Brasil

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INTRODUCCIÓN  
Brasil (nombre oficial, República Federativa do Brasil, República Federativa de Brasil), república de Sudamérica que constituye el país más grande del subcontinente, pues ocupa casi la mitad de su superficie. Está limitada al norte por Venezuela, Guyana, Surinam, Guayana Francesa y el océano Atlántico; al este por el océano Atlántico; al sur por Uruguay; al oeste por Argentina, Paraguay, Bolivia y Perú y al noroeste por Colombia. La república tiene frontera común con todos los países de Sudamérica excepto Chile y Ecuador. Brasil es el quinto país más grande del mundo (después de Rusia, China, Canadá y Estados Unidos). La superficie total de Brasil es de 8.547.404 km², su distancia máxima de norte a sur es de 4.345 km y de este a oeste de 4.330 km. La mayoría de los habitantes de Brasil viven junto al océano Atlántico, especialmente en las grandes ciudades de São Paulo y Río de Janeiro. La capital, situada en el interior, es Brasilia con una población (1996) estimada de 1.821.946 habitantes. El país, que fue una posesión portuguesa, es el mayor productor de café en el mundo y posee grandes recursos minerales; la explotación de muchos de ellos se intensificó durante la década de 1980. Desde mediados del siglo XX se inició un importante proceso de industrialización que llevó al país a convertirse en la décima potencia económica mundial.

2. TERRITORIO Y RECURSOS  


Una vasta región de tierras altas, conocidas como tierras altas brasileñas o meseta Brasileña, y la cuenca del río Amazonas son los rasgos fisiográficos dominantes de Brasil. La meseta es un altiplano erosionado que ocupa la mayor parte del país. Con una altura que varía entre los 305 y los 915 m, está surcada irregularmente por cadenas montañosas y por numerosos valles fluviales. Su borde sureste, por lo general paralelo a la costa, se eleva escarpadamente desde el océano en varias áreas, concretamente al norte de los 10° de latitud y al sur de los 20° de latitud del hemisferio sur. Entre las principales cordilleras de la meseta Brasileña están la serra da Mantiqueira, la serra do Mar y la serra Geral. Las elevaciones en estas y otras cordilleras no suelen sobrepasar los 1.220 m, con excepciones como el pico da Bandeira (2.897 m), en la serra da Mantiqueira, y el Pedra Açu (2.232 m), en la serra do Mar. Gran parte del terreno de la meseta se compone de llanuras onduladas (denominados cerrados) y amplias zonas pobladas de árboles.

La cuenca del río Amazonas ocupa más de un tercio de la superficie del país. En ella predominan las tierras bajas; la altura raramente supera los 150 m y los pantanos y llanuras inundadas ocupan vastas áreas de la región. Grandes zonas de la cuenca están cubiertas por selva lluviosa ecuatorial. Debido a la impenetrabilidad de este territorio, amplias áreas de las tierras bajas brasileñas sólo han sido exploradas recientemente. En el borde norte de la cuenca del Amazonas se sitúa otra área montañosa, parte de la elevación conocida como macizo de las Guayanas; las cordilleras incluyen la serra de Tumucumaque, con alturas que superan los 700 m, la serra de Acaraí (con una altura máxima de 906 m) y la serra de Parima (con una altura máxima de 2.727 m). El pico da Neblina (3.014 m), situado en la serra do Imeri, en la frontera con Venezuela, es el punto más elevado de Brasil.

La línea de costa brasileña, con una longitud total de 7.490 km, tiene un contorno excepcionalmente regular, sobre todo en el norte, pero varias hendiduras profundas proporcionan unos excelentes puertos naturales. Son importantes los puertos de Río de Janeiro, Salvador y Recife. La costa está bordeada por una estrecha llanura costera, excepto algunas zonas en las que la meseta Brasileña se introduce en el océano.

2.1. Ríos y cuencas hidrográficas  Más de dos tercios de Brasil están drenados por las cuencas de los ríos Amazonas y Tocantins-Araguaia, alrededor de un quinto por la cuenca del Río de la Plata y el resto por el río São Francisco y otros ríos pequeños. El Amazonas, con sus grandes afluentes: al norte Iça, Uatumã, Trombetas, Paru, Jari, Negro y Japurá; al sur Javari, Purus, Juruá, Tefé, Coari, Madeira, Tapajós y Xingu y el Tocantins, que es un tributario del río Pará, distribuidor sur del Amazonas, que posibilita la navegación interna. La longitud del Amazonas desde Iquitos, en Perú, hasta su desembocadura al noreste de la costa de Brasil es de 3.700 km, todos navegables por barcos de cabotaje. La cuenca del Plata, que corre a través del territorio brasileño, posee ríos con cascadas (como el Iguazú, que forma las cataratas del mismo nombre) de gran potencial hidroeléctrico, que es aprovechado por el conjunto de las represas-usinas hidroeléctricas de Itaipú, Jupiá, Ilha Solteira y Foz do Areia, considerado como el mayor del mundo, con 18.915 MW de potencia instalada. Este complejo se extiende por los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay y se adentra en los países vecinos Paraguay, Argentina y Uruguay. La cuenca del São Francisco es la única enteramente brasileña y atraviesa una región caracterizada por un clima semiárido, por lo que es muy útil para el riego. Su potencial hidroeléctrico se utiliza bastante a través del complejo de represas de Paulo Afonso.

2.2. Clima  Las condiciones climáticas en Brasil varían de climas tropicales a templados. Las temperaturas medias de enero y julio en Brasilia son 22,3 °C y 19,8 °C, respectivamente. Para Río de Janeiro en los mismos meses son 28,5 °C y 19,6 °C. Las precipitaciones medias anuales son de 1.603 mm en Brasilia, y de 1.758 mm en Río de Janeiro. Las condiciones tropicales prevalecen también sobre la mayor parte de la llanura costera que se extiende al norte del trópico de Capricornio, pero los vientos oceánicos tienen un efecto moderador sobre las altas temperaturas y la humedad. La pluviosidad media anual en esta parte de la costa varía entre los 1.041 y los 2.286 mm. En la región costera al sur del trópico de Capricornio, las condiciones climáticas están marcadas por fuertes variaciones estacionales. Las temperaturas que se registran durante el invierno en el extremo sur llegan a descender hasta -5,6 °C y las heladas son normales por toda la región. Las precipitaciones medias anuales son inferiores a 1.016 mm en la parte sur de la zona costera. En las tierras altas de la parte centro-este de Brasil el clima es subtropical pero, debido a su altitud, se dan grandes oscilaciones diarias de temperatura, siendo las noches frías. Esta región está sujeta con frecuencia a fuertes sequías. En las tierras altas del sur y el oeste, el nivel de las precipitaciones de lluvia puede considerarse suficiente, y en ocasiones, abundante. Las temperaturas alternan rasgos subtropicales y rasgos templados en las tierras altas del sureste, que es la zona más densamente poblada del país.

2.3. Recursos naturales  Aunque la superficie de cultivo totaliza sólo unos 66 millones de ha, menos del 8% de la superficie total, Brasil es un importante país agrícola. Tiene inmensos recursos madereros: las áreas boscosas cubren cerca de 551 millones de ha, un 65,2% de la superficie total. Los recursos minerales son numerosos e incluyen cristal de cuarzo, diamantes, cromo, mineral de hierro, fosfatos, carbón, manganeso, petróleo, mica, grafito, titanio, cobre, oro, bauxita, cinc, estaño y mercurio.

2.4. Flora y fauna  La flora de Brasil es muy diversificada, particularmente en la cuenca del Amazonas. En esta región pueden encontrarse decenas de miles de especies vegetales, incluidas bignonias, laureles, mirtos y mimosas. Palmeras y árboles de madera dura son abundantes, como lo son las plantas de la familia de las Euforbiáceas (una de las principales fuentes de caucho natural). Mangle, cacao, palmeras enanas y árboles de palo de Brasil crecen en la región costera. Entre las frutas autóctonas y ampliamente cultivadas están piñas, higos, chirimoyas, mangos, bananas, guayabas, uvas y naranjas. La vegetación en los valles de los ríos existentes en la región de la meseta es exuberante, pero en las tierras altas los bosques, constituidos en su mayoría por especies de hoja caduca, son mucho menos densos. Esta zona también tiene extensas zonas de arbustos y llanuras sin árboles. Las coníferas crecen en aquellas áreas donde predominan las condiciones de clima templado. En las zonas áridas de la región de la meseta, los cactus y otras plantas de espinos son habituales.

La fauna de Brasil es también extremadamente variada y difiere en muchos aspectos de la de Norteamérica. Los animales presentes de mayor tamaño son el puma, el jaguar, el ocelote y el zorro. Pecarí, tapir, oso hormiguero gigante, perezoso, oposum y armadillo son abundantes. Los ciervos son numerosos en el sur y los monos de distintas especies abundan en la selva. Muchas variedades de pájaros son autóctonas del país. Entre los reptiles se incluyen varias especies de caimanes y numerosas especies de serpientes, en especial el surucucú, la cascabel y la boa. Los peces y tortugas abundan en las aguas de los ríos, lagos y costas de Brasil. En 1996 se contabilizaron 240 especies amenazadas.

2.5. Suelo  Hay diferentes tipos de suelo en las áreas tropical y subtropical. La Amazonia, el valle del Amazonas y sus afluentes, es una amplia llanura aluvial en la que la inundación continuada limpia y rellena la capa superficial del suelo. Algunas mesetas aluviales bajas, sin embargo, sobresalen en el relieve. En el interior de la región Nordeste predomina el sertão semiárido. En las áreas de tierras bajas, el suelo soporta una densa vegetación selvática. El estado de São Paulo se caracteriza por la terra rosa fértil, casi púrpura, debido a la descomposición del basalto, acelerada por el calor y la humedad.

3. POBLACIÓN  
De acuerdo con estimaciones realizadas para 1990, la población de Brasil se componía de un 54% de blancos, un 39% de mestizos (mulatos, caboclos y cafuzos), un 6% de negros, un 0,8% de asiáticos y un 0,2% de indígenas americanos. A la composición de esta población contribuyeron originariamente indígenas, portugueses y negros, a los que se sumaron, a través del flujo inmigratorio, italianos, españoles, alemanes, eslavos y japoneses, entre otros.

3.1. Características de la población  La población de Brasil (según estimaciones para 1998) es de 169.806.557 habitantes. La densidad de población es de 20 hab/km². Alrededor del 80% de la población es urbana.

3.2. Divisiones administrativas  
La república se compone de 26 estados y un distrito federal. Los estados son Acre, Alagoas, Amapá, Amazonas, Bahía, Ceará, Espírito Santo, Goiás, Maranhão, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Pará, Paraíba, Paraná, Pernambuco, Piauí, Río de Janeiro, Rio Grande do Norte, Rio Grande do Sul, Rondônia, Roraima, Santa Catarina, São Paulo, Sergipe y Tocantins. El Distrito Federal incluye Brasilia, que reemplazó a Río de Janeiro como capital nacional en 1960.

El territorio brasileño ha sido dividido, con fines eminentemente estadísticos, en cinco grandes macrorregiones: Norte (que engloba los estados de Rondônia, Acre, Amazonas, Roraima, Pará, Amapá y Tocantins), Noreste (Maranhão, Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Sergipe y Bahía), Sureste (Minas Gerais, Espírito Santo, Río de Janeiro y São Paulo), Sul (Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul) y Centro-Oeste (Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Goiás y Distrito Federal).

La ciudad más grande es São Paulo, centro de la industria brasileña, con una población (según estimaciones para 1996) de 9.839.436 habitantes. Otras ciudades importantes en cuanto a número de habitantes (según estimaciones para 1996) son: Río de Janeiro, la antigua capital del país y destacado centro comercial (5.551.538 habitantes); Porto Alegre (1.288.879 habitantes); Salvador, ciudad portuaria localizada en una región agrícola fértil (2.211.539 habitantes); Belém, el principal puerto en el bajo Amazonas (1.144.312 habitantes); Recife (1.346.045 habitantes); Curitiba (1.476.253 habitantes); Belo Horizonte (2.091.448 habitantes), y Manaus, un puerto en el río Negro (1.157.357 habitantes).

3.3. Religión  Casi el 88% de los habitantes de Brasil son católicos. No obstante, alrededor de veinte millones de católicos también practican algún tipo de culto ritual de origen africano. También hay al menos cinco millones de protestantes, entre los que se incluyen un número importante de luteranos, metodistas y episcopalianos, y una pequeña comunidad de judíos. La mayoría de los indígenas americanos profesan religiones tradicionales. La separación de Iglesia y Estado es formal y completa.

3.4. Lenguas oficiales y habladas  El portugués es la lengua oficial de Brasil. Muchos brasileños hablan el alemán y el italiano, especialmente en las ciudades del sur.

4. EDUCACIÓN  
La educación primaria en Brasil es gratuita y obligatoria para los niños entre los 7 y los 14 años de edad. Aproximadamente el 83% de la población adulta está alfabetizada.

4.1. Primaria y secundaria  En 1996 asistieron a las escuelas primarias 33.131.270 alumnos y la tasa de escolarización en las escuelas secundarias fue del 49,6%. Los centros de enseñanza primaria y secundaria son fundamentalmente propiedad de los estados y los municipios, pero también existen muchos centros católicos de enseñanza secundaria, entre otros centros privados.

4.2. Superior o universitaria  El gobierno federal de Brasil comparte con los estados y las entidades privadas la responsabilidad de las instituciones de enseñanza superior. A comienzos de la década de 1990 Brasil contaba con más de 873 instituciones (incluyendo 73 universidades), que tenían una inscripción anual de alrededor de 1,5 millones de estudiantes. En 1996 la tasa de escolarización en enseñanza superior fue del 11,7%. Entre las primeras universidades existentes en el país destacan la Universidad de Brasilia (1961), la Universidad de São Paulo (1934), la Universidad Católica Pontificia de Campinas (1941), la Universidad Federal de Río de Janeiro (1920) y la Universidad Católica Pontificia de Rio Grande do Sul (1948), en Porto Alegre. Otras instituciones incluyen escuelas de Medicina, Sanidad Pública, Derecho, Ciencias Sociales, Ingeniería y Minería.

5. CULTURA  
La cultura del Brasil moderno se ha configurado a partir de un rico pasado de tradiciones étnicas. Los primeros colonos portugueses tomaron muchas costumbres y palabras de la población nativa de América. Durante el periodo de colonización, millones de esclavos negros africanos que fueron traídos a Brasil añadieron un elemento africano a la vida cultural brasileña; sus ritos religiosos se unieron a los del catolicismo para formar cultos afro-brasileños singulares, notables por sus ceremonias. El más influyente de ellos es el candomblé.

5.1. Bibliotecas y museos  La mayoría de los estados mantienen bibliotecas públicas en sus capitales; algunas tienen sucursales en las áreas suburbanas. Muchas ciudades también tienen sistemas de bibliotecas públicas. En Río de Janeiro, el Archivo Nacional (1838) contiene una colección relacionada principalmente con la historia brasileña. La Biblioteca Nacional (1810), también en Río de Janeiro, contiene unos 5.789.000 libros, 672.000 manuscritos, 80.000 grabados y mapas y muchos periódicos. La biblioteca sirve como registro nacional de derechos de autor. El Instituto Histórico y Geográfico Brasileño (1838) posee también abundante material archivístico y museológico, así como libros raros.

En Río de Janeiro se encuentran el Museo de Arte Moderno (fundado en 1948), que alberga colecciones de muchos países y ofrece cursos, conciertos y películas; el Museo Nacional (1818), que reúne alrededor de 1,5 millones de especímenes en exhibición, la mayoría relativa a Geología, Botánica y Antropología; el Museo del Indio (1953); el Museo Nacional de Bellas Artes (1816) y el Museo Histórico Nacional (1922). La mayoría de las grandes ciudades tiene museos municipales.

5.2. Literatura  Véase Literatura brasileña.

5.3. Arte  La escultura floreció durante los siglos XVIII y XIX en Brasil. La mayoría de las obras representaban destacadas figuras religiosas. Gran parte del arte brasileño anterior al siglo XX fue anónimo, pero la influencia de este trabajo ha sido importante y sus vestigios se pueden ver en la obra de artistas contemporáneos brasileños. El pintor Cândido Portinari, en un mural ejecutado para la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, muestra claramente estas influencias del pasado.

Muchos artistas brasileños contemporáneos han seguido trayectorias artísticas individuales inequívocas que han recibido el reconocimiento internacional. Este es el caso de los arquitectos Oscar Niemeyer y Lúcio Costa, artífices de Brasilia, ciudad considerada uno de los hitos de la arquitectura contemporánea.

5.4. Música  Heitor Villa-Lobos es considerado quizás el compositor brasileño de más talento. Sus obras se basan en gran medida en temas del folclore brasileño. La soprano brasileña Bidu Sayão ha sido una intérprete famosa de su música. Brasil tiene una rica tradición de música popular que sintetiza elementos de la música tradicional africana y portuguesa. Un baile de salón brasileño, la samba, se hizo muy popular internacionalmente en la década de 1930. Su música, basada en aquellos bailes folclóricos originarios de África, se extendió rápidamente y con el tiempo dio lugar a la bossa-nova. Las melodías pegadizas y los ritmos de la bossa-nova han sido interpretados por multitud de artistas, como el guitarrista y cantante João Gilberto. Entre los compositores contemporáneos se encuentran Luís Bonfá y Tom Jobim, que compuso la partitura para la película Orfeo negro.

6. ECONOMÍA  En principio una nación predominantemente agrícola, Brasil experimentó un rápido crecimiento industrial en las décadas de 1960 y 1970, hasta que en la década de 1980 logró una economía moderna diversificada. Se extrajeron grandes cantidades de mineral de hierro y carbón y la producción de acero, productos químicos y vehículos de motor creció sustancialmente. Al mismo tiempo, no obstante, la inflación crónica y una deuda externa de más de 100.000 millones de dólares, la más alta de las naciones en vías de desarrollo, provocó graves problemas económicos. A comienzos de la década de 1980, el presupuesto nacional se componía de 15.700 millones de dólares de ingresos y 25.100 millones de dólares de gastos. La deuda del país fue reestructurada y reducida en abril de 1994 mediante un acuerdo con los bancos acreedores. El producto interior bruto (PIB) aumentó de 369.000 millones de dólares en 1981 a 820.381 millones de dólares en 1997.

6.1. Agricultura  Alrededor de la cuarta parte del café del mundo se cultiva en las plantaciones de São Paulo, Paraná, Espírito Santo y Minas Gerais. La producción de café en 1998 fue de 1,56 millones de t, de las que la mayoría se exportaron. Brasil está entre los principales productores mundiales de caña de azúcar (339 millones de t), que se utiliza para producir azúcar refinada y alcohol para combustible; ricino; cacao (272.131 t); maíz (30 millones de t); y naranjas. Otros importantes cultivos son: soja, tabaco (506.887 t), patatas (2,37millones de t), algodón (1,22 millones de t), arroz (7,73 millones de t), trigo (2,71 millones de t), mandioca y bananas.

El ganado se cría en casi todas las partes del país, particularmente en São Paulo y otros estados del sur, donde hay una abundante cantidad de ganado vacuno, con un total de 161 millones de cabezas, cerdos (35,9 millones), aves de corral (925 millones), ovejas (18 millones), cabras (10,5 millones), caballos (6,39 millones), asnos (1,34 millones), mulas (1,99 millones) y bueyes (1,70 millones).

6.2. Silvicultura y pesca  Entre los productos más valiosos de los bosques brasileños se cuentan: aleurita, caucho, cera de carnauba, fibra de algarrobo, hojas medicinales, aceites vegetales, resinas, nueces y maderas para construcción y muebles. Constituyen importantes recursos madereros el pino de Paraná, el más importante comercialmente, y el pimentero. La industria maderera se desarrolló rápidamente durante las décadas de 1970 y 1980 al mismo tiempo que los bosques eran entresacados para los asentamientos.

La industria pesquera, aunque obstaculizada al principio por la escasez de capital, almacenes e industrias conserveras, creció considerablemente en la década de 1960. En 1996 las capturas totales fueron de 850.000 t anuales, incluyendo camarones, langostas y sardinas.

6.3. Minería  Los recursos minerales de Brasil son amplios, pero la escasez de capital y las inadecuadas infraestructuras de transporte frenaron su desarrollo hasta la década de 1970. El carbón se extrae en Rio Grande do Sul, Santa Catarina y en otras zonas. La fiebre del oro en la jungla amazónica, constante desde 1979, ha hecho de Brasil uno de los mayores productores mundiales. Los yacimientos de mineral de hierro del país, localizados en Itabira y otras áreas, están considerados entre los más ricos del mundo. La producción de mineral de hierro fue de 117 millones de toneladas en 1996. Los ricos yacimientos de estaño han hecho de Brasil un productor líder de este metal (18.500 toneladas en 1997). También es un gran exportador de cristales de cuarzo, monacita y berilio. Manganeso, diamantes (300.000 quilates), cromo, circonio, petróleo crudo, gas natural, plata, bauxita y mica se extraen en grandes cantidades. Las valiosas reservas de magnesita, grafito, titanio, cobre, cinc, mercurio y platino no se explotan a gran escala.

6.4. Industria  Las industrias manufacturan una amplia gama de artículos. Se producen grandes cantidades de bienes como alimentos procesados, hierro y acero, cemento, tejidos, confección, vehículos de motor, productos químicos, papel, barcos y equipos eléctricos. São Paulo es el principal estado industrial, con factorías que producen alrededor de un tercio de la cantidad total de las manufacturas de Brasil; las ciudades de Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre y Fortaleza también son grandes centros manufactureros.

6.5. Energía  En 1997 el 91% de la producción anual de electricidad se generó en centrales hidroeléctricas. Las grandes plantas hidroeléctricas se situaban en los ríos Paraná, São Francisco y Grande. En el río Paraná el complejo hidroeléctrico de Itaipu, Jupiá, Ilha Solteira y Foz do Areia tiene en total 18.915 MW de potencia instalada. En el São Francisco el complejo Paulo Afonso-Sobradinho suma 3.510 MW, y en el río Grande el complejo Embarcação, Furnas y Marimbondo genera un total de 3.747 MW aproximadamente. Brasil tenía una capacidad de producción eléctrica cercana a los 50 millones de kW a comienzos de la década de 1990 y de 303.523 millones de KWh en 1997.

6.6. Moneda y banca  La unidad monetaria de Brasil, introducida en julio de 1994 para reemplazar al cruzado, es el real, dividido en 100 centavos (1,08 reales equivalían a 1 dólar estadounidense en 1997). El Banco Central de Brasil (1965), con sede principal en Brasilia, emite la moneda del país. Otras grandes instituciones bancarias son el Banco de Brasil, un banco comercial con más de 3.300 sucursales; el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, con sede principal en Río de Janeiro; y el Banco de Descuento Brasileño, con más de 1.700 sucursales. Los brasileños también cuentan con numerosos bancos privados y estatales.

6.7. Comercio exterior  En 1996 Brasil gastó 56.947 millones de dólares en importaciones de mercancías, mientras que sus exportaciones ascendían a 47.762 millones de dólares. Los principales compradores de los productos brasileños a comienzos de esa década eran Estados Unidos (un 20,3% del valor total de las exportaciones), Alemania, Japón, Italia, Argentina, Francia, Países Bajos y Gran Bretaña. Las mayores exportaciones fueron de soja, café, mineral de hierro, acero, equipos de transporte, alimentos animales, maquinaria, zapatos y tejidos.

Estados Unidos reemplazaron a Alemania como la principal fuente de las importaciones brasileñas al inicio de la II Guerra Mundial (1939-1945) y continuaron manteniendo esa posición después de la guerra. Irak, Alemania, Japón, Argentina, Francia y Canadá también fueron grandes suministradores a comienzos de la década de 1990. En 1995 se importaban, principalmente: maquinaria y equipos (38%); productos químicos (15%); combustibles (12,1%), entre ellos petróleo crudo y refinado; minerales y metales (3,2%); y trigo.

6.8. Transporte  El sistema de ferrocarril de Brasil constaba en 1994 de 26.648 km de líneas, implantado principalmente al sur de Bahía. El principal ferrocarril es la Corporación de Ferrocarril Federal, bajo control del gobierno federal, que explota siete redes regionales. Los ferrocarriles del país son utilizados principalmente para el transporte de mercancías. Las carreteras y autopistas, concentradas en las zonas sur y noreste de Brasil, tenían una longitud de 1.980.000 km en 1996; algo más del 9% de las carreteras brasileñas estaban pavimentadas. Un sistema de autopistas nacionales de 63.000 km conecta todas las regiones y estados del país; esta red viaria sigue aumentando con obras como la autopista transamazónica, una vía de comunicación que, con dirección este-oeste, une las regiones aisladas de Brasil y Perú. Las vías fluviales interiores, que totalizan unos 35.400 km en torno al Amazonas y sus afluentes, conectan Brasil con otros países de Sudamérica y proveen importantes medios de transporte dentro del país. En el interior de muchas áreas de la cuenca del Amazonas, las vías fluviales son el principal medio de transporte. Unos 40 puertos a lo largo de la costa brasileña sirven al comercio de cabotaje e internacional. Los principales puertos son Santos, Río de Janeiro, Paranaguá, Recife y Vitória. Las líneas aéreas nacionales son numerosas y varias las compañías de transporte aéreo internacional, incluida la compañía aérea brasileña Varig, encargadas de enlazar el país con los principales puntos del mundo.

6.9. Comunicaciones  El gobierno desempeña aún un destacado papel en los servicios de telecomunicaciones, aunque en 1999 comenzó la privatización de las compañías de telefonía de los estados. En 1997 había 107 teléfonos por cada 1.000 habitantes. Brasil también cuenta con 2.778 emisoras de radio y más de 6 canales oficiales de televisión. El número de aparatos de radio era de 70 millones y 36 millones de receptores de televisión estaban en servicio. El país cuenta con 380 periódicos diarios, con una tirada de 6.472.000 ejemplares. Los diarios de mayor circulación son O Globo y Jornal do Brasil en Río de Janeiro; Folha de São Paulo, Gazeta Mercantil y Estado de São Paulo en São Paulo; Estado de Minas en Belo Horizonte; y Correio Brasiliense en Brasilia. Los semanarios de información general de mayor tirada son Veja e Isto é.

6.10. Trabajo  La mano de obra brasileña económicamente activa se estima que está integrada por cerca de 75,3 millones de personas; las mujeres componen el 35%. Alrededor del 23% de los trabajadores están ocupados en la agricultura, un 51% están empleados en los servicios y el resto trabaja en la manufactura, la construcción y otras actividades. Muchos de los trabajadores son miembros de sindicatos pertenecientes a una de las varias confederaciones nacionales; las entidades sindicales más importantes son la Confederación Nacional de Trabajadores de la Industria, la Confederación Nacional de Trabajadores Agrícolas y la Confederación Nacional de Trabajadores de Comunicaciones y Publicidad, todas ellas localizadas en Brasilia.

7. GOBIERNO  Brasil es una república constitucional integrada por 26 estados federados y un distrito federal. La actual Constitución fue promulgada en octubre de 1988, reemplazando a un documento de 1969. Los estados de la federación tienen sus propios gobiernos, con competencias en todas las materias no específicamente reservadas a la Unión.

La Constitución de 1988, que abolió la Ley de Seguridad Nacional empleada para reprimir a los disidentes políticos, prohibió la tortura, previó varias formas de plebiscitos populares, iniciativas y referendos; prohibió virtualmente todas las formas de censura; garantizó los derechos individuales y la propiedad privada, y extendió el derecho de huelga a todos los trabajadores.

7.1. Poder ejecutivo  Según la Constitución de 1969 el presidente, elegido indirectamente por un colegio electoral de legisladores federales y del Estado, tenía amplios poderes para gobernar por decreto. La actual Constitución de 1988 prevé la elección del presidente de forma directa para un periodo de cuatro años renovables. En 1993, los brasileños votaron a favor del mantenimiento del sistema de república presidencialista.

7.2. Poder legislativo  El Congreso Nacional bicameral brasileño se compone de un Senado Federal de 81 miembros elegidos para un periodo de ocho años, y una Cámara de Diputados con 503 miembros elegidos para un periodo de cuatro años. Los diputados son asignados a los estados según su población. La votación se realiza mediante voto secreto y es obligatoria para los ciudadanos alfabetizados mayores de 16 años.

7.3. Poder judicial  El Supremo Tribunal Federal, compuesto de once jueces, tiene su sede en Brasilia. Las cortes federales se sitúan en cada estado y en el Distrito Federal. Otros órganos judiciales importantes son los tribunales electorales federales, creados para garantizar los procesos electorales, y los tribunales de trabajo. Los jueces federales son designados de por vida. La justicia en los estados se administra en tribunales específicos.

7.4. Partidos políticos  En el nuevo clima político de libertades surgido al iniciarse la década de 1980 se formaron más de tres docenas de nuevos partidos políticos, incluidos los progubernamentales Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Partido del Frente Liberal (PFL) y Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB); entre los partidos de la oposición, cabe destacar al Partido Socialista Brasileño (PSB), el Partido de los Trabajadores (PT), el Partido Democrático del Trabajo (PDT) y el Partido Comunista Brasileño (PCB), que cambió su nombre por el de Partido Socialista Popular en 1992.

7.5. Salud y bienestar social  Las condiciones sanitarias en Brasil varían de una región a otra. Las ciudades más grandes cuentan con suficiente infraestructura, pero las regiones del interior sufren escasez de médicos, enfermeras, hospitales, clínicas y farmacéuticos. Brasil cuenta con más de 16.000 hospitales, clínicas y centros de salud local y unos 200.000 médicos. La Constitución de 1988 define la responsabilidad del Estado en la atención de la salud pública. El Sistema Único de Salud (SUS) coordina la red pública sanitaria y las entidades privadas concertadas. Los trabajadores urbanos reciben una amplia gama de beneficios, como el seguro por enfermedad y las pensiones por jubilación. Estos servicios son posibles gracias a las aportaciones de trabajadores, empleados y el gobierno. Los trabajadores rurales y los funcionarios federales reciben menos beneficios, principalmente en la atención sanitaria. La Constitución de 1988 estipula una jornada semanal de 40 horas, permiso por maternidad de 120 días y de paternidad de 5 días.

7.6. Defensa  El servicio militar es obligatorio para todos los hombres entre los 18 y 45 años y tiene una duración de 12 a 18 meses. Las fuerzas activas se componían de 313.250 miembros en 1997.

7.7. Gobierno local  Los 26 estados y el Distrito Federal tienen sus propios órganos legislativos y ejecutivos, estos últimos encarnados en la figura de los gobernadores, elegidos democráticamente. Los prefeitos o alcaldes, elegidos asimismo por el pueblo, son las máximas autoridades municipales, y su gestión es fiscalizada por las câmaras de vereadores o ayuntamientos, que actúan como un cuerpo legislativo de ámbito local.

8. HISTORIA  Los pueblos indígenas fueron los primeros habitantes de lo que en la actualidad es Brasil; incluían a los grupos arawak y caribes en el norte, a los tupí-guaraní en la costa este y el valle del río Amazonas, los ge en el este y sur de Brasil y los pano en el oeste. En su mayoría estos grupos eran esencialmente seminómadas, que subsistían de la caza, la recolección y una agricultura básica. Localizados en las áreas más remotas del interior, mantuvieron su forma de vida tradicional incluso hasta finales del siglo XIX, cuando su existencia se vio amenazada por el avance de la civilización. Véase Pueblos indígenas americanos.

8.1. Exploración europea y primera colonización  El navegante español Vicente Yáñez Pinzón fue el primer europeo en descubrir el actual territorio de Brasil. Probablemente pisó tierra cerca de lo que en la actualidad es Recife el 26 de enero de 1500; más tarde fue a la deriva hacia el norte, hasta la desembocadura del río Orinoco. En abril de 1500, el navegante portugués Pedro Álvares Cabral también alcanzó la costa del actual Brasil y formalmente reclamó la región circundante en el nombre de Portugal. El territorio se denominó Terra da Vera Cruz (en portugués, ‘Tierra de la Cruz Verdadera’). Una expedición dirigida por Gaspar de Lemos y de la que formaba parte el navegante florentino Amerigo Vespucci fue enviada a la Terra da Vera Cruz por el gobierno portugués en 1501. En el curso de su exploración fueron dados nombres a muchos cabos y bahías, incluida una bahía que fue denominada Río de Janeiro. La Terra da Vera Cruz pasó a llamarse Santa Cruz y, finalmente, Brasil, en alusión al palo de Brasil, del que la expedición llevó una carga a su vuelta a Portugal. Años antes, concretamente en 1494, Portugal y España habían firmado el Tratado de Tordesillas, por el que quedó asignado al primero el territorio limitado al norte por Belém, en la desembocadura del río Amazonas, y al sur por la ciudad de Laguna, en Santa Catarina.

En 1530 el rey portugués Juan III inició un programa de colonización sistemática del territorio. Como primer paso, dividió Brasil en 15 distritos o capitanías, y concedió cada uno de los distritos, en perpetuidad, a una persona destacada en la corte portuguesa. Los beneficiarios, conocidos como donatarios, disfrutaban de amplísimos poderes sobre sus dominios.

Debido a los peligros derivados de los ataques franceses a lo largo de la costa brasileña, el rey Juan revocó la mayoría de los poderes detentados por los donatarios y puso a Brasil bajo el mandato de un gobernador general. El primer gobernador general, Thomé de Souza, llegó a Brasil en 1549, y organizó un gobierno central, con la recién fundada ciudad de Salvador, o Bahía, como capital, inició amplias reformas administrativas y judiciales y estableció un sistema de defensa costera. São Paulo, en el sur, se fundó en 1554.

En 1555 los franceses fundaron una colonia en las costas de la bahía de Río de Janeiro. Los portugueses destruyeron la colonia francesa en 1560 y en 1567 establecieron en su lugar la ciudad de Río de Janeiro.

8.2. Gobierno español e incursiones holandesas  Felipe II de España heredó la corona portuguesa en 1580. El periodo de dominio español estuvo marcado por las frecuentes agresiones contra Brasil por los ingleses y holandeses, enemigos tradicionales de España. Una flota holandesa tomó Bahía en 1624, pero la ciudad fue recuperada por una fuerza combinada de españoles, portugueses y nativos americanos al año siguiente. Los holandeses atacaron de nuevo en 1630 y una expedición patrocinada por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales capturó Recife y Olinda, en Pernambuco. La mayor parte del territorio entre la isla Maranhão y el curso bajo del río São Francisco cayó en manos holandesas en posteriores operaciones. Durante la inteligente administración del conde Joan Mauritz von Nassau-Siegen, el territorio brasileño bajo dominio holandés prosperó durante varios años. Nassau-Siegen, sin embargo, renunció en 1644, en protesta por las políticas explotadoras de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales. Poco después de su salida, los colonizadores portugueses, con apoyo de su país natal, se rebelaron contra el dominio holandés. Los holandeses capitularon en 1654, después de casi una década de contienda, y en 1661 renunciaron por tratado a sus pretensiones al territorio brasileño.

8.3. Restauración portuguesa  Con la triunfal revuelta en Portugal contra la soberanía española en 1640, Brasil volvió a la soberanía portuguesa. En general, las relaciones pacíficas prevalecieron entre los españoles y los portugueses en Sudamérica hasta 1680. Ese año, los portugueses enviaron una expedición hacia el sur a la orilla este del estuario del Río de la Plata y fundaron un asentamiento llamado Colonia do Sacramento. Esto dio paso a un prolongado periodo de conflictos con respecto a la posesión de la región, que finalmente quedó constituida como la República de Uruguay en 1828.

Desde la segunda mitad del siglo XVI, la principal riqueza de Brasil residía en la producción de azúcar, sobre todo en la región costera de Pernambuco, Bahía y Río de Janeiro. Allí se empleó en gran escala la mano de obra esclava importada de África. La actividad azucarera se basaba en el sistema de gran propiedad (plantation) y tenía como figura central al senhor de engenho, latifundista propietario de las tierras y del ingenio que transformaba la caña de azúcar en el producto listo para su comercialización.

La expansión brasileña hacia el sur estuvo precedida por la penetración en zonas del interior del país. Los misioneros jesuitas habían empezado a desarrollar su tarea evangelizadora en el valle del Amazonas a comienzos del siglo XVII. Antes de mediados de siglo, los partidarios de los paulistas, el nombre por el que los residentes de São Paulo eran conocidos, habían alcanzado el curso superior del río Paraná. Debido a que estas expediciones eran emprendidas principalmente con el propósito de esclavizar a los indígenas americanos, los paulistas encontraron una oposición vigorosa de los jesuitas. Apoyados por la corona en sus esfuerzos por proteger a la población, los jesuitas finalmente triunfaron. Muchos paulistas inmediatamente después se convirtieron en exploradores y comenzó una febril búsqueda por las riquezas minerales. En 1693 se descubrió oro en la región que en la actualidad es Minas Gerais. La resultante fiebre del oro trajo a decenas de miles de colonos portugueses a Brasil. La expansión económica de la colonia se aceleró aún más por el descubrimiento de diamantes en 1721.

En 1750 el Tratado de Madrid entre España y Portugal ratificó las reclamaciones brasileñas de una amplia región al oeste de los límites promulgados en el Tratado de Tordesillas (véase Línea de demarcación). El Tratado de Madrid fue anulado años después, pero sus principios se materializaron en el Tratado de San Ildefonso de 1777.

El secretario de Estado (ministro) de Asuntos Exteriores de Portugal y primer ministro, el marqués de Pombal, realizó numerosas reformas en Brasil durante el reinado del rey José I. Liberó a los esclavos indígenas, alentó la inmigración, redujo los impuestos, relajó el monopolio real sobre el comercio exterior brasileño, centralizó el aparato gubernamental y transfirió la sede del gobierno desde Bahía a Río de Janeiro en 1763. Debido a su influencia entre los indígenas y a su creciente poder económico, Pombal expulsó a los jesuitas en 1760, lo que provocó diversos problemas, entre ellos la crisis en el sistema educativo, en el que esta orden mantenía una presencia hegemónica.

8.4. La permanencia de la corte portuguesa  Las Guerras Napoleónicas alteraron profundamente el curso de la historia brasileña. A comienzos de noviembre de 1807, Napoleón envió un ejército hacia Portugal a través de la frontera española. El regente portugués, el príncipe Juan, y la mayoría de su corte embarcaron desde Lisboa poco antes de la llegada del ejército francés y se dirigieron a Brasil (véase Juan VI). El príncipe Juan convirtió Río de Janeiro en la sede del gobierno real de Portugal y decretó una serie de reformas y mejoras para Brasil, entre ellas la supresión de las restricciones al comercio; la puesta en marcha de estas medidas benefició a la agricultura y la industria, y contribuyó a la creación de escuelas de enseñanza superior.

El príncipe Juan heredó la corona portuguesa como Juan VI en marzo de 1816. En el periodo de cinco años anterior a su vuelta a Portugal, su régimen perdió de manera progresiva el favor de los brasileños. Su gobierno fue corrupto e ineficaz, lo que motivó que el sentimiento republicano se extendiera en el país siguiendo a la Revolución Francesa, que había ganado un considerable impulso cuando las colonias españolas vecinas declararon su independencia. En 1816 el rey Juan intervino, ocupando la Banda Oriental (Uruguay), entonces bajo el control de los revolucionarios hispanoamericanos. Aplastó un levantamiento revolucionario en Pernambuco al año siguiente. La Banda Oriental fue anexionada a Brasil en 1821 y renombrada Provincia Cisplatina. Antes de partir hacia Portugal en 1821, Juan VI hizo a su hijo, Dom Pedro, regente de Brasil. Mientras tanto en Portugal se había desarrollado una fuerte oposición a las reformas brasileñas del rey; las Cortes, el órgano legislativo portugués, promulgaron las leyes destinadas a devolver a Brasil su primer estatuto como colonia. Dom Pedro fue obligado a volver a Europa. En 1822, respondiendo a las súplicas de los indígenas, Dom Pedro anunció su negativa a abandonar Brasil. Convocó una Asamblea Constituyente en junio y en septiembre, cuando los despachos desde Portugal revelaron que las Cortes no harían grandes concesiones al nacionalismo brasileño y proclamó la independencia del país, convirtiéndose en emperador de Brasil ese mismo año. Todas las tropas portuguesas en Brasil habían sido forzadas a rendirse al final de 1823.

8.5. El Imperio de Brasil  El gobernante autocrático, Pedro I, perdió gran parte de su apoyo popular durante el primer año de su reinado, debido a las discrepancias dentro de la Asamblea Constituyente. El emperador disolvió este órgano en 1823 y promulgó una Constitución en marzo de 1824. En 1825 Brasil se vio envuelto en una guerra con Argentina, debido al apoyo que proporcionó a la rebelión de la Provincia Cisplatina. Debido a la indefinición de la guerra, ésta obtuvo la independencia, a través de la mediación británica, bajo el nombre de Uruguay. En los siguientes años se incrementó la oposición popular a Pedro I, quien en abril de 1831 abdicó en favor de Pedro II, que contaba entonces cinco años de edad.

Las regencias gobernaron Brasil durante la siguiente década, un periodo de turbulencia política marcada por frecuentes revueltas y levantamientos provinciales. Hacia el final de la década, un movimiento para situar al joven emperador a la cabeza del gobierno ganó apoyo popular, y en julio de 1840 el Parlamento brasileño proclamó que Pedro II había alcanzado su mayoría de edad.

Pedro II demostró ser uno de los más inteligentes monarcas de su época. Durante su reinado, que llegó hasta casi la mitad del siglo, la población y la economía se expandieron con tasas sin precedentes. La producción nacional se incrementó en más del 900%. Se construyó una red de ferrocarriles. En el terreno de los asuntos exteriores el gobierno imperial fue activamente hostil a los vecinos regímenes dictatoriales. Apoyó la exitosa guerra revolucionaria contra el dictador argentino Juan Manuel de Rosas de 1851 a 1852 y, aliado con Argentina y Uruguay, tomó parte en la victoriosa guerra de la Triple Alianza contra Paraguay de 1865 a 1870.

La principal decisión de política interior durante el reinado del emperador se derivó de un amplio movimiento para la abolición de la esclavitud en Brasil. La importación de esclavos africanos se prohibió en 1850. Una campaña organizada para la emancipación de los todavía 2,5 millones de esclavos de Brasil fue promovida en años posteriores. Los abolicionistas lograron su primera victoria en 1871, cuando el parlamento nacional aprobó la legislación que declaraba libres a los hijos nacidos de madres esclavas. Por varias razones, entre las que se incluían los sacrificios ocasionados por la guerra contra los paraguayos, se desarrolló en este tiempo un movimiento paralelo favorable a la instauración de la república. El liberalismo se extendió durante los siguientes quince años. Los esclavos mayores de 60 años fueron liberados en 1885. En mayo de 1888 todos los esclavos que quedaban lograron su plena emancipación.

8.6. Primera República  Instituida sin compensación para los propietarios de esclavos, la emancipación supuso el alejamiento de los poderosos hacendados respecto al gobierno. Además, mientras que sectores del clero católico mostraban su oposición a ciertas políticas de Pedro II, y numerosos oficiales destacados del Ejército cultivaban en secreto su creciente insatisfacción, amplios sectores del pueblo tomaron posición a favor de la instauración de la república.

8.6.1. Fonseca y Peixoto  En noviembre de 1889 una revuelta militar bajo el liderazgo del general Manuel Deodoro da Fonseca forzó la abdicación de Pedro II. Se proclamó la República, con Fonseca como jefe del gobierno provisional. La separación de Iglesia y Estado y otras reformas republicanas fueron decretadas enseguida. La redacción de una constitución se completó en junio de 1890. Similar a la Constitución de Estados Unidos, aquélla entró en vigor en febrero de 1891, y Brasil se convirtió en una república federal, oficialmente llamada Estados Unidos de Brasil. Fonseca fue elegido su primer presidente.

La turbulencia política, debida esencialmente a la carencia de tradiciones democráticas nacionales y a la inexperiencia, marcó los primeros años de la nueva república. Durante 1891 se levantó una fuerte oposición en el Congreso a las políticas arbitrarias y los métodos del presidente Fonseca, quien, en respuesta, disolvió la cámara a principios de noviembre y asumió el poder de forma dictatorial. Una posterior revuelta naval ese mismo mes le forzó a renunciar en favor del vicepresidente Floriano Peixoto. El gobierno de Peixoto, otro régimen dictatorial, sobrevivió a una rebelión militar y naval (1893-1894) y a una serie de levantamientos en el sur de Brasil.

8.6.2. El Gobierno civil  El orden fue restaurado de forma gradual en el país durante la administración del presidente Prudente José de Morais Barros, el primer mandatario civil de la nación. A partir de 1898, cuando Manuel Ferraz de Campos Sales, antiguo gobernador de São Paulo, se convirtió en presidente, se adoptaron medidas enérgicas para rehabilitar la trastornada economía nacional. Al asegurar un gran empréstito del exterior, Campos Salles fortaleció las finanzas y expandió el comercio y la industria brasileña.

La producción de café y caucho, mientras tanto, se había incrementado de forma continuada en Brasil. Entre 1906 y 1910 la fuerte caída de los precios del café en el mercado mundial alteró la economía nacional. El precio del caucho brasileño empezó a caer hacia el final de este periodo. Como consecuencia, los disturbios sociales y políticos se extendieron durante la administración del presidente Hermes da Fonseca, de carácter conservador y militarista. Wenceslau Braz Pereira Gomes, un industrial, fue elegido sin oposición para dirigir el país en 1914 y ocupó el cargo hasta 1918.

Después del estallido de la I Guerra Mundial en 1914, se incrementó considerablemente la demanda en los mercados exteriores de café, caucho y azúcar brasileños, aliviando las dificultades económicas del país. Brasil adoptó una política de neutralidad en las primeras etapas de la guerra, pero como consecuencia de los ataques alemanes a sus barcos, rompió relaciones diplomáticas con Alemania en agosto de 1917. En octubre, Brasil entró en la guerra del lado de los aliados. Las unidades navales brasileñas fueron enviadas a las zonas en conflicto y Brasil inició su contribución a la guerra con alimentos y materias primas.

La disminución de la producción industrial y los fuertes recortes en los gastos del gobierno fueron necesarios debido al inicio de una crisis económica en 1922. En julio de 1924 culminó un periodo de malestar con una revuelta a gran escala, especialmente grave en São Paulo. La mayor parte del ejército permaneció leal al presidente Artur da Silva Bernardes, que había ocupado el cargo en 1922 y, tras más de seis meses de lucha, los rebeldes fueron derrotados. Bernardes gobernó mediante la ley marcial durante el resto de su mandato. Durante la administración de su sucesor, el presidente Washington Luís Pereira de Sousa, la crisis económica se hizo más profunda, lo que provocó numerosas huelgas y un aumento de la radicalización de la vida política. Las huelgas fueron declaradas ilegales por el Gobierno en agosto de 1927 y se adoptaron medidas rigurosas contra el comunismo.

8.7. El periodo Vargas  En la contienda presidencial de marzo de 1930, el candidato respaldado por la administración, Julio Prestes, fue declarado el vencedor sobre Getúlio Vargas, un destacado político y nacionalista del estado de Rio Grande do Sul. Vargas, no obstante, obtuvo el apoyo de muchos líderes militares y políticos y lideró una revuelta contra el gobierno en octubre. Después de tres semanas de encarnizada lucha, dimitió el presidente Washington Luís Pereira de Sousa y Vargas asumió el poder absoluto como presidente provisional.

En un intento de aliviar la desolada economía del país, Vargas redujo la producción de café y adquirió y destruyó los excesos de mercancías almacenadas. Los gastos ocasionados por este programa provocaron la intensificación de los problemas financieros del gobierno. Brasil dejó de pagar su deuda externa. En 1932 el régimen de Vargas reprimió una enorme rebelión en São Paulo después de casi tres meses de guerra a gran escala.

Vargas calmó en gran medida la agitación política en Brasil al convocar una Asamblea Constituyente en 1933. Entre los artículos de la nueva Constitución, adoptada por este cuerpo legislativo en 1934, destacaban aquéllos que restringían los derechos de los estados y estipulaban el sufragio para las mujeres, la seguridad social para los trabajadores y la elección de los futuros presidentes por el Congreso. El 17 de julio, Vargas fue elegido presidente.

En el primer año de su administración constitucional, Vargas se encontró con una importante oposición del ala radical del movimiento sindical brasileño. Fracasadas las revueltas organizadas por los comunistas en Pernambuco y Río de Janeiro en noviembre de 1935, se declaró la ley marcial y Vargas fue autorizado por el Congreso a gobernar por decreto. Los arrestos masivos de radicales y otros oponentes del gobierno se sucedieron. El descontento popular pronto alcanzó graves dimensiones, al tiempo que una organización de extrema derecha, la Acción Integralista Brasileña, generaba crecientes simpatías entre la clase media. Este grupo pronto llegó a ser un destacado núcleo de actividad antigubernamental. En noviembre de 1937, casi en vísperas de la elección presidencial, Vargas disolvió el Congreso y proclamó una nueva constitución en la que otorgaba a su cargo poderes absolutos y dictatoriales. Reorganizó el gobierno a imitación de los regímenes totalitarios de Italia y Alemania, abolió todos los partidos políticos e impuso la censura en la prensa y en el sistema postal.

8.7.1. El Estado Novo  El gobierno de Vargas, oficialmente llamado Estado Novo (Nuevo Estado), continuó en el poder sin fijar fecha para la celebración de un plebiscito nacional sobre la nueva ley orgánica. Por medio de una serie de decretos se amplió el sistema de seguridad social a los trabajadores en las nacientes industrias; de este modo, Vargas supo obtener el apoyo de una parte considerable de la población. El único desafío serio a su régimen vino de los integralistas, que organizaron una revuelta en 1938. El levantamiento fue reprimido en pocas horas.

A pesar del carácter totalitario de su régimen, Vargas mantuvo relaciones cordiales con Estados Unidos y otras democracias. Su administración mantuvo una actitud vacilante frente al Tercer Reich. Tras el inicio de la II Guerra Mundial, y debido al hostigamiento de los submarinos alemanes a los barcos mercantes brasileños, el país declaró la guerra a Alemania en 1942.

Al ponerse del lado de los aliados en la II Guerra Mundial, el régimen de Vargas emprendió un amplio programa de expansión industrial, dando un énfasis especial al incremento de la producción de caucho y otros materiales esenciales para la guerra. Las bases navales y los aeródromos, construidos en puntos estratégicos de la costa, se convirtieron en importantes centros aliados en la guerra antisubmarina. La armada brasileña asumió todas las actividades patrulleras en el océano Atlántico sur. En 1944 y en 1945 un cuerpo expedicionario brasileño participó en la campaña aliada en Italia.

Mientras tanto, las manifestaciones de descontento con la dictadura de Vargas se incrementaban. En febrero de 1945 un grupo de influyentes propietarios de periódicos desafió al gobierno, que se vio forzado a relajar la censura de la prensa. El 28 de febrero se anunció que las elecciones al Congreso y a la Presidencia serían celebradas al año siguiente. Gradualmente, se eliminaron todas las restricciones contra la actividad política. En abril se decretó la amnistía para todos los presos políticos, incluidos los comunistas.

8.7.2. El Gobierno Dutra  Durante la campaña electoral una serie de leyes impopulares aprobadas por el Ejecutivo suscitaron el temor de que Vargas intentara mantenerse indefinidamente en el poder. Un golpe de Estado militar en octubre de 1945 forzó a Vargas a presentar la dimisión. José Linhares, principal jefe de la corte suprema, fue nombrado jefe del gobierno provisional. En las elecciones nacionales celebradas en diciembre, el anterior ministro de la Guerra, Eurico Gaspar Dutra, obtuvo la presidencia por una gran mayoría de los votos; tomó posesión de su cargo en enero de 1946. El congreso, tras su renovación, redactó una nueva constitución, aprobada en septiembre.

Durante el verano de 1947 la ciudad de Petrópolis fue la sede de la Conferencia Internacional (Panamericana) para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad. El Pacto Interamericano de Ayuda Mutua (también llamado Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), redactado por la conferencia, fue firmado por Brasil en septiembre. Una disposición del tratado estipulaba la defensa recíproca de los firmantes contra una agresión armada directa a cualquier nación miembro. Véase Tratado de Río de Janeiro.

En octubre de 1947 el gobierno brasileño, desatada ya la Guerra fría y ante la publicación de un artículo aparecido en una revista rusa que se refería al presidente Dutra como una marioneta de Estados Unidos, rompió las relaciones diplomáticas con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Pocos meses más tarde el Legislativo decidió expulsar a todos los comunistas que ocupaban escaños en el Parlamento. Un senador y catorce diputados se vieron afectados.

8.7.3. Segunda presidencia de Vargas  Getúlio Vargas retornó al poder como presidente en enero de 1951, después de derrotar a dos candidatos rivales por una gran mayoría de los votos en las elecciones celebradas en octubre del año anterior. Vargas formó un gabinete de coalición en representación de todos los partidos mayoritarios. El gobierno tomó medidas inmediatas para equilibrar el presupuesto nacional y desarrollar un programa para reducir el coste de la vida, incrementar los salarios y extender las reformas sociales. La inflación y el alto coste de la vida, sin embargo, persistieron después del periodo de posguerra, que vino marcado por un resurgir de las actividades clandestinas de los comunistas y un resurgimiento del nacionalismo que llevó a la nacionalización de los recursos de petróleo en septiembre de 1952. En suma, el programa de austeridad del gobierno motivó que los conservadores contrarios a Vargas incrementaran sus críticas.

En agosto de 1954, durante una campaña electoral al Congreso, un oficial de la fuerza aérea murió en el intento de asesinato de un editor de un periódico opuesto a Vargas. El asesinato provocó la crisis gubernamental: los mandos militares demandaron que Vargas dimitiera. A primeras horas del 24 de agosto, Vargas acordó renunciar al poder temporalmente en favor del vicepresidente João Café Filho. Vargas se suicidó a las pocas horas.

8.8. Los gobiernos de Kubitschek, Quadros y Goulart  El antiguo gobernador de Minas Gerais, Juscelino Kubitschek, tuvo el apoyo de los seguidores de Vargas y los comunistas. Ganó las elecciones a la presidencia en octubre de 1955 y tomó posesión del cargo en enero de 1956. Kubitschek anunció un ambicioso plan económico quinquenal de desarrollo. Al anuncio le siguió la concesión de un empréstito por parte del Banco de Exportación-Importación de Estados Unidos valorado en más de 150 millones de dólares, y se aprobaron los planes para una nueva capital federal en Brasilia, en septiembre. El fuerte ritmo de desarrollo industrial se suavizó, sin embargo, debido a la caída de los precios del café en el mundo a mediados y finales de la década de 1950. La inflación continuó, lo que aumentó la revuelta social, que derivó en frecuentes huelgas y disturbios por parte de trabajadores y estudiantes.

Jânio da Silva Quadros, anterior gobernador de São Paulo, se convirtió en presidente de Brasil en enero de 1961 e inmediatamente inició un programa económico riguroso. A todos los ministerios se les ordenó reducir los gastos en un 30% y algunos empleados del servicio civil fueron despedidos. Quadros también propuso eliminar la supuesta corrupción que había florecido durante la administración Kubitschek. El presidente Quadros dimitió de su cargo repentinamente en agosto, sin dar ninguna explicación, y refiriéndose sólo a las "fuerzas de la reacción" que habían bloqueado sus esfuerzos. Los líderes militares expresaron su oposición a la asunción del cargo por el vicepresidente João Belchior Marques Goulart, manteniendo que era simpatizante del régimen cubano de Fidel Castro. Se llegó a un compromiso, sin embargo, cuando la legislatura brasileña enmendó la Constitución introduciendo un sistema de gobierno parlamentario con el fin de privar a la Presidencia de muchos de sus poderes; la autoridad ejecutiva fue conferida a un primer ministro y a un gabinete que era el responsable de la legislatura. Goulart se instaló en el cargo en septiembre de 1961.

Un año después, Goulart provocó una crisis ministerial con su petición de un plebiscito nacional cuya finalidad era medir el apoyo al restablecimiento del sistema presidencialista. El plebiscito fue celebrado y la propuesta aprobada; en enero de 1963, el legislativo decretó un cambio de la ley. Después, Goulart presionó fuertemente para obtener la aprobación legislativa a un programa de reformas básicas en 1964; mediante esta legislación se fijaron controles del aumento de los alquileres que favorecieron a las rentas más bajas, se nacionalizaron las refinerías de petróleo, se expropiaron las tierras no explotadas y se limitó la exportación de beneficios. Las medidas sólo parecían agravar la inflación crónica de la nación. El 13 de marzo Goulart apareció en una reunión de trabajadores; el 31 de marzo fue derrocado por una sublevación del ejército y huyó a Uruguay. El general Humberto Castelo Branco, jefe de las Fuerzas Armadas, fue elegido presidente.

8.9. Gobierno militar  El nuevo régimen, dotado de poderes extraordinarios por un acta institucional firmada en abril, suprimió la oposición, particularmente la de izquierdas, y privó a unas 300 personas de sus derechos políticos. También adoptó versiones moderadas de muchas reformas demandadas por Goulart y combatió la inflación mediante el control de los salarios, la recaudación estricta de impuestos y otras medidas. Una ley aprobada en 1965 limitó las libertades civiles, incrementó el poder del gobierno de la nación y dispuso la elección por el congreso del presidente y el vicepresidente.

El anterior ministro de la Guerra, Artur da Costa e Silva, candidato del gubernamental partido Alianza Renovadora Nacional (ARENA), fue elegido presidente en 1966. El Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el único partido de oposición legal, había rehusado presentar un candidato en protesta contra la privación, por parte del gobierno, de los derechos electorales de los oponentes con más expectativas. También en 1966, ARENA ganó las elecciones legislativas nacionales y estatales. El presidente Costa encabezó un gobierno de orientación militar que se preocupó en primer lugar del desarrollo económico. Aunque 1968 se destacó por las actividades antigubernamentales, entre las que sobresalieron las revueltas estudiantiles, la economía recibió un fuerte impulso. En diciembre, Costa asumió poderes ilimitados, que concluyeron en purgas políticas, ralentización económica y censura. En agosto de 1969 fue incapacitado por una enfermedad y en octubre los militares eligieron como sucesor al general Emílio Garrastazu Médici; el Congreso lo confirmó en la Presidencia. El régimen de Médici intensificó la represión y los grupos revolucionarios se hicieron más activos. Cuando el gobierno fomentó el crecimiento económico y el desarrollo de las extensas regiones del interior, la economía padecía altos costes energéticos, una inflación incontrolada y déficit en la balanza de pagos. La jerarquía católica incrementó las críticas ante el fracaso del gobierno en mejorar las condiciones de vida de los más pobres.

En 1974 el general Ernesto Geisel, presidente de Petrobrás, el monopolio nacional de combustibles, se convirtió en presidente. Al principio, desarrolló políticas de signo liberal, relajando la presión de la censura y dando considerables libertades a los partidos de la oposición, pero en 1976 y 1977 los controles se hicieron estrictos de nuevo, justo antes de la elección de João Baptista da Oliveira Figueiredo, que sucedió a Geisel en 1979.

8.10. Restauración del gobierno civil  En 1985 Tancredo Neves fue nombrado primer presidente civil de Brasil después de 21 años; murió antes de tomar posesión y José Sarney se convirtió en presidente. Enfrentado a una inflación renaciente y una enorme deuda externa, Sarney impuso un programa de austeridad que incluía una nueva unidad monetaria, el cruzado. Una nueva constitución que incluía la elección presidencial directa fue promulgada en octubre de 1988, y Fernando Collor de Mello, del Partido de Reconstrucción Nacional, de tendencia conservadora, fue elegido presidente en diciembre de 1989. Su drástico programa anti-inflacionista llevó a Brasil a la peor recesión de la última década, y las acusaciones de corrupción financiera desgastaron su popularidad. En junio de 1992 Brasil fue el anfitrión de los más de 100 líderes mundiales que se reunieron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Conferencia de la Tierra. En septiembre Collor fue acusado de corrupción por la Cámara de los Diputados y el vicepresidente Itamar Franco se convirtió en presidente en funciones. Collor dimitió el 29 de diciembre, justo cuando el proceso contra él en el Senado estaba comenzando, y Franco entonces prestó juramento como su sucesor. Un plan para reestructurar y reducir la deuda externa de Brasil se puso en práctica en abril de 1994.

Este plan se conoció con el nombre de Plan Real, y fue diseñado por el entonces ministro de Hacienda en el gobierno de Itamar Franco, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso.

En las elecciones presidenciales celebradas en octubre de 1994 resultó vencedor Cardoso, candidato del Partido Social Democrático Brasileño, que se impuso a Luís Inácio Lula da Silva, candidato presentado por el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). La campaña electoral tuvo como ejes básicos las promesas por parte de ambos políticos de promover una mayor justicia social y el desarrollo de reformas económicas y políticas de gran envergadura.

Este proyecto reformador se empezó a poner en marcha con la presentación por parte de Cardoso ante el Congreso brasileño, en febrero de 1995, de una serie de enmiendas constitucionales, a las que se añadió, en 1996, el intento de modificar la Constitución brasileña con la finalidad de permitir la reelección en el cargo presidencial; en enero del año siguiente, el Congreso aprobó la enmienda constitucional que hacía factible tal modificación.

No obstante, las reformas económicas iniciadas por el nuevo gobierno fueron rechazadas (en forma de marchas, huelgas y manifestaciones) a lo largo de 1997 por aquellos sectores productivos que resultaron perjudicados con las mismas. En junio de ese año, Brasil se adhirió al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

En septiembre de 1997, Cardoso aceleró su carrera hacia la reelección presidencial respaldado por los partidos que integraban la coalición de gobierno (Partido Social Demócrata Brasileño, Partido del Frente Liberal y Partido del Movimiento Democrático Brasileño).

La crisis financiera que afectó seriamente a la economía brasileña durante buena parte de 1998, y que tuvo su continuación en la primera mitad de 1999, no supuso un revés a las expectativas electorales del presidente Fernando Henrique Cardoso ante los comicios presidenciales, legislativos y estatales que se celebraron el 4 de octubre de ese mismo año, y en los que se enfrentó de nuevo con Luís Inácio Lula da Silva, el candidato de buena parte de la izquierda brasileña, así como con Ciro Gomes, cabeza de lista del Partido Popular Socialista (PPS) y Eneas Carneiro, del Partido de la Reedificación del Orden Nacional (Prona). Antes al contrario, Cardoso venció de forma arrolladora en la primera vuelta, sin necesidad de efectuar una segunda, con lo que se convirtió, una vez que tomó posesión del cargo en enero de 1999, en el primer presidente brasileño que era reelegido democráticamente en la historia de Brasil. El nivel de abstención, votos nulos y en blanco fue considerable, habida cuenta que en Brasil los electores están obligados a votar.


Los resultados en los comicios para renovar los cargos de los 26 estados y el Distrito Federal en que se divide Brasil, por contra, obligaron a una segunda vuelta en 12 de ellos, pues ninguno de los candidatos obtuvo mayoría absoluta. La importancia de los resultados en esta consulta venía dada por el hecho de que el recién reelegido presidente necesitaba el apoyo de los gobernadores para llevar a cabo el ajuste fiscal impuesto tras el acuerdo firmado poco después con el Fondo Monetario Internacional.[1]

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Profesor de la Materia de Dirección Internacional
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Reservados todos los derechos. Revisado: Sunday, 16 July 2006 04:37