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Premio Nacional del Trabajo 2012.

Premio Nacional del Trabajo 2012.

Entrega a los trabajadores de la Dirección de Organización y Desarrollo Administrativo de la Universidad Autónoma del Estado de México del Premio Nacional del Trabajo 2012 por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social del Gobierno de México. More »

 

Denuncia Pública

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

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Denuncia de hechos

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

El Observatorio Mexicano de Derechos Humanos ha tenido conocimiento de una agresión ocurrida la madrugada del 2 de enero de 2019 en contra de tres personas de la sociedad civil ocurrida en la comunidad de Hermosillo, municipio oficial de Las Margaritas, Chiapas. Los agresores se presentaron como miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y rompieron el acuerdo de la comunidad (mayoritariamente no zapatista) que había aceptado recibir talleres de salud, derechos sexuales/reproductivos y deportes. Los militares del EZLN amenazaron a las personas que impartían los talleres para que no regresaran a la comunidad.

También se nos ha hecho de nuestro conocimiento que, derivado de lo anterior, se citó a una persona de nombre Bernabé, de la comunidad de Miguel Hidalgo (municipio oficial de Ocosingo), para que el día de mañana (7 de enero) se presente ante el pueblo para ver “si sigues haciendo pendejadas o te damos cuello”.

Hemos informado de los presentes hechos al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y al Congreso Nacional Indígena / Concejo Indígena de Gobierno.

Desde OMDHAC nos mantendremos atentos y en los siguientes días ampliaremos la información.

Infancias robadas: la violencia de las pandillas en El Salvador

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Fuente: UNICEF

© UNICEF El Salvador/ 2017/ Martinez
Los dos niños llevan cuatro años sin ir a la escuela, pero no son los únicos: más de 15.000 estudiantes abandonaron la escuela en 2015 a causa de la violencia, según informa el Ministerio de Educación.

 

Por Michelle Centeno

SAN SALVADOR, El Salvador, 24 de noviembre de 2017 – Las lágrimas caen por su rostro. Entre sollozos, describe el sufrimiento que ha sufrido su familia a manos de una de las bandas callejeras más peligrosas del mundo. Hace una pausa, toma aliento y se seca las lágrimas.

Lorena* es madre de cuatro. Vive con su marido Julio y sus hijos en un barrio marginal de San Salvador, uno de los lugares más violentos de El Salvador.

La familia regentaba un pequeño negocio fuera de su hogar. En enero de 2013, los miembros de una banda se presentaron en su casa y les pidieron dinero.

Presas del miedo, decidieron dárselo. Como no tenían efectivo, les entregaron parte de sus existencias. La banda los amenazó de muerte si denunciaban lo ocurrido a la policía.

Los miembros de la banda siguieron acudiendo a su casa durante meses, hasta que un día Julio les dijo que no podían pagarles más. Unos días después, 20 miembros de la banda llegaron allí armados, y comenzaron a golpear la puerta y a pedirles dinero.

Amenazaron y agredieron a toda la familia, incluidos los niños. Les dijeron que, si querían seguir con vida, tenían 72 horas para reunir 10.000 dólares.

Como sabían que sería imposible reunir tal cantidad, empaquetaron lo que pudieron y escaparon. No podían permitirse llegar muy lejos, así que tuvieron que conformarse con reubicarse en otra parte de la ciudad controlada por una banda adversaria.

Desde que huyeron, las represalias han sido bestiales: un pariente de la familia fue despedazado y a otro lo asesinaron de un tiro. Ellos siguen recibiendo amenazas y viven con el miedo constante de lo que pueda pasar después.

Imagen del UNICEF: A no guns allowed sign in El Salvador
© UNICEF/UN0126899/Heger
Un signo estropeado indica que las armas están prohibidas. El Salvador registra la tasa más alta de asesinatos de todo el mundo: en 2015, hubo 103 homicidios por cada 100.000 residentes.

 

Unos niños que no pueden ser niños

Sus hijos mayores, Bryan, de 14 años, y Jaime, de 16, llevan cuatro años sin ir a la escuela. Pero no son los únicos: según el Ministerio de Educación, más de 15.000 estudiantes abandonaron la escuela en 2015 a causa de la violencia.

Después de que asesinaran a sus familiares, los niños tuvieron que dejar de jugar en la calle. Los dos están convencidos de que ellos también morirán.

“¿Por qué lo hicieron? No habíamos hecho nada malo”, dice Bryan, mientras Jaime pone la cabeza sobre la mesa y solloza. No hay una respuesta posible. ¿Por qué iba alguien a robarle su infancia a unos niños inocentes que merecen jugar, ir a la escuela y tener una vida normal?

Los niños sueñan con “un lugar bonito que sea seguro y en el que podamos conocer a gente buena, trabajar para ayudar a la familia y tener una educación”. Pero en sus ojos no hay esperanza: solo un reflejo de los años vividos con miedo y en escondites.

Imagen del UNICEF: Children play with toys in El Salvador
© UNICEF El Salvador/ 2017/ Martinez
Dos de los niños juegan en casa. El Salvador registra una de las tasas más altas de todo el mundo de homicidios entre adolescentes.

 

Unos padres que no pueden proteger a sus hijos

Julio piensa en cómo era su vida antes de que ocurriera todo esto. Recuerda vivir humildemente en el campo, en paz y sin que nunca les faltara comida. Ahora, sin embargo, todo es angustia, miedo y pobreza.

“No puedo permitir que salgan, porque creemos que nos matarán. Ni siquiera podemos dormir por la noche. Mi mujer y yo nos turnamos para hacer guardia”, asegura.

Sienten que sus vidas penden de un hilo. Las palabras dejan de tener significado cuando no hay forma de garantizar su protección ni la posibilidad de un futuro seguro. Tristemente, esta incertidumbre es una realidad a la que se enfrentan miles de personas como ellos, en su país y en su región.

La familia denunció su caso en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), que está trabajando con algunas organizaciones de las Naciones Unidas como UNICEF y ACNUR para ayudarlos. Si se considera que la familia cumple con los requisitos, les darán asilo y los enviarán a una ubicación segura.

La oficina de UNICEF en El Salvador se ha asociado con el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) para colaborar en los casos de desplazamientos y migraciones forzadas, así como ayudar a ubicar a familias vulnerables en hogares seguros. Aún se necesitan recursos y asistencia para reforzar las iniciativas de protección.

*Los nombres se han cambiado para proteger la identidad de la familia.


Lea a continuación:
En uno de los barrios más peligrosos de El Salvador, un padre crea un futuro más brillante para sus hijos

Invertir en una mejor atención durante los primeros días de los bebés supone salvar vidas en Kirguistán

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Kyrgyzstan/2017/Vlad Ushakov
Dos bebés en la unidad de reanimación en el Centro Nacional de Bishkek para la Maternidad y la Infancia.

Por Sven G. Simonsen

En la última década, niños kirguisos como Omurkal y Omurbek han tenido cada vez más posibilidades de sobrevivir y prosperar. Descubra cómo UNICEF está apoyando al Ministerio de Salud para ayudar a marcar una diferencia real en el número de muertes infantiles en Kirguistán.

BISHKEK, Kirguistán, 3 de noviembre de 2017 ̶ “Ella es la hija que soñé tener”, dice Nargiza. “Cuando la veo en la incubadora, le toco las manos, las piernas, para darle mi amor”.

Dentro de la incubadora descansa la pequeña Omurkal, el primer hijo de Nargiza, que nació a las 30 semanas. Nargiza tiene cáncer. Debido a que su condición se deterioró y su nivel de hemoglobina descendió de forma alarmante, los médicos realizaron una cesárea.

Eso fue hace dos semanas.

Imagen del UNICEF: A mother sees her baby in emergency care.
© UNICEF Kyrgyzstan/2017/Vlad Ushakov
Nargiza viene todos los días a ver a su hija Omurkal, que todavía recibe cuidados de emergencia después de nacer prematuramente hace dos semanas.

Nargiza y Omurkal

Aunque Omurkal está aún bajo la atenta supervisión de los trabajadores de atención de emergencia del Centro Nacional de Bishkek para la Maternidad y la Infancia, Nargiza ve que su hija está mejorando.

“Al principio, no lloraba, ni siquiera tenía voz”, dice la madre primeriza.

“Pero ahora puedo escucharla y reconozco su voz”, agrega con una sonrisa de amor y alivio.

Nazira y Omurbek

En otra habitación del centro, Nazira sostiene a su hijo Omurbek. Al igual que Omurkal, Omurbek nació hace dos semanas, unas 30 semanas después del embarazo. Es el tercer hijo de Nazira. La familia vive en la región occidental de Talas; Nazira estaba visitando la capital cuando rompió fuente.

Dio a luz en este hospital, y el niño fue inmediatamente conectado a un CPAP, una máquina de respiración asistida específicamente diseñada para bebés. Cuatro días después, Omurbek podía respirar solo. Al día siguiente, el equipo comenzó a darle leche materna con una sonda.

Hoy, Omurbek descansa tranquilamente en el pecho de su madre. Nazira parece relajada y confiada sosteniendo a su bebé, pero estaba preocupada cuando tuvo que dar a luz a Omurbek antes de tiempo. “Estaba [nerviosa], pero luego vi a otras madres con niños prematuros que estaban bien y empecé a preocuparme menos”. Uno de los niños pesaba solo 900 gramos al nacer, pero engordó otros 300 gramos en un mes: mi hijo pesaba 1.280 gramos cuando nació”, dice.

Tan pronto como Omurbek comience a amamantar normalmente, la madre y el bebé se irán a casa.

Imagen del UNICEF
© A doctor checks on two babies.
La Dra. Sagynbio Abdualieva examina a dos bebés. Es la jefa de la unidad de reanimación en el Centro Nacional de Bishkek para la Maternidad y la Infancia.

Mejores posibilidades de supervivencia

Familias como las de Nargiza y Nazira se han beneficiado de un sistema de salud que ofrece a los niños que nacen prematuramente y están gravemente enfermos una posibilidad considerablemente mayor de supervivir que hace 10 años.

Durante la última década, en Kirguistán se ha producido una disminución constante en la tasa de mortalidad infantil. Durante este tiempo, UNICEF ha trabajado con el Ministerio de Salud para mejorar las capacidades de los trabajadores de salud, modernizar los equipos y organizar mejor los procesos hospitalarios y los sistemas de derivación.

Kirguistán es uno de los 62 países del mundo que alcanzó el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la mortalidad infantil en más de dos tercios. En 2007, la mortalidad de niños menores de 5 años en Kirguistán fue de 36 por cada 1.000 nacidos vivos. Para 2015, había bajado a 21. Durante el mismo período de tiempo, la mortalidad infantil se redujo de 32 a 19 por cada 1.000 nacimientos y la mortalidad neonatal disminuyó de 19 a 12 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

Cambios que dan resultados

Con la idea de mejorar la situación de los niños, se empezó a averiguar más sobre el problema. En 2009, UNICEF completó un estudio para identificar las principales causas de muertes infantiles en Kirguistán, y las formas más efectivas de salvar las vidas de los niños. UNICEF y el Ministerio de Salud utilizaron estos hallazgos como un modelo para preparar un paquete de intervenciones. El gobierno del Japón fue el principal donante para este trabajo.

La recomendación más importante fue mejorar la reanimación de los recién nacidos por medio de capacitación y la adquisición de equipos. Desde 2015, casi 650 médicos, parteras y enfermeras han recibido capacitación sobre reanimación y atención de recién nacidos.

El personal del hospital ha recibido capacitación por equipos en lugar de individualmente a fin de llegar a la mayor cantidad posible de trabajadores. Para garantizar que estas nuevas aptitudes se pongan en práctica, los especialistas en monitoreo visitan los hospitales regularmente.

Resolver los “grandes problemas”

“Tuvimos grandes problemas aquí antes de comenzar a trabajar con UNICEF”, dice la Subdirectora del Hospital de Infecciones de la República, la Dra. Ainura Uzakbaeva.

“No teníamos equipos modernos, los médicos no estaban capacitados para resucitar a los niños, el personal no estaba formado para trabajar en equipo, y así sucesivamente. Ahora nuestro personal tiene mejores aptitudes y mejores equipos, y nuestros servicios están más orientados al paciente”, dijo la Dra. Uzakbaeva.

La Directora Regional de UNICEF para Europa y Asia Central, Afshan Khan, visitó recientemente el hospital, se reunió con las madres y los recién nacidos y observó de primera mano las mejoras en la entrega de equipos y servicios.

“Kirguistán ha logrado un progreso significativo en el fortalecimiento de la prestación de servicios de salud materna y neonatal, que sirve de ejemplo para otros países de Asia central. Estos sólidos resultados demuestran que las inversiones en los primeros 1.000 días de la vida de un niño son esenciales”, dijo la Sra. Khan.

Lea a continuación: Los jóvenes de Kirguistán aportan el cambio positivo a una zona después del conflicto

OMDHAC participa en Congreso de Derechos Humanos en la U-Erre

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Monterrey, N.L. (12 de octubre de 2017).- Carlos Treviño Vives, consejero del Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) participó en el primer Congreso de Derechos Humanos organizado por la Universidad Regiomontana.

La ponencia de Carlos Treviño llevó por título “Las ONGs y el Pacto Mundial de la ONU”. Durante su exposiciòn, Treviño Vives habló sobre la participación de la sociedad civil en la iniciativa de las Naciones Unidas sobre las empresas.

El Pacto Mundial de las Naciones Unidas es una iniciativa internacional que promueve la aplicación de principios relacionados con los derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción en las empresas. El Obsrevatorio Mexicano de Derechos Humanos A.C; es parte del Pacto Mundial como organización de la sociedad civil.

Los equipos médicos móviles son el sustento de los niños de Yemen

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Yemen/2017
El equipo médico revisa a Yahya, que sufre desnutrición aguda grave.

 

Más de 20 millones de personas necesitan desesperadamente asistencia humanitaria en Yemen después de más de dos años sumidos en un conflicto brutal. La infraestructura del país está destruida y sus servicios médicos, paralizados. Casi siete millones de personas no saben cómo van a conseguir su próxima comida y 380.000 niños están en peligro de sufrir desnutrición aguda grave. UNICEF está ayudando a los equipos médicos móviles a llegar a niños como Yahya, de cuatro años, que viven en zonas remotas, y proporcionarles la asistencia que necesitan para sobrevivir.

Por Thomas Charteris, de Relief International

SANÁ, Yemen, 16 de octubre de 2017 – “Está muy débil y ya no puede ni caminar. Ha perdido mucho peso”. Muhammad, de 50 años, está desesperado cuando llega al equipo médico móvil. Ha ido caminando con su hijo Yahya en brazos, que tiene cuatro años y pesa como una pluma. Muhammad ha visto a otros niños de su aldea morir de desnutrición y tiene miedo que su hijo sufra el mismo destino.

Muhammad vive con su esposa y sus otros 10 hijos en una pequeña casa de piedra y de suelos sucios. En su aldea no hay retretes ni agua corriente. El hospital más cercano se encuentra a tres horas de viaje por carreteras rocosas de montaña.

La primera vez que supo de la existencia del equipo médico móvil fue cuando nuestros voluntarios de la comunidad fueron a la puerta de su casa para realizarles pruebas de desnutrición a sus hijos. Le informaron de que Yahya necesitaba tratamiento urgente.

“Sabía que Yahya podría morir si no acudíamos a esta instalación móvil para pedir ayuda”, asegura Muhammad. “No sabía qué le pasaba, pero por aquí no había nadie que nos pudiera ayudar”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN078072/Alzekri
En agosto de 2017, un equipo de voluntarios fue casa por casa para concienciar acerca del modo de protegerse contra un brote de diarrea líquida aguda o cólera. UNICEF y sus aliados lanzaron la campaña de concienciación, en la que participan miles de voluntarios de todo el país.

 

Ayuda para sobrevivir

Tras evaluar el estado de Yahya, la enfermera les advirtió que el niño podría morir en las próximas semanas si no recibía tratamiento. Los médicos proporcionaron a Muhammad un suministro del suplemento nutricional Plumpy, hecho con cacahuete, y le pidieron que llevara de nuevo a Yahya una semana después para una revisión.

Muhammad lleva a Yahya al equipo médico todas las semanas y su estado mejora considerablemente. Aunque sigue padeciendo desnutrición aguda grave, la circunferencia de su brazo –el indicador de la desnutrición—ha crecido de 8,5 cm a 10,5 cm.
Además, Yahya está visiblemente más feliz y activo. Ha comenzado a caminar de nuevo y hasta su cabello se ha espesado un poco.

Más de la mitad de las instalaciones de salud de Yemen han dejado de funcionar y, como consecuencia, los equipos médicos móviles suelen ser la única forma de proporcionar a los niños ayuda esencial para sobrevivir. Desde julio de este año, UNICEF y aliados como Relief International han proporcionado tratamiento a cerca de 82.000 niños con desnutrición aguda grave. Sin embargo, el número de personas que necesitan asistencia sigue creciendo y UNICEF está reclamando más financiación para llegar a los niños más vulnerables de Yemen y poder ayudarlos.

Lea a continuación:

Familias desesperadas ante un brote de cólera que se propaga por Yemen

Mario Arturo Carbajal Roque presentará ponencia en Durango

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Durango (septiembre de 2017).- Mario Arturo Carbajal Roque, colaborador del Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) presentará la ponencia “La justicia restaurativa dentro del nuevo modelo del sistema penitenciario”.

La ponencia se llevará a cabo dentro del marco de la Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario el 22 de septiembre en el Aula Magna del Centro Cultural y de Convenciones Bicentenario de Durango, a las 9:30 horas.

Invitamos a la sociedad en general de Durango para que puedan asistir.

Dejando atrás una Barbuda devastada ante la amenaza de un nuevo huracán

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Eastern Caribbean Area
Sasha Lewis describe su calvario mientras espera para abordar un barco que la llevará desde la devastada Barbuda a la relativa seguridad de Antigua

 

Por UNICEF Caribe Oriental

Sasha Lewis está entre los residentes de Barbuda que están evacuando la devastada isla debido al feroz huracán Irma, para encontrar refugio de la nueva tormenta que se avecina. 

BARBUDA, 8 de septiembre de 2017 – El sol se refleja en el mar cuando Sasha Lewis aborda el barco que la transportará junto a otros muchos residentes de la devastada isla de Barbuda a la relativamente segura y cercana isla de Antigua.

El buque, llamado Excellee, es una confortable embarcación que normalmente transporta a los turistas que buscan una experiencia tropical en este popular lugar de vacaciones conocido por sus legendarias arenas rosadas. Sin embargo, durante los dos últimos días, la embarcación de recreo se ha convertido en un buque salvavidas que ayuda a los residentes a evacuar la isla de menos de 60 kilómetros cuadrados, que los fuertes vientos de 295 kilómetros por hora se ha llevado por delante.

Debido a la destrucción que les rodea, se espera que, antes de que acabe el viernes, dos tercios de los 1500 habitantes del Caribe Oriental haga este viaje de una hora hasta Antigua, donde intentarán regresar a la normalidad.

Después una catastrófica tormenta, otra está por venir

El Gobierno ha declarado el estado de emergencia en Barbuda y ha instado a los residentes a evacuar voluntariamente.

La urgencia de encontrar refugio es inmensa. El huracán José, que sigue de manera inquietante casi el mismo camino de Irma, con vientos de más de 200 kilómetros por hora, ya tiene a Barbuda y a otras islas del norte del Caribe a la vista. El gobierno ha emitido una nueva alerta de huracán, el último, por ahora, en una atareada temporada de huracanes sobre el Atlántico.

Sin embargo, salir de la isla no es fácil, ya que el único aeropuerto sufrió diversos daños y permanece cerrado. Unos cuantos barcos han acudido a la llamada y el puerto se ha llenado de residentes, siendo los niños, enfermos y ancianos los primeros en tratar de salir.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Eastern Caribbean Area/2017/Thomas
La única escuela secundaria en Barbuda fue destruida después de que el huracán Irma golpeara la isla. La escuela debía reanudarse el lunes 11 de septiembre, después de las vacaciones de verano.

Lo que las familias dejan atrás

Sasha, embarazada de siete meses de su primer hijo, y los otros residentes de Barbuda, no se plantean esperar a José en Barbados: el 95 por ciento de las viviendas ha resultado dañadas o destruidas.

“Mi familia está en Antigua. Yo estoy sola aquí”, dice Sasha, de 23 años, mientras espera su turno para abordar el barco. “No estoy dejando nada atrás. Ya no hay casa, ni nada … todo lo que he conseguido en mi vida se ha ido. No tengo nada, ni siquiera ropa. Estoy aquí por la gracia de Dios y las oraciones de mi madre y mi hermano y mi hermana, así que doy gracias a Dios por la vida”, asegura.

Para Sasha, los recuerdos de Irma son aún más dolorosos cuando recuerda que su amiga Tevelle Jeremías perdió a su hijo de dos años, Charles Francis Jr., mientras los violentos vientos destrozaban su casa, que estaba ubicada a solo dos puertas de la suya.

“No sé por lo que mi amiga está pasando, pero lo siento por ella… ese bebé era como mi propio hijo y no lo olvidaré”, dice. Charles es, hasta ahora, el único fallecido durante la tormenta.

Ayudando a los niños dondequiera que se encuentren

UNICEF trabaja en Barbuda con la Agencia Regional de Gestión de Desastres, gobiernos y otros aliados internacionales para asegurar que la población, en especial los niños y niñas afectados, reciban la asistencia necesaria.

“Nuestra prioridad es llegar a los niños y niñas donde quiera que estén dado que son los más necesitados”, asegura Khin Sandi-Lwin, representante de UNICEF para el Caribe Oriental.
 
UNICEF provee refugios provisionales, tabletas de purificación de agua y kits de higiene para familias desplazadas junto con otros suministros tales como lonas, mantas y contenedores de agua potable a comunidades desplazadas en Barbuda, Anguila, Islas Vírgenes Británicas y Islas Turcas y Caicos.

>> Ayuda a los niños afectados por el huracán Irma

 Lee a continuación:

Huracán Irma: El equipo de UNICEF en Haití en primera línea

Una escena de destrucción. Anguila. Mi casa

Huracán Irma: U-report trabaja para proteger a los niños y niñas en peligro

En uno de los barrios más peligrosos de El Salvador, un padre crea un futuro más brillante para sus hijos

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Fuente: UNICEF

© UNICEF El Salvador/2017/Centeno
David, Katherine, Steven Alexander y Lupita caminan por el Conacaste Eco Cultura, un espacio para los niños en una de las zonas más peligrosas de El Salvador. David siempre ha dado amor incondicional a su hija y a sus dos hijastros.

Por Michelle Centeno

SANTO TOMAS, El Salvador, 8 de Septiembre de 2017- David Corena, padre de Lupita, de 11 años, vive en una remota comunidad de Santo Tomás, un municipio que figura entre los más violentos de El Salvador.

Cuando Lupita nació, David y su esposa se separaron y la niña se quedó con él. En ese momento, David se comprometió a desempeñar un papel importante en la vida de su hija, no quería que su propia hija repitiera su historia de crecer sin un padre.

 “Siempre he querido disfrutar de cada momento con ella, desde que era una bebé, porque ver a un niño pequeño crecer son momentos muy hermosos para un padre, ver cuando da sus primeros pasos y comienza a caminar o cuando dice la primera palabra y luego empezar a hablar… todos esos momentos son tan especiales y permanecen para siempre en la memoria, en el corazón. Ser padre es lo más hermoso de la vida”, concluye David con voz emotiva. “Lupita es lo mejor que me ha pasado”.

Temor y violencia afectan a la región

El apoyo y protección de David es particularmente importante para su hija debido al contexto en el que viven.

El crimen organizado ha crecido en El Salvador y en las vecinas Honduras y Guatemala a raíz de guerras civiles que dejaron a muchas personas desempleadas y con fácil acceso a armas. Pandillas fuertemente armadas tienen ahora decenas de miles de miembros en los tres países, en donde se dedican a la extorsión, asesinatos, tráfico de drogas, robo de automóviles, venta de armas ilegales, secuestros y luchas territoriales.

Con 103 homicidios por cada 100.000 habitantes en el 2015, El Salvador tiene la tasa de asesinatos más alta del mundo. Santo Tomás, donde viven David y Lupita, es uno de los municipios más violentos. Muchos niños y familias deciden huir, haciendo un peligroso viaje hacia el norte en busca de seguridad y oportunidades.

Imagen del UNICEF
© UNICEF El Salvador/2017/Centeno
David ayuda a Lupita con su lectura. Ella ha vivido con él desde que sus padres se separaron poco después de que ella naciera.

Dando ejemplo

Haber crecido sin su madre ha representado para Lupita algunas dificultades. Sin embargo, a pesar del desafío de situaciones como sentirse incómodo preguntándole a su papá sobre los problemas de las mujeres, ella está agradecida por todo el apoyo que le da.
“Lo que más aprecio de mi padre es que siempre me ha apoyado y nunca me ha dado la espalda. Siempre he estado con él “, dice Lupita, y añade que una de las cosas favoritas que le encanta hacer con su papá es leer.

David se siente tan empoderado en su papel de padre que hace dos años asumió la responsabilidad del cuidado de los hijos de su pareja actual: Katherine, de 12 años y Steven Alexander, de 5 años. Ambos hijastros tienen padres diferentes que nunca estuvieron presentes en sus vidas.

“Lo amo como si fuera mi padre. Nunca me ha despreciado ni a mí ni a mi hermano. Nos ama como si fuéramos sus verdaderos hijos. Siempre cuida de nosotros y nos da lo que necesitamos “, dice Katherine.

Todos los días, los tres niños esperan ansiosamente que su papá vuelva del trabajo para pasar algún tiempo juntos. Su rutina de la tarde es sentarse a la mesa para comer juntos y hablar de su día, y tienen una tradición familiar de encender una vela mientras que su papá les habla sobre valores.

De niña a líder de la comunidad

Lupita es un rayo de sol y una líder en su comunidad. Es franca y articulada, sabia y brillante, fuerte y resiliente.

Lupita y Katherine siguen el ejemplo de su padre y su madre, defensores muy activos de los derechos de los niños y participan en proyectos que mejoran la calidad de vida del barrio, como el programa Conacaste Eco Cultura, iniciativa apoyada por UNICEF para promover espacios seguros, educativos y creativos para las familias de Santo Tomás.

La atención amorosa temprana, la orientación y el cuidado que Lupita recibió de su padre, la han ayudado a convertirse en quien es hoy. Su familia, especialmente su padre, están muy orgullosos de ella. David añade: “Quiero que sea una jovencita segura e inteligente que pueda cuidar de sí misma. Me preocupa la situación actual (en el país), lo que me hace pensar que no quiero un futuro oscuro para mi hija. Quiero que crezca sana y feliz, y que se desarrolle de la mejor manera posible en esta sociedad”.

 

Conacaste Eco Cultura es un espacio acogedor para los niños que pretende reintegrar a los niños en las comunidades y abordar algunas de las causas de la violencia y la migración en El Salvador. El parque se instala en un espacio público abandonado que se ha transformado en un espacio seguro para que niños y adolescentes jueguen y participen en actividades como la pintura, el deporte, la música y la fotografía. Gracias también a este espacio, UNICEF identifica a los niños que necesitan apoyo y los alienta a volver a entrar al sistema escolar formal.

Agua y hambre: Cuatro cosas que necesitas saber

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Fuente: UNICEF

© UNICEF/UN055942/Gilbertson

 

Los conflictos, la sequía, los desplazamientos y las enfermedades están generando crisis humanitarias muy graves y han dejado a 20 millones de personas al borde de la hambruna en Yemen, Somalia, Sudán del Sur y el nordeste de Nigeria, de los cuales casi 1,4 millones son niños desnutridos en peligro de muerte inminente.

Estas crisis se están extendiendo a los países vecinos: una grave sequía azota la región del Cuerno de África; más de un millón de niños refugiados de Sudán del Sur que huyen del conflicto están llevando al límite la capacidad y los recursos en Uganda; y por toda la cuenca del Lago Chad se producen desplazamientos como resultado de los conflictos, el cambio climático, la degradación medioambiental y la pobreza.

Cuando hablamos de hambruna pensamos casi siempre en la carencia de alimentos. Sin embargo, con cada vez más frecuencia, estas crisis de alimentos atañen no solo a la seguridad alimentaria sino también al agua salubre, al saneamiento y a la atención de la salud, muy en especial la prevención y el tratamiento de las enfermedades. Esto se debe a cuatro razones que explicamos a continuación:

© UNICEF/UN053466/Modola
Una mujer sostiene un cubo donado por UNICEF durante una Misión de Respuesta Rápida en la aldea de Rubkuai, Estado de Unidad, Sudán del Sur.

1. Los conflictos

Los conflictos son el factor común que conllevan al riesgo de hambruna en los cuatro países, pues son la causa del deterioro o la destrucción de los sistemas de agua y saneamiento en cada de uno de ellos. En Yemen, dos años de intensos enfrentamientos han ocasionado daños y deterioros en las redes de suministro urbano que casi colapsan estos servicios esenciales en las ciudades más importantes del país. En el nordeste de Nigeria, se estima que un 75% de la infraestructura de agua y saneamiento ha quedado dañada o destruida en las zonas afectadas desde el inicio del conflicto. En Sudán del Sur, que lleva más de tres años de conflicto encarnizado, casi la mitad de los puntos de suministro de agua de todo el país han quedado dañados o destruidos por completo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN057031/Hatcher-Moore
En las afueras de Juba, Sudán del Sur, Amal, de 17 años, empuja una carretilla con una jarra de agua sin tratar.

2. La sequía

El cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos como las sequías e inundaciones pueden agotar o contaminar los suministros de agua, lo que pone en peligro tanto la calidad como la cantidad del agua que consumen comunidades enteras. En las zonas donde la escasez de agua es extrema, las familias abandonan sus hogares y tienen que competir por fuentes de agua insuficiente o insalubre, lo que aumenta la vulnerabilidad ante las enfermedades así como los riesgos en materia de protección. En Somalia, la situación humanitaria se deteriora con rapidez debido a la grave sequía que comenzó en el norte en 2016, que actualmente afecta a la mayor parte del país. También ha afectado a otros países del Cuerno de África como Djibouti, Etiopía y Kenya. En Sudán del Sur, la sequía estacional hace que personas y animales tengan que competir por el agua, contribuyendo a agotar unos recursos hídricos ya de por sí exiguos. La región del Lago Chad, en África occidental, ha perdido cerca del 90% de su masa hídrica desde 1963 debido a la variabilidad climática y a la presión demográfica, lo que ha tenido consecuencias devastadoras para la seguridad alimentaria de esta región.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN065871/Alzekri
Niños reciben tratamiento por sospecha de cólera en el Hospital Sab’een de Sana’a, Yemen.

3. El agua y la malnutrición

El agua insalubre y el saneamiento deficiente pueden llevar a la malnutrición o hacer que empeore. “Por mucho que un niño malnutrido coma, no se pondrá bien si el agua que bebe es insalubre”, afirma Manuel Fontaine, Director de Programas de Emergencia de UNICEF. El agua insalubre puede ocasionar diarrea, que a su vez, al impedir que el niño obtenga los nutrientes que necesita para sobrevivir, puede llevarle a la malnutrición. Los niños malnutridos son también más vulnerables a las enfermedades que se transmiten por el agua, como el cólera. En todo el mundo hay cerca de 2.100 millones de personas que carecen de agua salubre.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN057061/Abubakar
Zara recoge agua en el campamento de Bakassi para desplazados internos en Maiduguri, Nigeria.

4. Los desplazamientos

Cuando las personas tienen que abandonar sus hogares debido a los combates o a la sequía, los niños y las familias se hacen más vulnerables tanto a los abusos como a los riesgos para la salud. En los desplazamientos, los niños a menudo no tienen más remedio que beber agua insalubre. Los campamentos provisionales carentes de letrinas se convierten en focos para la propagación de enfermedades. Los niños, que ya de por sí son vulnerables y más susceptibles a las enfermedades, no suelen tener acceso a hospitales o centros de salud cuando están en tránsito. Hay cerca de 8,3 millones de personas desplazadas en estos cuatro países amenazados por la hambruna.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN061107/Knowles-Coursin
Una joven llena envases con agua para su casa en el campamento para personas desplazadas internamente en Galkayo, Somalia.

Cómo ayuda UNICEF

UNICEF combate la hambruna suministrando agua salubre a más de 2,5 millones de personas en las zonas afectadas por la hambruna.

Mantenemos a los niños con vida transportando camiones con miles de litros de agua a los campamentos para refugiados, ofreciendo apoyo a los hospitales y a los centros de tratamiento del cólera, reparando los grandes sistemas de agua y saneamiento de las ciudades, entre otros esfuerzos.

• En Yemen, UNICEF ha llegado a más de 5 millones de personas desde comienzos de año por medio de diversas iniciativas esenciales para la supervivencia, en especial ayudando en la explotación de las redes de abastecimiento de agua y los sistemas de tratamiento de aguas residuales (por ejemplo, con el suministro de combustible y electricidad para que las centrales de tratamiento y extracción sigan funcionando), clorando las fuentes de agua, transportando agua en camiones, distribuyendo conjuntos de materiales de higiene, y otras intervenciones.
• En las zonas de Sudán del Sur afectadas por el cólera, UNICEF ha perforado 22 pozos a fin de llevar agua potable a más de 210.000 personas. En todo el país, cerca de 207.000 personas han obtenido acceso al saneamiento y 610.000 disponen ahora de agua potable.
• En las zonas del nordeste de Nigeria afectadas por el conflicto, UNICEF ha colaborado con aliados para llevar agua potable a 845.000 personas. Para muchos trabajadores encargados del programa WASH (Agua, Sanidad e Higiene), esto supuso poner en peligro sus vidas a fin de proveer estos servicios esenciales a las personas necesitadas.
• En Somalia, se ha proporcionado acceso provisional al agua potable a 1,66 millones de personas, y más de 890.000 personas han recibido kits de higiene básicos para prevenir la propagación de las enfermedades.

Lea a continuación:

El agua: un recurso preciado

Agua, Saneamiento e Higiene

La determinación de un médico sirio frente a la violencia y el desplazamiento

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Fuente: UNICEF

En todo el mundo, los conflictos están causando enormes estragos en las vidas de millones de niños y niñas. Cada vez con más frecuencia, los niños son blanco de ataques deliberados e indiscriminados y se les priva de asistencia humanitaria que puede salvarles la vida.

Debemos proteger a todos esos millones de niños atrapados en conflictos armados. En este Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, únase a las Naciones Unidas y sus aliados para reclamar conjuntamente que la infancia no sea un objetivo #NotATarget. Leer más>

© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Alqassab
El doctor Khaled examina a un niño en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF, situado en una zona rural de Lattakia.

 

Casi la mitad de las 540.000 personas que viven en estado de sitio en la República Árabe Siria son niños. Siga al Dr. Khaled, un trabajador humanitario que pone en peligro su propia seguridad para proveer asistencia médica a los niños y familias de su localidad de origen.

Por Lina Alqassab y Yasmine Saker

LATTAKIA, República Árabe Siria, 18 de agosto de 2017 – Hace dos años, una escalada de la violencia en Idleb, ciudad del norte de Siria, obligó al Dr. Khaled y su familia a abandonar su hogar. Hacía tan solo cuatro días que su hijo había venido al mundo.

“Mi esposa aún se estaba recuperando del parto por cesárea y sufría una grave depresión postparto”, contó el Dr. Khaled, recordando el día que huyeron de su hogar.

“Estábamos en un estado de conmoción, abrumados por el miedo de tener que abandonar nuestro hogar para siempre”.

Una larga huida

Dejando todo atrás, la familia emprendió la marcha hacia una aldea retirada de Idleb. Las carreteras estaban casi totalmente bloqueadas por otras familias que, hacinadas en sus coches, intentaban huir de los violentos ataques.

“Tardamos seis horas en hacer un viaje por carretera que en condiciones normales habría llevado una hora”, dijo. “Para cuando llegamos, a mi hijo le había brotado un eczema debido a las elevadas temperaturas que soportó durante tanto tiempo. Ni siquiera quería tomar el pecho, lo cual agravaba la ansiedad de mi esposa”.

Aunque era un lugar seguro, las condiciones de vida en la aldea eran duras, pues no había ni agua ni electricidad. La familia del Dr. Khaled tenía que compartir una pequeña casa rural con otras tres familias.

En las semanas siguientes continuaron trasladándose de una aldea a otra en busca de una vida mejor para su familia, y acabaron por instalarse, sanos y salvos, en la ciudad de Hama.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Alqassab
El doctor Khaled mide el perímetro braquial de una niña para comprobar si está malnutrida, en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF situado en una zona rural de Lattakia.

Pero a pesar del largo y agotador viaje, el Dr. Khaled decidió no quedarse allí.

Prefirió regresar a su ciudad de Idleb para ayudar a las familias que, como la suya, huían de la violencia. 

Protegiendo a los niños de Idleb

El doctor Khaled es proveedor de servicios de salud y nutrición de UNICEF, y solo unos meses antes de tener que abandonar su hogar, fue uno de los primeros en dar respuesta a un brote de violencia en las zonas rurales del norte de Idleb.

Desempeñó un papel fundamental iniciando campañas de inmunización indispensables, distribuyendo suministros médicos y nutricionales para los niños y las madres, y realizando visitas periódicas a los campamentos para familias desplazadas internamente. Su labor, que recibe respaldo de UNICEF, marcó una gran diferencia en las vidas de los niños.

El hecho de haber sufrido el desplazamiento por experiencia propia reafirmó al Dr. Khaled en su determinación de ayudar a los niños y sus familias.

“Durante mis visitas al refugio, cuando veo a un bebé que duerme en una humilde tienda o a una madre que sostiene a su bebé dormido mientras hace fila para recibir agua o alimentos, pienso en mi esposa y en mi hijo. Podíamos haber sido nosotros”, dijo.

Un nuevo comienzo

Las restricciones impuestas a comienzos de 2016 impidieron el acceso humanitario a Idleb y sus alrededores, de modo que el Dr. Khaled no pudo continuar su labor allí. No le quedó otro remedio que trasladarse con su familia una vez más, en esta ocasión a la gobernación costera de Lattakia.

Hoy en día, el Dr. Khaled sigue en Lattakia, donde, con ayuda de UNICEF, continúa prestando servicios de salud y nutrición a los niños y madres, en especial aquellos que han huido de sus hogares en busca de seguridad. En la ciudad y sus alrededores, UNICEF da asistencia a 36 centros de salud que proveen servicios a las madres y los niños, entre ellos, vacunación, tratamiento de enfermedades infantiles habituales como el dolor de garganta y la fiebre, servicios de salud reproductiva y prevención y tratamiento de la malnutrición. UNICEF presta asistencia también a tres clínicas de salud móviles que atienden a todos los niños de las zonas remotas de la gobernación y de zonas que, debido al prolongado conflicto, se han hecho inaccesibles.

Lea a continuación:

Los niños no son un objetivo #NotATarget

En el este de Alepo, las clínicas sobre ruedas mantienen sanos a los niños

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

Padre desde el principio: Promoviendo el desarrollo de la primera infancia en Cuba

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Cuba/2017
Eduardo con su hijo Adrián, quien fue diagnosticado con sordera poco después de su primer cumpleaños. Sus padres tratan de asegurarse de que Adrián tiene las mejores oportunidades tanto en la casa como en la escuela.

Por Marta López Fesser

La Habana, Cuba, 2 de Agosto de 2017 – Eduardo no sabía lo que era ser padre hasta que le llegó el momento. Tras tres años de novios y cuatro de casados, él y su mujer decidieron que querían tener hijos. Asistieron a los servicios de planificación familiar y, cuando quedaron embarazados, asistieron siempre juntos a las consultas prenatales. Diecisiete años y dos hijos después reconoce que ser un buen padre es duro, pero que cuando se hace en equipo y con las herramientas necesarias, es posible y merece la pena.

El pequeño Adrián llegó primero, aunque Eduardo no pudo vivir ese momento junto a su mujer en la sala de parto. No le ofrecieron la posibilidad, dice, pero cree que le hubiera gustado estar allí. Aunque la entrada de los hombres a las salas de parto como acompañantes durante el parto está legalmente institucionalizada, las normativas internas de muchos hospitales no la permiten, y existe un desconocimiento generalizado entre hombres y mujeres sobre este derecho.

Eduardo tampoco disfrutó de la licencia paterna. En 2003, el Decreto Ley 234 amplió la prestación social remunerada de tal modo que, a partir de las 12 semanas de licencia postnatal de la madre, el padre o la madre debían decidir quién cuidaba al bebé hasta su primer año de vida. Sin embargo, en la práctica, casi ninguna pareja comparte la licencia. Eduardo cree que no tenía suficiente información sobre la licencia paterna y las licencias específicas por discapacidad.

A pesar de las normas sociales arraigadas, Eduardo participó con su mujer en todas las nuevas responsabilidades de cuidado y atención que necesita un recién nacido. Desde cambiar pañales y lavar ropa, hasta pasearle para lograr dormirlo y estimularle. “Tenemos que funcionar como un equipo y compartir las tareas, si no, no funciona”, reflexiona Eduardo.

La primera infancia importa

En los primeros años de vida, los cerebros de los niños forman hasta 1.000 conexiones neuronales cada segundo, unas conexiones que son los ladrillos de la construcción de su futuro. Esas conexiones necesitan de una buena nutrición, protección y amor. Está demostrado que una mayor participación del padre en la crianza de sus hijos e hijas rompe los ciclos de violencia perpetuados por creencias y actitudes alrededor de la masculinidad, y que su participación integral desde antes, durante y después del nacimiento incrementa el compromiso y la responsabilidad de los padres a largo plazo.

Cuba tiene un sólido compromiso con la igualdad entre mujeres y hombres, articulado a través de su constitución y leyes, y sus políticas, en todas las esferas profesionales y sociales, a todos los niveles. El país es signatario de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) (1979), la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) o la Declaración de Beijing (1995), y reconoce abiertamente la igualdad entre en el hombre y la mujer, incluyendo la corresponsabilidad en el cuidado y la crianza de los hijos. Sin embargo, estructuras y patrones culturales perpetúan las desigualdades en el disfrute de los derechos y los espacios de participación de padres y madres.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cuba/2017
Eduardo mira jugar a su hijo Javier de 5 años. Desde el principio, Eduardo ha modelado una relación igualitaria y respetuosa para sus hijos, compartiendo las responsabilidades de los padres y las tareas domésticas con su esposa.

Por medio del programa de educación para la primera infancia Educa a tu Hijo, en el que participan el 71% de los niños y niñas menores de 6 años, UNICEF promociona la participación de los padres en la educación de sus hijos e hijas. Actualmente, UNICEF está desarrollando materiales informativos y didácticos dirigidos especialmente a acercar a los padres a cada una de las etapas de paternidad y maternidad: sus derechos, los servicios disponibles y el impacto directo que tiene una paternidad y maternidad activas y responsables sobre el desarrollo de niñas y niños para toda la vida.

Superando nuevos obstáculos

Mientras explotaban globos en la celebración del primer año de Adrián, se dieron cuenta de que Adrián no reaccionaba, parecía no oír. Diagnosticado con sordera, asistió a un círculo especial para niños y niñas sordos hasta que, a los 5 años, le realizaron un implante coclear y se integró en la escuela regular.

“Cuando nos dieron la noticia de su sordera, yo tuve que ponerme fuerte”, cuenta la madre, Margalys. “Eduardo se desplomó y tuve que decirle: éste es nuestro hijo y solo nos tiene a nosotros, nos está mirando. Tenemos que darnos fuerza el uno al otro”. Desde entonces y con más empeño, Margalys y Eduardo siguieron compartiendo las tareas de cuidado, crianza, educación y labores del hogar propias de la maternidad y la paternidad, con el esfuerzo añadido que requería la atención a Adrián.

A sus 10 años, exitosamente integrado en la enseñanza regular, con una personalidad reservada e introvertida, Adrián se sentía solo y quería un hermanito. A sus 12 años llegó Javier, quien a los 4 meses también fue diagnosticado con sordera.

“Volvió a ser muy duro: tienes cuentos y juguetes preparados con tanta ilusión, y vuelves a saber que va a llevar tiempo hasta que puedas introducírselos”, cuenta Eduardo. “Conocemos a parejas que se han separado porque la situación les supera. Lo más duro es no poderle dar a tu hijo lo que necesita porque no le entiendes”.

El rol de los docentes y los metodólogos es clave, ya que son ellos quienes ayudan a los niños a integrarse en el ámbito educativo y social. UNICEF apoya la capacitación del personal docente en escuelas regulares para que tengan las herramientas técnicas y pedagógicas necesarias para atender las necesidades educativas especiales de niños, niñas y adolescentes con discapacidad.

Hoy, gracias a la atención, el amor y las oportunidades que Eduardo y Margalys han brindado a sus hijos, Adrián es un adolescente brillante fascinado por las matemáticas y la computación, y Javier, a sus 5 años, es un niño curioso, inquieto y seguro de sí mismo que ha logrado avivar el carácter de su hermano mayor. Eduardo comparte un momento especial con Javier todos los días, cuando sacan a pasear a su perrita Linda juntos. Con Adrián, se esfuerza por ayudarle en sus tareas de matemáticas y física, aunque confiesa que cada vez le cuesta más entenderlas. Adrián quiere ser ingeniero informático.

Uno de los indicadores de éxito de la paternidad responsable de Eduardo es que Adrián y Javier ayudan en la casa en tareas como limpiar, cocinar, fregar los platos o limpiar la ropa. Han visto a su padre hacerlo desde que tienen memoria. Cuando los padres se involucran en las tareas del hogar y la crianza, y sus hijas e hijos los ven en relaciones de igualdad, respetuosas, no violentas con sus madres y otras mujeres, internalizan la idea de que los hombres y las mujeres son iguales, aceptan la igualdad de género y el sentido de autonomía y empoderamiento de las niñas, pasándolo a generaciones futuras.

Además de los aprendizajes propios de la paternidad y la maternidad, Eduardo y Margalys han logrado desafiar con éxito los obstáculos que dificultaban el pleno desarrollo de sus hijos. Aunque al principio todo era nuevo y se sentían diferentes, con el tiempo aprendieron juntos que eran una familia más en una sociedad diversa.

 

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La primera infancia importa

En Cuba, los niños vuelven a las clases tras el huracán Matthew

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En el este de Alepo, las clínicas sobre ruedas mantienen sanos a los niños

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Al-Issa
Un niño ha recibido medicinas después de someterse a una revisión en una clínica de salud móvil, en un barrio del este de la ciudad de Alepo. Después de varios años de violencia y destrucción, no quedan centros de salud pública operativos en la zona y la mayoría de las familias dependen de esas clínicas móviles para recibir servicios de salud.

Por Basma Ourfali

ALEPO, República Árabe Siria, 1 de agosto de 2017 – En muchas ciudades es común ver a niños y a sus padres amontonados alrededor de un gran camión blanco en un caluroso día de verano. Pero en el este de Alepo, la ciudad afectada por el conflicto sirio, lo que rodean no es un camión de helados, sino una clínica de salud móvil de UNICEF.

Después de años de violencia y destrucción, no quedan centros de salud pública operativos en la zona y las familias que regresan no tienen dinero suficiente para pagar una atención privada. De este modo, los niños y sus familias dependen de las clínicas móviles para recibir servicios de salud primaria gratuitos.

Todos los días a las 9 de la mañana, 25 trabajadores de la salud repartidos en siete camiones blancos comienzan la jornada adentrándose en las calles grises del este de Alepo. Siempre parquean en lugares cercanos a puntos de distribución de pan para asegurar la atención al mayor número posible de personas. Las clínicas sobre ruedas tratan cada día a más de 400 niños y mujeres con enfermedades comunes y proporcionan medicamentos, servicios de inmunización, micronutrientes y suplementos nutricionales para tratar y prevenir la malnutrición.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Al-Issa
Un médico examina a Najat, de cinco años, en el interior de una clínica móvil, en el este de Alepo. Najat está recibiendo tratamiento para la fiebre y el dolor de garganta.

“Los casos más comunes que encontramos están relacionados con la malnutrición, la diarrea y otras enfermedades derivadas del agua”, explica el Dr. Kamal, que trabaja en una de las clínicas móviles establecidas por UNICEF.

“La vida entre los escombros sumada a la falta generalizada de agua segura, conlleva el empeoramiento de las condiciones de higiene de la zona, lo que ocasiona enfermedades para los niños”, añade.
Conforme más personas regresan a la zona, aumenta la demanda de servicios de salud.

“Aunque pasamos aquí seis horas cada día, apenas dejamos de trabajar un solo minuto. Recibimos a un niño o una madre cada 10 minutos y, mientras tanto, decenas de otros hacen fila afuera, bajo el sol abrasador”, dice Siba, una enfermera de una de las clínicas.
Con el fin de ayudar a prevenir la malnutrición, un equipo de voluntarios de la comunidad acompaña a la clínica de salud móvil y se dedica a transmitir información a los cuidadores y a responder preguntas sobre los alimentos más nutritivos para los hijos. 

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Al-Issa
Niños y madres rodean una clínica de salud móvil de UNICEF en el este de Alepo. Cada día, las clínicas tratan a 400 madres e hijos con enfermedades comunes.

 

Bana, una joven voluntaria del equipo, ha observado un desafío creciente: muchos niños de Alepo han perdido a sus padres en el conflicto.

“A esos niños solo les queda el cuidado de sus abuelas y se ven privados de la lactancia natural e incluso de alimentos complementarios infantiles, ya que ellas no pueden permitirse comprarlos”, explica Bana. Algunos cuidadores improvisan y preparan bebidas de agua azucarada.

No obstante, también los niños que tienen unos padres que los cuidan se enfrentan a otras dificultades.

“En las sesiones privadas con las madres escuchamos todo tipo de historias terribles. Muchas mujeres han perdido a sus maridos y se enfrentan solas al mundo”, cuenta Mais, una voluntaria que promueve el amamantamiento exclusivo.
“Su estado psicológico y la falta de un sistema de ayuda dificulta a las madres el amamantamiento exclusivo de sus hijos, y les impide proporcionarles los alimentos más nutritivos para sus primeros años de vida”, explica. “Así que nosotros somos su sistema de ayuda, somos sus amigas y sus confidentes”.

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Blog posts de Unicef sobre Siria

Brandon, el niño invisible

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Fuente: UNICEF

© UNICEF LAC/2017/Reca
Hasta que Brandon, de 3 años, no sea registrado, no podrá recibir atención médica, ser vacunado o asistir al colegio.

 

Por Alfonso F. Reca

SAN JOSÉ DE LOS LLANOS, República Dominicana, 28 de Julio de 2017 – Ha llovido y un pequeño surco de agua recorre las embarradas calles de ripio de San José de los Llanos, una pequeña y humilde localidad de San Pedro de Macorís, en una parte interior de la República Dominicana que no visitan los turistas ni sale en las revistas de viajes. 

El agua ha entrado también en el hogar de Jorge e Isabel, construido con varias chapas de zinc de colores y tablones de madera inestables que se levantan directamente sobre la tierra húmeda.

Jorge Luis Herrera, de 34 años, guarda unas pocas herramientas con las que se gana la vida junto a la puerta. Hace un poco de todo, generalmente es mecánico, pero acaba de llegar a casa tras ayudar a quitarle un alambre de espino a una vaca en un campo cercano. Es el único que ingresa dinero en el hogar. Isabel Santana, de 26 años, ha retomado sus estudios hace poco y se prepara para ser educadora infantil. Hoy ha podido ir a sus clases porque ayer Jorge consiguió juntar los pocos pesos que cuesta llegar hasta San Pedro, pescando unas jaibas con su hermano.

No son los únicos que forman este hogar, Brandon, de tres años, es el alma de la casa. Hace dos años le detectaron un problema en los tendones de su tobillo izquierdo que le impide caminar con normalidad. También tiene una pequeña parálisis en su mano izquierda y un problema en uno de sus ojos que le limita la visión, ambos podrían ser hereditarios, pero también derivarse de los trastornos que tuvo Isabel durante el embarazo y que nunca fueron atendidos.

Pero pese a estar ahí, aferrado a los brazos de su padre, en realidad, Brandon no existe: es un niño invisible.

Brandon nunca ha sido registrado. Un hecho bastante más frecuente de lo que puede parecer en un país como República Dominicana, donde UNICEF calcula que cerca de 186.000 menores son invisibles para los datos oficiales. Al no estar registrados, viven privados de sus derechos más elementales. Todos ellos, como Brandon, no podrán recibir asistencia médica, ni ser vacunados, ni asistir a la escuela.

Imagen del UNICEF: Parents play with their child in the Dominican Republic
© UNICEF LAC/2017/Reca
Isabel, Jorge Luis y Brandon. “Le deseo lo mejor. Que estudie y sea lo que él quiera”, dice Jorge Luis.

 

Los niños invisibles

Aquello que muchos en todo el mundo encuentran cotidiano, será un imposible para los niños no registrados de República Dominicana, que arrastrarán este lastre durante toda su vida salvo que su situación se revierta. No podrán contraer matrimonio, ni tener una cuenta bancaria, ni votar, ni tener propiedades, ni tener un pasaporte. De hecho, oficialmente ni siquiera tienen nombre ni apellido. Algo inaceptable si se tiene en cuenta que solo en este país caribeño, el 17,6 por ciento de los niños y niñas menores de 5 años no tiene inscrito su nacimiento en el registro civil.

República Dominicana es uno de los países de América Latina y el Caribe con la cobertura más baja de registro de nacimiento oportuno. Solo el 41 por ciento de los niños y niñas que nacen en centros de maternidad públicos son inscritos antes de abandonar esos establecimientos.

En América Latina y el Caribe, en su conjunto, el nacimiento de alrededor de 4 millones de niños y niñas menores de 5 años nunca ha sido registrado, una cifra que equivaldría casi a la suma de la población total de dos capitals como Montevideo y La Habana.

Isabel explica que cuando ella dio a luz, Jorge Luis se encontraba trabajando en la vecina Haití y que era necesario que ambos estuvieran presentes para el registro. “Cuando él regresó fuimos al registro y no había nadie en la oficina. Era un jueves y teníamos que esperar hasta el lunes, pero con los gastos del nacimiento, los medicamentos y la leche, no nos podíamos permitir estar lejos de casa y tuvimos que volver”, asegura. Desde entonces, esta familia de pocos recursos no ha encontrado la forma de registrar a Brandon.

Necesitan desplazarse a Santo Domingo, un viaje de unos 80 kilómetros de distancia pero que puede demorarse más de cuatro horas en transporte público. “Aunque nuestra situación no es muy buena, vamos a hacer el esfuerzo en cuanto podamos”, asegura Isabel. “Le deseo lo mejor”, agrega Jorge Luis, “que estudie y sea lo que él quiera”.

Las evidencias y los datos aportados por UNICEF revelan que la población infantil sin acta de nacimiento proviene fundamentalmente de familias afectadas por exclusión en otros ámbitos de la vida.  De esta manera, el 39,2% de los menores de 5 años del quintil más pobre no tiene registro, mientras que en las familias de más recursos la tasa se reduce a un 6,6%. Las consecuencias de esa omisión son tan graves que la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre los Derechos del Niño, obligan a los Estados a garantizar este derecho de manera inmediata y gratuita.

Imagen del UNICEF: Parents and child walking in the Dominican Republic
© UNICEF LAC/2017/Reca
Brandon (en el centro) está entre el 17.6% de niños menores de 5 años que no están inscritos en el registro civil.

 

Un esfuerzo común

Para garantizar el derecho a la identidad, UNICEF colabora con la Junta Central Electoral (institución responsable del registro civil de personas), los Ministerios de Salud y Educación y la sociedad civil organizada, para lograr la universalización del registro de nacimiento en hospitales y fomentar las campañas de inscripción tardía con el objetivo prioritario de que ningún niño se quede fuera de la escuela o de la sanidad públicas. Gracias a este trabajo, miles de menores han recuperado sus derechos en el país.

Cada día, Jorge Luis vuelca todos sus esfuerzos en llevar algo de dinero a casa con el que cubrir las necesidades más básicas e Isabel busca mejorar la situación familiar a través de sus estudios.

Hasta que su situación cambie, Brandon seguirá con su vida al margen de los registros oficiales, pero, al menos, ya nunca más será invisible para ti.

 

Familias desesperadas ante un brote de cólera que se propaga por Yemen

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Fuente: UNICEF

Por Rajat Madhok

ALHESN, Saná, Yemen, 18 de julio de 2017 – Un remolino de polvo y viento recorre las calles de Alhesn, un pueblo situado en la cima de la montaña más alta de Saná. Una niña y su hermano pequeño suben despacio por el empinado camino de piedras que lleva al pueblo, cargados con garrafas llenas de agua hasta la mitad. Cerca de allí, un pastor guía a su rebaño por la entrada amurallada de la aldea, que acoge a 70 familias.

En el pueblo reina un silencio escalofriante. Los niños juegan en medio de las ruinas de lo que una vez fue el hogar de alguien. Corretean de un lado a otro, pero hablan en voz baja. Todo está cubierto de piedras y escombros, de bolsas de plástico y basura.

Hace dos años, una fuerte explosión en la montaña adyacente acabó con la vida de un gran número de habitantes del pueblo, entre ellos, niños. En pocos segundos, las casas y las vidas de muchas personas quedaron destrozadas. “Nos caían piedras por todas partes. Mi hermano de 11 años murió en el acto”, cuenta un joven profesor de inglés. El recuerdo de aquel trágico día permanece vivo en la memoria de los habitantes de Alhesn.

En la actualidad, el pueblo lucha contra una nueva crisis. En esta ocasión se trata de un brote de cólera generalizado: más de 300.000 personas del país padecen diarrea líquida aguda o presentan posibles síntomas de cólera. Algunas de las causas de la diarrea líquida aguda residen en la presencia de la bacteria vibrio cholerae o de otras infecciones que pueden conducir a una deshidratación grave que podría causar la muerte, a menos que se trate de manera pronta y adecuada.

© UNICEF Yemen/2017/Alzekri
Hijos de Hemiar Mohammed. Su madre Fauzia fue trasladada al hospital con insuficiencia renal debido a un posible cólera.

 

Al otro lado del pueblo,  en una casa de piedra, vive Hemiar Ahmad Mohammed, de 35 años, con su esposa Fauzia y sus nueve hijos. El menor tiene un mes.

La semana pasada, uno de sus hijos tuvo que ser llevado rápidamente al hospital a causa de una diarrea líquida aguda. Poco después, la vida de Fauzia pendía de un hilo. La ingresaron en una unidad de cuidados intensivos de Al Thawra, uno de los pocos hospitales parcialmente en funcionamiento de Saná. Uno de sus riñones había dejado de funcionar tras un fuerte ataque de lo que se consideraba que podía ser cólera.

“Me siento como huérfano. No sé qué hacer”, confesaba Hemiar al tiempo que acariciaba al menor de sus hijos, envuelto en una manta. Los demás niños estaban sentados al lado de su padre, y todos echaban de menos a su madre.

La historia de Hemiar es parecida a la de otros miles de personas que se enfrentan a un brote que se extiende rápidamente por Yemen. Cada día se registran miles de casos de diarrea líquida aguda o de posible cólera en todas las partes del país, y la mitad de ellos son niños. En los dos meses y medio que han pasado desde que se anunció el empeoramiento de la situación, han muerto más de 1.700 personas.

Esta crisis de la salud es el resultado de dos años de fuerte conflicto. Los sistemas de salud, saneamiento e higiene están al borde del colapso y han bloqueado a 14,5 millones de personas el acceso regular a agua y saneamiento seguros, facilitando así la propagación de enfermedades. Al mismo tiempo, faltan médicos y personal de enfermería que ayuden a tratar y atender a los afectados. Ya no hay ningún doctor disponible en 49 de los 333 distritos del país: algunos han huido, y los que se han quedado llevan casi un año sin cobrar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2017/Alzekri
La hija de Hemiar espera que su madre regrese a casa después del tratamiento. El estado de Fauzia mejoró dramáticamente y fue recientemente dada de alta del hospital.

 

A causa del colapso de los servicios básicos, la basura está desparramada por las calles, el agua estancada se acumula en charcos y la gente se ve obligada a utilizar fuentes de agua no tratada y a menudo contaminada para sus necesidades diarias. Y, si enferman, cada vez hay menos hospitales a los que pueden acudir.

La respuesta de UNICEF consiste en llevar con urgencia medicinas y otros suministros por aire y mar y distribuirlos en las instalaciones médicas de todo el país. La OMS y UNICEF están trabajado con 626 centros de tratamiento de diarrea y de terapia de rehidratación oral de los distritos más afectados, y planean continuar hasta llegar a atender a 1.156 instalaciones. A los pacientes que sufren diarrea líquida aguda se les deriva a centros de tratamiento y a hospitales de atención especializada.

Asimismo, UNICEF está trabajando para que el ambiente de las ciudades sea más seguro e higiénico mediante programas de saneamiento e higiene. El cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua se propagan más rápido cuando los sistemas de saneamiento e higiene colapsan. Hasta ahora, la agencia para la infancia ha atendido a unos cuatro millones de personas con servicios de agua y saneamiento que incluyen la desinfección de fuentes de agua, la distribución de tabletas de cloración y la asistencia para la rehabilitación de sistemas de suministro de agua y plantas de aguas residuales. Por otro lado, UNICEF presta su ayuda a unos 16.000 movilizadores comunitarios que van casa por casa proporcionando información para que las familias se protejan limpiando y almacenando agua potable, llevando buenas prácticas de higiene como el lavado de manos y conservando la comida adecuadamente. Además, les enseñan a cuidar a familiares enfermos.

Regresamos a casa de Hemiar, donde la familia acaba de recibir buenas noticias: el estado de Fauzia ha mejorado considerablemente gracias al tratamiento y le han dado el alta en el hospital. Ahora disfruta de estar de vuelta con sus hijos y su marido pero,  mientras el conflicto continúe, podrán presentarse nuevos obstáculos.

Realizan Oxfam México e Insyde foro en la Ciudad de México

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Ciudad de México (9 de junio de 2017).- El Observatorio Mexicano de Derechos Humanos A.C. (OMDHAC) fue convocado a participar en el foro “Plataformas ciudadanas en América Latina: Desafíos, experiencias y visiones hacia el futuro”, mismo que fue organizado por Oxfam México y el Instituto para la Seguridad y la Democracia (INSYDE).

En el foro, que se desarrolló del 7 al 9 de junio, participaron colectivos y personas representantes de la sociedad civil y de la academia procedentes de diversas partes de México como Quintana Roo, Chiapas, Chihuahua, Campeche, Ciudad de México, Nuevo León; y también se contó con participaciones de otros lugares de América Latina como Bolivia, Honduras Uruguay, Chile, Guatemala, El Salvador y Colombia.

Los participantes discutieron sobre las metodologías y herramientas utilizadas en la construcción de plataformas ciudadanas como las redes y observatorios. Además, se contó con la participación de varios especialistas como María del Rocío Stevens, George Gray Molina, Mónica Novillo, Mauricio Merino y Regina Tamés.

Varias de las participaciones de los especialistas fueron transmitidas en vivo por el canal de youtube de OMDHAC (www.youtube.com/OMDHAC), y siguen disponibles para su difusión entre el público en general.

Desde OMDHAC, felicitamos el esfuerzo y la organización realizada por Oxfam México e Insyde para la realización del foro. Es importante insistir en la construcción de espacios colectivos desde los cuales las organizaciones de la sociedad civil puedan incidir en la promoción y el respeto a los derechos humanos.

Los niños palestinos con discapacidades están decididos a aprender

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Fuente: UNICEF

© UNICEF State of Palestine/ 2017/ Ahed Izhiman
Hammam, de 10 años, muestra satisfecho la lupa que utiliza en clase para ayudarle a leer mejor los libros.

 

Por Monica Awad

HEBRÓN, Estado de Palestina, 2 de junio de 2017 – Para Wi’am, de 12 años, asistir a la escuela de la Asociación benéfica para personas ciegas es una bendición.

“Estoy muy contenta de poder aprender usando el método braille”, dice Wi’am mientras sus dedos recorren los puntos en relieve para leer en su clase de árabe. “Mi asignatura favorita es el inglés porque me ayuda a comunicarme con el mundo”, añade con orgullo.

La escuela de la Asociación benéfica para Personas ciegas presta servicio a 67 alumnos palestinos de la provincia de Hebrón con problemas de visión. Fundada en 1996, la escuela ayuda a estudiantes como Wi’am y a otros a crecer y desarrollarse plenamente.

Imagen del UNICEF
© UNICEF State of Palestine/ 2017/ Ahed Izhiman
Wi’am, de 12 años, usa una máquina de escribir braille en las clases de árabe. Dice que su asignatura favorita es el inglés porque le ayuda a comunicarse mejor con el mundo.

 

“Organizo sesiones de concientización para padres y madres de niños con discapacidades para hacerles entender mejor los derechos y servicios a los que sus hijas e hijos pueden optar”, dice Safaa, directora de la escuela de la Asociación benéfica para personas ciegas. “Todos los niños y las niñas tienen derecho a ser tratados con dignidad”, añade.

Las vulnerabilidades a las que tienen que enfrentarse las niñas y los niños palestinos que viven con discapacidades se superponen a menudo, dejando a muchos de ellos expuestos a riesgos mayores. Los niños que viven en zonas rurales tienen menos acceso a los servicios básicos, incluidos los educativos. Para resolver este problema, y con fondos de la comunidad, la escuela ha conseguido un autobús que transporta diariamente a los estudiantes hasta sus clases. Los niños y niñas que viven en zonas alejadas pueden quedarse a dormir en la escuela.

“De los 67 estudiantes de nuestro centro, 13 de ellos, procedentes de pueblos, se quedan en el dormitorio escolar”, dice Safaa.

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© UNICEF State of Palestine/ 2017/ Ahed Izhiman
Una profesora ayuda a algunos estudiantes a jugar con un material educativo compuesto de pequeñas bolas de colores que les permite concentrarse al tener que insertarlas en una cuerda.

Estimular a los niños para hacer frente al estigma y la discriminación

Como todos los niños, los que padecen una discapacidad tienen muchas aptitudes, pero a menudo se les discrimina y excluye de la sociedad y carecen de apoyo. Esto los hace que los niños sean más invisibles y vulnerables en sus sociedades.

A Hammam, de 10 años, le diagnosticaron un tumor cerebral cuando tenía tres. La intervención quirúrgica para tratarle el tumor lo dejó ciego.

Pero Hammam es una inspiración no solo para su comunidad sino para todo el mundo. Gracias a su voluntad se convirtió en el primero de la clase. Su discapacidad visual nunca le impidió soñar y seguir aprendiendo.

“La religión es mi asignatura favorita”, dice Hammam con una sonrisa. “Mi sueño es ser imán cuando sea mayor”.

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© UNICEF State of Palestine/ 2017/ Ahed Izhiman
Unos niños juegan en el patio de la escuela durante el recreo.

Resultados transformadores

Un estudio, llevado a cabo por UNICEF en 2016, sobre niñas y niños con discapacidades en el Estado de Palestina, muestra que el estigma que rodea a los menores con discapacidades es muy sólido y está generalizado.

“Ese estigma está muy extendido en la comunidad y en algunos casos incluso dentro de los propios hogares”, dice Kumiko Imai, jefe de política social de UNICEF. “Sin embargo, hemos presenciado resultados transformadores cuando los niños gozan de una asistencia médica debidamente adaptada y de sistemas educativos inclusivos, como en los casos de Wi’am y Hammam”.

Wi’am, una prueba evidente de que niños y niñas como ella pueden seguir desarrollándose en su sociedad, dijo durante la presentación local del estudio de UNICEF:

“Tenía un poco de miedo de hablar en el acto de presentación”, dice Wi’am, quien estuvo sentada al lado de ministros y altos funcionarios palestinos. “Cuando finalicé mi discurso y oí al público aplaudirme, me di cuenta de cómo podía transformar este mundo”, dice.

Más información y cómo ayudar

Página de Facebook de UNICEF Estado de Palestina
@UNICEFpalestine en Twitter
Acción humanitaria por la infancia: Estado de Palestina

La recopilación digital de datos mejora la educación en Angola

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Fuente: UNICEF

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Niños en una escuela primaria del municipio de Quipungo, provincia de Huíla, Angola. Un nuevo programa de recogida digital de datos permitirá recopilar y acceder a los datos sobre las escuelas en tiempo real.

 

Por Marcos González

CACULA / QUIPUNGO, Angola, 31 de mayo de 2017 – En la Escuela Primaria n. 231 del municipio de Cacula, provincia de Huíla, un joven técnico llamado Ernesto entrevista al director de la escuela haciéndole una serie de preguntas básicas y recoge las respuestas en una tableta a un ritmo asombroso.

“¿Número de estudiantes y profesores por curso? ¿Número de clases? ¿Tiene electricidad, agua, materiales escolares?”, pregunta Ernesto. El director responde mientras observa con curiosidad el dispositivo electrónico. Al mismo tiempo, algunos niños se acercan tímidamente para ver qué ocurre y cómo funciona la tableta.

Los dos están sentados sobre unas piedras bajo las ramas de un árbol, donde las clases para los casi 400 estudiantes matriculados se realizan frecuentemente al aire libre. Minutos antes, Ernesto caminaba por los alrededores de la escuela, sosteniendo su tableta en lo alto para encontrar la mejor cobertura con la que identificar las coordenadas de ubicación del centro educativo.

La escena, inusual para una humilde escuela como ésta, se ha repetido en las 1.843 escuelas primarias y secundarias de los 14 municipios que conforman Huíla, la segunda provincia más poblada de Angola, donde la mitad de los habitantes son menores de 14 años. Rurales, urbanas, públicas y privadas, todas las escuelas fueron visitadas y registradas en el Sistema de Información para Gestión de la Educación (SIGE) del Ministerio de Educación.

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© UNICEF Angola/2016/Gonzalez
Ernesto, uno de los técnicos que trabaja en el proyecto, utiliza una tableta para georreferenciar la Escuela Primaria n. 231 en el municipio de Cacula, provincia de Huíla, Angola. Los técnicos recopilan datos sobre cuestiones como la estructura, las necesidades o deficiencias de las escuelas (por ejemplo, si no hay sillas o pupitres) para que el Gobierno pueda tomar decisiones informadas para mejorar el acceso y la calidad de la educación.

 

Como parte de esta innovadora iniciativa liderada por el Gabinete de Estudios, Planificación y Estadística (GEPE) del Ministerio de Educación, el Gobierno Provincial de Huíla está implementando un proyecto piloto para recoger y georreferenciar las estadísticas escolares a través de una aplicación digital, elaborada con apoyo de UNICEF. Durante cada visita, un técnico utiliza la tableta en tres fases: para fotografiarla y georreferenciarla, y para introducir los datos sobre las características, calidad y desempeño de la escuela sobre la base de un extenso cuestionario.

Mediante el uso de la tableta, los datos recogidos se transmiten desde el terreno a una plataforma en línea para ser posteriormente validados. El objetivo es que la información esté disponible en tiempo real, permitiendo a los responsables del sector educativo a nivel local, provincial y nacional tomar decisiones basadas en informaciones precisas y actualizadas. A partir de ese momento, podrán utilizar los datos para elaborar sus planes basados ​​en las necesidades del sector y, como último paso, publicar el Informe Anual de Educación.

“Hasta ahora, los datos han sido recogidos a través de encuestas hechas en papel, lo que llevaba mucho tiempo”, dice la Especialista en Educación de UNICEF Angola, Eneida Martins. “Este sistema facilitará que la información esté disponible en tiempo real, permitiendo que sea recopilada, analizada y validada en un corto período de tiempo”.

Según el Censo de población de 2014, el 22% de las niñas y niños angoleños de entre 5 y 18 años de edad están fuera del sistema educativo. La información oportuna contribuirá a entender los motivos y, eventualmente, ayudará a cambiar esta situación. “Este proceso nos permite, por ejemplo, analizar la distribución de las escuelas y encontrar aldeas donde no existen. También podemos analizar la estructura de cada escuela”, asegura el supervisor de los municipios del este, João Hequer.

Al cruzar los datos de esta iniciativa con los del Censo y la proyección para los años siguientes, el Gobierno puede identificar qué zonas tienen mayores necesidades, así como el nivel de demanda de infraestructuras o de distribución y formación de los maestros. En definitiva, el proyecto ayudará a mejorar la oferta educativa en términos de cantidad y de calidad.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Angola/2016/Gonzalez
Ernesto utiliza una tableta para registrar las respuestas del director de la Escuela Primaria n. 231. El centro tiene casi 400 estudiantes matriculados, pero la mayoría de las clases se imparten al aire libre o en una de las pequeñas aulas construidas con piedras.

 

Pero el proyecto confronta también importantes desafíos. “En algunos casos, las distancias entre las escuelas son muy grandes y es difícil acceder a ellas”, dice Abel Bala, supervisor de la región norte. Carreteras de tierra, ríos, pendientes… dificultan el trabajo de los técnicos que habitualmente viajan en motocicletas. Sin embargo, aún consiguen recopilar los datos de un promedio de 50 o 60 escuelas por día.

Otro problema es la señal de Internet, que puede ser débil o incluso inexistente en zonas remotas de la provincia. Pero el sistema se ha desarrollado de tal forma que permite recoger los datos sin conexión, y ser transmitidos a la base central de datos una vez que se tiene acceso a una conexión a Internet.

El proyecto comenzó con una formación sobre recogida digital de datos impartida a un grupo de formadores, promovido por el GEPE en Luanda, quienes capacitaron después a 28 técnicos, dos por cada municipio de la provincia. “Al principio fue algo más complicado porque algunos de los jóvenes nunca habían visto una tableta y no sabían cómo funcionaba, pero después todo salió bien”, dice Abel.

UNICEF prestó apoyo técnico y financiero al proyecto, específicamente para la preparación de su diseño, para la adquisición de software y de los equipos de recogida digital de datos, así como para la formación de los técnicos que están implementando la iniciativa.

Los técnicos que participan se muestran profundamente comprometidos con el proyecto. En ocasiones, prolongan su jornada de trabajo hasta casi la noche y revisan minuciosamente respuestas poco precisas por parte de algunos directores escolares para verificar que sean correctas. “Estoy contento, es un honor formar parte de este proyecto, el primero en la provincia y en todo el país”, dice Estêvão, técnico en Quipungo.

Por ello, este exitoso proyecto piloto en la provincia de Huíla puede convertirse en el modelo para un programa similar a nivel nacional. Una vez que se identifiquen los recursos financieros, el Ministerio de Educación planea extender esta iniciativa a todas las provincias de Angola. Y pronto, la imagen inusual de un joven utilizando una tableta en las escuelas más remotas se convertirá en algo común en todo el país.

Historias relacionadas:

Un viaje a las comunidades más remotas de Angola para registrar nuevos nacimientos

Blog de UNICEF: Evidencia para la Acción

Un año después: en Darfur, una comunidad levantada de las cenizas

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Fuente: UNICEF

© UNICEF/Sudan/2017/Lehto
Los espacios amigos de la infancia proporcionan a los niños la oportunidad de jugar y recuperarse.

Por Heidi Lehto

SORTONI, Sudán, 25 de mayo de 2017 – “El campamento de Sortoni es un como un barrio de chabolas amontonadas en pleno crecimiento. UNICEF, como parte del primer equipo humanitario interinstitucional que ha venido a evaluar la situación, se abre paso entre el laberinto de familias, de niños que buscan comida entre la basura, de burros y, en ausencia de instalaciones, de campos en los que se defeca al aire libre. Sin embargo, se trata de un valle que no está preparado para una afluencia de estas dimensiones. No tiene clínicas, escuelas, zonas donde los niños puedan jugar, refugios ni tampoco expectativas. Todas las miradas están puestas en nosotros; son palpables las esperanzas de que respondamos a una emergencia humanitaria que se intensifica de manera alarmante.

Escribí estas palabras en febrero de 2016. UNICEF y otras organizaciones humanitarias acababan de obtener acceso al asentamiento aislado del norte de Darfur para evaluar la asistencia que necesitaban los miles de personas desplazadas por la crisis que había en Jebel Marra.

Solo en el norte de Darfur se desplazaron más de 100.000 personas, de las cuales, más del 90% eran mujeres y niños.

Sortoni es uno de los asentamientos temporales nacidos de la crisis y acumula a 21.500 personas desplazadas de decenas de pueblos.

El asentamiento cumplió un año en febrero de 2017, y merece la pena celebrarlo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Sudan/2017/Lehto
Unas mujeres hacen cola en un punto de agua establecido con la ayuda de UNICEF.

Construir un hogar

A simple vista, es posible que Sortoni no llame la atención por ser un refugio en el que reine la seguridad o la plenitud, pero ha mejorado mucho con el tiempo. El caos de débiles tiendas de campaña se ha convertido en un núcleo dinámico de gente.

Para quienes huyen de la devastación, Sortoni es sinónimo de vida. No es una vuelta a la normalidad, pero a pesar de las dificultades, los residentes de Sortoni han creado una comunidad. Vendedores callejeros, ladrilleros, una mezquita, escuelas, clínicas y colas para recoger agua (que también son el lugar de encuentro de mujeres que hacen intercambios a diario) son algunos de los elementos que conforman la cotidianidad.

La comunidad abre sus puertas a los extranjeros y los niños los llevan de la mano hasta sus zonas de juego favoritas. Ver el entusiasmo con el que miles de niños corren a la escuela al amanecer es, con bastante seguridad, una de las escenas más reconciliadoras que uno pueda imaginar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Sudan/2016/Haroun
Sortoni en febrero de 2016, en el peor momento de la emergencia.

Aprovechar las oportunidades

En este pueblo improvisado con chabolas con tejados de paja y un laberinto de callejones hay más de 6.000 niños en edad escolar. Siempre atentos y entusiasmados por aprender, absorben cada palabra que los profesores les enseñan en aulas abarrotadas. Después de las clases, los niños se sientan en el patio de la escuela bajo el sol abrasador, impávidos y determinados a asimilar tanta información como les sea posible.

El papel de Al Fadil, profesor voluntario, no solo consiste en enseñar a los niños lo que está programado, sino también en otorgarles las destrezas necesarias para la vida. Durante el día, enseña a los niños. Por la noche, da clases a grupos reducidos de adultos.

Como un desplazado más, él sabe lo difícil que resulta pasar de la vida de un pueblo pequeño a la de un lugar lleno de gente. “Cuando aprenden historia, los niños se familiarizan con el pasado y eso les enseña a entender por qué suceden las cosas. Es importante animarlos, necesitan seguridad”, afirma.

Pese a todo, los niños de Sortoni se aferran a cualquier oportunidad que encuentran para labrarse un futuro. Daranaim, de 17 años, ha comenzado a estudiar en la escuela de niñas, que, junto con la de niños, proporciona educación a más de 5.500 alumnos. Está en el segundo curso y muchas de sus compañeras tienen menos de ocho años.

“En el pueblo donde yo vivía solía ayudar a mi madre en la granja. Vivíamos bien hasta que empezó el conflicto. Los pueblos eran seguros. Yo ni siquiera era consciente de que debía estar estudiando”, asegura. “Cuando construyeron las escuelas, me di cuenta de que era mejor quedarnos aquí [en Sortoni]. La educación es importante, pero yo antes no lo sabía. No sabía ni tan siquiera escribir mi nombre. Ahora estoy aprendiendo. Debemos educar a nuestros hijos. Yo quiero ser profesora para enseñar a los demás a leer, a hacer cálculos y a cantar canciones tradicionales en fur, para mantener viva la lengua”.

La fuerza de una comunidad

“Shuweya shuweya”, poco a poco, los desplazados de Sortoni se hacen un camino de vuelta a la normalidad y van reconstruyendo sus vidas. A veces, es tan sencillo como saltar a la cuerda o jugar al fútbol. Cantan para mantener vivas sus historias y sus recuerdos colectivos. Por las noches, las colinas están iluminadas por pequeñas hogueras que dan luz a las familias, que se reúnen para recitar versos, cenar y contarse lo que han hecho durante el día.

Aunque UNICEF fue una de las primeras agencias que respondieron a las peticiones de asistencia humanitaria, los esfuerzos más intensos fueron los de los residentes del campamento: las madres que cuidaban de niños a los que habían encontrado huyendo solos; los líderes de la comunidad que, de forma voluntaria, buscaban a personas perdidas y reunían a las familias; el esfuerzo colectivo para establecer el orden en medio de una emergencia que había desenredado los tejidos de la sociedad.

Puede que Sortoni sea un asentamiento temporal, pero constituye un firme recordatorio de la resistencia y la fuerza de una comunidad decidida a construir un futuro mejor para sus niños.

Relacionado:

Lea la historia de Heidi Lehto de 2016 En Jebel Marra, Sudán, los niños llevan las llaves de las casas de donde huyeron

>> Aquí puede saber más sobre la labor de UNICEF en Sudán

Participa OMDHAC en Foro de Análisis Legislativo

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Monterrey, N.L. (24 de mayo de 2017).- El Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) participó en el Foro de Análisis Legislativo “Los derechos de niñas, niños y adolescentes” realizado en el Congreso de Nuevo León.

En las mesas de trabajo, el equipo de OMDHAC participó en el tema de la armonización legislativa, en donde se dialogó con otras organizaciones de la sociedad civil así como con diversas instancias de gobierno.

Desde OMDHAC, hemos propuesto la revisión de todo el marco legal del Estado para que los derechos de las niñas, niños y adolescentes sean transversales y que toda la legislación del Estado sea armonizada con la legislación internacional y con la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Lo anterior, podrá evitar que dependencias como la Secretaría de Educación transgredan los derechos de la niñez con la “Operación Mochila” y eliminar las contradicciones entre el Código Civil, que señala una incapacidad para los menores de edad, y la Ley Estatal, que establece que las niñas, niños y adolescentes son sujetos de derechos.

En OMDHAC estaremos dando seguimiento a las conclusiones del Foro para que sean llevadas a la práctica y garantizar los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

Un santuario quebrantado: los ataques a las escuelas de Myanmar

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Myanmar/2016/Khine Zar Mon
Zau Seng, de 11 años, y la profesora Mya, de 25, resultaron heridos en un ataque a su escuela.

 

Los ataques contra escuelas y hospitales violan tanto las leyes internacionales como los derechos de los niños y niñas. En Myanmar (o Birmania), los episodios recientes de violencia ha provocado el desplazamiento de unos 100.000 civiles, la mitad de los cuales son niños, y las escuelas han sido objeto de ataques. UNICEF está haciendo un llamamiento a todos los grupos y fuerzas armadas del país para proteger las escuelas y los hospitales.

Por Andy Brown

ESTADO DE KACHIN, Myanmar, 22 de mayo de 2017 – Zau Seng, de 11 años, es un estudiante de la escuela secundaria Nam Ya, en el distrito Moe Nyin del estado de Kachin, Myanmar. A Zau Seng le gusta estudiar la lengua birmana y las matemáticas, y le encanta trabajar en el jardín del colegio y jugar al béisbol.

“Cuando sea mayor quiero dedicarme a la enseñanza. Aspiro a llegar a ser como mi maestra”, dice.

En agosto de 2016, la escuela Nam Ya School sufrió un ataque. Seng fue una de las víctimas.

“Estaba comiendo con mis amigos cuando se oyó una explosión”, dice. “Un trozo de metal me golpeó en la mejilla. Sabía que algo me había dado porque sentí el dolor y mis amigos me dijeron que estaba sangrando. Me quedé conmocionado, tuve miedo”.

El estado de Kachin se ha visto afectado por el conflicto desde 2011, tras un fallido cese del fuego de 17 años.

La violencia reciente ha provocado el desplazamiento de unos 100.000 civiles, la mitad de los cuales son niños y niñas. A pesar de las actuales negociaciones de paz, no se ha alcanzado un acuerdo definitivo y la lucha continua.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Myanmar/2016
Mya, de pie en el exterior de la escuela secundaria Nam Ya donde ella y Seng resultaron heridos en un ataque.

La escuela Nam Ya se encuentra en una zona controlada por el gobierno, pero cerca del territorio donde luchan dos grupos armados rivales. Según los residentes locales, la escuela fue bombardeada durante los enfrentamientos de esos dos grupos armados.

Tras el ataque, llevaron a Seng a una clínica cercana donde le limpiaron y trataron la herida. Afortunadamente, la lesión fue relativamente menor, aunque no por ello menos traumática para un niño de 11 años. Una de las maestras no tuvo tanta suerte, sin embargo.

Ataques contra escuelas

Mya Yupar Nge, de 25 años, es profesora de birmano, inglés y geografía en la escuela de Seng. “Lo que más me gusta es enseñar canciones y poemas birmanos”, dice Mya. “Para los niños y niñas ése es el momento más feliz. Disfrutan cantando”.

El día del bombardeo Mya tuvo conciencia de los enfrentamientos alrededor del mediodía, cuando escuchó el sonido de los disparos que llegaba desde las colinas que rodean la escuela. “Inmediatamente avisamos a los niños para que entraran y se escondieran”, dice.

Se suspendieron las clases y los alumnos que vivían cerca se fueron a sus casas. Los maestros permanecieron en el complejo escolar para cuidar de las niñas y niños que se quedaron allí.

“Algunos volvieron al escuchar el tiroteo”, dice Mya. “Los padres venían a la escuela gritando el nombre de sus hijos”.

Pero cuando los profesores creían ya tener a todo el mundo a salvo, Mya vio fuera a una joven, corriendo entre las aulas. “Salí, la agarré y tiré de ella para que entrara a mi clase”, dice. “Fue entonces cuando cayó la granada. La puerta no estaba cerrada del todo y la metralla me alcanzó en el hombro”.

Mya, conmocionada, no sintió dolor al principio. “Tenía el brazo entumecido”, dice. “Traté de mover la mano y vi que la sangre salía a borbotones de mi hombro. Los niños lloraban muy angustiados. Yo tenía mucho miedo porque pensaba que iba a perder el brazo”.

De hecho, Mya tuvo suerte de sobrevivir. Aunque perdió mucha sangre, dos de los padres la llevaron a una clínica local próxima a la escuela y allí le controlaron la hemorragia y la transfirieron en ambulancia a un hospital de Myitkyina donde la operaron. Los médicos pudieron salvarle el brazo, pero todavía tiene metralla alojada en el hombro, lo que dificulta el movimiento de su mano derecha.

A pesar de esto, Mya está deseando volver a la escuela. “Lo haré al comienzo del próximo curso”, dice. “Estoy ansiosa por regresar. No me gusta dejar a mis alumnos durante tanto tiempo”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Myanmar/2016/Khine Zar Mon
Seng con su abuela y con Mya en el exterior de la oficina de UNICEF en Myitkyina.

Normas de intervención

Los ataques contra escuelas y hospitales violan tanto las leyes internacionales como los derechos de niños y niñas. Para mantenerles a salvo, es vital que los centros civiles, especialmente las escuelas y los hospitales, estén protegidos de los efectos de las guerras. En Myanmar, UNICEF hace seguimientos e informa sobre dichos ataques a escuelas y hospitales.

“Los niños tienen derecho a recibir educación y necesitan sentirse seguros”, dice Aaron Greenberg, jefe de protección de la infancia de UNICEF. “Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas armadas y grupos de Myanmar para que tomen medidas que garanticen la protección de escuelas y hospitales durante los conflictos armados. Para ello deben capacitar a oficiales y soldados, así como pedir responsabilidades a quienes infrinjan las normas”.

Además de este tipo de ataques, a veces los grupos armadas de Kachin ocupan escuelas y hospitales y los utilizan como barracas para los soldados. Esto aumenta el riesgo de graves violaciones contra niñas y niños, incluido el abuso sexual, e interfiere en su educación y atención sanitaria.

“Las escuelas y los hospitales no son lugares para soldados”, dice Aaron. “Su presencia pone en riesgo al alumnado y a los profesores. Cuando los soldados ocupan dichos edificios, éstos se convierten en blanco de los ataques y el alumnado tiene más probabilidades de verse atrapado en medio del fuego cruzado”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Myanmar/2016/Khine Zar Mon
Seng señala en un mapa del estado de Kachin el lugar de su ciudad donde ocurrió el ataque.

Víctimas de la guerra

Además de los ataques a escuelas, las niñas y los niños del estado de Kachin mueren o quedan mutilados por las minas terrestres y los restos explosivos de las guerras. Tras décadas de conflictos armados, Myanmar cuenta con una de las tasas más elevadas del mundo de accidentes provocados por minas. Alrededor de la mitad de las víctimas son menores de edad que mueren o sufren una discapacidad a largo plazo.

“El grado de educación y concientización sobre el riesgo de las minas todavía es bajo en Myanmar,” dice Aaron. “Existen muchos mitos. Más del 40% de las personas creen que sacudir con un palo de metal o de madera es una forma segura de comprobar si hay minas. Como igualmente se considera un método seguro quemar los campos para limpiar de minas terrestres una zona. Pero lo cierto es que estas dos opciones son en realidad muy peligrosas”.

UNICEF pide a las escuelas, comunidades y centros de salud que eduquen sobre los riesgos de las minas terrestres. Según un estudio reciente, tres de cada cuatro niñas o niños no han recibido ningún tipo de información sobre minas. En la actualidad, el gobierno ha aprobado un kit de material educativo sobre sus riesgos y se está poniendo en marcha a nivel nacional.

Pero todavía queda mucho por hacer. Las niñas y los niños que han sobrevivido a las minas y sus familias necesitan ayudas a largo plazo, en las que se incluya asistencia médica, respaldo psicosocial, rehabilitación, educación y medios de subsistencia.

Desgraciadamente, el ejército y los grupos armados de ambas partes están recurriendo a las minas terrestres. “La necesidad es urgente y no puede esperar a un acuerdo de paz definitivo”, dice Aaron. “Myanmar debería unirse a los 163 países que ya han firmado el tratado de prohibición de minas”.

Para Seng y Mya, su escuela ya no es un refugio seguro en el que protegerse de la violencia y los conflictos, pero aún conservan la esperanza de un futuro mejor. “No pensé que esto fuera a suceder alguna vez, porque estábamos en una escuela rodeada de casas, pero estaba equivocada”, dice Mya. “Espero que el conflicto termine pronto para que la gente deje de tener miedo y las niñas y los niños puedan recibir una buena educación”.

El equipo legal de OMDHAC atiende a víctima de delito

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Monterrey, N.L. (19 de mayo de 2017).- El sábado 13 de mayo, Víctor Márquez acudió a un tienda que está cerca de su casa en la colonia Sierra Ventana. Al salir, fue atacado por alrededor de 4 personas que lo golpearon con un tubo, un martillo, entre otros objetos contundentes.  A raíz del ataque, Víctor perdió varias piezas dentales, además de sufrir heridas en la mandíbula y el cráneo que ponen en riesgo su vida.

En el Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) creemos en la integralidad de los derechos humanos y en la necesidad de hacerlos parte de nuestra vida cotidiana. En este contexto, un reclamo de la sociedad en general a las organizaciones civiles de derechos humanos ha sido que no se protegen de manera efectiva los derechos de las víctimas del delito. Por tal motivo, desde OMDHAC nos hemos comprometido fortalecer a las víctimas del delito, como el caso de Víctor Márquez.

Los familiares de Víctor Márquez se acercaron a OMDHAC para recibir asesoría legal de manera gratuita. Después de tener la información completa, el equipo de OMDHAC aceptó tener la representación legal de Víctor Márquez para fortalecer sus derechos e ingresarlo a nuestro programa ¡Defiende tus derechos! Nuestro equipo de abogados buscará obtener justicia y que se reparen los daños sufridos por la víctima.

Desde OMDHAC, invitamos a la comunidad en general a conocer nuestro programa ¡Defiende tus derechos! y a ponerse en contacto con nosotros en caso de tener alguna duda, o de querer recibir atención legal gratuita.

En El Salvador, una adolescente muestra su preocupación por tener que criar a su hija en un clima de violencia

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Fuente: UNICEF

En El Salvador, una adolescente muestra su preocupación por tener que criar a su hija en un clima de violencia

“Creo que la violencia se aprende”

© UNICEF/UN018679/Zehbrauskas
Una muchacha camina entre dos filas de policías por un aula de la escuela primaria Profesor Daniel Cordón Salguero del municipio de Soyapango en San Salvador, El Salvador. A esta ciudad se le conoce como uno de los municipios con peor reputación de América Central por la violencia de sus bandas callejeras.

 

Por UNICEF El Salvador

Patricia, una joven de 16 años, pronto dará a luz a una niña. Además de la inquietud normal asociada a la maternidad, se suma también el tener que vivir en una comunidad con elevado índice de violencia. Infórmate sobre cómo trabaja UNICEF en su comunidad para crear espacios seguros donde dialogar pacíficamente.

SAN MARTIN, San Salvador, El Salvador, 4 de mayo de 2017 – Cada palabra que dice Patricia va precedida de una sonrisa, la de una muchacha que aún es muy joven para tomarse la vida seriamente. Pero en solo tres meses tendrá que asumir las responsabilidades de ser madre.

Sin embargo, es optimista: “Estoy ilusionada con enseñarle a ella lo que yo no tuve ocasión de aprender, darle todo el amor que a mí no me dieron y toda la confianza de la que yo no disfruté”.

La noticia del embarazo de Patricia enojó a su abuela. Hace tres años, Patricia y sus dos hermanas quedaron al cuidado de la abuela cuando su madre emigró a los Estados Unidos. Ahora, aún estudiante de primer curso de secundaria y con solo 16 años, Patricia se ha quedado embarazada de un hombre de 22.

Imagen del UNICEF
© UNICEF El Salvador/2017/Leiva
Una joven de 15 años recibe atención prenatal en el Centro de salud del municipio de San Martín, una de las zonas más violentas de San Salvador, El Salvador. Según un estudio de 2015 llevado a cabo por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el 30% de las embarazadas del país son niñas y adolescentes de 10 a 19 años.

 

Cuando su abuela la rechazó, Patricia llamó a su madre a California para contarle que estaba embarazada. “Mi madre se puso triste, luego furiosa, y después comenzó a darme consejos sobre cómo cuidar a mi bebé”.

A Patricia le preocupa que su bebé crezca en San Martín, un municipio de El Salvador famoso por el alto índice de violencia y la elevada densidad de población.

Dice que en su comunidad, niños muy jóvenes aún empiezan a reproducir las actitudes violentas que observan en casa y en su entorno. “Desde muy pequeños, cuando ven llegar a la policía, los niños corren a sus casas y sacan las pistolas de juguete diciendo que los van a matar”.

“Creo que la violencia se aprende”, dice Patricia. Nos habla del caso de un niño que creció viendo cómo su padre pegaba a su madre. “Por eso, cuando jugaba quería pegar a las chicas, porque su padre le había dicho que eso estaba bien”.

Ahora que va a ser madre, Patricia está pensando emigrar para estar con su madre. “Si me fuera [a los Estados Unidos] mi hija tendría un futuro diferente; este país es muy duro para los niños. Aquí no se tiene libertad para ir donde uno quiera… ya no se puede hacer, perdimos esa libertad”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF El Salvador/2017/Leiva
Una joven de 15 años recibe atención prenatal en el Centro de Salud del municipio de San Martín. UNICEF respalda a los municipios a través de medios de comunicación para el desarrollo con los que prevenir la violencia contra niñas, niños y adolescentes.

 

En un municipio como San Martín, dividido por fronteras creadas por las bandas, Patricia agradece que UNICEF abra espacios para el diálogo y la reflexión sobre las condiciones relativas a la vida personal y comunitaria en un ambiente de violencia.

“A veces quisiera saber más y ser escuchada, pero eso no es posible en mi comunidad”, dice.

Guenay Salazar es una asesora de UNICEF especializada en crear estrategias de comunicación para el desarrollo en entornos violentos. Para ella, decidir un mensaje eficaz y encontrar el mejor modo de difundirlo sería imposible sin una amplia consulta ciudadana en los municipios más afectados por la violencia.

“Las estrategias que tienen repercusión son aquellas creadas con las personas y basadas en sus necesidades e intereses”, dice. Salazar utiliza estas consultas para luego diseñar mensajes sobre la crianza adecuada a un niño o niña desde su primera infancia hasta la adolescencia; para mejorar la calidad de los servicios locales de la comunidad; y para transformar normas sociales relacionadas con el poder y el modo en el que los adultos practican dicho poder en relación a los niños y adolescentes.

Patricia aprovecha la oportunidad que le brinda la consulta para decir que le gustaría tener más espacios similares en su propia escuela y comunidad.

“Creo que nosotros, los jóvenes, nos sentimos solos… Donde vivo no se aprovechan de mí, pero hay veces que me gustaría tener a alguien que me escuchara, que cuidara de mí”, dice.

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Personal de OMDHAC imparte cursos a policías de Querétaro

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Querétaro, Qro. (3 de mayo de 2017).- Como parte de las actividades de incidencia, personal del Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) visitó el Instituto de Capacitación y Estudios de Seguridad de Querétaro para impartir unas conferencias sobre derechos humanos y el nuevo sistema penal acusatorio.

Las conferencias fueron impartidas por Mario Arturo Carbajal, director jurídico de OMDHAC y estuvieron dirigidas a policías municipales de Querétaro. Durante la plática, se abordaron temas relacionados con la aplicación de los derechos humanos en las distintas etapas del sistema acusatorio, los derechos y las obligaciones de los policías, así como las salidas alternas al proceso penal, entre otros temas.

En OMDHAC estamos convencidos de que las organizaciones de la sociedad civil deben trabajar conjuntamente con las diversas entidades de gobierno y con la ciudadanía en general para fomentar una cultura de derechos humanos.

La señora Raquel llega a un acuerdo satisfactorio con Dish.

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Monterrey, N.L. (26 de abril de 2017).- En semanas anteriores mencionamos el caso de la señora Raquel, que tiene 96 años de edad y que la compañía de cable DISH le realizaba cobros indebidos (http://www.derechoshumanosmexico.org/cobros-indebidos/). Ante ello, la señora Raquel se acercó al Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) para recibir asesoría legal gratuita.

El personal de OMDHAC inició un procedimiento ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y el día de hoy se llegó a un acuerdo para que le retiren el equipo a la señora Raquel. Desde OMDHAC, agradecemos las gestiones realizadas por el personal de la PROFECO e instamos a todas las personas a defender sus derechos.

Los abogados de OMDHAC toman el caso de desaparición ocurrida en Sabinas, N.L.

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Fuente: Observatorio Mexicano de Derechos Humanos

Monterrey, N.L. (26 de abril de 2017).- El municipio de Sabinas Hidalgo en Nuevo León, ha sufrido de manera especial los efectos de lo que se ha llamado la “guerra contra el narco”. En efecto, en Sabinas se sufrió de manera cotidiana las actuaciones ilegales del personal de la Marina y todo lo que representa la militarización de la seguridad pública.

Es en éste contexto que se presentaron diversas violaciones a los derechos humanos que involucraron la desaparición de varias personas. Una de ellas fue la de Jesús Víctor Llano Muñoz ocurrida en el 2011. Hasta la fecha, los familiares de la víctima no han obtenido justicia y siguen esperando avances en la investigación por parte de las autoridades.  Por tal motivo, se acercaron al Observatorio Mexicano de Derechos Humanos, A.C. (OMDHAC) para recibir atención legal gratuita.

Desde OMDHAC, hacemos un exhorto a la Procuraduría General de la República para realizar una investigación efectiva que conduzca al paradero de Jesús Víctor Llano Muñoz.

Para mayor información de las violaciones a derechos humanos cometidas en Sabinas, se puede consultar la siguiente liga: http://www.jornada.unam.mx/2011/09/25/politica/014n1pol

En Namibia, una madre primeriza lleva a su comunidad el desarrollo en la primera infancia

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Namibia/2017/Mutseyekwa
Vivian Ndungati, sentada con una de las niñas a su cuidado, en el Centro para el desarrollo en la primera infancia de Masida. Vivian fundó el centro tras haber tenido a su primer hijo.

 

En la localidad de Masidi al noreste de Namibia, los padres que querían enviar a sus hijos a espacios dedicados al desarrollo en la primera infancia no tenían anteriormente la posibilidad de hacerlo. Pero en cuanto Vivian Ndungati tuvo su primer hijo, decidió fundar su propio centro para el cuidado y desarrollo infantil y desde entonces ha obtenido un enorme apoyo de su comunidad.

Por Tapuwa Loreen Mutseyekwa

LOCALIDAD DE MASIDA, 25 de abril de 2017 – El año 2013 fue un momento decisivo para Vivian Ndungati, que vive en la localidad de Masida, al noreste de la región de Zambezi en Namibia. A los 23 años, Vivian dio a luz su primer bebé y enseguida descubrió un gran deseo por ayudar a los niños y niñas a comenzar sus vidas con buen pie.

Provista únicamente de su entusiasmo y de un proyecto, Vivian utilizó la sombra de un enorme y frondoso árbol situado en medio del pueblo como ubicación de un centro para el desarrollo en la primera infancia. La apertura del centro también le supuso la oportunidad de obtener unos ingresos, ya que los padres pagan una cuota mensual de 20 dólares namibios (1,54 dólares estadounidenses) por cada uno de los niños o niñas que acuden al centro.

“La respuesta de la comunidad fue impresionante”, dice Vivian. “Era la primera vez que se ponía en marcha un centro de desarrollo en la primera infancia y los padres y madres dieron su apoyo”.

En poco tiempo le fueron confiados a su cuidado más de 89 niñas y niños, y la comunidad ayudó a construir un aula provisional con maderas y barro para protegerlos de la lluvia. Esta humilde estructura sirvió de acomodo a unos niños que, de no tenerla, no habrían recibido una base semejante de atención y desarrollo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2017/Mutseyekwa
Vivian, de pie, fuera del edificio que se utiliza como centro de desarrollo en la primera infancia. Su comunidad respaldó el proyecto y la ayudó a construir la estructura para que niñas y niños tuvieran un lugar seguro donde aprender y crecer.

 

Con el tiempo, en reconocimiento a su labor, un miembro de la comunidad construyó una estructura más sólida. En 2015 se incluía la educación preescolar en la escuela primaria, de manera que las clases de Vivian fueron más manejables. Ahora está a cargo de 16 niños, incluido el suyo propio.

“Me siento feliz de haber puesto en marcha un centro de desarrollo en la primera infancia donde se estimula diariamente, con juegos y actividades, a niñas y niños en un lugar seguro”, dice Vivian. Sin embargo, admite que para ofrecer a los niños unas oportunidades óptimas de aprendizaje, son necesarios más recursos. Mientras acuna a uno de los alumnos en su regazo, Vivian señala que no hay ningún lugar donde puedan dormir los niños, uno de los muchos obstáculos que aún está tratando de vencer en la gestión del centro.

El Ministerio de Igualdad de Género y Bienestar de la Infancia concede una retribución mensual de 1.500 dólares namibios (116 dólares estadounidenses) con el fin de ayudar a cuidadores de centros para el desarrollo en la primera infancia como Vivian, pero esta ayuda esporádica se ha considerado insuficiente. También ha resultado difícil captar a cuidadores cualificados. Dentro de unos pocos meses Vivian va a tener que tomarse un tiempo libre para dar a luz a su segundo bebé y no hay nadie en la comunidad dispuesto a sustituirla durante ese periodo.

Las dificultades que Vivian señala también se citan en una evaluación llevada a cabo recientemente, como parte de una agenda de UNICEF y de la oficina de la primera dama de Namibia para aportar al país más fondos a servicios integrales de ECD.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2017/Mutseyekwa
La representante nacional de UNICEF y una funcionaria de la UE durante una visita al centro para el desarrollo en la primera infancia de Masida. Tras una reciente evaluación en la que se mostraban algunas de las deficiencias de los centros para el desarrollo del niño en la primera infancia, UNICEF trabaja para mejorar dichos centros en todo el país.

 

La evaluación de 2016 fue llevada a cabo en colaboración con el Ministerio de Igualdad de Género y Bienestar de la Infancia, y el de Educación, Artes y Cultura. En ella se muestra que en los 32 centros repartidos por toda Namibia existe la necesidad urgente de mantener y mejorar las estructuras físicas, los entornos educativos, los servicios de salud e higiene y el aporte nutricional de niñas y niños en los centros.

Muchos de estos centros carecen de servicios básicos, como letrinas y agua corriente, y más del 90% no ofrece ningún tipo de alimento a los niños.

“Esta evaluación nos ayuda a entender mejor la situación actual… y es un punto de partida esencial para mejorar la calidad de los recursos y el aprendizaje temprano en los centros de ECD de todo el país”, dijo la representante de UNICEF en Namibia, Micaela Marques de Sousa.

Lo que Vivian ha creado en Masida es verdaderamente una demonstración admirable del compromiso y la dedicación de las comunidades por mejorar las vidas de niñas y niños, incluso cuando los recursos son limitados.

Mientras Vivian en el centro da de comer o enseña a los niños a su cargo, unos antiguos alumnos pasan por allí de camino hacia sus casas procedentes de una escuela primaria cercana. Aunque ya se han graduado, siguen regresando para disfrutar un momento del ambiente de amistad, cariño y alegría que envuelve al centro de ECD de Masida.

En Cuba, los niños vuelven a las clases tras el huracán Matthew

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Cuba/2017
Estudiantes de la escuela primaria Abel Santa María, en el distrito de San Antonio del Sur, utilizando los materiales del kit que les donó UNICEF.

 

Por Marta López Fesser

El huracán Matthew fue la tormenta más fuerte que jamás ha sacudido la provincia de Guantánamo, en Cuba. Cuando un fenómeno climatológico de esta escala desata toda su fuerza, proteger la vida de cada niño se convierte en un enorme desafío que requiere una preparación meticulosa.

En el caso de Cuba, la cuidadosa planificación para desastres valió la pena. No hubo pérdidas de vidas humanas y los daños materiales fueron mínimos, lo que permitió a las comunidades afectadas centrarse en las tareas de recuperación y coordinar un rápido regreso a clases para todos los estudiantes de la escuela.

GUANTÁNAMO, Cuba, 20 de abril de 2017 – Cuba se encuentra bajo la amenaza permanente de desastres naturales como huracanes, terremotos y sequía, y es muy vulnerable a los efectos del cambio climático. Las políticas del país priorizan la reducción del riesgo de desastres y la educación en medioambiente, con especial énfasis en la creación de una cultura de prevención entre sus habitantes más jóvenes.

La primera vez que se vieron a sí mismos en el foco del huracán fue muy diferente para los niños de la provincia de Guantánamo, pero todos ellos coinciden en la lección principal: es mejor prevenir que curar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cuba/2017
Brenda y Enmanuel consideran que vivir un huracán es muy distinto a oír hablar de él. Sus padres les habían hablado del huracán Ike, que sacudió Baracoa en 2008, pero ellos eran demasiado pequeños para recordarlo.

 

“Creo que no nos dio tanto miedo porque ya sabíamos lo que venía. Lo habíamos estado siguiendo en la televisión y en la radio durante el periodo informativo, así que cuando llegó estábamos preparados y sabíamos que estábamos a salvo”, afirma Enmanuel, un estudiante de 11 años de la escuela primaria Routney Coutin, en la ciudad de Baracoa.

“Mis padres me mandaron a casa de mi abuelo para que lo cuidara, porque es mayor y vive solo, y ellos se quedaron en mi casa con mi hermana pequeña. Cuando comenzó a entrar agua a causa de la lluvia y el viento sacamos la fregona; un huracán es muy potente y ruidoso, es enorme. Claro que teníamos miedo: miedo de perder a nuestros seres queridos y nuestros amigos”, reconoce Enmanuel. “Temíamos que pudiera suceder algo.”

La compañera de clase de Enmanuel, Brenda, también de 11 años, se refugió en la escuela con su familia porque su casa no cumplía con los requisitos para resistir un huracán. La organización de defensa civil había designado la escuela como centro de evacuación.

“Estaba con mi familia y nos llevamos nuestras pertenencias más valiosas. Metí mi celular y mi tableta en la mochila porque habrían sido muy difíciles de sustituir”, explica. “El director de la escuela nos dijo que había más de 2.000 personas en la escuela en la mañana en que estaba previsto que Matthew tocara tierra. Fue terrible, lo destruyó todo, fue devastador”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cuba/2017
Una casa dañada por el huracán Matthew en la ciudad de Baracoa. Alrededor de 150.000 personas perdieron sus pertenencias personales tras el paso del huracán, que destrozó más de 42.000 hogares de toda la provincia de Guantánamo.

Recuperación de hogares y escuelas

Durante la noche y la madrugada del 4 al 5 de octubre, alrededor de 150.000 personas perdieron sus pertenencias personales tras el paso del huracán, que destrozó más de 42.000 hogares de toda la provincia de Guantánamo. Cerca del 90% de las casas de Baracoa se vieron afectadas.

Además, el huracán afectó a más de 290 centros educativos de la provincial de Guantánamo, y ocasionó daños a un 96% de las escuelas y guarderías del distrito de Baracoa.

Una de las prioridades del gobierno de Cuba fue lograr que los niños regresaran a la escuela. Siguiendo el plan de reducción de riesgos durante desastres, las instituciones y los centros familiares se utilizaron como espacios alternativos de aprendizaje, mientras que las clases se reanudaron en seis de 10 de los distritos afectados tan solo una semana después del huracán.

En los cuatro distritos más perjudicados, Baracoa, Maisí, Imías y San Antonio del Sur, las clases comenzaron en las dos semanas siguientes, ya que se fueron adaptando gradualmente los espacios temporales y se repararon las escuelas y guarderías.

Este fue el caso de Brenda y Enmanuel, que regresaron a la escuela 15 días después, aunque el edificio se siguió usando como centro de evacuación un mes más. El programa y el horario se adaptaron para garantizar que se impartiera el contenido más importante, y el centro se coordinó con otras escuelas para encontrar espacio para las clases y los estudiantes. El rápido regreso a las clases fue posible gracias a la participación de la comunidad en las tareas de limpieza, reparación y reconstrucción de los centros de aprendizaje y a que otros distritos y provincias donaron también recursos esenciales.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cuba/2017
Unos niños de Perucho Figueroa Cisnero, una escuela para niños con discapacidad mental de Baracoa, juegan con los materiales de recreo.

 

Muchos niños como Brenda necesitaban una temprana recuperación psicosocial y nuevos materiales de aprendizaje. UNICEF participó en los esfuerzos de recuperación del Ministerio de Educación donando cajas con kits escolares, de educación primaria y de recreo que ayudaron a los niños a continuar con su aprendizaje. Por otro lado, UNICEF promovió la recuperación psicosocial posterior a emergencias mediante juegos y actividades deportivas. Los niños y los profesores agradecieron especialmente los materiales de recreo, porque ayudaban a los niños a entretenerse mientras los profesores atendían a otros grupos en las clases compartidas.

Alrededor de 6.500 niñas y 8.000 niños de los municipios de Maisí, Imías, San Antonio del Sur, Baracoa y Yateras se han beneficiado de los kits de “escuela en una caja” y los de recreo, todos ellos donados por UNICEF. Además, 153 centros educativos y 83 comunidades han recibido los kits del desarrollo temprano de la infancia, que proporcionan educación temprana a más de 12.700 niños y niñas.

“Lo peor fue perder nuestros hogares y pertenencias, pero al menos hemos sobrevivido todos”, dice Brenda. “El huracán Matthew nos enseñó a mantener a salvo nuestras cosas; muchos niños perdieron sus libros”, añade.

“Mi familia y yo no tuvimos tiempo de guardar la mayoría de nuestras cosas; la próxima vez lo haremos mejor”, dice una de sus amigas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cuba/2017
La escuela secundaria Combate de Sabanilla, donde se registraron graves daños, espera reabrir sus puertas para los estudiantes en mayo. El huracán Matthew afectó a más de 290 centros educativos de la provincial de Guantánamo, y ocasionó daños a un 96% de las escuelas y guarderías del distrito de Baracoa.

Cinco meses después

Para finales de febrero de 2017, solo 11 escuelas seguían esperando reparaciones. Las que ya se habían reparado estaban en mejores condiciones que antes del huracán. Se utilizaron materiales de construcción más fuertes, y el nuevo diseño ha hecho que los centros estén mejor preparados para el futuro.

Sin embargo, a finales de 2016, 11 escuelas de Baracoa y Maisí seguían usándose como centros de evacuación y acogían a niños que habían perdido sus hogares y que allí podían ir a la escuela cada día. UNICEF, en colaboración con el Ministerio de Educación, sigue identificando casos y ayudando en el terreno allá donde se necesita, y participará en la reconstrucción de 10 escuelas y de instalaciones de almacenamiento de agua de las comunidades afectadas.

Los habitantes de Baracoa saben que, aunque los huracanes no suceden cada año, las mareas altas, las precipitaciones irregulares y la sequía han llegado para quedarse como resultado del cambio climático. Esto significa que es más importante que nunca apoyar la resiliencia de las comunidades.

En alianza con el Ministerio de Educación, UNICEF ha estado trabajando los últimos tres años con las comunidades de las provincias del centro y el este de Cuba, que son especialmente vulnerables a las catástrofes. Más de 14.000 niños y adolescentes de 128 escuelas han formado parte de un proyecto para construir su capacidad para hacer frente a los desastres.

Una niña lucha por su vida en medio del conflicto y la inseguridad alimentaria de Yemen

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Yemen/2017/Farid
Khawla está siendo examinada por el médico de la sección de pediatría del hospital Al-Sabeen, Saná, Yemen. La niña de un año ha estado enferma desde que tenía cuatro meses de edad.

 

Después de dos años de conflicto en Yemen, los niños siguen pagando el precio más alto, mientras que las familias están tomando medidas extremas para sobrevivir. Casi 10 millones de niños están en necesidad de ayuda humanitaria >>Leer el informe

Por Bismarck Swangin

En Yemen, las tasas de malnutrición han aumentado en un 200% desde 2014. Descubre cómo UNICEF está colaborando con los centros de tratamiento para aquellos niños cuyas vidas están en peligro a causa de la malnutrición aguda grave.

SANÁ, Yemen, 26 de marzo de 2017 – Khawla Mohammed, que tiene sólo un año, está tumbada sobre una cama del hospital Al-Sabeen, en la capital yemení, con un tubo conectado a su nariz. Además de sufrir malnutrición, también lucha contra una infección pulmonar que le dificulta la respiración.

A su lado está Um Khawla, su madre, que, preocupada, levanta la mirada para explicar que su hija no ha dejado de estar enferma desde que tenía cuatro meses.

“Primero fue la diarrea. Perdió tanto peso que la podía sostener con una mano. Después perdió el apetito y me preocupé”, explica.

Como resultado, Um Khawla asegura que, en los últimos seis meses, ha tenido que visitar el hospital con frecuencia. Los médicos diagnosticaron a Khawla malnutrición y le pusieron un tratamiento en un centro de alimentación terapéutica que recibe la ayuda de UNICEF.

La última vez que ingresó en el hospital la pequeña Khawla no llegaba a los seis kilos, un peso muy inferior al normal para una niña de su edad, que suele estar en los nueve.

En los 10 días que lleva en el hospital, Khawla ha tomado F100, una galleta con alto contenido energético que se utiliza para tratar la malnutrición. La galleta se disuelve y se convierte en un líquido que se le administra a la niña mediante un tubo. Además, la pequeña está tomando antibióticos para tratar la infección pulmonar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2017/Farid
Una trabajadora de la salud examina a Khawla. Ella sufre de desnutrición y también lucha contra una infección de pecho que ha afectado su respiración.

 

Las tasas de malnutrición en Yemen han aumentado en un 200% desde 2014. En la actualidad, 462.000 niños padecen malnutrición aguda grave y podrían morir si no reciben tratamiento urgentemente. UNICEF estima que otros 10.000 niños estarán también al borde de la muerte por causas prevenibles como malnutrición, diarrea y neumonía.

En todo el país, 17 millones de personas (más del 60% de la población) viven en una situación de inseguridad alimentaria, y más de siete millones ni siquiera saben cómo conseguir su comida. Por otro lado, al menos 14,5 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura.

Yemen también se enfrenta a una crisis económica resultado del conflicto actual. Los índices de inflación y los precios se han disparado. A las familias se les están acabando los pocos ahorros que tenían y, como consecuencia, se están viendo obligados a reducir su alimentación o, directamente, a saltarse algunas comidas.

“Antes del conflicto, mi marido trabajaba y su sueldo era suficiente para cubrir nuestras necesidades”, cuenta Um Khawla. “Cuando todo se derrumbó con la irrupción del conflicto, intentamos cultivar verduras en nuestra granja, pero eso tampoco era seguro debido a las bombas y las balas. Ahora nos hemos quedado sin nada”.

Um Khawla no solo está preocupada por Khawla, sino también por sus dos hermanos, que están en casa recibiendo los cuidados de su abuela. Ellos tampoco saben de dónde sacar la comida.

A pesar de la inseguridad, UNICEF y sus aliados están trabajando en el terreno aumentando la supervisión y el tratamiento de la malnutrición y otras enfermedades y proporcionando agua potable para prevenir muertes. En 2017, UNICEF ampliará el control de la malnutrición y proporcionará tratamiento para 323.000 niños que sufren malnutrición aguda grave. Desde enero de este año, UNICEF ya ha contribuido al tratamiento de más de 6.000 niños.

Ante un conflicto sin un final a la vista, los niños de Yemen viven al límite. El tiempo se agota y el mundo necesita actuar rápido para salvarles la vida.

Cientos de miles afectados por inundaciones devastadoras en Perú

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Fuente: UNICEF

© UNICEF Peru/2017 /Vilca J.
Hermilinda Cabrera y sus hijos, Aldony, de 9 años, y Elías, de 6 meses, caminan a través de una calle inundada en la que se ubicaba su hogar.

 

Cientos de miles de personas en Perú han sido afectadas por lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra. La gente ha perdido sus hogares y pertenencias, y miles de niños han quedado vulnerables.

Por Manuel Moreno

CARAPONGO, Perú, 25 de marzo de 2017 – Aldony Cabrera, de 9 años, es un orgulloso fan de Star Wars. Camina empuñando su sable láser a través de la destrucción generalizada en Carapongo –una comunidad cercana a Lima, la capital de Perú– causada por algunas de las peores inundaciones en décadas.

Desde finales de enero, un repentino y anormal calentamiento de las aguas del Océano Pacífico frente a las costas del Perú, lo que se conoce como ‘El Niño Costero’, ha provocado las más mortíferas lluvias torrenciales, tormentas, inundaciones y rachas de viento de las últimas décadas.

Casi la mitad del país está bajo un estado de emergencia y más de 725.000 personas han sido afectadas, cerca de 250.000 niños entre ellos.

Donde antes se ubicaba la casa de la familia de Aldony, ahora solo hay un mar de lodo en el que, semienterrados, se pueden reconocer algunos vestidos, muebles y juguetes. Su ropa está sucia y luce un par de moretones en su rostro, pero mantiene intacta la sonrisa y en sus ojos se refleja una mezcla de fuerza y valentía.

“El agua nos llegó hasta las rodillas y lo único que pudimos hacer fue correr para salvar nuestras vidas”, dice Hemilinda Cabrera, la madre de Aldony, mientras sostiene en sus brazos a Elías, su bebé de seis meses. “No pudimos coger nada. Lo hemos perdido todo”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Peru/2017 /Vilca J.
Teodoro Rivera, de 65 años, y su nieta, Cesia, de 2 años, frente a donde se encontraba su casa.

 

‘Correr por nuestras vidas’

Hemilinda explica que no podía creer lo que estaba ocurriendo cuando el pasado jueves una voz en la mitad de la noche les alertaba del inminente peligro.

“Eran casi las 10 de la noche cuando escuchamos que alguien gritaba que el rio se había desbordado”, recuerda. “¿Cómo es posible? De verdad creía que se trataba de una broma”.

Pero no lo era. Cuando Hemilinda se levantó, el agua ya había llegado a los pies de su casa. Asustada por lo que estaba ocurriendo, solo tuvo tiempo de tomar a sus hijos en brazos y sacarlos de allí corriendo colina arriba.

En cuestión de minutos, el agua lo había destruido todo y su calle se había transformado en un rio.

“Estábamos muy asustados. Nos pusimos a correr en pijama, sin zapatos. A los que no pudieron salir se los tragó la corriente”, asegura. “Al día siguiente el agua todavía corría con fuerza y así siguió otros cinco días más”.

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© UNICEF Peru/2017 /Vilca J.
A pesar de las inundaciones, los niños siguen buscando formas de jugar y necesitan espacios seguros.

 

Destrucción generalizada

Durante los últimos días, las fuertes lluvias han seguido desbordando ríos, provocando deslizamientos de tierra, derrumbado puentes y cortando caminos, lo que ha forzado el cierre de escuelas a lo largo del país.

Cerca de 1.000 escuelas y 380 centros de salud han resultado dañados y muchos de ellos han quedado destruidos.

La costa norte de Perú ha sido hasta ahora la más afectada por las tormentas. Las fuertes lluvias se han detenido, pero según la Oficina Nacional de Meteorología e Hidrografía (SENAMHI), se prevé que a finales de marzo vuelvan con fuerza, afectando también a algunas partes de la zona amazónica del país. Los niños, las niñas y las familias peruanas se preparan para otro mes de inundaciones.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Peru/2017 /Vilca J.
Después de las inundaciones, los niños no tienen acceso a fuentes de agua potable.

 

Agua potable, refugio y atención médica necesaria

“Agua potable, sanidad y protección para los niños y niñas son las necesidades más apremiantes”, explica María Luisa Fornara, Representante de UNICEF en Perú. “La continuidad en la educación también está en riesgo, especialmente para los niños, niñas y adolescentes más vulnerables y excluidos en las regiones afectadas”.

“En los próximos meses habrá una gran necesidad de agua potable, así como de refugios, y tendremos que apoyar a la población en la prevención de las enfermedades que puede provocar el agua contaminada”, explicó.

UNICEF y sus aliados están listos para responder y colaborar con el Gobierno para asegurar el acceso a servicios básicos de salud en las localidades afectadas, así como el acceso al agua potable y a los servicios básicos para niños y madres para prevenir posibles brotes de enfermedades.

Juntos debemos asegurarnos de que los niños valientes como Aldony reciban el apoyo que necesitan y que merecen para que puedan estar protegidos, proseguir con su educación y prosperar de nuevo.

>> Lea el informe de situación de Perú

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