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El rector de nuestra
máxima casa de estudios quiere quedarse en su puesto por dos años
más de los previstos en la Legislación Universitaria. para tal fin
quiere cambiar la ley -cosa viable- y lograr que se le aplique
retroactivamente -cosa inmoral- para que tanto él como todos los
directores de escuelas y facultades puedan seguir sacrificándose un
par de años más.
El actual rector no
fue literalmente electo porque la comunidad no tuvo entre quienes
escoger. Rafael López Castañares llegó como único postulante a la
rectoría, igual que el Maestro Marco Antonio Morales. Alternando con
estos casos, recuerdo uno anterior que produjo un interesante debate
entre Efrén Rojas Dávila y Ramón Gutiérrez; y el más reciente (sin
debate) entre Uriel Galicia Hernández y Samuel Morales.
La necesidad
presupuestal que tiene la UAEM con el Gobierno del Estado es tal, que
su autonomía siempre ha sido un eufemismo. Los rectores deben
llevarse bien con el gobierno en turno para gozar de sus
prerrogativas máxime cuando la federación se desentiende cada vez
más de su responsabilidad de educar al soberano. Por otra parte, la
tónica neo-liberal de los últimos 20 años le ha exigido a la
institución el allegarse recursos propios.
Esto ha llevado a
exacerbar la distancia entre los salarios de los pocos de arriba y
los muchos de abajo. Esta afirmación no puede ser observada en la
nómina sino intuida por los académicos que vemos la fuerza con que
el Colegio de Directores aprueba la prolongación del período para
ellos mismos. Siendo jueces y parte están dando un mal ejemplo a los
jóvenes universitarios. Están cambiando las reglas del juego una vez
dadas las cartas.
Por eso sería
interesante que la comunidad pudiera conocer el texto del Proyecto
de Ley en la página web de la Universidad ya que nadie lo conoce en
su nueva versión. Los Consejos de la facultades tuvieron oportunidad
de ver algunos párrafos en una proyección, pero no tiene copias para
leer, comentar o difundir. A pesar de que rectoría se esfuerza
porque los medios publiquen su versión sobre esta nueva ley, es
notoria la apatía de la comunidad universitaria que parece
indiferente ante lo que considera un hecho consumado. Las notas
citan al rector hablando de un 95% de aprobación, cuándo los
estudiantes se muestran ajenos y desconocen el tema. Los docentes
por asignaturas, poco participativos en la vida universitaria, no
alcanzan a ver cuándo y dónde se les tomó opinión. No hay modo de
votar por Internet y los Consejos de cada plantel están
presididos por los mismos directores que serán favorecidos si se
tuerce la ley para que se aplique a esta administración y no a la
siguiente como sería honroso hacerlo.
Hay carencia del
espíritu crítico en la Universidad del Estado de México, no hay
capacidad de indignación ante lo que a todas luces es un ensayo de
dictadura que puede sentar malos precedentes para otras
instituciones o instancias, que, como los sindicatos, lejos de
democratizarse, se verticalizan.
El culto a la
personalidad que es notorio en esta administración universitaria,
tiene también tintes dictatoriales. La aparición del rostro del
rector a escala urbana, no solos contribuye a la contaminación
visual de la ciudad sino que confunde a quienes saben que nuestra
universidad no necesita anunciarse porque rechaza a cientos de
estudiantes cada año. ¿Qué venden esos cartelones? Venden imagen
personal a costa del descrédito de esta entrañable institución.
La UAEM, universidad
laica, de tradición liberal está convirtiéndose en la propiedad
privada del rector López Castañares ante la desinformación de la
comunidad y de la indiferencia de quienes vemos cómo se diluyen y
desdibujan los principios que animaron a nuestros ilustres
Institutenses.



Susana Bianconi. 2004. "Cambio de reglas a mitad del juego en la
UAEM". Sol de Toluca. Sábado 22 de mayo del 2004, p.7. Toluca,
México. |