Marca Devaluada

Principal Arriba Búsqueda Enlaces Glosario Finanzas Personales

Fin de la Página

Materias de Estudio

Principal
México 2030
Historia
Gobierno Federal 1995-2012
México datos básicos
Acuerdo de Chapultepec
Últimas Noticias
Política en México
Economía
Serv. Prof. Carrera
Normateca
Enlaces Políticos
Videos Septiembre 11

 

 

*Por Carlos Mota
México, ¿una marca devaluada? Pese a los optimistas discursos gubernamentales, México se devalúa cada vez más como marca país. Aquí identificamos las razones del declive.

Una cortesía de

En su edición del 18 de marzo pasado, la prestigiosa revista The Economist publicó un artículo titulado “Still keeping it in the family”. En él, el semanario inglés dio cuenta de un fenómeno perenne en los negocios en México: la deliberada decisión de las empresas de nuestro país por conservar su estructura familiar. El reportaje versó sobre Antonio Chedraui, cabeza de la cadena de autoservicios que lleva su apellido y que su padre fundara décadas atrás. Chedraui es uno de los corporativos más conocidos en México. Es familiar a morir.

La estructura tradicional de empresas familiares en México es sólo una de las cinco aristas que caracterizan a nuestro país y que inhiben o facilitan la inserción de nuestra economía en el mundo globalizado. En particular, podemos identificar las siguientes cinco dimensiones para ubicar el atractivo específico de México frente a otras naciones: el grado de desarrollo institucional, la disponibilidad del capital humano y movilidad del talento, la estructura familiar de las empresas mexicanas, la generación de conocimiento específico y el acceso al capital.

Grado de Desarrollo Institucional Para que un país sea atractivo a la inversión, es necesario cierto grado de formalidad en sus instituciones. Esta dimensión rebasa la seguridad jurídica, que tradicionalmente es vista como el factor limitante para la atracción de firmas extranjeras. El tema es mucho más complejo, e involucra instituciones como el sistema educativo en su conjunto, la capacidad del país para ejercer y respetar el voto democrático, el marco fiscal y su permanencia en el tiempo, el clima de negocios que propicia la comunidad industrial y la fortaleza del sistema de discusión intelectual para propiciar que el país avance.

En México todos estos factores se cumplen de manera limitada. El sistema educativo deja aún mucho que desear, y la rendición de cuentas en el sector permite presumir opacidad. Baste recordar que a mediados de marzo pasado el diario Reforma publicó en su primera plana que a pesar de la ley de transparencia, la Secretaría de Educación Pública no estaba haciendo públicas las evaluaciones de las escuelas e institutos. Sin un sistema educativo transparente y dinámico, el atractivo del país se erosiona para posicionarle con fortaleza en el concierto competitivo internacional.

En materia de democracia –por lo menos, democracia electoral-- México aprueba. Nuestro país transitó pacíficamente hacia un sistema tripartita, algo que hubiera costado sangre en otras latitudes. La inversión extranjera es seducida cuando observa este fenómeno, y no fue gratuito que el mundo entero celebrara la solidez democrática de nuestro sistema, a pesar de sus fuertes limitaciones por la falta de acuerdos en reformas sensibles.

El marco fiscal mexicano es un verdadero desorden y genera incentivos negativos a la fortaleza de la nación como marca atractiva. Las señales que envía el Congreso cambian año con año, y no es secreto que la reforma fiscal integral es el tema más pendiente de cuantos aquejan al país para apuntalar su desarrollo. Hasta los países de la ex Unión Soviética han atraído inversiones sólo con haber simplificado su estructura fiscal al homologar tasas para el valor agregado y para la renta.

El clima de negocios y la comunidad industrial al mando de la opinión del sector empresarial también limitan a México. Los líderes empresariales de las cámaras suelen ser advenedizos políticos sin una trayectoria empresarial sólida. Nunca destacan por el éxito de sus empresas, a excepción del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios. La mayoría de los presidentes de las cámaras las utilizan de trampolín político. Cualquier extranjero que observe este fenómeno es fácilmente ahuyentado por el zoológico político empresarial que se observa en el país. Pero la carencia de discusión intelectual sobre los negocios es el peor de los lastres que aquejan al México empresarial. Los ejecutivos de empresas multinacionales suelen tener una visión muy técnica de su negocio y muy limitada de la vida sociopolítica del país. Como resultado, el mundo de las ideas y los intelectuales difícilmente entra en una discusión abierta con el mundo de los negocios. Cuando cada sector organiza discusiones para discutir el futuro de México, nunca coinciden. Se habla de países distintos. Finalmente, se encuentra el tema de la inseguridad jurídica. Es cierto. Es el más perverso de los malestares que expulsan de México a cualquier inversor. Las leyes mexicanas suelen estar bien diseñadas, pero el aparato judicial opera con esquemas demasiado lentos y la procuración de justicia tiene estándares de risa. Ningún empresario extranjero debe soslayar este fenómeno antes de invertir aquí.

La disponibilidad de capital humano y movilidad de talento La firma Gas Natural de España, con amplias inversiones sobre México, ha encontrado dificultades para realizar un movimiento sencillo. No se trata de modificar una red de distribución de gas, o de hacer mercadotecnia diferente para el mercado mexicano. No. Se trata de convencer a sus ejecutivos regiomontanos de mudarse a la Ciudad de México. Menudo lío. La gente en el país no gusta de mudarse de ciudad, menos de país. El capital humano, donde está, permanece.

Es un factor limitante severo para el desarrollo del país. Ni los chilangos se mudan a Monterrey ni los tapatíos a la capital de la República. Ello explica la aglomeración de ejecutivos en una zona estrecha. Hasta los cazatalentos encuentran en sus candidatos pretextos innumerables para mudar ejecutivos exitosos. Si las empresas multinacionales no pueden moverse en el territorio nacional con comodidad y libertad de mudar ejecutivos, despreciarán este mercado para establecer más inversión aquí. No se trata de un tema de maquiladoras que un mes están aquí y al siguiente no. Por el contrario. La cultura no ha privilegiado la individualidad como valor universal entre los mexicanos. Por tanto, la familia inhibe el desplazamiento de jóvenes a ciudades que podrían haberse convertido en focos de desarrollo

La estructura familiar En el artículo de The Economist referido al inicio, se establece el deseo explícito y deliberado de la familia Chedraui de continuar operando con una estructura familiar. Es una tragedia, pues las relaciones de confianza que se establecen al interior de ese grupo, nunca abrirán el paso a profesionales que con talento quieran aspirar a los cargos directivos.

Chedraui es una de las empresas más importantes de capital mexicano. No obstante, nunca permitirá que el mejor talento escale posiciones relevantes al interior de la organización. Primos, tíos y yernos cerrarán el paso a otros que pudieron ser más talentosos. Es la historia de muchas empresas mexicanas, que continuará. Cualquier empresa multinacional que desee asociarse con una mexicana verá con recelo la estructura familiar de control y operación. No es el caso de todas. Vitro se asoció con Anchor Glass y tuvo éxito. Ocurrió lo mismo con Grupo Modelo, con Comercial Mexicana y con varios de los bancos que hoy dominan extranjeros. Pero esos son la minoría de los ejemplos. Para que México despegue es necesario que el empresario mediano abra su estructura familiar a la profesionalización, lo que puede generar confianza para que firmas extranjeras le busquen y se asocien.

El caso de Guadalajara es muy ilustrativo de los límites que tiene el ejecutivo extranjero cuando busca a alguien en México. Durante un lustro se consideró pretenciosamente a esa ciudad como la cuna de la tecnología en el país. Pero lo perdió frente a India, que atrajo a decenas de call centers y centros de maquila de software para desarrollar sistemas con mano de obra barata. Es decir, ni siquiera los estadounidenses hallaron terreno amigo en suelo tapatío para aliarse en materia tecnológica. Prefirieron a indios y chinos, cuya lejanía no fue obstáculo para establecer alianzas que aquí no se lograron.

La generación de conocimiento específico México genera pobre conocimiento. Los productos de consumo que aquí se venden suelen ser extensiones tropicalizadas de bienes y servicios que fueron exitosos en otros mercados. Si no fuera por un puñado de productos como salsas o comida industrializada tipo tortillas, estaríamos hablando de una copia de carbón de estrategias de mercadotecnia inventadas principalmente en los Estados Unidos. Acaso el único conocimiento específico de este mercado consiste en la resistencia de las amas de casa para dejar ese estatus y del varón nacional para dejar de ser macho. Muestra de ello son los anuncios publicitarios que cualquier mañana se observan en el televisor sobre los artículos de limpieza. Siempre dirigidos a mujeres.

¿Cómo va a ser atractivo México si en turismo o petróleo —los dos sectores supuestamente más promisorios— simplemente imitamos y no lideramos?

El 4 de abril pasado el gobierno del estado de Quintana Roo aplaudió que llegarán a ese territorio diez mil millones de dólares en inversión para lugares como Cancún y Playa del Carmen. ¿Las empresas? Puras desconocidas. Excepto Liverpool, que abriría una tienda en meses venideros.

La celebración sobra. La mayoría de las inversiones anunciadas, incluida la de esa tienda departamental, consiste en plazas comerciales típicas. Pura basura. El polo turístico de atracción de europeos y estadounidenses no logra proveer conocimiento específico en las inversiones que llegarán. ¿De qué sirve para Cancún un nuevo Liverpool? Servirá a la población de la zona, no a la masa turística que año con año inunda el caribe mexicano.

Con la excepción de parques como Xcaret o Xel Ha, la Riviera Maya está llena de individuos que descansan en las bellezas naturales y arqueológicas de la zona. No se crea conocimiento nuevo en materia turística para apuntalar a la zona. Es una pena. Y ocurre lo mismo con otras industrias. Las universidades por ejemplo, se han convertido en institutos de capacitación técnica para la formación de profesionales útiles. Qué bueno, pero la generación de conocimiento específico y de investigación nacional sigue siendo limitada, a pesar del tamaño de la economía. Asimismo, el I+D de las empresas deja mucho que desear. El empresario exitoso se embolsa el dinero de la utilidad y nunca pone prioridad en desarrollar nuevos productos.

El acceso al capital México necesita formar parte del flujo de capitales mundial. Ocurre a medias. Mientras las firmas multinacionales —y principalmente las estadounidenses— acuden a este mercado para comerciar commodities, las mexicanas siguen entrampadas en el mercado interno, con nula exposición a otras naciones.

Ello ha impedido la exposición que deberían tener los empresarios y ejecutivos mexicanos a otras formas de financiación. Dado que las firmas prefieren financiarse con utilidad propia, nunca abren el capital accionario a inversores de riesgo que apostarían por este mercado. La queja continua de los banqueros de inversión en México es que no hay planes de negocios robustos ni una masa crítica de empresas suficientemente amplia para discriminar con holgura a firmas con potencial de las que no lo tienen.

No es casualidad que hace unos meses la revista Líderes Mexicanos, especializada en realizar perfiles de grandes personajes nacionales, obtuviera una entrevista exclusiva con Pedro Aspe, director general de Protego, firma de asesoría financiera. En ella, Aspe reveló por qué concedía la interlocución: para hablar de Protego. No de él, no de su experiencia como Secretario de Hacienda. No. De Protego.

Es sencillo explicar este fenómeno de promoción empresarial. Los canales de comunicación entre los inversores y las empresas familiares son inexistentes. Para una firma como Protego que busca acuerdos jugosos en mercados que deberían ser dinámicos, ha resultado frustrante el estancamiento de la banca de inversión en el país. El sistema en su conjunto está roto: empresarios familiares ahogados pero que no quieren abrir el capital, y consumidores con inteligencia limitada que no castigan al empresariado que no brinda calidad de clase mundial en sus productos.

¿Quién puede asegurar un futuro para Chedraui? ¿Su familia? ¿Los sobrinos y yernos que llegarán a conducirla en el futuro?

¿Quién puede asegurar un futuro atractivo para México, con flujo de inversión equivalente al de cualquier país con este tamaño de economía? ¿Los jueces que imparten sentencias en materia de negocios?

¿Quién puede garantizar que la movilidad de los ejecutivos mexicanos se incrementará cuando las mujeres siguen persiguiendo esquemas que parecían haber quedado en el olvido hace un par de décadas y los machos se niegan a cooperar en casa, prefiriendo el rol de varón proveedor?

¿Qué futuro tiene México como destino atractivo?

*Carlos Mota es colaborador de Intermanagers.com y columnista de negocios de Milenio Diario. motacarlos@aol.com

Hit Counter

Mota Carlos, "México, ¿una marca devaluada?" (texto), 2004
http://www.intermanagers.com.mx/archivo/nota.jsp?id=2018

6 de agosto de 2004
 

 

El México que Queremos
Compromiso por México
Desigualdad y Pobreza
Economía - CIDE
Competitividad - CIDE
Banca de Desarrollo
CCE
Acuerdos y Tratados
Análisis Ambiental de México
Desarrollo Empresarial
Economía desde 1952
Economía 1991-2006
Exportaciones
Fobaproa
Inst Mex Competitividad
Industria Automotriz
Marca Devaluada
Maquiladora
PIB 1er trimestre de 2006
Política Monetaria
Recesión
Riesgo País

Inicio de la Página

Google
 
Web www.joseacontreras.net


Gracias por tu visita y regresa pronto

Ésta página es atendida por:
[joseacontreras.net] [miaulavirtual.com]
Copyright © 2001 Reservados todos los derechos.
Revisado: viernes, 12 de septiembre de 2014 12:32:37 a. m.