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La formación de la lengua francesa

La lengua francesa deriva del latín que los conquistadores romanos introdujeron en la Galia a partir del siglo I a.C. Este latín hablado, muy distinto del latín literario, reemplazó a la lengua de los galos. Sólo algunos nombres propios (Paris, Chartres, etc.) y algunos términos que evocan el campo (arpent, borne, charrue, etc.) recuerdan hoy la existencia de aquella lengua.

Formación popular y formación culta

Las palabras latinas, deformadas en su pronunciación y con frecuencia apartadas de su sentido original, se convirtieron, mediante una serie de transformaciones, en las palabras francesas (formación popular). Pero a partir de la Edad Media, las personas cultas crearon otras palabras calcándolas directamente de las palabras latinas (formación culta). Por ejemplo:

el latín locare evolucionó para dar louer (formación popular) ; location se creó a partir del latín locatio (formación culta).


Además, una misma palabra latina ha podido dar dos palabras en francés, una de formación popular y la otra de formación culta. Ambas constituyen lo que se llama un «doblete»:

auscultare ha dado écouter (formaciÓn popular) y ausculter (formación culta).
 

Evolución del francés

En la Edad Media, el francés naciente (el romance) se diversificó en las distintas regiones de Francia: lengua de oïl en el norte, lengua de oc en el sur, dialecto franco en Île-de-France.

Pero sería el franco, lengua de los reyes capetos, la que se convertiría en la lengua nacional, relegando las demás lenguas (champenois, picardo y normando sobre todo) al rango de dialectos o hablas.

El franco, convertido en francés, se extendió en el dominio real, y asumió el papel de lengua nacional.

En la actualidad subsisten en Francia otras lenguas al lado del francés: el bretón, el vascuence, el alsaciano, el flamenco, el provenzal, languedociano, etc.

Han surgido algunas variantes entre el francés utilizado en Francia y el utilizado en otras zonas francófonas del mundo y las características propias de cada país se aprecian claramente.

Se encuentran sobre todo en: el lenguaje oral, en la pronunciación y en la elección del vocabulario.

La pronunciación:

Las distintas maneras de articular un mismo sonido forman las variantes fonéticas que pueden caracterizar las regiones francófonas:

un se pronuncia [ ξ] en París;

un se pronuncia [ce] en Montreal o en Rennes.

De este modo, a veces se puede identificar por su pronunciación a un parisino, a un montrealés, o también a un belga, un ginebrino o un marsellés.

El vocabulario

Las principales diferencias entre los franceses regionales se encuentran, la mayoría de las veces, en el vocabulario. Cada región francesa o país francófono posee sus particularidades (flora, fauna, toponimia, aspectos culturales, mentalidades, etc.), que dan lugar a los particularismos léxicos:

  • belgicismos: aubette, chantoir, drève...
  • helvetismos: raclette, votation, planelle...
  • canadianismos y quebequismos: motoneige, cégep, téléroman...
  • africanismos: boubou, enceinter; marabout...

Estos regionalismos modernos suelen estar incluidos en los diccionarios editados, en Francia. De este modo contribuyen a la evolución global y el enriquecimiento de la lengua francesa.

Los préstamos de palabras extranjeras

El vocabulario corriente del francés moderno es en más de un 80 % de origen latino, popular o culto. El resto procede de las principales lenguas de civilización con las que han estado en contacto Francia y los franceses. Cuando las palabras nuevas han salido de una lengua extranjera, se conocen como «préstamos».

A lo largo de la historia, la lengua francesa ha tomado prestadas palabras a muchas otras lenguas. Por ejemplo:

  • guerre, bannière, proceden de las lenguas germánicas;
  • vague, varech, son de origen escandinavo;
  • banque, carnaval, vienen del italiano;
  • tabac, del español;
  • choucroute, kitsch, del alemán;
  • matelot, cambuse, del holandés;
  • algebre, alcool, del árabe;
  • jazz, film, del inglés;
  • café, the, vienen de Oriente;
  • canot, cacao, de las lenguas amerindias.

Muchos de estos préstamos no penetraron directamente en el francés; el italiano, el inglés, el español y el portugués sirvieron de vehículo a muchas palabras utilizadas hoy. Por ejemplo, café viene del italiano caffé, que a su vez es un préstamo del árabe qhwa, pronunciado «kahvé» en turco.

Actualmente los préstamos más numerosos proceden del inglés, y sobre todo del inglés americano (por ejemplo: jean). Esta influencia se debe al predominio de la civilización estadounidense en muchos ámbitos: ciencias, técnicas, cultura, medios de comunicación, deportes, etc. Algunos de estos préstamos designan modas pasajeras ya menudo sólo son temporales (por ejemplo: dandy, beatnik). Pero otros son préstamos permanentes que se instalan definitivamente en la lengua francesa, ya sea sin cambios (por ejemplo: design, gadget), ya sea de forma adaptada, integrada (por ejemplo: attaché-case, faisabilité, camping).

Los préstamos de otras lenguas son menos numerosos, pero se pueden destacar algunos: pizzeria (italiano), karatéka (japonés), macho (español), ersatz (alemán), goulag (ruso), diaspora (griego), etcétera.
 

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Revisado: Wednesday, 12 de March de 2008 06:54:16 PM