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I.           Las Maquiladoras en México como Catalizador de la Globalización

Si pudiéramos analizar un medio a partir del cual pudiéramos apreciar claramente las tendencias que ha traído consigo la globalización a México, ésta sin duda alguna sería la industria maquiladora. Desde que empezaron a establecerse este tipo de inversiones en México durante la década de los sesenta, las maquiladoras se han convertido en sinónimo de transformación económica del país.

A.        ¿Qué son las maquiladoras?

Como se sabe, las maquiladoras son planta ensambladoras que las compañías extranjeras, principalmente de los EUA y Japón, crearon en México con objeto de aprovechar la mano de obra barata en el país y la cercanía al mercado estadounidense, considerado aún el más importante del mundo.

B.        Las Maquiladoras en México

El gobierno mexicano, en respuesta al fin del Programa Bracero que proveía de permisos laborales a los ciudadanos mexicanos hasta 1964, creó un programa en el que estas empresas gozaban de ciertos beneficios, como la importación temporal de insumos, a cambio de crear los empleos necesarios para los exbraceros que regresaban al país. Aunque este modelo de inversión se limitaba sólo a la frontera norte y no se le permitía la competencia con las empresas nacionales, sobre  todo en momento en que la economía de los EUA se encontraba en auge. Esto provocó un crecimiento significativo en la IED en México, a tal grado de convertir al fenómeno de las maquiladoras en el primer intento por internacionalizar la economía mexicana en la era moderna del país.[1]

1.         Formas de fabricar productos en México

Desde la perspectiva de un inversionista extranjero, hay cuatro diferentes maneras de fabricar productos en México para su exportación a otros mercados, y éstas son.

a)         El subcontrato

El subcontrato consiste básicamente en comprometerse contractualmente con una empresa que ya está establecida en México., y esa empresa se encarga de la fabricación utilizando, a veces, la maquinaria e insumos de la otra empresa; esta opción es para la empresa temerosa, que no quiere ni pisar territorio nacional.

b)        Iniciar una corporación propia en México (wholly owned subsidiary)

En cambio, iniciar una corporación propia (wholly owned subsidiary) es lo más sólido y prometedor para grandes empresas, debido a que la empresa extranjera mantiene el control sobre la totalidad de su operación en México, pero implica un gasto considerable y sólo optan por esta forma las empresas transnacionales más fuertes del mundo, como son la General Motors o la Sanyo, por ejemplo.

c)         Joint-venture con un socio mexicano

Asociarse con un empresario mexicano (joint-venture) es una tendencia que va en aumento y consiste, básicamente, en establecer una alianza entre organizaciones de giro parecido o complementario e iniciar una operación específica de maquila en el país.

d)        El uso del llamado Plan Albergue

El Programa de Albergue o shelter es una forma de organizar operaciones en México, en la cual la empresa extranjera carece del conocimiento necesario para arrancar y operar una planta en México. Por lo tanto, la empresa extranjera busca por medio del shelter  que alguien externo y con los conocimientos necesarios opere directamente el proyecto, recibiendo del extranjero solamente materiales y equipo.

La misión del Plan Albergue es quitarle al productor (empresa extranjera) cualquier preocupación que no esté directamente relacionada con el proceso de producción y el control de calidad. Los servicios que se ofrecen bajo el Plan Albergue son, en resumen, los siguientes: administración de personal, licencias y permisos, contabilidad, impuestos, mantenimiento de la planta física, trámites aduanales, transporte y logística, relación con autoridades, entre otros.

Las ventajas macroeconómicas que tiene para México el Plan Albergue van de la enorme participación del recurso humano nacional, a la gran variedad de servicios de calidad que se le ofrecen a los trabajadores, además de la generación de divisas. De igual manera, desde la perspectiva del fabricante extranjero que está utilizando el servicio shelter, las dos mayores ventajas son: primero, la posibilidad de arrancar operaciones rápidamente debido a que el shelter tiene el conocimiento y los contactos necesarios. En cambio, grandes empresas como Sanyo o general Motors no requieren apoyo del shelter y optan por la opción de la wholly owned subsidiary. Y segundo,  la efectiva combinación entre nacionales y extranjeros reporta grandes beneficios, tanto para el comercio de ambos países como para la relación bilateral en general. Por un lado, los mexicanos aportan sus conocimientos laboral, bienes raíces, contactos con el gobierno y know-who, en general entre otras ventajas, mientras que el  empresario extranjero contribuye con su conocimiento del proceso de manufactura y control de calidad, así como con fuertes inyecciones de capital. [2]

La desventaja de iniciar una operación de maquiladora por medio del Plan de Albergue es que el servicio de shelter representa un porcentaje sustancial del total de los costos de la operación en México y aumenta el costo de operación. [3]

2.         Fases de las EME.

Las EME han atravesado por dos grandes fases en sus 30 años de desarrollo.

a)         Fase de 1964-1970

La primera va de su surgimiento como tal en 1964 hasta el inicio de la década de los 70, período en el que el peso de las EME en el sector industrial nacional y el comercio exterior fue marginal.

b)        Fase de 1974-1995

La segunda, es de 1974 a 1995, período en el cual:

Ø       Incrementó su peso relativo en relación a variables como la ocupación y el valor de exportación

Ø       Inició un proceso de diversificación tecnológica al introducir procesos flexibles de producción,

Ø       Mostró una mayor diversificación regional.

Al interior del período 1974-1995 es posible distinguir claramente dos subperíodos: uno que va de 1974 a 1982 y otro que corre de esa fecha hasta nuestros días.

(1)      Periódo 1982-1995

A lo largo de este segundo período se han producido importantes cambios en el terreno de la especialización industrial y la especialización regional.

(a)      Especialización  industrial

En la década de 1980 a 1990 las EME entraron en una nueva fase de especialización industrial, en donde las ramas ligadas a la industria automotriz y la electrónica han destacado.

(b)      Especialización regional

Ello representa un reto para la industria nacional, debido a que si logra posicionarse con éxito en dicha actividad podría proporcionar insumos que permitirían aumentar las cadenas de valor agregado nacional de forma significativa, impulsando el desarrollo regional.[4]

C.        Factores que influyeron en el desarrollo de la maquila

Pero no fue sino hasta que inició el TLCAN entre México, los EUA y Canadá, cuando las maquiladoras experimentan una transformación espectacular. La apertura comercial aunada al impresionante crecimiento económico en EUA durante los años noventa, hicieron que las maquiladoras iniciaran un proceso de cambio en el que entraron en juego cuatro importantes factores:

1.   El TLCAN aumentó la confianza de los inversionistas extranjeros en México.

2.   La devaluación de 1994-1995 repercutió de manera positiva en los resultados financieros de las maquiladoras.

3.   El sorprendente crecimiento económico que se viene registrando EUA en los últimos años ha repercutido favorablemente en las maquiladoras.

4.   La transformación del modelo de producción just in time ha fomentado el establecimiento de más maquiladoras en México.

1.         El TLCAN aumentó la confianza de los inversionistas extranjeros en México.

En primer lugar, el TLCAN fue un incentivo para que la IED se enfocara más a México. El solo hecho de tener preferencias arancelarias para entrar al basto mercado de los EUA representaba un poderoso imán para muchas empresas extranjeras. Sin embargo, una de las ventajas principales del TLCAN, especialmente para las maquiladoras, era psicológica ya que el tratado sirvió como aval para que los gobiernos asegurasen la protección de los inversionistas extranjeros en México. Por ello, y aunado a los efectos de la devaluación, la industria maquiladora tuvo un crecimiento acelerado a partir de 1995. Además, las empresas extranjeras llegaban al país no solamente con el objeto de fabricar productos para exportarlos, sino ahora también estaban autorizadas para ofrecerlos a clientes mexicanos y extranjeros establecidos en el país. Por consiguiente, las maquiladoras tuvieron que realizar mejoras tanto en sus procesos productivos como en sus planes de comercialización para colocar sus productos en el mercado mexicano. Entonces las ventajas estructurales y psicológicas del TLCAN, aunado a la potencialidad del mercado mexicano, fomentaban el establecimiento de más maquiladoras en el país.

2.         La devaluación de 1994-1995 repercutió de manera positiva en los resultados financieros de las maquiladoras.

En segundo término, la devaluación del peso en 1994 y la crisis económica desatada en 1995 repercutieron de manera positiva en los resultados financieros de las maquiladoras en lugar de perjudicarlas. Y el razonamiento es muy simple: mientras realizan gastos de operación en pesos, ellas venden en dólares. Súbitamente, las maquiladoras empezaron a aumentar sus ingresos y éstas se tornaron sumamente atractivas. La competitividad de los exportadores establecidos en México creció de manera exponencial y el país empezó a despertar mayor interés por parte de los inversionistas extranjeros. Esta situación fue aprovechada por el gobierno mexicano ante la necesidad de captar divisas, reducir el desempleo y atenuar los efectos de la crisis que se había convertido en una de las peores en las últimas décadas; por ello, las autoridades mexicanas pusieron en práctica un agresivo plan de promoción que pretendía atraer al mayor número de inversiones directas, sobre todo tomando en cuenta que México no es el único país en busca de capitales. Desde la caída del consumismo en Europa y el regreso a la democracia en América Latina, el número de países emergentes que compiten con México por las inversiones ha ido en aumento, y naciones como China y Brasil representan  actualmente serias amenazas como lugares atractivos para establecer plantas de ensamblaje.

3.         El sorprendente crecimiento económico que se viene registrando EUA en los últimos años ha repercutido favorablemente en las maquiladoras.

Asimismo, un tercer factor que también ha repercutido en el desempeño del sector maquilador en México es el sorprendente crecimiento económico que los EUA viene registrando en los últimos años. Este auge, considerado el más largo de los últimos 25 años, permitió un aumento en la capacidad de compra de la economía estadounidense, con lo cual las importaciones de los productos mexicanos repuntaron y han llegado a alcanzar casi 12 mil millones de dólares mensuales. Para 1998, México se convierte en el segundo socio comercial más importante de los EUA desplazando a Japón. Los productos y servicios de las compañías mexicanas y de las extranjeras establecidas en el país lograron venderse fácilmente en el mercado estadounidense, gracias al exponencial crecimiento en el consumo estadounidense conjugado con las ventajas ofrecidas por el TLCAN, así como por el abaratamiento en los costos de producción provocado por la devaluación. Esto permitió que la economía mexicana empezara a retornar a la senda del crecimiento y que el sector maquilador fuera uno  de las locomotoras de la recuperación.

4.         La transformación del modelo de producción just in time ha fomentado el establecimiento de más maquiladoras en México.

Aunado a lo anterior, las maquiladoras experimentaron también un cuarto factor de cambio: la transformación del modelo de producción just in time (JIT) o manejo de inventario justo a tiempo. Durante la segunda mitad de los años ochenta, las compañías japonesas seguidas por las empresas estadounidenses habían consolidado un sistema que eficientemente reducía los costos de inventario y el tiempo en la entrega de las mercancías. Estas empresas reconocían que los costos por mantener los inventarios o inventory carrying  costs representaban el elemento más importante que debían reducir para generar mayor eficiencia y pro ende mayores ganancias. Y efectivamente, este modelo resultó todo un éxito. Empresas japonesas, como Sony o Sanyo, operaban con una sincronía casi perfecta, por lo que sus procesos de logística empezaron a ser copiados por empresas de otros países. Y realmente se hablaba del modelo de producción ideal. Sin embargo, éste presentaba un solo problema: carencia de flexibilidad. Conforme el mundo se fue acercando cada vez más mediante las tendencias de la globalización, como los avances  tecnológicos y de carga aérea, empezaban a surgir nuevos competidores de puntos lejanos y, al mismo tiempo, los consumidores se tornaron más exigentes. Tenían ante sí una gran gama de productos con muchas características y versiones que hicieron que el consumidor empezara a tomar más decisiones con respecto a  sus preferencias, resultando en tirajes de producción más pequeños y con mayor variedad. Este tipo de producción requiere un sistema de manufactura ágil y flexible. Y no sólo eso. Ahora también influyen para que las compañías empiecen a cambiar sus procesos de producción con el fin de satisfacer las más variadas exigencias de sus clientes. Hoy en día, empresas extranjeras operando en México deben anticiparse al mercado tomando en cuenta los gustos de sus consumidores y tener la flexibilidad de responder a las acciones de sus competidores. Se están enfocando ahora a un estilo de manufactura ágil o speed to the market. Y conforme los competidores se tornan más agresivos, a las compañías no les queda más que ser flexibles y más receptivas a lo que sus clientes les demandan. Y para hacerlo, una ventaja competitiva de muchas empresas es ubicarse en México cerca de la maquila-ensambladora y al consumidor final en EUA en vez de puntos lejanos en Asia o Europa.[5]

D.        Tendencias de las maquiladoras con la globalización en México

Precisamente, estos factores de cambio en el sector maquilador nos llevan de nuevo al punto de partida: ¿y qué tienen que ver las maquiladoras con la globalización en México? La respuesta es contundente: las maquiladoras se han convertido en el medio a partir del cual podemos ver las tendencias de la globalización en el país. Es el campo en el que podemos apreciar con más claridad las transformaciones y ajustes que ha experimentado México conforme se ha hecho presente este proceso de globalización. Podemos detectar al menos seis importantes tendencias que se resumen de esta forma:

1.         Aumento de confianza en el ambiente de negocios.

Las maquiladoras, al igual que otros tipos de inversiones en el país, han utilizado el TLCAN y el régimen maquilador como instrumentos jurídicos que proporcionan mayor seguridad y certidumbre a los inversionistas extranjeros. Por ejemplo, el capítulo XI de este tratado fue desarrollado, en parte, para ofrecer garantías a los inversionistas de los tres países. Este, al igual que otros acuerdos y convenios firmados con otras regiones del mundo, es un mecanismo que obliga a México a proporcionar un trato igual a empresarios nacionales y extranjeros, con lo cual se reducen las posibilidades de que los inversionistas extranjeros vean perjudicados sus negocios en este país.

2.         Presencia de maquiladoras en México.

Varias maquiladoras grandes están obligando a sus proveedores a instalarse en México como respuesta  a las exigencias de la manufactura ágil y la transformación del concepto just int time. Debido al éxito que han registrado las grandes empresas globales con presencia en el sector maquilador de México, éstas están solicitando a sus proveedores reubicarse en el país si es que quieren continuar con sus contratos. Empresas de diversos sectores, como General Electric, Ford y Nortel Networks, han desarrollado programas especiales para atraer a México a sus proveedores tradicionales con el fin de conjuntar en un solo lugar a toda su cadena de producción aprovechando las ventajas (jurídicas y económicas) que ofrece la industria maquiladora y los tratados de libre comercio (TLC). Es de esperarse que en los próximos años veamos en México la conformación de una red completa de fabricantes y proveedores internacionales que generarán mayores empleos para la población (siempre y cuando la mano de obra calificada, una vez que sale del sistema educativo, pueda proveer a la industria el recurso humano necesario para mantener el crecimiento).[6]

En 1965 se instalaron las primeras plantas maquiladoras de exportación, en cantidad de doce plantas que generaron un total de 3,000 empleos y desde 1980 la evolución de las EME muestra un crecimiento sostenido.

El crecimiento de esta actividad en el período 1975-1995[7] ha sido el más dinámico en la historia contemporánea de México. Cualquiera de las variables que se consideren para medir su crecimiento[8] arroja una variación notable.

3.         Número de plantas maquiladoras y puestos de trabajo 1975-1995.

El número de plantas maquiladoras, registra entre 1975 y 1995 una tasa media de crecimiento anual (TMCA) de 8%.

El número de puestos de trabajo observa una TMCA de 11.9%.

El número de empresas maquiladoras de exportación instaladas en el país casi se ha cuadriplicado entre 1980 y 1995, dando ocupación al 4.9% (1980) y 26.3% (1994) del personal ocupado del sector manufacturero.

Considerando la participación del personal total ocupado de las EME de los Estados fronterizos en el sector industrial se encuentra que para 1995 aportó el 60.9% del total.

a)         Diversificación de ramas industriales

Un elemento importante del análisis de las EME es su diversificación en cuanto a las ramas industriales y de servicios en las que se localiza.

En base a la diversificación se explica el que la EME hayan podido experimentar tasas sostenidas de expansión, no obstante la contracción de la producción en algunas ramas con la expansión de otras, además de que se ha producido en función del proceso de reestructuración industrial de los Estados Unidos, por lo que su desarrollo se ve íntimamente ligado a la economía de ese país.

Crecimiento de las empresas maquiladoras 1966-1994

El crecimiento de los puestos de trabajo en las EME registró un TMCA de 19.6% en el período 1965‑1995 y de 8.8% entre 1980 y 1995.

Aunque su crecimiento ha sido sostenido, los períodos en que su ritmo de crecimiento se ha visto reducido y/o interrumpido, coincide con las inflexiones cíclicas de la economía norteamericana de 1973-1974, de 1980-1982, y 1990-1991.

Existe evidencia que demuestra que el comportamiento del empleo en las EME está asociado más a la dinámica de la economía norteamericana que a las políticas empresariales ligadas a ésta y a la acción del Estado mexicano[9].

Carrillo (1991) reporta que un cambio en la producción de Estado Unidos de 1% produce cambios en el empleo de las maquiladoras de alrededor de 2.35 veces[10].

Por otra parte, la baja integración de insumos nacionales, 2% en promedio, y la pequeña proporción de las ventas totales destinadas al mercado interno hace casi inmune la actividad maquiladora a la contracción o expansión de la economía nacional.[11]

4.         Aumento en la transferencia e implantación de nuevas tecnologías.

Es sabido que las empresas extranjeras no solamente traen capitales y recursos para instalar una planta en el país. También son medios por medio de los cuales se realiza la transferencia de tecnologías que ayuda a modernizar los procesos productivos. Durante los últimos cinco años, se viene registrando un aumento significativo en la llegada de empresas extranjeras de alta tecnología, como programas y equipo de cómputo y telecomunicaciones, que van cambiando el rostro de la economía mexicana. Esto trae como efecto multiplicador, la generación de más y mejores empleos, así como la creación de centros de investigación y desarrollo (I y D) que demandan personal altamente calificado.

5.         Creación de una nueva cultura de trabajo.

Al contar con personal  de distintas nacionalidades, las maquiladoras se han convertido en un verdadero experimento sociocultural en donde interactúan empleados de distintas culturas, con diversas creencias e ideologías, y de diferentes lenguas. Esto ha provocado la conformación de una especie de cultura laboral global que enmarca perfectamente bien en este proceso de acercamiento del mundo. En Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa y otras ciudades fronterizas existen maquiladoras en donde laboran mexicanos, japones, estadounidenses y ciudadanos de otras nacionalidades que se han acoplado para poner en marcha y mantener una determinada empresa. Y esto definitivamente influye para generar cambios culturales en el país.

6.         Creación de nuevos polos de desarrollo.

Con la llegada de las maquiladoras, México empezó a multiplicar sus centros económicos y a generar un desarrollo más equilibrado. Durante muchos años, las grandes urbes del país (Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey) concentraron el mayor número de empresas en la nación y atrajeron a una gran cantidad de inmigrantes de otros estados. Pero a partir de la creación del programa de maquiladoras, que e principio se limitaban ala frontera Norte y que después se extendió al resto del país, comenzaron a surgir nuevos polos de desarrollo y movimientos migratorios con direcciones distintas. Estados fronterizos y otros en el interior como Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes y Querétaro fueron seleccionados por empresas globales para instalar plantas de ensamblaje con lo que empezaron a generarse nuevas fuentes de empleo fuera del as grandes urbes y así apoyaron con la desconcentración del poder político y económico en México.[12]

a)         Maquilas rumbo al interior del país

Ahora bien, ¿a qué se debe el movimiento de maquiladoras hacia el interior del país? Los factores que alimentan dicha tendencia son seis principalmente. Primero, el congestionamiento en la frontera, el cual aminora la ventaja diferencial inicial que da la cercanía geográfica con los EUA. Segundo, el altísimo índice de rotación de trabajadores, pues la frontera es un “trampolín” natural a los EUA y facilita el proceso para comenzar a ahorrar para luego cruzar “al otro lado” o regresar a la región de origen; el sentimiento de arraigo en la frontera y con la empresa, por dicho fenómeno, sea mínimo o casi nulo: tercero, la maquila ya no es solamente ensamble, sino que requiere un mayor nivel de capacitación debido a la utilización de diferentes tecnologías, y nadie quiere invertir en la capacitación de un trabajador cuya duración en el puesto es mínima. Cuarto, el costo de la mano de obra aumenta con respecto a los salarios y prestaciones con el fin de conservar la planta laboral por más tiempo, situación que no se presenta en el interior del país, en donde la rotación de personal es mínima.

Quinto, la indudable atención especial que se recibe por parte de las autoridades y de la comunidad en general, pues una maquiladora representa crecimiento económico y oportunidades de desarrollo. Por ejemplo, si una empresa establece operaciones en Tijuana o Ciudad Juárez, no recibe un trato especial, pues ya están acostumbrados de tener centenares de maquiladoras en e sus ciudades; en cambio, en el interior del país hay un “territorio virgen” para esta industria. La administración de Fox debería hacer un esfuerzo especial para canalizar las maquiladoras hacia el sureste mexicano. Ya con el desarrollo de puertos como Progreso de Yucatán hay nuevas posibilidades de atraer importantes inversiones a esta parte de México. Sin embargo, todavía hay mucho que hacer en el área de infraestructura para que la península aproveche las ventajas naturales que tiene. Debe tomarse en cuenta que las maquiladoras están vendiendo cada vez más un parte importante de su producción en el mercado nacional, y tener una planta en el interior facilita la distribución. Sexto, la calidad de vida a la que pueden aspirarse los trabajadores en el interior del país es mayor que en la frontera en la que existen muchos problemas ambientales, viales y de seguridad pública.

Prestaciones como la guardería infantil en la empresa Maquila Tetakami en Empalme, Sonora, van a ser indispensables para poder atraer y retener empleados en el norte del país, donde hay una escasez de mano de obra calificada y una alta rotación de personal.

En este sentido, los jóvenes no tienen que salir de su ciudad natal con rumbo a la frontera, para encontrar  trabajo en su lugar de origen. Este factor desalienta la desintegración familiar y promueve un desarrollo más equitativo entre las ciudades mexicanas. Tal es el caso de la pequeña ciudad de Empalme, Sonora, gracias a la empresa Maquilas Tetakawi, en donde 7 500 empleados trabajan para varias maquiladoras y así permanecen en su región de origen. Por último, para poder entender las ventajas y desventajas de operar en la frontera es necesario analizar una serie de factores que los extranjeros siempre toman en cuenta para escoger un sitio adecuado para una maquiladora: distancia y comunicación con el sistema de transporte de los EUA, disponibilidad de mano de obra calificada, costo de construcción, renta de vivienda, y escuelas para la familia del gerente de planta; costo de la electricidad y el agua, entre otros. El interior del país ofrece ciertas ventajas que deben explotarse en beneficio de la economía mexicana. Por ejemplo, las maquiladoras compran aproximadamente 45 mil millones de dólares de insumos cada año, y menos del 3% se compra de proveedores nacionales. Si una maquiladora se encuentra en el interior del país, existen más incentivos para comprar a nacionales, pues la base industrial se encuentra aún más cerca.

Para entender los fenómenos que hemos planteado aquí, es importante analizar casos reales y prueba viva que éstos representan. Bajo el liderazgo de los empresarios mexicanos y estadounidenses del Grupo Offshore, Maquilas Tetakawi no sólo está consolidada en Empalme, sonora, sino que ya establecieron Maquilas Zapa en Saltillo, Coahuila. El crecimiento y oportunidades que ofrece el interior del país no sólo contribuye a que los empresarios extranjeros se beneficien, sino a que a los mexicanos que prestan servicios a aquellos, alcancen firmes niveles de integración en la cadena productiva de las maquiladoras.

La industria maquiladora es la piedra angular en la creación de la economía regional del TLCAN. Las maquiladoras en sí, representan la integración de las economías mexicana y estadounidense, y el movimiento hacia el interior agiliza ese proceso de integración. Sin embargo, es menester encontrar soluciones a los problemas sociales asociados con las maquiladoras en muchas comunidades en el norte del país.[13]

7.         Aumento en la autonomía de los estados y municipios.

Este desarrollo espectacular de las maquiladoras ha contribuido también a transferir el poder y la influencia en México. Conforme va creciendo el poder económico y social de las maquiladoras, los estados y municipios anfitriones de esta inversión adquieren una relevancia nacional que les permite aumentar su capacidad de negociación y maniobra ante el gobierno central. No es extraño que en estados como Chihuahua y Baja California Norte, entidades eminentemente maquiladoras, se hayan registrado las primeras transiciones de poder en México al ganar candidatos de partidos políticos de oposición. Asimismo, los trabajadores de las maquiladoras obligan a que los gobiernos estatales busquen recursos con el fin de resolver los problemas de desarrollo que generan las maquiladoras, tales como agua potable y vivienda. No hay que olvidar que las plantas de ensamblaje y todos los trabajadores requieren una infraestructura necesaria para poder operar y ofrecer una vida digna a quienes laboran en las maquiladoras, de la cual carecen muchos estados. Por ello, los estados y municipios se ven en la necesidad de obtener recursos para resolver los problemas exacerbados de desarrollo como pavimentación, servicios de drenaje, tratamiento de aguas y desechos tóxicos, etcétera.

E.        Conclusiones

Estas seis tendencias ciertamente no son las únicas. En los próximos años estaremos presenciando más cambios surgidos alrededor del sector maquilador que se irán conjugando con oros factores como la aceleración en los procesos de integración económica de México con otros países. Pero de lo que no cabe duda es que la industria maquiladora ha sido un elemento importante de la globalización del país y uno de los principales motores de la recuperación económica mexicana, lo que la ha convertido en un ejemplo a nivel mundial del uso de técnicas globales de producción donde se fabrican y se ensamblan los productos en diferentes países.

1.         Participación en el Valor Bruto de Producción

Desafortunadamente, la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas mexicanas no ha podido ser partícipe del mercado de exportación que ahora se encuentra en expansión.

Se estima que en el período de 1980 a 1995 la participación de los insumos nacionales dentro del Valor Bruto de Producción (VBP) no sobrepasó el 1.5% del total, pese a que observó un dinamismo mayor que el del pago de sueldos, salarios y utilidades. Durante este lapso el consumo de materias primas envases y empaques de origen nacional se expandió en 17.1%, tasa similar a la registrada por el VBP. Es decir, al ampliar su escala de producción han mantenido la proporción de insumos consumidos por unidad de producto, lo que muestra la incapacidad de la industria nacional para penetrar las redes de abasto de las Empresas Maquiladoras de Exportación. [14]

En otro estudio se calcula que cada año las maquiladoras gastan un estimado de 45 mil millones de dólares en materias primas, partes y componentes (insumos), de los cuales aproximadamente 3% es adquirido de proveedores mexicanos. [15] Sin embargo, manejada correctamente la industria maquiladora podría ser un puente muy importante hacia la modernización industrial.

Por lo tanto, México no ha aprovechado todo el beneficio que puede ofrecer a la industria maquiladora a la economía nacional.

Las empresas mexicanas han empezado a fabricar productos de la mejor calidad, lo que ofrece una opción viable a las maquiladoras para adquirir insumos nacionales en vez de comprarlos en mercados internacionales. Se han combinado dos factores para crear nuevas oportunidades para las empresas mexicanas en el mundo de la proveeduría de las maquiladoras. Estos son: la proximidad al mercado o speed to market y los cambios estructurales bajo el artículo 303 del TLCAN. A pesar de esto, existen varias barreras que impiden la entrada a las empresas mexicanas a este lucrativo mercado de proveedores.

2.         Algunas de las principales barreras que inhiben el uso de proveedores mexicanos son:

1.   Falta  de crédito a tasas de interés razonables para poder comprar materias primas, contratar trabajadores y producir a gran escala.

2.   Maquinaria y equipo obsoletos.

3.   Falta de infraestructura para realizar vínculos eficientes entre maquiladoras en la frontera norte y proveedores nacionales en el centro del país.

4.   Dificultad de acceso a círculos extranjeros para la toma de decisiones.

5.   Escasez de mano de obra calificada en el norte del país, e

6.   Incumplimiento con estrictos tiempos de entrega y estándares de control de calidad.

3.         Se requiere de una reforma fiscal integral que:

1.   Aliente la inversión

2.   Fomente el ahorro interno

3.   Simplifique el marco tributario

4.   Otorgue mayor certidumbre

5.   Transfiera facultades de la federación a los estados y municipios

6.   Distribuya la carga impositiva entre todos y no sólo entre algunos contribuyentes

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[1]       David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, p. 225.

[2]       En la comunidad de Empalme, Sonora, existe un grupo de empresas extranjeras que están invirtiendo importantes cantidades de dinero por medio de su empresa Maquiladoras Tetakawi y que, por consiguiente, están contribuyendo enormemente al desarrollo de la región. Además, esta empresa de capital mexicano y etadounidense es ejemplo claro de la tendencia de estas industrias de ubicar en el interior del país en lugar de en la frontera y de usar el llamado Plan Shelter. Las maquiladoras se basan en una idea muy sencilla, desarrollada por medio de una serie compleja de lineamientos legales y económicos. Como se mencionó anteriormente esa idea es la importación temporal, esquema sobre el cual se basa esta industria, y que consiste en importar insumos sin pagar impuestos, ya que el destino final del producto será la exportación. Por otro lado, en los últimos años se ha producido un auge en el uso del llamado Programa de Albergue (shelter) y una tendencia muy marcada a iniciar maquiladoras en el interior del país. Dicho fenómeno requiere un análisis de las razones que le dieron origen, ya que tradicionalmente la frontera entre México y estados Unidos es el hábitat de esta industria. Vamos a analizar Maquilas Tetakawi como ejemplo de estos dos fenómenos. La industria maquiladora comenzó en 1965 y a partir de ese año ha crecido hasta lo que es hoy, gracias al proceso de importación temporal que la sustenta y a su situación geográfica fronteriza, la cual impulsa y facilita el tránsito de sus productos. La importación temporal, a pesar de parecer una idea compleja, es un concepto sencillo que permite a un productor extranjero importar a  territorio nacional materia prima, partes y componentes sin pagar impuestos; dichos insumos, una vez en territorio nacional, se incorporan al producto acabado y se exporta. La cuestión de la situación geográfica, por otro lado, sugería la idea de dinamismo y prontitud en el trayecto entre la maquiladora y el consumidor en EUA. En la actualidad, el crecimiento de la economía mexicana no podría entenderse cabalmente sin tomar en cuenta el alto nivel de competencia alcanzado en los últimos años por  la industria maquiladora. En su totalidad, el sector maquilador ocupa a más de 1 300 000 mexicanos, y cada año se generan más de 110 mil nuevos empleos. De este modo, las empresas maquiladoras siguen siendo un factor de suma importancia en el crecimiento de la economía y en la creación de los empleos que tanto se necesitan. Sin embargo, la duda permanece, ¿por qué razón se da un movimiento al interior del país? Y ¿a qué se debe el aumento en el uso del Programa de Albergue o shelter?

[3]       David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, p. 240-242.

[4]       Mendiola P. Gerardo, Las Empresas Maquiladoras de Exportación 1980-1995 en “Pensar Globalmente y Actuar regionalmente Hacia un Nuevo paradigma industrial hacia el siglo XXI, pp. 185-186.

[5]       David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, pp. 225-228.

[6]       David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, pp. 228-229.

[7]       Aunque las EME surgieron en 1964, la información estadística sólo permite un análisis detallado de 1974 en adelante. Este análisis se elaboró con base en “Estadística de la industria maquiladora de exportación 1975-1986”, INEGI, México 1988; “Estadística de la industria maquiladora de exportación 1979-1989”, INEGI, México 1991; “Indicadores Económicos”, Banco de México, varios números e “Industria maquiladora de exportación”, Boletín de información oportuna, varios números, INEGI.

[8]       La mayoría de los trabajos miden el crecimiento de las EME por el número de establecimientos o el personal ocupado. Otros análisis han considerado más importante medir su crecimiento por medio del valor agregado exportado o los insumos consumidos.

[9]       Fuentes-Flores, Noé Aarón, “Ciclos económicos estadounidenses y actividad maquiladora”, ponencia presentada para el seminario “La industria maquiladora en México, 1989” y “Una acción en defensa del nivel de empleo en la maquiladora”, Colegio de la Frontera Norte, versión preliminar 1990.

[10]     Carrillo, Jorge et al, “Mercados de trabajo en la industria maquiladora de exportación: síntesis del reporte de investigación”, Secretaría del Trabajo y Previsión Social y COLEF, México, 1991, p. 11.

[11]     Mendiola P. Gerardo, Las Empresas Maquiladoras de Exportación 1980-1995 en “Pensar Globalmente y Actuar regionalmente Hacia un Nuevo paradigma industrial hacia el siglo XXI, pp. 185-186.

[12]     David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, pp. 229-230.

[13]     David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, pp. 242-244.

[14]     Mendiola P. Gerardo, Las Empresas Maquiladoras de Exportación 1980-1995 en “Pensar Globalmente y Actuar regionalmente Hacia un Nuevo paradigma industrial hacia el siglo XXI, pp. 185-186

[15]     David W. Eaton, “México y la Globalización Hacia un Nuevo Amanecer”, Editorial Trillas, 2001, México, p. 230.

 

 

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Revisado: domingo, 09 julio 2006 10:50 p. m.