porque la auténtica crematística, apunta, proviene del deseo ilimitado de los hombres de poseer bienes y sobre todo dinero.

Aristóteles no considera a la distribución de la producción como elemento necesario. Pensaba en una comunidad autosuficiente, sin problema de distribución, aunque ya en aquella época hubo intercambio de bienes inclusive de ultramar. Con respecto a las prácticas crematísticas de la época y especialmente al monopolio, indicó que sería útil que los políticos la prohibiesen.

Textualmente, en La Política, se puede comprobar esta afirmación:

“Debería además hacerse una colección de los relatos que andan dispersos sobre los métodos que ciertos individuos pusieron en práctica con éxito para hacer fortuna. Todo esto puede ser útil para quienes tienen en estima la crematística, como ejemplo la especulación lucrativa que se atribuye a Tales de Mileto, a causa sin duda de su sabiduría, pero que puede ser de aplicación universal. Cuéntase, en efecto, que como las gentes le vituperaran su pobreza, y dijeran ser causa de ella la inutilidad de la filosofía, pudo prever desde el invierno, por sus conocimientos de astronomía, que había de haber, en el verano siguiente una abundante cosecha de olivos; y con el poco dinero de que pudo disponer, otorgó fianza para asegurarse todos los molinos de aceite en Mileto y Quíos mediante un módico alquiler, ya que nadie hacia una oferta mayor. Cuando llegó la estación, y al acudir una multitud en demanda apremiante y simultánea de molinos, los subarrendó en los términos que le pareció, allegando mucho dinero y demostrando así que para los filósofos es cosa fácil enriquecerse cuando quieran, pero que no es éste el blanco de su afán. De este modo, dícese, acreditó Tales su sabiduría, más como hemos dicho, es un expediente financiero que aplica en general todo aquel que puede hacerse de un monopolio. A este expediente acuden las ciudades que se hallan en apuros financieros, constituyendo el monopolio de los víveres. En Sicilia hubo un tipo que usó del dinero que tenía en depósito para comprar todo el hierro que salía de las fundiciones, y después, cuando llegaron los comerciantes de los diversos mercados, fue el único vendedor; y sin elevar exageradamente el precio, ganó cien talentos sobre un capital de cincuenta. Cuando Donisio tuvo noticia de esto ordenóle que no permaneciera más en Siracusa, pero le permitió que se llevase su dinero”.

Por otro lado, Aristóteles estudió la teoría del valor, desde un punto de vista económico y definió conceptos como:

  •  Valor de uso

  •  Valor de cambio

  •  La moneda, como unidad de cambio

  •  La teoría del valor intrínseco de la moneda

(e)        Aristóteles, en la teoría administrativa

Aristóteles, tuvo gran influencia en el pensamiento Medioeval sus concepciones normaron las actividades  administrativas de la época y varios siglos después.

Los últimos enfoques administrativos indican la necesidad de que las organizaciones se guíen por objetivos claros, producto de su naturaleza, su origen o su finalidad. La administración por objetivos se basa en ese principio. Esto no es nuevo. En La Política, Aristóteles señalaba ya que el Estado se debe orientar teleológicamente o sea que ha de tener presente su finalidad y objetivos: el bien común.

Añade que el hombre debe buscar su perfección en la realización de sus objetivos y que por consiguiente sólo puede alcanzar su verdadera grandeza cuando orienta su actividad a la consecución de sus fines vitales.

Aristóteles fue el filósofo griego que más influyó en el pensamiento Medioeval. Sus concepciones normaron las actividades administrativas, básicamente las mercantiles. Y todavía en nuestros tiempos hay fuertes influencias de la ética aristotélica en diversas corrientes de pensamiento y en diferentes disciplinas.

No ponemos, pues, en duda el valor histórico de su pensamiento filosófico y humano. Al referirse a él no hay que hacerlo dogmáticamente; hay que estudiarlo, analizarlo y discutirlo.[27]

El señalaba que comprar y vender es una manera de hacer dinero “contraria a la naturaleza” y critica fuertemente la usura, al grado de que en su libro Política y Ética, Aristóteles escribió:

“De las dos maneras de hacer dinero, una es la Administración del hogar y la otra el comercio al por menor; la primera es necesaria y honorable pero la última es un tipo de intercambio, justamente censurado, puesto que resulta contrario a la naturaleza y es un modo por el cual algunos hombres se benefician a costa de los otros”

La transcripción anterior demuestra que los valores (el concepto del bien o del mal que tiene una sociedad) han jugado un papel importante en el desarrollo de la administración. La concepción de Santo Tomás de Aquino  sobre los actos de comercio o administrativos, cambian y le dan nuevos valores al ser humano.

Los estudios efectuados por Max Weber, en su libro La Ética Protestante y el Desarrollo del Capitalismo, buscan mostrar por qué los protestantes con una nueva ética se desarrollan más que quienes profesan otras creencias.

Posiblemente el desarrollo industrial de nuestra época se debe no sólo al descubrimiento de la máquina de vapor, sino también a los valores éticos.

No cabe duda que la ideología juega un papel importante en el modo de producción y por tanto en las teorías administrativas.[28]

b)     Administración gubernamental griega

Como ha quedado establecido, el desarrollo de la administración democrática griega, se dio en cuatro etapas evolutivas: monarquía que tuvo relativa importancia desde el punto de vista administrativo, aristocracia, que duró hasta el siglo quinto a. de C., tiranía y democracia.

En el sistema Aristocrático, las dos principales instituciones públicas fueron: Areópago y Arconato, con las responsabilidades Legislativas y Ejecutivas.

En la Democracia, existió una asamblea popular denominada la ecclesia, en donde residía la autoridad máxima y en la que participaban directamente todos los ciudadanos. De esta forma se da la primera manifestación de gobierno de la mayoría y en donde la soberanía del estado la tiene el pueblo. Es aquí donde se dan buena parte de las bases de nuestro sistema democrático. Los ciudadanos, solamente podían ejercer sus derechos personalmente no pudiéndose hacer representar o que hablaran en su nombre.

En la ecclesia se discutían los asuntos y se formulaban políticas a través de decisiones en las que participaban todos los ciudadanos.

Al órgano ejecutivo, se les denominaban los Arcontes, eran electos cada año, integrado por un cuerpo pluri-personal de nueve miembros desde la época de Perícles.

Tres de los Arcontes, recibían un adjetivo adicional de acuerdo a sus funciones: Arconte polemarco.- Asuntos de guerra; Arconte eponimo.- Asuntos de gobierno actual y Arconte religioso.- Asuntos de ese campo.

También existió otra Institución denominada Helialia, que comprendía un conjunto de tribunales populares (uno por tribu) y sus funciones eran eminentemente de orden judicial.

Todos los ciudadanos a partir de los 30 años de eedad, si gozaban de la plenitud de derechos, podían ejercer la función de helialistas . Cada uno de los tribunales estaba compuesto de 500 a 600 personas, pero no todas eran llamadas a sentarse o a prticipar enj todos los negocios, ni tampoco eran obligados a inscribirse.[29]

Aristóteles en su República a los atenienses, dio a conocer el sistema de la suerte empleado por los Arcontes para distribuir entre los ciudadanos la multitud de cargos de jueces de los referidos tribunales.[30]

Las causas sometidas al conocimiento de la Helialia se dividían en dos categorías: negocios o inetereses privados 8dikai), y negocios o inetreses públicos (grapahi).

En el año 462 a.C., Pericles estableció una compensación para quienes sirvieran a tales cargos, con el propósito de lograr la estabilidad y continuidad de los servidores públicos, pero a pesar de ello los griegos no lograron contar con un servicio eficiente.

En el año 430 a.C., el mismo Pericles pronunció una oración fúnebre en memoria y honra de los héroes de la guerra del Peloponeso, en la cual definió en qué consistían las bases democráticas de la administración.

Una reconstrucción interpretativa hecha por el estadounidense Walter R. Agard la presenta en los siguientes términos:

"Nuestro gobierno se llama democrático, por el hecho de que su administración está en manos, no de pocos, sino de muchos. A pesar de que ante los ojos de la luz todos los hombres son iguales, son recompensados por la comunidad por sus méritos. Ni la posición social, ni las riquezas deben ser determinantes, solo la habilidad del hombre. Los ciudadanos se interesan por asuntos públicos y privados, aquel que no sirve públicamente tiene menos méritos. Compartimos el estudio y la decisión de la política pública, en la creencia de que el debate no es obstáculo para la acción pero que ella tiene grandes posibilidades de fracaso si no va precedida de la discusión. En consecuencia, prestamos la mayor iniciativa en lo que hacemos y la mayor deliberación en lo que planificamos” .[31]

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Fuentes:


[9]     Es aquella en que los productos de trabajo se destinan a ser consumidos dentro de la
         misma unidad que los produce.

[10]    Es el producto que no se destina al consumo sino al cambio, a la venta en el
          mercado.

[11]    Es la mercancía universal que sirve para valorar todas las demás y que actúa, como
          intermediaria en las operaciones de cambio.

[12]    Los mercaderes, en su afán de lucro, compraban las mercancías a los productores
          para llevarlas al mercado, situado a veces a gran distancia del lugar de producción, y
          venderlas allí a los consumidores.

[13]    Academia de Ciencias de la URSS, op. cit. pp. 30-38.

[14]    Jiménez Castro Wilburg, op. cit., pp. 51-52.

[15]    Platao, Discurso de Sócrates, Porto Alegre, De. Globo, 1955, Livro III, Cap. 4, citado
          por Chiavenato Idalberto, op. cit., p. 30.

[16]    Las “mejores familias”, socialmente superiores y reconocidas como tales, aquellas
          que ocupan un lugar aparte en la alta estima social y con frecuencia en la política. En
          sentido estricto, alta nobleza, cuyo rango y preeminencias son hereditarias y
          establecidos legalmente por encima de los demás estratos políticos, constituían la
          aristocracia por excelencia.

[17]    Gobierno de una minoría; forma de gobierno en la que el poder supremo se ha
          confiado a unos pocos miembros de la sociedad o ha sido usurpado por ellos;
          ancianos, consulta militar, etc.

[18]    Gobierno de hombres nobles. Este sistema de gobierno prevaleció en Esparta, como
          régimen de transición entre la aristocracia y la oligarquía, a causa de una disensión de
          la primera, por haber sido nombradas en el seno del gobierno personas poco aptas.

[19]    Gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía: Pericles organizó la Democracia en
          Atenas. La Democracia es contraria a la Aristocracia.

[20]    Todo ejercicio de poder, cualquiera que sea su origen, arbitrario, despótico y, de
          ordinario, cruel; ejercicio del poder no limitado por la ley o la constitución; “poder
          puro y simple”; la especie de poder que no supone aquiescencia alguna por parte del
          súbdito. Puede ejercerse por un individuo o por un grupo.

[21]    Platón, La República, Ed. Porrua, S.A. México, 1976, citado por Hernández y
          Rodríguez Sergio, Fundamentos de Administración, Facultad de Contaduría y
          Administración, UNAM, Ed. Interamericana, Primera Edición (México 1980), p. 58.

[22]    Hernández y Rodríguez Sergio, Fundamentos de Administración, Facultad de Contaduría
          y Administración, UNAM, Ed. Interamericana, Primera Edición (México 1980), pp.58-59.

[23]    Hernández y Rodríguez Sergio, op. cit., pp. 59-60.

[24]    Es por ello que se le conoce como el “Estagirita”.

[25]    Hernández y Rodríguez Sergio, op. cit., p. 60.

[26]    Chiavenato Idalberto, op. cit., p. 30.

[27]    Hernández y Rodríguez Sergio, op. cit., pp. 61-63.

[28]    Hernández y Rodríguez Sergio, op. cit., pp. 6-7.

[29]    No faltaban personas de buena voluntad que desearan actuar en los estrados de la
          justicia a pesar de los salarios módicos que se pagaban -dos óbolos diarios-,.
          Generalmente eran ciudadanos de medianas condiciones económicas quienes
          participaban en los tribunales de justicia (jurados, más bien), que por su edad, a
          veces un poco avanzada, no tenían otros quehaceres. La mayor parte eran habitantes
          de la ciudad, pues los labradores no estaban en aptitud de abandonar sus tierras y
          cultivos.

[30]    El único requisito exigido al helialista era el juramento que debía prestar en el sentido
          de respetar la Constitución de la ciudad, juzgar de acuerdo con las leyes, no permitir
          se lesionase la propiedad, ni recibir regalos, en fín, escuchar a todos por igual y votar
          de acuerdo con su conciencia, se deseaba asegurar la honestidad y honradez más que
          sus grandes capacidades intelectuales.

[31]    Jiménez Castro Wilburg, op. cit., pp. 53-56.

 

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