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Smith, Adam (1723-1790). Economista británico. Estudió en Glasgow y Oxford.Fue catedrático de lógica (1751) y más tarde de filosofía moral (1752-64) en la Universidad de Glasgow. Abandonó la enseñanza para acompañar como preceptor al duque de Buccleugh en un viaje de dos años por Europa, lo que le permitió conocer a los fisiócratas y a los principales enciclopedistas. De regreso a Escocia en 1767, se dedicó a preparar su obra capital, Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, que se publicó en 1776. En 1778 fue nombrado comisario de aduanas. En 1759 había escrito otra obra, Theory of Moral Sentiments, de carácter filosófico, en la que pretendía analizar las reglas naturales que orientan la conducta del hombre. En esta obra llega a la conclusión de que el mundo está poblado de egoístas, cuya acción constante consigue el orden económico racional y benéfico querido por la naturaleza. Esto se realiza gracias a la intervención coordinadora y conciliadora de una «mano invisible». Buscando el bienestar y el acomodo de cada uno, se promueve la satisfacción de las necesidades ajenas mejor que el gobierno más previsor y prudente. Por ello, las únicas intervenciones del Estado que son necesarias, según Smith, son las que faciliten el mantenimiento de la libertad individual. Todos estos conceptos los amplía en su obra capital, que le valió durante muchos años el título de «padre de la economía política»; en ella, logra sintetizar el pensamiento de una época entera. La obra está dividida en cinco libros. En el libro I expone una especie de teoría general de la producción, el valor y la distribución. Supera a los mercantilistas y fisiócratas en lo referente a la teoría del valor. La riqueza de la nación depende, según él, del trabajo, y más concretamente de dos condiciones: a) el grado de productividad, y b) la cantidad. En el examen de la primera estudia la división del trabajo, señalando que la misma está determinada por la extensión del mercado. Al tratar del valor distingue dos clases: el valor de uso, derivado de la utilidad del objeto, y el valor de cambio, que es la capacidad del objeto para ser intercambiado por otros bienes. Smith centra su análisis en el valor de cambio, y señala que el principal factor que lo determina es el trabajo que el objeto lleva incorporado. Todo ello da lugar al precio natural, que puede estar por encima o por debajo del de mercado, pero sólo en forma pasajera. Por lo que respecta a la teoría de la distribución, señala tres categorías de rentas: salarios del trabajo, beneficios del capital y rentas del terrateniente. La primera está determinada por el salario mínimo de subsistencia y por la existencia de un fondo de salarios. Los beneficios dependen sobre todo del movimiento de los precios. Ataca a los titulares de beneficios por tender al monopolio, y a los terratenientes porque no reciben sus rentas como retribución de trabajos realizados. En el libro II señala que lo más indispensable para una economía en vías de crecimiento es el capital, que define como una masa monetaria disponible gracias a la virtud del ahorro. Según Smith, este ahorro se invierte inmediatamente, sin distinguir entre ahorro e inversión. Los libros III y IV contienen una relación histórica del progreso de la riqueza y de las diferentes políticas económicas, así como una crítica del mercantilismo y la fisiocracia. Por último, el libro V trata de las finanzas públicas y expone sus ideas sobre las partidas de gastos públicos que considera legítimas de acuerdo con su opinión general sobre las funciones de gobierno. Su estudio sobre la forma de recaudar los ingresos públicos ha constituido el punto de partida de toda la teoría liberal sobre tributación. Aunque, en conjunto, la obra de Smith tiene algunas contradicciones, ha sido básica para el desarrollo del pensamiento económico.[1] En 1776, se estaban inventando y aplicando nuevas tecnologías a la producción de algodón y lana, al hierro, al transporte ya la agricultura, en lo que llegó a conocerse como la "Revolución industrial". Adam Smith se interesaba sobremanera por estos acontecimientos. Quería entender las fuentes de la riqueza económica, y utilizó sus agudos poderes de observación y abstracción en este tema. Su respuesta:
Pero, afirmó Smith, los frutos de la división del trabajo tienen como límite el tamaño del mercado. Para que el mercado sea lo más grande posible, no debe haber obstáculos al libre comercio tanto dentro de un país como entre países. Smith argumentó que cuando cada persona hace la mejor elección posible basada en su propio interés, dicha elección conduce, como "una mano invisible" al mejor resultado para la sociedad como un todo . Adam Smith, quien nació en 1723 en Kirkcaldy, un pequeño pueblo pesquero cerca de Edimburgo, Escocia, y fue el hijo único del funcionario de aduanas del pueblo (quien murió antes de que naciera su hijo), fue un gran pensador que hizo extraordinarias contribuciones a la ética y la jurisprudencia, así como a la economía. Obtuvo su primer nombramiento académico a la edad de 28 años, como profesor de la cátedra de lógica en la Universidad de Glasgow. Más adelante fue tutor de un acaudalado duque escocés, a quien acompañó en un gran viaje de dos años por Europa, después del cual recibió una pensión de 300 libras al año(diezyeceseliug)reso medio de aquella época). Con la seguridad financiera de su pensión, Smith dedicó diez años a escribir el tratado que fundó la ciencia económica: Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, que se publicó con gran aclamación en 1776. Numerosos autores habían escrito sobre temas económicos antes de Adam Smith, pero fue él quien convirtió a la economía en una ciencia. La forma en que dio cuenta de lo que se conocía en aquel tiempo fue tan amplia y autorizada, que ningún autor posterior pudo presentar sus propias ideas sin considerar el estado del conocimiento general.[2]
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