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XIV Congreso Nacional de Economistas

Política Económica, Federalismo y
Desarrollo Regional del País que Queremos

I. La política de desarrollo empresarial y la competencia internacional[1]

En mi exposición voy a analizar las políticas gubernamentales que considero indispensables para mantener y elevar la competitividad del país, así como las medidas que las propias empresas deben de implementar para mejorar su competitividad y así poder vincularse ventajosamente a la economía global. La competitividad país y la competitividad de la empresa son temas trascendentales porque con la globalización la distinción entre mercado externo y mercado interno tiende a desaparecer, por lo que en el largo plazo solo podrán subsistir aquellas empresas que sean competitivas a escala global.

A pesar de la multiplicidad de tratados comerciales, México no ha logrado diversificar geográficamente su intercambio comercial, no ha podido consolidar una estructura diversificada de exportaciones, mantiene un déficit en la balanza comercial y en la cuenta corriente, y lo mas importante, el sector exportador no ha logrado vincularse adecuadamente con el resto de la economía para que pueda tener un impacto importante en la actividad económica de otros sectores, y en la generación de empleos y de mejores salarios para la población mexicana.

La globalización nos empuja a participar activamente en los mercados internacionales, tarea que no es nada fácil porque la competencia es muy fuerte y los gobiernos tienden a proteger a sus empresas con medidas cada vez mas sofisticadas con el fin de no violar los acuerdos comerciales. Hasta ahora solo un sector reducido de la industria mexicana ha logrado incursionar con éxito en los mercados internacionales.

La apertura comercial y los tratados comerciales no son suficientes para garantizar el desarrollo y el crecimiento económico; tampoco, aseguran que las empresas mexicanas automáticamente se vuelvan mas competitivas.

Para que la apertura comercial (que tuvo un elevado costo social y económico), se convierta en un fuerte impulso al desarrollo, es indispensable, elevar la competitividad del país y la competitividad de las empresas.

El aumento en la competitividad se traduce en mayor crecimiento económico, en más oportunidades de empleo y en mejores niveles de vida de la población.

Por ello, con la globalización la competitividad debe ser una preocupación fundamental del gobierno y de las empresas para que la economía nacional se integre de manera ventajosa a los flujos de comercio, de inversión ya las innovaciones tecnológicas, y los sectores productivos tengan capacidad para responder con oportunidad y eficiencia a los cambios que se dan en la economía mundial.

La competitividad es un problema nacional y debe ser un elemento fundamental de toda política industrial.

Sin embargo, hay que señalar que no es responsabilidad exclusiva del gobierno hacer de México un país competitivo, ya que ello no se puede lograr únicamente mediante acciones gubernamentales; pero tampoco lo pueden lograr las empresas por si solas. Se requiere del esfuerzo sostenido del gobierno, de las empresas, de las universidades y centros de investigación, de los trabajadores y de los consumidores, esto es, de toda la sociedad para crear un país más competitivo con empresas modernas y eficientes que brinden mas y mejores oportunidades a todos los mexicanos.

Cada sector debe asumir con responsabilidad la tarea que le corresponde, para lograr que la apertura económica se refleje en mas empleos y mejor remunerados, en mas empresas mexicanas que sean líderes no solo en el mercado nacional sino también en los mercados mundiales, en un aparato productivo nacional fuerte y bien estructurado que genere valor agregado y permita hacerle frente a los vaivenes de la economía mundial.

A.         El papel del gobierno en la competitividad

El gobierno juega un papel importante para desarrollar un entorno competitivo y para inducir cambios que eleven la competitividad de las empresas. Las políticas publicas que promueven la estabilidad y el crecimiento, y brindan mayor seguridad física y económica a los ciudadanos, crean un ambiente favorable para el desarrollo de negocios.

Así, la competitividad del país mejorará si el gobierno instrumenta políticas macroeconómicas que propicien la inversión productiva y el crecimiento económico sostenido, creando un ambiente económico propicio para planear a largo plazo.

Esto implica, inflación baja y con tendencia a reducirse; tipo de cambio estable y predecible; políticas fiscal y monetaria congruentes que generen certidumbre; sistema impositivo moderno, que permita el cumplimiento cabal y oportuno de las obligaciones fiscales e incentive la inversión productiva; políticas de gasto que mejoren la infraestructura productiva del país; una estructura administrativa gubernamental moderna y eficiente adaptada al nuevo modelo económico de apertura comercial; y, un sistema financiero eficiente para captar recursos y canalizarlos a costos competitivos a las actividades productivas.

Implica también consolidar y garantizar el estado de derecho, aplicando de manera estricta la ley sin distinción alguna; brindar seguridad a las personas ya los negocios, y construir un sistema de impartición de justicia moderno, confiable, eficiente y con bajo costo para los ciudadanos.

El gobierno debe intervenir también para eliminar las distorsiones en el mercado generadas por la falta de competencia y la carencia de información. La falta de competencia se traduce en oligopolios y monopolios, y la carencia de información provoca la toma de decisiones equivocadas y un aumento en los costos de transacción.

Generalmente, se piensa que el avance tecnológico y la competencia internacional propician la competencia y automáticamente disminuyen el control del mercado por un solo participante, pero esto no es siempre así; de ahí que con frecuencia los gobiernos para promover la competencia en los mercados utilizan varios mecanismo que van desde la legislación antimonopolios (como la Ley Federal de Competencia Económica) hasta regulaciones mas especificas para determinados sectores.

Sin embargo, en algunos mercados las regulaciones pueden promover la competencia, pero en otros pueden obstaculizar su potencial competitivo, particularmente en donde las economías de escala son importantes para bajar costos; también, si no están bien instrumentadas pueden impedir la innovación tecnológica.

Por ello, el gobierno debe ser muy cuidadoso en las regulaciones que dicte, dependiendo de las condiciones especificas de cada sector.

Otro problema son los costos de transacción y de información. Sabemos, que el funcionamiento ideal de los mercados requiere de información perfecta; sin embargo, en la realidad la información es imperfecta.

En la medida en que se disponga de mayor información las decisiones que tomen los agentes económicos tenderán a ser más eficientes. Disponer dé mayor información y de mejor calidad puede hacer más eficientes los mercados, y reducir la incertidumbre y las posibilidades de error.

Por ello, el gobierno debe poner énfasis en generar y disponer de información oportuna, útil, y confiable de la actividad económica para darle mas fluidez a los mercados, ya que la información es tan costosa que ningún agente en lo individual estaría dispuesto a producirla. Además, si la información que se dispone abarca también el mercado internacional esto ayudará a los agentes económicos para planear mejor sus inversiones e incursionar en nuevos mercados.

B.         Mecanismos para promover la competitividad

Existen también mecanismos mediante los cuales el gobierno puede promover la competitividad de las empresas de manera más directa:

1.           Impulsar la creación de sectores productivos especializados.

La teoría clásica señala que los flujos de intercambio dependen de la disponibilidad de los factores productivos: tierra (recursos naturales), trabajo, capital y tecnología; así cada país tiende a especializarse en los productos que fabrica con mayor eficiencia relativa e importará de otros países los bienes en los que carece de ventaja comparativa.

En la actualidad además de los factores señalados, influye también la capacidad científica y tecnológica del país, la fortaleza de los valores que faciliten la cooperación y la organización, las habilidades tecnológicas, y el grado de capacitación de la fuerza de trabajo.

No se puede ser competitivo en todo; hay que ser selectivos. En la medida en que impulsemos los sectores económicos que tengan ventajas comparativas podremos alcanzar nuevas formas de integración con los mercados mundiales que permitan interiorizar los beneficios del comercio exterior para que se derramen en la economía nacional.

2.           Mantener niveles elevados y sostenidos de inversión en proyectos que mejoren la infraestructura nacional.

La infraestructura productiva de que dispone un país es fundamental para promover y mejorar la eficiencia del aparato productivo. Es indispensable modernizar puertos, carreteras, ferrocarriles, sistemas de transporte y comunicaciones, fuentes de abasto de energía, y en general, servicios públicos para elevar la competitividad del país y de las empresas.

El gobierno tiene también una gran responsabilidad en educación, salud, infraestructura social, investigación y desarrollo, programas de entrenamiento especializado y en la promoción de la vinculación universidad-industria, con el fin de elevar la competitividad del país en general.

3.           Definición de una política arancelaria con los países que no tenemos acuerdos comerciales.

Existe una estructura arancelaria claramente definida así como los plazos de desgravación con todos aquellos países con los que México tiene acuerdos o tratados comerciales. Sin embargo, es importante contar también con una estructura arancelaria estable y competitiva que se aplicará a los países con los que no existen acuerdos comerciales, para ser competitivos a nivel nacional e internacional.

4.           Practicas desleales.

Es indispensable reforzar la legislación nacional para evitar practicas desleales de comercio y garantizar que las empresas nacionales estén en igualdad de circunstancias frente a los de las demás países.

5.           Normalización y calidad.

En la mayoría de los países los productos que se importan deben cumplir ciertas normas de seguridad, salud, información comercial y protección del medio ambiente.

Sin embargo, en México la aplicación de las normas a los productos importados es muy laxa y no se vigila estrictamente. No se puede permitir que estas normas solo se apliquen a los productos nacionales y que los productos importados no las cumplan.

Impulsar un mercado local exigente y con altos estándares de calidad son indispensables para mantener la competitividad en el mercado global.

6.           Tecnología.

Promover el uso de tecnologías compatibles con la dotación y el costo de los factores productivos y que otorguen una ventaja comparativa dinámica a la industria nacional. En la medida en que la mano de obra tenga mayor calificación y especialización se podrán aprovechar mejor las innovaciones tecnológicas.

7.           Reforzar alianzas estratégicas.

Muchas empresas mexicanas son competitivas en una parte del proceso productivo y empresas de otra parte del mundo pueden complementar a dichas empresas para hacerlas competitivas a nivel global. Estas alianzas pueden ser en una multitud de campos: tecnología, mercado, diseño, etc.

8.           Comercialización

Hay que modernizar y reducir los canales de comercialización para disminuir los márgenes de intermediación, especialmente en las cadenas productivas relacionadas con el sector agropecuario..

9.           Integración de cadenas productivas.

No se puede ser competitivo en todos los productos y servicios. Los países altamente competitivos lo son en determinados sectores en los que se encuentran totalmente integrados todos los eslabones de la cadena productiva. Por ello, se requiere fortalecer la vinculación entre las diferentes etapas del proceso productivo en la elaboración de determinados productos para ser competitivos de manera integral en determinados sectores en los que existan ventajas comparativas.

10.       Financiamiento.

El financiamiento accesible y competitivo es indispensable para el desarrollo de los negocios. La disponibilidad de recursos financieros a tasas y con requisitos similares al mercado internacional, sin duda es un factor que eleva la competitividad de las empresas.

11.       Capacitación.

Promover la formación de recursos humanos altamente educados y capacitados para aquéllos sectores con ventajas comparativas frente a la economía internacional permitirá incorporar innovaciones tecnológicas con mayor facilidad, elevar la productividad y generar mas valor agregado.

12.       Impuestos.

Disponer de una estructura impositiva moderna, simplificada, que facilite el cumplimiento de las obligaciones fiscales, y que se pueda vigilar y fiscalizar con facilidad por las autoridades, se traduce en menores costos administrativos y en menor perdida de tiempo para las empresas.

C.         Los empresarios y la competitividad

Por su parte, los empresarios también tienen una gran responsabilidad para hacer mas competitivas a las empresas. La responsabilidad empresarial consiste en organizar a los factores de la producción para alcanzar niveles de eficiencia, para que la mayor parte del valor agregado se quede en México, y que los productos mexicanos compitan exitosamente en el mercado mundial.

Esto implica un trabajo empresarial innovador, que produzca beneficios a los consumidores ya todos los factores de la producción, en especial a los trabajadores; en el largo plazo ya no podemos depender de seguir vendiendo nuestras playas y nuestra mano de obra barata, sino que debemos de construir la competitividad de algunos productos para que al fabricarlos sean los mejores del mundo.

El aparato productivo, que estuvo dormido durante la época del proteccionismo, requiere de una reconversión industrial que adopte nuevas tecnologías y nuevos métodos de administración para aumentar la eficiencia y responder a los cambios del mercado.

Los tratados comerciales han permitido contar con un mercado mas amplio, mas rico, mas educado, mas exigente, que aprecia y valora los atributos de los productos y servicios que adquiere; pero este mercado no es nuestro, debemos cultivarlo y desarrollarlo, entender sus segmentos, sus gustos, sus culturas, para poder ofrecerle los productos adecuados a sus necesidades con el costo, calidad y tiempo que requieren.

Es indispensable identificar las ramas económicas en las que podemos tener ventajas competitivas, como lo hizo Francia con los vinos y perfumes, Suecia con el acero, e Italia con sus sedas y artículos de piel.

En las ramas y sectores seleccionados, se debe mantener el control y el dominio de todas las fases del proceso productivo desde el diseño, manufactura, bienes intermedios utilizados, comercialización, diseño y fabricación de maquinaria para fabricar los productos, manteniendo el liderazgo de manera continua con una adecuada investigación y desarrollo de tecnología vinculada a las universidades.

El proceso productivo de todas las empresas que integran la rama industrial debe racionalizarse al máximo, para que el bien final sea altamente competitivo en calidad, precio, tiempo de entrega, plazos de pago, proveeduría de partes y refacciones.

Las empresas que trabajen y lleven a cabo esfuerzos para cambiar tendrán éxito; las que esperen que el gobierno les resuelva todos los problemas seguramente no saldrán adelante. El desarrollo de la competitividad exige que las empresas sean mas eficientes en la calidad y diseño de sus productos, en el aprovechamiento de las materias primas, en la división del trabajo y las relaciones laborales, en el aprovechamiento de los bienes de capital y la tecnología, en la administración de los recursos y en la organización intra e Inter-industrial.

Por otra parte, el desarrollo de la competitividad empresarial implica un cambio en la filosofía empresarial y en la forma de hacer negocios.

La empresa desde sus inicios debe procurar garantizar su permanencia y su continuidad a través del tiempo, y para ello tiene que mantener una serie de valores y principios que le permitan ganar y mantener la credibilidad de sus proveedores, de sus clientes, de sus trabajadores, de sus acreedores, de sus bancos, y del fisco, en suma, la empresa deberá ser confiable para todos aquéllos actores con los que se relaciona a fin de obtener un prestigio que le permita encarar con mayor éxito el futuro y subsistir por varias generaciones.

Un negocio basado en retrasar los pagos a sus proveedores, en no cumplir con las prestaciones de sus trabajadores, en evadir el pago de impuestos, en solicitar crédito a sabiendas de que no lo podrá pagar, en asumir compromisos que no va a cumplir, es un negocio sin bases, y su destino es el desprestigio y el fracaso.

Por ello, la filosofía de la empresa tiene que sustentarse en valores éticos y morales, plasmados en un código de conducta, para no caer en el abuso y el engaño.

En la medida en que existan más empresas que normen su comportamiento con valores y principios de confiabilidad, integridad, servicio, ganancia justa, etc. tendremos cada vez menos conflictos entre empresa-trabajadores, empresa-acreedores y empresa-clientes, y una sociedad más civilizada.

La sociedad mejorará conforme se logre tener un gran conjunto de empresas consistentes en sus valores, sus normas de actuación y sus principios para que sostengan relaciones estables y confiables con otras empresas, con sus empleados y con todos los actores económicos, y de está manera continúen operando a través de los años por varias generaciones.

La globalización y la apertura han modificado la forma de hacer negocios en México. Una empresa sin un proyecto de mercado que defina claramente la visión, la misión, el nicho de mercado y las estrategias a seguir para alcanzar sus metas, que identifique sus fuerzas y debilidades, es una empresa sin dirección, y por lo mismo, su supervivencia dependerá de la suerte que tenga para afrontar los vaivenes del mercado y los embates de la competencia, y lo más probable es que tarde o temprano desaparezca con el consecuente daño para sus propietarios y para la sociedad.

Los negocios en la actualidad ya no pueden basarse en la intuición, en la apreciación subjetiva, en el engaño o en un golpe de suerte.

Para tener mayor probabilidad de éxito es fundamental estudiar el mercado, identificar la diversidad de oportunidades, escoger el segmento de mercado que se puede atender, ofrecerle a los clientes un valor superior respecto de sus necesidades y deseos, y tratar de diferenciarse de la competencia.

Algunas empresas piensan que la clave está en fabricar un buen producto y salir a venderlo, cuando lo correcto es partir del mercado, identificar una necesidad y atender en mejores condiciones que la competencia dicha necesidad (precio, calidad, servicio, valores de la empresa: integridad, confiabilidad, etc.).

En la actualidad la información es vital para la operación y planeación de una empresa: información adecuada respecto al mercado y respecto a la empresa para poder asignar correctamente recursos a los distintos mercados, productos y territorios; información sobre el potencial de ventas, la rentabilidad de los distintos segmentos de mercado, clientes, territorios, productos, canales y tamaños de pedidos, así como disponer de un sistema de contabilidad oportuno y eficiente.

En la medida que tengamos empresas eficientes y confiables, y que permanezcan a través del tiempo, la sociedad podrá contar con empleos permanentes y mejor remunerados, y con bienes y servicios que satisfagan plenamente las necesidades de los consumidores. En suma, seremos una sociedad cada día más próspera.

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[1] Héctor Rafael Pérez Partida (Secretario del Interior del Colegio Nacional de Economistas. A.C.), “El Economista Mexicano”, La política de desarrollo empresarial y la competencia internacional, noviembre 2002, Nueva Época No. 2, México, pp. 169-176.

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Revisado: viernes, 12 de septiembre de 2014 12:32:37 a. m.