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La Ciencia y el Método Científico

Índice

  1. La ciencia y el método científico.

  • Ciencia y sentido común.

  • Cuatro métodos del conocimiento.

  • Método de tenacidad.

  • Método de autoridad.

  • Método a priori.

  • Método de la ciencia.

  • La ciencia y sus funciones.

  • Objetivos de la ciencia.

  • Investigación científica: una definición.

  • El método científico.

  • Hipótesis.

  • Razonamiento-deducción.

  • Observación-prueba-experimento.

  1. La vida intelectual.

  • El oficio de pensar.

  • Los pasos de la vocación intelectual.

  • La escuela y el discípulo.

  • Pedagogía y técnica.

  1. El proceso de aprendizaje.

  • La tensión intelectual y los estímulos.

  • La memoria y el olvido.

  1. Las dificultades en el trabajo intelectual.

  • Las limitaciones personales.

  • El tiempo y los instrumentos.

  • El cansancio, las enfermedades y el animo.

  1. La lectura.

  • Lectura recreativa

  • Lectura de perfección

  • Lectura cultural

  • Lectura especializada

  1. Pensar bien.

  • El nuevo raciocinio.

  • Generar nuevas ideas.

  • Dos tipos de pensamiento.

  1. Pensamiento vertical y lateral.

  • Pensamiento vertical

  • Pensamiento lateral

  1. Cómo surge una idea.

  • Darwin.

  • Einstein.

  • Edison.

  1. El peligro de lo aceptado.

  • Surgimiento del pensamiento lateral y vertical.

  • No es posible mirar en una dirección.

  • Las ideas dominantes.

  1. Investigación y desarrollo en administración.

  • Bases para la investigación y desarrollo en administración.

  • Los propósitos del estudio de la administración son:

    • La investigación y desarrollo debe contribuir a los siguientes propósitos.

    • Las características del administrador profesional.


I.        La ciencia y el método científico[1]

Para comprender cualquier actividad humana compleja, debemos captar el lenguaje y el enfoque de quienes la realizan. Lo mismo hemos de hacer para entender la ciencia y la investigación científica. Una de las cosas que más confunden a quien estudia la ciencia es el sentido especial que el científico asigna a algunas palabras de uso común, lo que se complica aun más con la invención de nuevos términos.

De manera análoga hay que comprender con claridad el modo en que el científico aborda los problemas.

A.     Ciencia y sentido común

Señala Whitehcad que para el pensamiento creador, el sentido común es el maestro. El sentido común puede ser un mal maestro al evaluar el conocimiento. Pero en que se asemejan con la ciencia y el sentido común y en que difieren desde un punto de vista ambos son similares. Según esto la ciencia es una extensión matemática y controla el sentido común.

En el aprendizaje, la recompensa es ciertamente más eficaz que el castigo.

La ciencia y el sentido común difieren formalmente en cinco maneras. Sus desigualdades giran en torno a las palabras “sistemático y controlado”.

Primero, el uso de esquemas conceptuales y de estructuras teóricas es notablemente distinto. Aunque el ser humano común se sirve de teorías y conceptos, de ordinario lo hacen en forma imprecisa. En cambio el científico construye sistemáticamente estructuras teóricas, verifica su coherencia externa y somete a prueba empírica algunos de sus aspectos.

Segundo, el científico somete a prueba de manera sistemática y empírica sus teorías e hipótesis. Lo mismo hace el hombre común con las suyas, pero las prueba de un modo que podría llamarse selectivo. Con frecuencia “escoge” evidencias porque concuerdan con su hipótesis.

Tercera, reside en la noción de control, el científico trata de descartar sistemáticamente las variables que son la “causa” posible de los efectos que estudia, y conserva solo las variables que según supone son la “causa” verdadera. El ser humano común, raras veces molesta en controlar el sistemáticamente sus explicaciones de los fenómenos que ha observado. Hace poco esfuerzo por controlar las fuentes extrañas de influencia. Tiende a aceptar las explicaciones que coinciden con sus ideas preconcebidas y con sus preferencias.

Otra diferencia entre ciencia y sentido común y quizás no sea tan profunda como la anterior. Hemos dicho que el científico se preocupa constantemente por estudiar las relaciones que existen entre los fenómenos. También lo hace el lego que se vale del sentido común. El primero busca las relaciones en sentido consciente y sistemática. En cambio, la preocupación del segundo por las relaciones es vaga, no sistemática, controlada.

Una última diferencia entre sentido común y ciencia radica en las distintas explicaciones de los fenómenos observados. Al tratar de explicar sus relaciones el científico descarta con cuidado las llamadas explicaciones metafísica. La explicación es una proposición indemostrable.

Ninguna de las proposiciones mencionadas es demostrable: por tanto, son, metafísicas. De ahí que la ciencia no se interese por ellas.

La ciencia estudia las cosas que pueden ser observadas y sometidas a prueba públicamente.

B.     Cuatro métodos del conocimiento

Charles Peirce, el gran filósofo estadounidense manifestó que hay cuatro formas generales de conocimiento.

1.      Método de tenacidad

En él los hombres se aferran a la verdad, porque la creen firmemente , porque siempre la han tenido por cierta. La frecuente repetición de semejantes “verdades” parece confirmar su validez. Los datos psicológicos recientes nos han demostrado que los hombres se adhieren a sus creencias frente a hechos que claramente las contradicen

2.      Método de autoridad.

Es un método de creencia establecida. Si la Biblia lo dice, así debe ser.

3.      Método a priori.

Es la tercera forma de conocer o fijar una creencia: Cohen y Nagel lo llaman método de intuición. Basa su superioridad en el supuesto de que las proposiciones aceptadas por él “apriorista” son evidentes por sí mismas. Las proposiciones a priori “concuerdan con la razón” y no necesariamente con la experiencia

4.      Método de la ciencia.

Afirma Peirce. Para satisfacer nuestras dudas… es necesario descubrir un método por el cuál nuestras creencias se funden, no en cosas humanas sino en cierta permanencia externa. El método debe ser tal que la conclusión final de todos los hombres sea la misma. Es el método de la ciencia. En su hipótesis fundamental hay cosas reales cuyos caracteres son absolutamente independientes de nuestras opiniones.

El enfoque científico tiene una característica que no posee ningún otro, se corrige así mismo y hay comprobaciones internas. El científico no acepta la veracidad de una aseveración, insiste en someterla a prueba.

Dice Peirce que las comprobaciones empleadas en la investigación científica están ancladas lo más posible en la realidad externa al científico y a sus opiniones, percepciones, juicios, valores, actitudes y emociones personales. A caso la palabra más indicada para expresar esto sea obertividad. La verdad es que se consigue un conocimiento más fidedigno mediante la ciencia porque esta apela a los hechos, las proposiciones se someten a verificación empírica. Una teoría es algo que no soy yo, en consecuencia esta le ayuda al científico a lograr mayor objetividad. Los hombres de ciencia usan sistemáticamente y conscientemente el aspecto autocorrectivo del enfoque científico.

C.     La ciencia y sus funciones

Hay tres estereotipos muy definidos que impiden entender la actividad científica. La considera una tarea que consiste en llevar puesta una bata blanca. El científico es una persona peculiar que trabaja con hechos en el laboratorio, utiliza equipo complicado, efectúa innumerables experimentos y apila hechos con intensión de mejorar la suerte de la humanidad.

El segundo estereotipo considera al hombre de ciencia como un individuo distinguido que piensa, elabora complejas teorías y generalmente pasa el tiempo en una torre de marfil. Aislado del mundo y de sus problema, es teórico, bastante impractico, su pensamiento y su teoría le conducen a veces a resultados de importancia práctica.

El tercer estereotipo iguala a la ciencia con la ingeniería y la tecnología.

Las normas anteriores impiden al estudiante entender la ciencia, hacen que su tarea sea más dura de lo que sería en otro caso. En el mundo científico hay dos puntos de vista generalizados sobre la ciencia: el estático y el dinámico. El punto de vista estático en la mayor parte del vulgo sostiene que la ciencia es una actividad que aporta al mundo datos sistematizados. La labor del científico es descubrir hechos y agregarlos al conjunto de información ya existente. La ciencia es concebida como un conjunto de hechos y una forma de explicar los fenómenos observados. Se hace hincapié en el estado persivir los conocimientos y en su incremento en la extensión de los conocimientos y en el actual conjunto de leyes, teorías, hipótesis y principios. El punto de vista dinámico considera la ciencia más que una actividad. El estado presente del conocimiento es importante por supuesto, pero lo es principalmente porque constituye la base para ensanchar la teoría y la investigación científica (punto de vista heurístico).

Heurístico es útil para descubrir o revelar, y tiene ahora la noción de autodescubrimiento ligada a él.

El enfoque heurístico es aquel que pone de relieve la importancia de descubrir las cosas por eso mismo. El aspecto heurístico de la ciencia es lo que la distingue en buena parte de la ingeniería y la tecnología. El punto de vista heurístico puede equipararse a la solución de problemas: pero en lo principal es la solución imaginativa, y no la primaria.

El hombre práctico, generalmente no es científico ve en ella una disciplina o actividad encaminada a mejorar las cosas a lograr el progreso.

La función de la ciencia es hacer descubrimientos, conocer los hechos, impulsar la ciencia para mejorar la situación del hombre. Su función es establecer leyes generales acerca del comportamiento de los sucesos y hechos empíricos de lo que se trata la ciencia en cuestión. Para relacionar nuestros conocimientos sobre los hechos conocidos por separado y formular predicciones confiables acerca de acontecimientos todavía desconocidos. la creación de leyes generales: o teoría si se quiere.

D.     Objetivos de la ciencia

La explicación científica y la teoría el objetivo de la ciencia es la teoría y su finalidad consiste en explicar los fenómenos naturales tales explicaciones reciben el nombre de teorías.

El científico de la psicología busca explicaciones generales que abarquen y enlacen varias conductas distintas, pero el objetivo básico no es el mejoramiento de la humanidad sino la teoría.

Otros objetivos que han sido mencionados son explicación, comprensión, predicción y control. La teoría es la meta final de la ciencia, la explicación y la comprensión resultan simplemente objetivos secundarios de la meta final a causa de la definición y naturaleza de la teoría.

La teoría es un conjunto de construcciones hipotéticas, conceptos, definiciones y proposiciones relacionadas entre sí que ofrecen un punto de vista sistemático de los fenómenos al especificar las relaciones existentes entre variables con objeto de explicar y predecir los fenómenos.

En primer lugar teoría es un conjunto de proposiciones constituido por conceptos definidos y relacionados entre sí. En segundo lugar, las relaciones recíprocas entre un grupo de variables (construcciones hipotéticas) y al hacerlo presenta un punto de vista sistemático sobre los fenómenos descritos por las variables. Por último, explica los fenómenos, esto lo hace especificando cuáles variables están relacionadas con otras y la manera en que se relacionan capacitando así al investigador para predecir ciertas variables a partir de otras.

Supongamos el fracaso en la escuela la variable sería inteligencia, aptitudes verbales y numéricas, ansiedad, clase social y motivación.

El fracaso se explica a partir de las relaciones que cada una de las variables tiene con el fracaso escolar o por las combinaciones de ellas y el fracaso escolar. Si utiliza debidamente ese grupo de construcciones hipotéticas. Dicho fracaso puede explicarlo o por lo menos predecirlo.

La explicación y la predicción pueden incorporarse a la teoría, la verdadera naturaleza radica en su explicación de los fenómenos observados. La teoría del reforzamiento, si una respuesta es recompensada, reforzada cuando ocurre vendrá hacer repetida. Para explicar la uniformidad observada porque ocurrieron y volvieron a ocurrir con gran regularidad. Porque fueron recompensadas. Porque con la recompensa aumenta la probabilidad de emitir una respuesta. Hasta la fecha carecemos de una respuesta adecuada, podemos decir es que, con un alto grado de probabilidad el reforzamiento de una respuesta hace que esta se realice y vuelva a ejecutarse. Las proposiciones de una teoría, los enunciados de las relaciones, constituyen la explicación de los fenómenos naturales por lo menos en lo que se refiere a ella.

Con respecto a la predicción y al control se puede decir que el científico no tiene que preocuparse por la explicación y por la comprensión. Le basta la predicción y el control, la adecuación de una teoría en su poder predictivo. Si mediante ella logramos prever bien, la teoría queda confirmada.

Dado que podemos predecir con fidelidad, también podemos controlar porque el control se deduce de la predicción.

No obstante, en este libro la predicción es considerada como un aspecto de la teoría. Por su misma naturaleza una teoría debe predecir o sea si de las proposiciones primitivas de una teoría deducimos otras más complejas estamos en esencia “prediciendo”.

La teoría es la meta final de la ciencia, no hay nada más práctico que una buena teoría.

La investigación que no este orientada, específica y deliberadamente hacia la teoría. Hay investigaciones científicas de orden social que persiguen una meta de corto alcance para descubrir relaciones específicas, pero las relaciones que resultan al final más útiles y satisfactorias son las más generalizadas, las que están ligadas a otras dentro de una teoría.

La noción de generalidad es importante gracias a ella las teorías se aplican a múltiples fenómenos, a numerosas personas en muchos lugares. Son buenos los objetivos modestos, limitados y específicos. Pero son mejores los objetivos de la investigación teórica porque entre otras cosas tienen mayor aplicabilidad y generalidad.

E.     Investigación científica: una definición

La investigación científica es una investigación sistemática, controlada, empírica y crítica de proposiciones hipotéticas sobre las supuestas relaciones que existen entre fenómenos naturales.

Dos puntos que conviene destacar. Primero cuando afirmamos que la investigación científica es sistemática y controlada, queremos decir que es tan ordenada que los investigadores pueden tener una seguridad crítica en los resultado. Las observaciones son objeto de un riguroso control, se descartan de manera sistemática todas las explicaciones alternativas del fenómeno menos una.

Segundo la investigación científica tiene carácter empírico, la opinión subjetiva debe ser confrontada con la realidad objetiva, someter sus nociones al tribunal de la investigación empírica y la verificación. Debe mostrarse hipercrítico ante los resultados de sus investigaciones y ante los resultados obtenidos por los demás.

F.      El método científico

Es la manera sistematizada especial en que se efectúan el pensamiento y la investigación de índole reflexiva.

Problema-obstáculo-idea

El científico experimentará un obstáculo que se opone a la comprensión, una vaga inquietud frente a los fenómenos observados y no observados, una curiosidad por conocer las causas de las cosas. Su primer y más importante paso es conseguir una idea clara, formular el problema con cierto grado de inteligibilidad.

Hay un estado de dificultad, perplejidad y tensión, en que la dificultad engloba la situación impregnándola en su totalidad. Tarde o temprano de manera explícita o implícita, se plantea el problema por lo menos en forma incipiente o tentativa. En esta etapa intelectualiza lo que en un principio es netamente cualidad emocional de la situación total.

G.    Hipótesis

Tras pensar en el problema, volver a la experiencia en busca de posibles soluciones, observar los fenómenos relacionados con el científico esta en condiciones de enunciar una hipótesis. La hipótesis en un enunciado conjetural, una proposición provisional sobre la relación que hay entre dos o más fenómenos o variables. Si ocurre esto o aquello se presentarán estos efectos

H.     Razonamiento-deducción

Esta etapa o actividad suele ser desdeñada u omitida, la parte más importante de la contribución de Dewey al análisis del pensamiento reflexivo. El científico deduce las consecuencias de sus hipótesis. Conant dice que el nuevo elemento surgido en el siglo XVII fue el empleo del razonamiento deductivo, donde son importantes la experiencia, el conocimiento y la perspicacia. Cuando el científico infiere las consecuencias de una hipótesis, casi siempre desemboca en un problema muy distinto del inicial. Sus inferencias le hacen pensar que el problema no puede ser resuelto con los instrumentos técnicos de que dispone. Ciertos problemas son insolubles si no se abordan en forma multivariada. El razonamiento puede cambiar el problema, advertiremos que el problema inicial no era más que un caso especial de otro más amplio fundamental e importante.

En ocasiones el razonamiento desemboca en problemas más amplios, más básicos y por tanto de mayor importancia, además de proporcionarle a la hipótesis original implicaciones operacionales (que son comprobables).

I.         Observación-prueba-experimento

Es sólo una parte de la empresa científica. Si el problema fue expuesto con claridad, si la hipótesis o las hipótesis fueron formuladas de debidamente y se han deducido con cuidado sus inferencias, esta etapa es casi automática a condición que el investigador sea técnicamente competente.

La esencia de la comprobación de una hipótesis estriba en demostrar la relación expresada por ella. No verificamos las variables en sí si no su relación. Toda observación, toda comprobación, toda experimentación tiene una finalidad especial, someter a prueba la relación expresada en el problema.

Lo que verificamos son las implicaciones deducidas de ellas. Nuestra hipótesis podría ser “Escribir observaciones acerca de los trabajos de los estudiantes mejorara sus trabajos futuros” que fue deducida de una hipótesis más amplia “El esfuerzo de las respuestas produce un incremento en el ritmo y las fuerza de las mismas” No verificamos la aseveración sino su relación.

La secuencia temporal del pensamiento reflexivo o de la investigación no es fija.

Parte del núcleo esencial de la investigación científica es un constante esfuerzo por producir y comprobar los hallazgos, corregir teorías sobre la base de hechos empíricos y hallar mejores explicaciones a los fenómenos naturales. Puede llegarse al punto de afirmar que la ciencia tiene un aspecto cíclico por ejemplo: un investigador descubre que A se relaciona con B en tal y tal forma. Después efectúa más investigaciones para precisar en que otras condiciones A se relaciona de manera similar con B otro investigador para refutar esta teoría y su investigación, ofrece distintas explicaciones y datos. Es de esperarse que aquel modifique su trabajo luz de los datos apartados por este y por los demás. El proceso no tiene fin.

Construye la hipótesis y luego extrae las inferencias empíricas. En este proceso es posterior que se cambie el problema original y, por supuesto la hipótesis inicial. A veces la amplia la reduce y hasta la abandona. En fin la relación expresada se verifica mediante la observación y la experimentación. La hipótesis es aceptada o rechazada según sus resultados de la investigación. A continuación la información suministra retroalimentación al problema original y éste se mantiene o se altera según indiquen las pruebas. A veces una fase del proceso se dilata y adquiere gran importancia, otras se omite y puede haber un número mayor o menor de etapa. Pocas veces la investigación es un proceso ordenado. Pero ni el orden o el desorden tienen gran trascendencia. Lo verdaderamente importante son la racionalidad controlada de la investigación científica como un proceso de indagación reflexiva, el carácter interdependiente de sus partes, el valor supremo del problema y su expresión.

II.      La vida intelectual[2]

A.     El oficio de pensar

La inteligencia no es evadirse de la realidad. La inteligencia, origen de la técnica que hoy nos deslumbra, exige y hace posible la organización de una sociedad justa al servicio de los hombres, no es un aislamiento egoísta e irresponsable, fecundo servicio, por ello, el intelectual de las ciencias o las letras que reconoce su responsabilidad frente a la sociedad y sus urgentes necesidades, puede exhibir su inalienable derecho de establecer el programa y las condiciones de su tarea propia.

La libre discusión crítica en busca del sentido de todo cuanto lo rodea. Solo la inteligencia      lúcida conserva su dignidad y cumple su destino.

La vida intelectual o sólo es pregunta, búsqueda, hallazgo y ordenación de las respuestas, Es aprendizaje constante, hábito de escuchar y de leer atentamente. Comprendido ordenado, lucha constante contra la dispersión contra la depresión de simplificar puede impedir la labor de profundizar y conducirnos a un esquematismo superficial y vacío. La euforia y la depresión suelen adormecer nuestra responsabilidad intelectual , ya sea porque no satisfizo lo poco que habíamos aprendido o ya sea porque nos desaliente lo mucho que nos falta por aprender, personalidades intelectuales predomina espíritu  de síntesis  constructiva y de interpretación audaz. En otras, un ánimo de análisis y de inducción minuciosa, lento y seguro ni la pasión de los grandes esquemas explicativos ni el afán por cada uno de los detalles debe entorpecer la agudeza y el rigor de la crítica racional ni la amplitud de su mirada comprensiva. Ese equilibrio es el objeto último de una auténtica educación de la inteligencia, realizada gracias al ascetismo creador del trabajo.

B.     Los pasos de la vocación intelectual

La vocación es el impulso íntimo que siente una persona hacia un tipo de quehacer, se mueve la persona entera  con todas sus aptitudes psíquicas, sus tendencias su estructura de carácter, su personalidad, su libre decisión que unifica todos los recursos con que cuenta y los orienta a la realización de una determinada empresa.

En una primera etapa, sólo la aptitud natural, deberá determinar el ánimo personal de elegir las profesiones, capacidad intelectual.

En una segunda etapa, busca inscribirse en una área determinada de los conocimientos humanos: Las ciencias culturales, naturales o matemáticas, tener en cuenta nuestras preferencias, nuestra mayor habilidad para una u otra rama, el placer que sentimos en la ejecución de ciertas tareas.

Es conveniente conversar con quienes hayan observado atentamente nuestra evolución intelectual, evitar cuidadosamente que encuentren nuestro ánimo y decidan nuestro juicio, consideraciones acerca del prestigio social y de las ventajas económicas de cada profesión, nada es más tedioso y estéril que estar atado a un quehacer ajeno a nuestro gusto y que, en cambio, nada hay más fructífero, satisfactorio e inquietante a un mismo tiempo, que dedicarse ala tarea propia.

En una tercera etapa, la vocación, ya decidida debe cristalizarse en una profesión específica, en este nivel pueden y deben prevalecer consideraciones acerca de las necesidades más urgentes y las posibilidades más inmediatas de la sociedad.

Tener en cuenta si existen, o no calificados maestros que puedan orientarnos y si se dispone de los medios necesarios para estudiar ya sea en el país o en el extranjero, la tradición profesional familiar que presta indudable experiencia y valiosos recursos calcular las posibilidades ocupacionales.

Cultivar con lucidez y valor la vocación intelectual significa asegurar, a través de la correcta instalación del hombre en el oficio, el fundamento de su realización como persona en el seno de la comunidad.

C.     La escuela y el discípulo

El maestro es quien asegura  la continuidad de la vida en el hogar intelectual, investiga, enseña y conduce.

Conducir no es tarea fácil, el maestro capta la personalidad entera del alumno con todas sus experiencias, sus dudas y sus esperanzas, sin dejarse cegar por  un único aspecto de ella, ni siquiera por los talentos de una inteligencia deslumbrante, porque si bien la inteligencia es necesaria para la vida intelectual, ella sola no basta. El sabe que hace falta constancia y tenacidad en el trabajo para que el joven asegure el rendimiento y aún el  desarrollo mismo de su inteligencia.

Con singular imaginación proyectiva, no sólo mira lao que el alumno es en el momento y las circunstancias presentes, sino que descubre la imagen posible que alienta en el discípulo, de modo que su función es concebir y planear de antemano su desarrollo futuro de profesional, de profesor y de investigador. Dotado de flexibilidad, energía y entusiasmo, el maestro comprende las dificultades, corrige los defectos y presta ánimo en los momentos de vacilación.

“La más pura gloria del maestro consiste, no en formar discípulos que le signa, sino en formar sabios que le superen” muchas veces el estudiante se satisface demasiado pronto, pensando erróneamente que ya no tiene casi nada más que aprender, se instala cómodamente en una actitud  de autosuficiencia. Ignora que la vida intelectual es un largo aprendizaje.

El alumno sea diligente en el cumplimiento de tareas indispensables acopio de materiales y lecturas necesarios para escuchar una clase: atención a la explicación que recibe, elaboración de apuntes personales para conservar la lección, repaso reflexivo de la clase dictada: realización de ejercicios, resolución de problemas, ensayos en el laboratorio, lectura en la bibliotecas, esfuerzo de memorización.

Pero para que la vocación intelectual adquiera el vigor requerido por el cumplimiento de estas tareas y para que el esfuerzo sea verdaderamente eficaz es imprescindible que se despierte en el alumno el sentimiento de la  responsabilidad que tiene en su propia formación. “un maestro nos intuye por lo que nos da. Nos excita por lo que le falta que es lo que incita a ser nuestro propio maestro interior.

Autodidacta es, en su más cabal sentido, quien, responsable de sí mismo, observa su propio desarrollo intelectual para conocer cómo y por qué avanza, se detiene o retrocede, de tal modo que, empeñado en superarse, emplea todos los recursos de su personalidad y de su ambiente con el fin de aprovechar al máximo todas las enseñanzas recibidas.

El autodidactismo vigilante no es lo mismo que la engañosa autosuficiencia, son más bien términos contrapuestos porque la ascesis consciente y generosa del aprendizaje del discípulo no es compatible con la avidez del egoísmo vanidoso de quien rehuye todo consejo y guía.

D.     Pedagogía y técnica

Aprender a aprender y enseñar a enseñar no son frases de vana reduplicación verbal. Aluden a la indispensable técnica para saber cómo realizar la operación de aprender o de enseñar con verdadera autenticidad y eficacia, aprender o enseñar más, en menos tiempo y con caracteres indelebles. Esta técnica, la más  digna de todas ellas, constituye el contenido de la pedagogía.

Toda vez que el maestro revela al discípulo el plan que ha trazado y le solicita la colaboración que espera de él para llevarlo acabo, con ese sincero acto de confianza y de respeto ala persona del alumno, está haciendo posible todo el conjunto de relaciones que procura establecer la intención pedagógica el alumno así estará en condiciones de aceptar o rechazar la invitación libremente. Su aceptación, si ella ocurre, será vigorosa de modo que su adhesión será firme y su colaboración en el aprendizaje será fructífera.

Nada mejor que la problemática educativa para enseñarnos la importancia de la técnica y su raigambre espiritual. Toda la mecánica del a pedagogía sólo s útil cuando está al servicio del diálogo entre maestro y discípulo, apoyada en una actitud básica de apertura realmente humana hacia el alumno.

El maestro permitirá que el alumno ingrese al taller de su profesión. Ninguna lección más viva que ésta de penetrar en el mundo concreto del oficio intelectual, ninguna instrucción más completa y operativa que ésta de ver la técnica de investigación en funcionamiento. De allí deriva la importancia que se atribuye a los seminarios, a las prácticas de laboratorios y de campo, como medios para aprender a investigar.

El alumno a falta de contacto con el taller de un maestro, puede sustituir esta experiencia mediante la sincera amistad intelectual con sus condiscípulos para compartir no sólo las inquietudes y los materiales de estudio e investigación, sino también las hipótesis, los métodos y la discusión crítica. Porque, “el mejor trabajo de la soledad y sacando partido del trabajo de los demás” los procedimientos técnicos no tienen otra finalidad que la de hacer más rigurosa la marcha de la inteligencia y, al mismo tiempo, hacerla más fácil.

Las técnicas dan más seguridad y firmeza al juicio, desarrollan el método, la laboriosidad  y el criterio y perfeccionan la inteligencia y la capacidad de acción.

Así como la cortesía tiene por finalidad hacer más fáciles las relaciones humanas y pierde su sentido si las dificulta, la técnica sirve al movimiento de la inteligencia y pierde su sentido cuando lo entorpece por falta de flexibilidad.

La escuela, no se asienta fundamentalmente sobre los conocimientos, sino sobre la actitud pedagógica y la preocupación profunda y constante por el arte de enseñar y de aprender y se caracteriza por imprimir un estilo en el pensamiento, la actitud y los métodos y por el empleo de peculiares procedimientos técnicos de aprendizaje e investigación.

 

III.    El proceso de aprendizaje[3]

A.     La tensión intelectual y los estímulos

Quien se entrega a la vida intelectual siente muy pronto que una voluntad de rigor empieza a manifestarse desde los primeros y más elementales pasos de su aprendizaje y que se incrementa cada día más, redoblando sus exigencias. Porque, aparte de que se aprende a soportar la crítica de los demás y se termina por preferirla a la aprobación, concluye uno por convertirse  en el más implacable crítico de su propio trabajo.

Aparte de este afán de rigor, existe una insatisfacción íntima personal que nos obliga a superarnos permanentemente y nos impide adoptar un conformismo estéril, sobre todo cuando nos comparamos en rendimiento con algunas personalidades de nuestra especialidad.

Si bien es útil el estímulo de la insatisfacción, no debemos dejar, sin embargo, que se apodere de nosotros porque es innegable que en muchos casos se convierte en un sentimiento morbosos que nos deprime y conduce al abandono.

Muy difícilmente se podrá mantener una constante y serena atención a nuestra tarea si a estas tensiones de la voluntad de rigor y del amor propio insatisfecho no se las contrapesa adecuadamente con un generosos sentimiento de solidaridad que busque estímulos en  el contorno de nuestras relaciones humanas. Si es verdad que “toda obra grande, en arte como en ciencia, es el resultado de una gran pasión puesta al servicio de una gran idea”

No basta, la avidez de nuestro ego. Quizá sea más vigorosa que la ambición económica, pero, a su vez, es quizá menos coherente la esterilidad económica de largos periodos de estudio o la escasa retribución en algunas profesiones, tanto como el anonimato de muchas nobles tareas o las injustas postergaciones desaniman a quienes no fundan su esfuerzo intelectual en otras motivaciones más sólidas.

Hay vidas ejemplares que ejercen una poderosa fascinación. Muchas veces la persona ejemplar vive muy cerca de nosotros es un paciente, un amigo o un maestro a quien admiramos y guardamos respeto, su presencia constituye poderosa invitación ineludible reto. Por eso, encontrar personas ejemplares con quienes entrar en diálogo de digna emulación es una de las más fecundas motivaciones en nuestra empresa personal.

Nuestra vida personal adquiere sentido sólo a partir de la vida social y nuestra obra, como parte de la tarea comunitaria, la suma de esperanzas familiares depositadas en nosotros, la eficacia del grupo de trabajo, que depende del esfuerzo con que colaboremos, servirán de acicate a nuestro empeño si no cerramos egoístamente los ojos y si asumimos nuestras relaciones concretas con la sociedad.

Por cada intelectual hay, en nuestros países subdesarrollados, muchas personas que carecen de las más elementales nociones de la cultura, necesarias para la vida: contar, leer, escribir.

Quizá no tenemos conciencia exacta de la solidaridad social hasta que no nos sentimos inscritos en algún grupo depende  de cada uno de sus miembros: su fe comunitaria, de la lealtad de cada hombre; su éxito, del empeño singular de cada cual. Una de nuestras más enérgicas motivaciones es esta amistad del condiscípulos o el colega vigilante que comparte nuestros puntos de vista y nuestras aspiraciones y con el que nos sentimos íntimamente obligados a colaborar. Entregados a una tarea común concreta, se incrementa nuestra energía y redoblamos nuestro esfuerzo. Gracias ala colaboración, somos capaces de superarnos y de transformar nuestro ambiente.

B.     La memoria y el olvido

Porque estamos convencidos de que “aprender a estudiar con eficacia es mucho más importante que adquirir conocimientos” no debemos restar interés ala reflexión sobre los detalles técnicos del aprendizaje, tampoco debiéramos despreciar el rodearnos de las circunstancias propicias imprescindibles, por cuanto es cierto que “la preparación del trabajo implica una morada y, más aún, una atmósfera” donde todo silencio, espacio, orden, comodidad contribuye de alguna manera a la creación intelectual

Observar el funcionamiento del a memoria nos confirma que el saber empieza ocupando tiempo y termina por ubicarse, para dar lugar a otros conocimientos que vienen reclamando sitio, en capas cada vez más profundas de la subconsciencia. No todo puede ocupar el mismo lugar en el almacén de la memoria. Aquello que esta más al servicio de nuestros intereses vigentes ocupa un lugar siempre a la mano, para que podamos aprovecharlo más fácilmente, mientras no varíen nuestros objetivos. El olvido, con implacable minuciosidad y silencio, retira de la conciencia, y deposita en capas cada vez más alejadas de nuestro dominio. De allí la importancia de ordenar y reordenar conscientemente el archivo de nuestra memoria, porque poseer algo y no poder utilizarlo por culpa del desorden es, en realidad haberlo perdido.

El olvido, es el servidor dedicado a poner en orden nuestros recuerdos. De este juego entre memoria y olvido, depende la progresión de la enseñanza y el aprendizaje.

La técnica del aprendizaje responde a la necesidad de ahorrar tiempo, de educar más certeramente, de extender al máximo los beneficios de la cultura y que pueda llega a constituir centro de la atención preferente del intelectual.

El aprendizaje requiere de la repetición casi mecánica para fijar lo entendido, la repetición tiene sus condiciones y sus propios límites, más allá de los cuales pierde su eficacia.

Los materiales ordenados por un significado o sentido ingresan a la memoria con mayor rapidez y se conservan mejor. No así los materiales desordenados y sin sentido alguno. Esto nos confirma que el orden de las clases  de los libros, de los informes, del as exposiciones es importante que aquello que se comprende  se recuerda mejor, que la memorización de las cosas desordenadas, sin sentido. Es más difícil y menos duradera. Saber es comprender y la memoria que no se engaña, se desentiende de todo lo que no hemos comprendido guarda sólo que realmente sabemos “solo cuando somos capaces de expresar un concepto, idea o relación sin ser esclavos de su letra, sin tener que repetirlos podemos estar seguros de haber comprendido su significado en cambio, es guardar estricta y celosamente  los elementos fundamentales del tema, para cuya conservación se pueden utilizar ciertos recursos minemotécnicos como esquemas,, diagramas, acrósticos, siglas, símbolos.

Es evidente la ventaja de que significa, en la lectura y el estudio, detenerse a resumir cada párrafo o página que intentamos comprender de veras y que queremos memorizar con precisión. Al mismo tiempo, aparece clara la necesidad de la adecuación pedagógica de los contenidos de tal manera que puedan ser entendidos y, finalmente, es innegable la importancia de trascender los estrechos límites de un tema particular para descubrir la función que éste tiene dentro del sistema de los conocimientos ya adquiridos y al relación que guarda con la praxis, como medio de fijarlo mejor en el recuerdo.

Sin embargo, no siempre el orden por sí solo se graba con mayor durabilidad. Muchas veces es necesario que quien aprende participe, en la mayor medida posible, en el proceso de la ordenación de los elementos. La intensidad con que se experimenta el proceso del conocimiento hace posible una más viva comprensión y una más segura conservación en la memoria de los contenidos intelectuales. Ello es sumamente ventajoso familiarizarse intensamente con los temas de estudio.

Si bien la intensidad del estudio ayuda a que un material se grabe en la memoria, es útil también ciertos intervalos de descanso, mediante el sueño, el paseo o cualquier otra distracción.

El aprendizaje debe ser consolidado con el reaprendizaje con repasos que aseguran definitivamente lo aprendido en nuestra memoria, recordemos que enseñar, se ha dicho muchas veces, es aprender. Enseñar a otro algo que ya se sabe es la mejor y quizá más agradable manera de reaprenderlo. Enfrentando a quien nos escucha, comprobamos de verdad lo que sabemos y lo que ignoramos, porque la comprensión del que nos escucha y sus preguntas son la medida de nuestra inseguridad o nuestro dominio en la materia que estamos trasmitiendo.

IV.    Las dificultades en el trabajo intelectual[4]

A.     Las limitaciones personales

Solemos créenos limitados cuando nuestra inteligencia es lenta o nuestra memoria es débil y nos sentimos confiados cuando poseemos una fina sensibilidad o una casi increíble voluntad. Pero no es cierto. Está más limitado quien cree no estarlo, seguro de que posee dotes excepcionales, que quién siendo limitado, aprende a conocerse y a eludir y superar sus limitaciones.

Es muy cierto que existen personas mejor dotadas que otras en cuanto a memoria, imaginación, inteligencia, sensibilidad, voluntad o en cuanto a las características de su percepción, de su atención, de sus sentimientos de su carácter. Pero no es raro ver que las personas dotadas son incapaces de evitar un exceso de confianza que, en complicidad con el halago del ambiente, las pierde. No basta, pues, con tener capacidad sin saber cómo se la tiene y sela utiliza.

Un sereno examen crítico de nuestros talentos nos enseñará a no desalentarnos con nuestra  excepcional capacidad: “Las deficiencias de la aptitud nativa –dice Ramón y Cajal- son compensables mediante un exceso de trabajo y de atención. Cabría afirmar que el trabajo sustituye al talento o, mejor dicho, crea el talento, el talento, cuando no se le cultiva se pierde.

Pero no basta con cultivar nuestras potencias psíquicas. Es indispensable también vigilar nuestro carácter mismo. Es fácil darse cuenta de que le falta energía, constancia o cordialidad. Imitemos de otros aquellas virtudes de que carecemos, para alcanzar ese equilibrio de carácter que no es sino una energía dispuesta para la tarea.

La voluntad al servicio de nuestra perfección intelectual debe ser inteligente, y la inteligencia la hará flexible, evitando la pertinacia que conduce al fracaso. Debe ser firme, y un cuidadoso ejercicio la hará vigorosa, evitando el abandono que conduce a la ruina. La voluntad caprichosa, o su equivocado cultivo como un mero alarde de exhibición, nos aleja de nuestros objetivos. Debemos educarla con verdadera predilección y cautela, porque gracias ala voluntad podremos desarrollar nuestras facultades, completar nuestro carácter y equilibrar nuestra actitud.

En el cultivo de nuestra personalidad la experiencia de las dudas interiores es inevitable e inquietante. Las dudas nos obligan a un examen crítico de nosotros mismos, nos acompañan en la autocrítica o nos asedian aún después del análisis.

Es necesario alimentar aquella duda que nos obliga a avanzar, modificando nuestros inertes hábitos intelectuales y nuestro comportamiento habitual. Pero hay que desterrar aquellas que, enturbiando nuestra vida mental y destruyendo nuestra salud, entorpecen definitivamente nuestra decisión intelectual y nuestra acción. Quizá una características de la duda inteligente es su desarrollo gradual y sistemático hasta dominar y presentar todo el problema o conjunto de problemas que hasta dominar y presentar todo el problema o conjunto de problemas que afrontamos, mientras que una duda ciega está caracterizada por aparecer totalitaria y caótica, planteando de golpe todo un mar encrespado de problemas en el que naufragaremos sin remedio.

B.     El tiempo y los instrumentos

En la mayoría de los casos, las limitaciones económicas y culturales del país y del hogar no nos permiten entregar todas nuestras horas a la tarea intelectual, y nos niegan los instrumentos necesarios para ella. Sólo un esfuerzo personal puede multiplicar el rendimiento de las pocas horas de que disponemos y obtener el máximo provecho posible de los pocos y humildes instrumentos con que contamos para la obra científica para la formación científica los medios son casi nada y el hombre lo es casi todo.

Hay quienes recomiendan establecer un estricto calendario de nuestras ocupaciones para no desperdiciar el tiempo.

Hay quienes recomiendan establecer un estricto calendario de nuestras ocupaciones para no desperdiciar el tiempo, es conveniente hacer la experiencia de programar minuciosamente nuestras actividades durante algún corto periodo de nuestra vida, el orden permite multiplicar nuestras energías habremos adquirido una especial conciencia de emplear bien el tiempo.

Es necesario observar atentamente las fluctuaciones e nuestra vida psicológica para poder distribuir de acuerdo con ellas, diferentes tipos de actividad.

Deberíamos esforzarnos por buscar cuáles son las horas reales aquellas en las cuales la atención se halla en el más vivo estado de lucidez, de penetración y de conciencia con el yo.

Muchas veces carecemos de una biblioteca mínima en nuestro hogar y las instituciones carecen de bibliotecas y laboratorios bien provistos. Nos llegan a faltar, por desgracia, hasta los utensilios más sencillos y primarios. Pero son muchos los que, careciendo de estos medios indispensable, han sabido crearlos con esfuerzo y sacrificio.

La pasión intelectual nos hace renunciar a pequeños goces y descansos legítimos, para juntar el dinero que permita comprar el libro nuevo o usado.

La limitación de los medios y los instrumentos enseña a recortar las ambiciones y a calcular con exactitud las posibilidades reales de los planes. Así se aprende a planificar con minucia y con acierto, estableciendo seriamente los límites de nuestro estudio y de nuestra investigación. Se aprenderá a fijar prudentemente un objetivo alcanzable con los materiales bibliográficos hallados, con los instrumentos de laboratorio disponibles y con los recursos materiales existentes para el trabajo de campo.

El invalorable conocimiento de las lenguas extranjeras empleando toda nuestra paciencia y habilidad. Gracias al esfuerzo austero y disciplinado habremos aprendido a obtener el mayor rendimiento posible de los instrumentos.

C.     El cansancio, las enfermedades y el animo

Muchas veces nos invade el cansancio, nos reduce a la inactividad, puesto que debilita nuestra voluntad íntima. Esta poderosa sensación, independientemente de las enfermedades, aparece cuando nuestro organismo ha sido debilitado por la intensidad o la duración de la tarea.

En la vida ordinaria conviene atender a esta advertencia de nuestra naturaleza. Y amenguada la atención, embotada la inteligencia, pérdida la sensibilidad, debemos descansar. Sólo el descanso nos devolverá las energías para continuar en la brega.

Nuestro espíritu no guarda un equilibrio permanente. A veces, aun en las más deplorables condiciones físicas, nos sentimos capaces de realizar las más difíciles empresas. Otras veces, en cambio, aunque llenos de salud nos sentimos incapaces de cumplir las tareas más habituales y sencillas. La continuidad de la vida intelectual necesita superar estos estados pasajeros. Por eso, como regla general, se aconseja prudencia en los momentos de euforia y constancia en los días de desánimo.

La euforia nos hace sentirnos suficientes e ingenuamente inseguros. Pero, por eso mismo puede conducirnos a una cierta irresponsabilidad y a cometer errores irreparables. Es necesaria, pues, la prudencia. Pero no se trata de frenar el impulso que nos desborda y nos arrastra las energías encauzarlas.

Más vale buscar incentivos externos en las relaciones de nuestro trabajo con la vida social y hasta quizá conviene dedicarse a alguna pequeña tarea práctica para que la desgana quede cercada en el pequeño sector de nuestra vida racional y podamos superarla desde fuera.

Si estos estados de desánimo ocurriesen muy frecuentemente y tuviesen larga duración, conviene revisar el sentido de nuestra vocación, el mundo de nuestros valores y nuestra conciencia del compromiso con la sociedad, porque podrían ser señal de que nuestra instalación en la vida intelectual sufre un desajuste que es necesario enfrentar con sinceridad y coraje.

V.      La lectura[5]

Dos grandes impulsos suelen llevarnos a leer: el afán de empresa imaginativa y el ímpetu de perfección.

Unas veces leemos para ensayar imaginativamente la vida que no hemos vivido aún, enriqueciendo nuestra limitada experiencia. Otras veces leemos para edificarnos. Buscamos el perfeccionamiento de nuestra inteligencia, el afinamiento de nuestra sensibilidad para la belleza o la vigorización de nuestra conducta moral, según seamos impulsados por la sed de saber, atraídos por el deleite de la emoción estética o llamados a la realización de ciertos valores como la solidaridad, la justicia, la equidad.

A.     Lectura recreativa

En última instancia la lectura recreativa en algún sentido nos perfecciona, proporcionándonos ciertas nuevas experiencias y sentimientos que nos ayudan a madurar[6].

B.     Lectura de perfección

De la misma manera la lectura de perfección, es aquella que se realiza por cultura al margen de nuestra limitadísima dedicación específica de estudiantes o profesionales.

C.     Lectura cultural

En la lectura cultural, caben diversos contenidos de ciencia, de filosofía, de arte, de espiritualidad, participa en algo del intento de ensayo imaginativo, pero propiamente es una lectura de perfección.

D.     Lectura especializada

La lectura especializada, es aquella que se limita al más o menos reducido campo de la especialidad científica  y es la que nos provee y nos informa de una temática singular y de una metodología especial para nuestra formación técnica.

VI.    Pensar bien[7]

El nuevo Raciocinio es antiguo. Tan antiguo que el profeta bíblico Salomón lo utilizó. Los grandes innovadores de la ciencia y los genios inventores lo han usado a través de los siglos. Los artistas, sin darse cuenta o a sabiendas, siempre lo ha empleado. Sin embargo, es la más nueva necesidad del hombre.

A.     El nuevo raciocinio

El nuevo raciocinio requiere romper los viejos patrones y genera formas nuevas de enfocar las cosas. Siempre han surgido nuevas ideas, pero de manera ocasional y fugaz. El Nuevo raciocinio es un estilo definido de pensamiento que puede utilizarse en forma deliberada y efectiva. Este tipo de pensamiento no es una prerrogativa de los artistas, sino una necesidad práctica para todos, ya que las nuevas ideas deberían interesar a todas las personas.

El nuevo raciocinio por lo general involucra al pensamiento lateral. Este se basa  en principios de procesamiento de información biológica, que difieren de los principios de  procesamiento de información física de las matemáticas, la lógica y la computación.

B.     Generar nuevas ideas

En esta época de tecnología de la computación, la función creadora adquiere mayor importancia. La capacidad de la mente para generar nuevas ideas y formas de enfocar las cosas es la base del progreso. Las ideas nuevas constituyen el motor de la ciencia, la tecnología, el arte, la organización política –hablando a gran escala- y la organización de la felicidad personal –hablando en menor escala-.

Además de su efecto estimulante, las nuevas ideas pueden ser esenciales para la solución de problemas que ahora pueden parecer irresolubles. No se trata de obtener información adicional. Es al mismo tiempo emocionante y aterrador pensar en cuántos problemas pueden llegar a tener una solución simple una vez que alguien piense en ellos.

La increíble eficiencia del cerebro humano se debe a la forma en que está organizado como un sistema de tipo especial. Este sistema funciona para crear orden a partir del desorden, pero impone el antiguo orden en lugar de reconocer uno nuevo. La vida sería en verdad difícil sí se tuvieran que analizar todas las interpretaciones posibles del sonido antes de quitarse del paso al oír el claxon de un automóvil. El sistema del cerebro hace posible la vida, pero dificulta la aventura.

En términos funcionales, el cerebro parece estar organizado como un sistema de memoria iterativo o repetitivo, optimizador y de dos etapas. Como cualquier otro sistema, éste se comporta de manera característica. El sistema es excelente para cierto tipo de comportamiento, pero es pésimo para el tipo opuesto. Un auto de carreras está diseñado para transitar a velocidad alta en la pista de carreras, pero usted no esperaría que fuera adecuado para ir de compras. Para esta actividad usted preferiría un vehículo más maniobrable. La forma lógica de utilizar la mente es muy efectiva para desarrollar ideas que ya se han producido, pero no es buena para generarlas.

Todas las personas se han topado con algún problema que parece imposible de resolver y que después resulta tener una respuesta obvia. ¿Por que se requiere tanto tiempo para resolver estos problemas que al final demuestran tener una respuesta obvia? ¿Se debe a que estamos acostumbrados a utilizar nuestra mente en cierta forma y con estos problemas se llega a la solución de modo distinto? ¿Se debe a que la forma en que tratamos de resolverlos hace más difícil la solución? Si todo camina en cierta dirección, la mente está predispuesta también a moverse en esa dirección, pero la solución puede requerir un movimiento lateral en otro sentido. Así, uno puede estarse alejando en realidad de la solución

C.     Dos tipos de pensamiento

La mayoría de las personas conocen una sola forma deliberada de utilizar la mente y ésta es la forma vertical, que incluye el pensamiento lógico. El pensamiento vertical sigue la línea más obvia: una línea recta hacia arriba o hacia abajo. Esta es la forma en que funciona el sistema auto-optimizador del cerebro (aun cuando pueda necesitar refinarse por medio de la técnica lógica). Sin embargo, existe un modo diferente de utilizar la mente. Usted no puede hacer un agujero en un lugar diferente escarbando con más profundidad en el mismo agujero. El pensamiento vertical profundiza más en el mismo sitio; el pensamiento lateral consiste en escarbar en otro lugar. El pensamiento lateral busca alejarse de los patrones que llevan hacia una dirección definida y trata de moverse hacia los lados reformulando los patrones. El pensamiento lateral es necesario precisamente porque el cerebro funciona muy bien en el modo vertical.

El objetivo de este texto es indicar que el pensamiento lateral es una manera definida y deliberada de utilizar la mente. El primer paso consiste en darse cuenta de la necesidad del pensamiento lateral y reconocer que es fundamentalmente distinto del pensamiento lógico. El pensamiento lateral no sustituye al pensamiento vertical, lo complementa; ambos se complementan, como los dos lados de una moneda. El pensamiento lateral genera las ideas y el pensamiento vertical las desarrolla.

VII.  Pensamiento vertical y lateral[8]

Todas las mentes deben esforzarse, sin importar su corto alcance. El suave avance del pensamiento vertical de una etapa sólida, a otra, es muy diferente al pensamiento lateral.

A.     Pensamiento vertical

El pensamiento vertical, es como tomar unos dados de juguete y hacer una construcción hacia arriba, en la que cada uno descansa firmemente sobre el de abajo. En el pensamiento lateral, los cubos estan diseminados. Pueden estar conectados entre sí o no, pero el patrón que podría surgir puede ser tan útil como la estructura vertical.

Es más fácil percibir el pensamiento lateral cuando se lo ve en acción (como en la historia de las piedras[9]). Todas las personas se han topado con la clase de problema que parece imposible de resolver hasta que de repente se revela una solución sorprendentemente simple. Esta clase de problemas pueden ser sumamente difíciles de resolver cuando se utiliza el pensamiento vertical.

B.     Pensamiento lateral

El pensamiento lateral no sólo se aplica a la solución de problemas: también tiene que ver con nuevos enfoques y toda clase de ideas nuevas.

No hay ningún inconveniente en racionalizar de modo retrospectivo y vertical una solución a la que se llegó por medio del pensamiento lateral. El peligro está en suponer que como es posible construir ese camino en retrospectiva, todos los problemas pueden solucionarse con la misma facilidad utilizando el pensamiento vertical o el pensamiento lateral.

Una de las técnicas de pensamiento lateral consiste en hacer un uso deliberado de la capacidad de racionalización de la mente. Pero en lugar de avanzar paso a paso en la forma vertical normal, se adopta una posición nueva y bastante arbitraria. Luego se trabaja hacia atrás y se trata de construir un puente lógico entre esta nueva posición y el punto de partida. Si dicho camino es sensato, usted se encuentra en una posición útil a la cual nunca habría llegado por medio del pensamiento vertical común. Aun cuando la posición arbitraria no resulte sostenible, usted generó nuevas ideas útiles tratando de justificarla.

Los dos tipos de pensamiento son complementarios. Cuando mediante el pensamiento vertical común no puede encontrarse la solución a un problema, o cuando se requiere una idea nueva, debe utilizarse el pensamiento lateral. Las ideas nuevas dependen del pensamiento lateral, porque el pensamiento vertical tiene limitaciones inherentes que lo hacen menos efectivo para este propósito.

La función del pensamiento es eliminarse a sí mismo y permitir que, tras reconocer una situación, venga inmediatamente una acción.

El pensamiento vertical es un tipo de pensamiento de alta probabilidad. Sin ese pensamiento de lata probabilidad, la vida diaria sería imposible.

Si el pensamiento vertical es de alta probabilidad, el pensamiento lateral indica poca probabilidad. Cuando la linea de pensamiento de baja probabilidad lleva a una idea nueva y efectiva, hay un momento de "eureka" y al instante el enfoque de poca probabilidad adquiere la máxima probabilidad.

VIII.            Cómo surge una idea.[10]

Muchos creen que las nuevas ideas, como los accidentes, siempre les ocurren a otras personas. Suponen que los demás están mejor calificados para producir nuevas ideas y que también tienen más oportunidades.

Hay muchas personas que en realidad trabajan mucho para merecer nuevas ideas y sería justo que su buena voluntad y sacrificio culminaran en una idea nueva. La sociedad también sería más feliz si estimulara, organizara y reconociera el esfuerzo sólido que existe detrás de las nuevas ideas, si éstas pudieran producirse de este modo.

A.     Darwin

Desafortunadamente las ideas nuevas no son la prerrogativa de aquellos que dedican mucho tiempo a su búsqueda y desarrollo. Charles Darwin trabajó durante más de veinte años en su teoría de la evolución y un día se le pidió que leyera un escrito de un joven biólogo llamado Alfred Russel Wallace, irónicamente, el papel contenía una exposición clara de la teoría de la supervivencia del más apto. Parece que Wallace había trabajado en la teoría durante una semana de delirio en las Indias Orientales. El desarrollo completo de una idea puede llevar años de trabajo arduo, pero la idea en sí misma puede llegar en un destello de percepción.

En efecto, los años de trabajo pueden hacer más difícil la producción de nuevas ideas, porque a través de los años la utilidad de las antiguas pueden reforzarse.

Muchísimas ideas nuevas se producen cuando la nueva información reunida por observación o experimentación obliga a hacer una revaloración de las antiguas ideas. Probablemente la nueva información es el camino mas seguro para las nuevas ideas, pero no es confiable, ya que la mayoría de la información nueva se explica por la antigua teoría y se utiliza para apoyar a esa teoría.

Aun cuando la nueva información pueda llevar a nuevas ideas, éstas también pueden producirse sin que exista ninguna información.

B.     Einstein

Einstein por supuesto. El no llevó a cabo experimentos ni reunió nueva información antes de crear la teoría de la relatividad. Dado que no hizo experimentos, su verdadera contribución consistió en una forma nueva de examinar la información que había estado disponible para todos los demás. Después llegaron los experimentos que confirmaron su teoría.

Por otro lado hay que tener en cuenta que la tecnología por sí miasma no genera nuevas ideas.

C.     Edison

Si las nuevas ideas dependen por completo de la casualidad, ¿cómo es que algunas personas como Edison tuvieron mucho más ideas nuevas que lss demás personas? Los inventores y los científicos famosos por lo general producen una serie de ideas nuevas, no sólo una. Esto indica que existe una capacidad para generarlas y que ésta se desarrolla mejor en unas personas que en otras. Esta capacidad no parece estar relacionada con la inteligencia pura, sino más bien con un hábito mental, una forma particular de pensar.

La recompensa de las ideas nuevas pude ser considerable o insignificante. La única recompensa en que se puede confiar es el placer del logro.

Cuando surge una idea, no puede ignorársela. Hay en ella una sensación de inmortalidad.

IX.   El peligro de lo aceptado.[11]

Una cosa es afirmar que las nuevas ideas son útiles y emocionantes y otra muy distinta afirmar que puede hacerse algo deliberado para tener nuevas ideas.

Existen dos maneras de mejorar un proceso. La primera es tratar de mejorarlo en forma directa. La segunda, reconocer, y posteriormente eliminar, las influencias que inhiben el proceso.

Puede ser más útil estudiar la estupidez para comprender la inteligencia. Puede ser más fácil ver lo que le falta a la persona tonta que ver lo que tiene de adicional la persona lista. En lugar de tratar de comprender por qué una persona inventa, puede ser más sensato ver por qué otras personas no lo hacen. Si es posible lograr cierta comprensión de las causas que impiden el surgimiento de ideas nuevas, ya sean en general o en particular, también es posible mejorar la capacidad para tener nuevas ideas.

A.     Surgimiento del pensamiento lateral y vertical

El pensamiento lateral es necesario debido a las limitaciones del pensamiento vertical. Los términos "lateral" y "vertical" surgieron por las siguientes consideraciones:

No es posible escarbar un agujero en un lugar diferente si se sigue cavando en el mismo sitio.

El pensamiento vertical equivale a cavar en el mismo agujero con más profundidad; el pensamiento lateral, a tratar de hacerlo en un nuevo sitio.

La propensión para no abandonar un agujero a medio cavar, es en parte la renuencia a abandonar la inversión de esfuerzo realizado sin haber recibido recompensa alguna.

B.     No es posible mirar en una dirección.

Las ideas nuevas y grandiosas y los notables avances científicos con frecuencia se han derivado de personas que ignoraban el agujero que se estaba cavando y que empezaron a hacer uno nuevo. Los motivos para iniciar un nuevo agujero son diversos: insatisfacción con el antiguo, mera ignorancia del antiguo, una necesidad temperamental de ser diferente o un simple capricho. Es poco común emprender nuevos caminos porque la educación está diseñada para que las personas aprecien los agujeros que han cavado otros mejores.

Tampoco la educación se interesa realmente en el progreso: su objetivo es hacer que el conocimiento que parece ser útil esté disponible para todos.

Resulta tentador suponer que una mente capaz que no conozca el enfoque antiguo tenga la oprtunidad de desarrollar un enfoque nuevo.

Abandonar un agujero considerable sin tener ninguna idea de dónde comenzar otro nuevo es irrazonable y exige demasiado a la naturaleza humana práctica.

En la actualidad, el logro se ha vuelto aún más importante para el científico, para continuar con su carrera, debe pasar por muchos juicios de este tipo.

Es mucho mejor cavar en el agujero equivocado a una profundidad impresionante, que quedarse sentado a preguntarse dónde comenzar a cavar.

Porque la mente es más feliz agrandando por medio de la lógica un agujero existente, porque la educación ha estimulado esto, y porque la sociedad ha elegido expertos para ver que esto se cumpla, existen muchos agujeros bien desarrollados, que se agrandan continuamente ante el impacto del esfuerzo lógico. Muchos agujeros son sumamente valiosos en términos del conocimiento práctico que se obtiene de ellos. Otros representan una pérdida de esfuerzo.

Se supone que una idea antigua debe considerarse como un escalón útil hacia algo mejor hasta que ese algo aparezca. Esta política puede resultar práctica, pero puede inhibir el surgimiento de nuevas ideas.

La información nueva que puede llevar a la destrucción de una idea antigua se incorpora a ésta, porque mientras más información se reúna, la idea se vuelve más sensata.

Las ideas antiguas y adecuadas, como las ciudades antiguas y adecuadas, llegan a polarizar todo lo que nos rodea.

C.     Las ideas dominantes

¿Como se puede escapar a la influencia de tales ideas dominantes? Una técnica útil de pensamiento lateral consiste en seleccionar una forma deliberada, definir y hasta anotar la idea que parece estar dominando la situación. Una vez que la idea se ha expuesto de este modo, es más fácil reconocerla y, por tanto, evitar su influencia polarizadora.

Otra técnica es el darse cuenta de la idea dominante y después, gradualmente, distorsionarla hasta que al final pierda su identidad y se derrumbe. La distorsión puede simplemente consistir en llevar la idea a extremos o en la exageración de una sola de sus características. Una vez más, el procedimiento debe ser bastante deliberado y consciente.

Puede parecer más fácil identificar la idea dominante y después rechazarla vigorosamente. Pero el rechazo significa sólo el cambio de dominio positivo por el dominio negativo, y en lugar de debilitar la idea dominante, puede fortalecerla. Más aún, la libertad de pensamiento está tan limitada por el rechazo de una idea como por su aceptación.

El estar simplemente consciente de una idea en particular puede inhibir la formación de una idea original en una mente capaz de producir ideas originales.

Puede ser mejor no leer nada y correr el riesgo de producir ideas ya propuestas, que estar tan consciente de tales ideas que uno se vuelva incapaz de generar otras.

Cuando una idea nueva involuntariamente se sobrepone a otra idea antigua, el conocimiento previo de ésta puede distorsionar o inhibir otra nueva.

Por lo común, el peligro no reside en el conocimiento excesivo de una idea, sino ignorar otras maneras de enfocar las cosas empañadas por una idea dominante.

Todos los científicos (han oído la historia de la araña[12]) y muchos que son honestos recuerdan momentos de sus propias experiencias en los cuales ignoraban por completo otras maneras de ver sus resultados experimentales por estar tan dominados por su propia teoría.

Puede ser tan difícil escapar de una idea dominante, que se vuelva imposible hacerlo sin ayuda externa.

Después de haber mencionado el dominio por la obsesión en seguir la propia idea, también hay que mencionar el dominio debido a la pereza. Es más fácil aceptar una idea organizadora sensata, que cuestionar esa idea y tener que molestarse en encontrarle la utilidad para uno mismo.

Cultivar como placer el estar equivocado suena perverso, sin embargo, perder una discusión significa abandonar una idea antigua y adquirir una manera nueva de enfocar las cosas.

La persona que acepta una idea nueva para ella puede hacer más con esa idea que la persona que la concibió, quien pudo haber llegado al final de su capacidad para desarrollarla.

Darse cuenta de que una idea dominante puede ser un obstáculo más que una conveniencia es el primer principio del pensamiento lateral.

X.     Investigación y desarrollo en administración

Investigar significa conocer al mundo que nos rodea.

Desarrollar significa mejorar y acrecentar lo que tenemos o la forma de hacer las cosas.

El administrador debe desarrollar nuevos conocimientos, actualizarlos, validarlos y ser capaz de impulsar, conducir o ejercer la función de investigación y desarrollo en las organizaciones.

El administrador se enfrenta a dos campos de investigación y desarrollo:

a)   El conocimiento de las empresas y gobiernos.

b)   El campo en donde se desenvuelva el organismo a su cargo.

Quien no hace investigación y desarrollo pierde vigencia y se rezaga.

Los problemas nacionales requieren de investigación y desarrollo, para comprender la problemática y desarrollar soluciones, lo que debe ser un imperativo nacional.

Para enfrentar los fenómenos de la globalización se requiere desarrollar estrategias industriales, comerciales, financieras, competitivas y estratégicas a nivel mundial.

Se requiere de cumplir con nuestras responsabilidades personales, ciudadanas y profesionales.

La formación y capacitación en investigación y desarrollo es insuficiente, se requiere de bibliografía que vincule la administración con la investigación y los planes de estudio no la incluyen como importante en la currícula.

La importancia de la formación en investigación y desarrollo es que nos permitirá r0065conocer las debilidades de la profesión, hará posible su fortalecimiento y contribuirá a la ampliación del campo de trabajo.

Se aprende a investigar mejor investigando, para comprender la investigación y el desarrollo es necesario comprender las bases para la investigación y desarrollo en administración su epistemología y llevar a cabo el proceso de investigación.

A.     Bases para la investigación y desarrollo en administración

En ocasiones a los estudiosos de la administración no nos queda claro el concepto de la administración, debido a la infinidad de definiciones que existen al respecto, por lo que tampoco nos queda claro lo que es la administración Pública y la administración de empresas.

B.     Los propósitos del estudio de la administración son:

Administrar o tener la capacidad de dirigir o gobernar.

Coadyuvar con las ciencias sociales en la identificación, comprensión y solución de la problemática nacional.

Los afectados o beneficiados por la administración son finalmente la ciudadanía y los trabajadores por lo que al tener ellos la posibilidad de conocer a la administración se puede comprenderla y cooperar con ella en beneficio de la sociedad.

1.      La investigación y desarrollo debe contribuir a los siguientes propósitos:

            Adquirir capacidad para administrar

            Desarrollar la ciencias sociales

            Proveer a los ciudadanos la posibilidad de conocer, comprender, pronosticar, controlar, transformar y servirse del comportamiento de gobierno y empresas.

2.      Las características del administrador profesional.

            El perfil del administrador requiere de la definición y la identificación del propósito de estudio, el autor propone el siguiente perfil

            Capacidad de dirigir eficazmente todo tipo de organizaciones al más alto nivel, en el ámbito nacional e internacional.

            Ser experto en las actividades de la organización, así como de otras organizaciones relevantes y tener respeto en el país en que se desempeña.

            Capacitado para generar conocimientos nuevos para actualizar y validar los existentes en su disciplina.

            Capacitado para impulsar y conducir el desarrollo científico técnico, necesario al interior y exterior de las organizaciones, para lograr el liderazgo de las mismas.

            Poseer conocimientos de experto en recursos naturales, mercados, infraestructura y fuerza de trabajo del país o de la localidad en que se desempeña.

            Posee conocimiento experto respecto al orden económico, jurídico, político, social y laboral se su país y su contexto.

            Domina las técnicas de dirección, negociación, expresión en público e informática; domina dos o más idiomas, posee amplia cultura general y practica excelentes relaciones humanas.

            Se conduce con elevada conciencia ética, de servicio, de responsabilidad social y ecológica.

Los Conocimientos necesarios del administrador deben ampliarse al tereno del comercio internacional, finanzas internacionales, operaciones internacionales, redes informáticas internacionales, etc.

El objeto de estudio de la administración abarca a los gobiernos y empresas, al contexto económico, jurídico, político, laboral y social, a nivel nacional, internacional e histórico y también abarca al conocimiento relativo a gobiernos, empresas y su contexto.

En síntesis el administrador requiere de investigar la realidad de la administración, desarrollar conocimientos realmente científicos de las organizaciones públicas y privadas, desarrollar técnicas y estrategias acordes a la realidad y circunstancia, desarrollar la epistemología de la administración y replantear los planes y programas de estudio en el campo de la administración para atender la problemática nacional y cumplir con la responsabilidad social e histórica.

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[1]       Kerlinger, Fred N. (1988). Investigación del comportamiento. McGraw Hill. México.

[2]       Zubizarreta, Armando F. (1986). La aventura del trabajo intelectual SITESA. México.

[3]       Zubizarreta, Armando F. (1986). La aventura del trabajo intelectual SITESA. México.

[4]       Zubizarreta, Armando F. (1986). La aventura del trabajo intelectual SITESA. México.

[5]       Zubizarreta, Armando F. (1986). La aventura del trabajo intelectual SITESA. México.

[6]       Leer novelas nos permite penetrar en medios sociales diferentes al nuestro y encontrar alí, bajo la diferencia de las costumbres, la semejanza de la naturaleza humana.

[7]       De Bono, Edward. (1997). Pensar bien Ed. Selector. México.

[8]       De Bono, Edward. (1997). Pensar bien Ed. Selector. México.

[9]       Hace muchos años quien debía dinero podía ir a la cárcel. Un mercader de Londres tuvo la desventura de acumular una gran deuda, el prestamista, que era viejo y feo, le propuso que cancelaría la deuda si se quedaba con su hija, tanto el mercader como la muchacha se quedaron horrorizados ante tal proposición, por lo que el prestatario sugirió dejarlo en las manos de la providencia e indicó que colocaría dos piedritas una negra y una blanca, en un saco vacío y que después la chica debía tomar una de las piedritas, si escogía la piedra negra, se convertiría en su esposa y la deuda quedaría cancelada. Si seleccionaba la blanca, se quedará con su padre y la deuda sería perdonada. Pero si se rehuzaba a tomar alguna de las piedras, su padre iría a la cárcel y ella quedaría sola y totalmente desprotegida.

[10]     De Bono, Edward. (1997). Pensar bien Ed. Selector. México.

[11]     De Bono, Edward. (1997). Pensar bien Ed. Selector. México.

[12]     La historia de la araña saltarina ilustra esto: Un niño tenía la teoría de que las arañas oían por sus patas y dijo que podía probarlo, por lo que colocó a la araña en una mesa y le dijo que saltara y saltó. El niño repitió el experimento cortandole las patas a la araña, la colocó en medio de la mesa y le pidió que saltara y no saltó diciendo el niño que al cortarle las patas se quedó sorda.

 

 

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Revisado: 21-Apr-10 17:38