Descartan fraude y
apoyan al Trife
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El espaldarazo a las instituciones electorales
fue encabezado por José Woldenberg y Héctor Aguilar Camín

Staff

Ciudad de México (3 agosto 2006).-
Un grupo de personalidades salió en defensa del IFE, respaldó
anticipadamente el fallo de los magistrados del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación y se pronunciaron en contra de
la tesis de que hubo fraude en los comicios del 2 de julio.
"Refrendamos nuestra confianza en el Tribunal Electoral. Es la
última y definitiva voz autorizada para desahogar el diferendo en
torno a la elección presidencial. No queda sino respetar la
resolución del Tribunal", dice el texto firmado por varias decenas
de
personalidades.
Impulsado por José Woldenberg, ex presidente consejero del IFE, por
el escritor Héctor Aguilar Camín, y avalado por intelectuales,
escritores, académicos, científicos y analistas de la vida pública,
el documento se sustenta en nueve considerandos.
"No encontramos evidencias firmes que permitan sostener la
existencia de un fraude maquinado en contra o a favor de alguno de
los candidatos. En una elección que cuentan los ciudadanos puede
haber errores e irregularidades, pero no fraude", dice el
texto.
"Nuestras instituciones electorales son un patrimonio público que
nadie debe lesionar", agrega el documento denominado "En defensa de
nuestra democracia".
Los firmantes expresan su preocupación por el un clima público que
puede erosionar lo que tanto trabajo ha costado construir y
advierten la necesidad de mantener una convivencia y la competencia
política civilizadas.
Además, sin mencionar por su nombre a Andrés Manuel López Obrador o
a los partidos que integran la Coalición por el Bien de
Todos, los intelectuales llamaron a la cordura a los militantes
de la izquierda mexicana.
"El espectacular crecimiento de la izquierda en estas elecciones
confirma que es a través del sufragio como las distintas fuerzas
políticas pueden expandir su influencia e insertar sus propuestas en
la agenda nacional", insisten.
"No debemos alimentar una espiral de crispación y alarma. No
inyectemos elementos que envenenen el ambiente político, no
enfrentemos a los adversarios como si se tratara de
enemigos.
Edifiquemos un clima que refuerce la convivencia política en la
diversidad", concluyen.
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