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1994 - 2000
Ernesto Zedillo Ponce de León
Ernesto Zedillo Ponce de León (1951- ), político
y economista mexicano, presidente de la República (1994-2000). Nacido en la
ciudad de México, pasó su infancia en Mexicali (Baja California Norte), situada
en la frontera con Estados Unidos. En 1968, como miembro de la moderada
Agrupación Emiliano Zapata, participó en las protestas estudiantiles de ese año
contra el presidente Gustavo Díaz Ordaz. Tres años más tarde ingresó en el
Partido Revolucionario Institucional (PRI), la principal formación política de
su país, de la que provenían todos los presidentes mexicanos desde su fundación.
Posteriormente estudió en la Universidad de Yale (New Haven, Estados Unidos),
gracias a una beca concedida por el gobierno mexicano, y en 1981 se doctoró en
Ciencias Económicas. Durante los años posteriores a la crisis de la deuda
mexicana de 1982 trabajó en el Banco de México, donde obtuvo una valiosa
experiencia en política económica.
En diciembre de 1988 entró a formar parte del
gabinete presidido por Carlos Salinas de Gortari como secretario (ministro) de
Programación y Presupuesto, cargo que ostentó hasta enero de 1992. En dicho
cometido, colaboró en la redacción de un plan nacional de desarrollo y en el
establecimiento de una política económica que redujo la habitualmente alta tasa
de inflación de México hasta cifras inferiores al 10%. Durante parte de los dos
últimos años de la presidencia de Salinas, Zedillo fue secretario de Educación
(enero de 1992-noviembre de 1993). Desde ese cargo desempeñó un importante papel
en la descentralización del sistema educativo federal que devolvió el control a
los gobiernos de los estados, contrarrestando de este modo la influencia del
poderoso sindicato nacional de maestros.
Dentro del PRI, Zedillo fue identificado como
miembro del grupo de jóvenes tecnócratas que tuvo enfrentamientos con los
dirigentes más viejos del partido por su apoyo a las medidas de reforma
económica, entre ellas, la privatización de empresas públicas y la reducción de
aranceles comerciales con otros países, apoyando la aprobación del Tratado de
Libre Comercio Norteamericano (TLC), también conocido como NAFTA. En marzo de
1994, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio (el candidato del PRI a las
elecciones presidenciales que iban a celebrarse en el mes de agosto de ese año),
Zedillo fue designado nuevo candidato de su partido. En una carrera a tres
bandas por la presidencia, Zedillo tuvo que enfrentarse a la dura oposición de
un adversario tradicional, el Partido de Acción Nacional (PAN), partido
conservador de centroderecha, encabezado por Diego Fernández de Ceballos, y a la
del recién creado Partido de la Revolución Democrática (PRD), de
centroizquierda, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas. En las elecciones
presidenciales de agosto de 1994, que fueron consideradas por algunos
observadores y estudioso como las más limpias de la historia de México, Zedillo
fue elegido presidente de la República.
Tras ser investido presidente el 1 de diciembre
de 1994, se enfrentó a una crisis económica inmediata, cuando los inversores
extranjeros y nacionales perdieron la confianza en un peso sobrevalorado,
provocando, en pocas semanas, la caída de su valor en más de un 40% frente al
dólar. El préstamo económico realizado por Estados Unidos, con la ayuda de
organizaciones internacionales y de otros países, proporcionó un alivio
inmediato a los mercados financieros y al gobierno de Zedillo. Sin embargo, a
partir de ese momento éste tuvo que enfrentarse a una vertiginosa subida de la
inflación, a la disminución de la confianza de los inversores y, a los ojos de
la mayoría de los economistas, a una recesión prolongada. La voluntad de Zedillo
también se vio desafiada por la creciente agitación social, alimentada por el
declive de las economías de muchos mexicanos y por un nuevo movimiento
revolucionario, el de los zapatistas, surgido en el estado de Chiapas el 1 de
enero de 1994, durante los meses finales de la presidencia de Salinas de
Gortari.
Pasó a ser considerado, definitivamente, el
artífice de la apertura política mexicana que permitió, en julio de 1997, la
victoria electoral de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de gobierno del Distrito
Federal en la misma fecha en la cual el PRI dejaba de poseer la mayoría absoluta
en la Cámara de Diputados.
Finalizado su mandato, el 1 de diciembre de 2000
fue sucedido al frente de la República por Vicente Fox Quesada, vencedor de las
elecciones presidenciales celebradas en julio de ese año como candidato de la
Alianza por el Cambio, integrada fundamentalmente por el PAN.[3]
1988 - 1994
Carlos Salinas de Gortari
Carlos Salinas de Gortari (1948- ), político
mexicano, presidente de la República (1988-1994). Nacido en la ciudad de México,
se licenció en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1969.
Más tarde, estudió en la Universidad de Harvard (Estados Unidos), donde obtuvo
un máster en Administración Pública (1973), otro en Economía Política (1978) y
el Doctorado en Economía Política y Administración Pública (1978). Cuando
Salinas regresó a México, fue nombrado subdirector de Programación Económica del
gobierno, como principal asesor del director, Miguel de la Madrid, que había
sido uno de sus profesores en la universidad. Dimitió en 1981 para dirigir la
campaña presidencial de Miguel de la Madrid y, una vez nombrado éste presidente,
le sucedió en el cargo de secretario de Planificación y Programación Económica.
A Salinas se le atribuyó la revitalización de la Secretaría, porque se rodeó de
un equipo muy joven. Pero, con la grave depresión económica que padecía México,
el programa de austeridad que había diseñado provocó numerosos problemas
políticos y sociales.
Designado candidato presidencial en 1987 por el
Partido Revolucionario Institucional (PRI), se hizo todo lo posible para la
celebración de unas elecciones limpias y los partidos no gubernamentales
tuvieron un gran despliegue. Salinas obtuvo algo más del 50% de los votos, ante
las denuncias de la oposición, que hablaba de fraude por parte del PRI. Salinas,
que afirmaba ser centrista y progresista, prometió trabajar tanto con los grupos
políticos de izquierdas, como con los de derechas. Tras ganar las elecciones,
tuvo que enfrentarse con enormes problemas, pero gracias a un ambicioso programa
de modernización, logró revitalizar la economía de México, estimulando las
exportaciones, apoyando el libre comercio con Estados Unidos y asumiendo en 1991
el liderazgo para lograr un acuerdo de libre comercio entre los países de
Centroamérica. Uno de sus primeros actos de gobierno fue la puesta en marcha del
Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL), objeto de numerosas críticas.
En diciembre de 1992, el Tratado de Libre
Comercio Norteamericano (TLC) fue firmado por Salinas, el presidente de Estados
Unidos, George Bush, y el primer ministro canadiense, Brian Mulroney. Este
acuerdo entró en vigor en enero de 1994, tras ser aprobado por las cámaras
legislativas de los tres países firmantes.
El éxito obtenido por Salinas en el campo de la
liberalización económica no se correspondió con el resultado de las reformas del
sistema político. Pese a ello, durante su mandato se garantizó una mayor
transparencia y representatividad a los partidos de la oposición, que ampliaron
su presencia en los gobiernos locales y estatales y su papel en las cámaras
federales. En enero de 1994, tuvo que enfrentarse a una rebelión del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) formado mayoritariamente por campesinos
del estado de Chiapas, que hizo un llamamiento para un “levantamiento civil”
pacífico con el fin de defender los derechos de los votantes en las elecciones
presidenciales que iban a celebrarse en el mes de agosto (véase Zapatistas).
Como, según la Constitución, Salinas no podía ser reelegido para un segundo
mandato, el PRI designó candidato a Luis Donaldo Colosio. Cuando éste fue
asesinado, en plena campaña, la elección recayó en Ernesto Zedillo Ponce de
León, quien tomó posesión de la presidencia de su país el 1 de diciembre de ese
mismo año.
Tres meses después del final de su mandato,
Salinas abandonó México tras la detención de su hermano Raúl, el cual había sido
acusado entre otros delitos por el asesinato de Colosio. Carlos Salinas prestó
declaración, en noviembre de 1996 y en enero de 1997, en la Embajada mexicana en
Dublín (Irlanda), con motivo de las investigaciones judiciales referidas al
mencionado asesinato de Colosio. Antes de afincarse en Irlanda, Carlos Salinas
había vivido en Canadá, Cuba y Estados Unidos.[3]
1982 - 1988
Miguel de la Madrid Hurtado
Miguel de la Madrid Hurtado (1935- ), político,
abogado y economista mexicano, presidente de la República (1982-1988). Nació en
Colima en 1935. Realizó estudios de derecho en la Universidad Nacional Autónoma
de México y de administración pública en Harvard (Estados Unidos). Ocupó
importantes cargos públicos relacionados con las finanzas de su país. Durante el
gobierno de José López Portillo (1979-1981) ocupó la secretaría (ministerio) de
Programación y Presupuesto. En 1981 fue nombrado candidato del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), y elegido presidente en 1982 en las
elecciones generales del 4 de julio. Durante su mandato tuvo que afrontar las
dificultades económicas, renegociando la deuda externa y aplicando un plan de
austeridad en el gasto y de lucha contra la corrupción en los cargos públicos.
En 1984 visitó varios países latinoamericanos, proponiendo la unidad de
criterios para la cooperación económica y la renegociación de la deuda externa.
Sus tesis fueron expuestas ante el Grupo de Contadora, y provocaron el recelo de
Estados Unidos. En 1988 fue sustituido por Carlos Salinas de Gortari, de su
mismo partido.[3]
1976 - 1982
José López Portillo y Pacheco
José López Portillo (1920-2004), político
mexicano, presidente de la República (1976-1982). Nació el 16 de junio de 1920,
en la ciudad de México, en el seno de una familia de destacados políticos y
juristas. Cursó estudios superiores de Derecho en la Universidad de Chile y en
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Escritor, profesor
universitario y abogado de éxito, ingresó en la Administración del Estado en
1959 y desempeñó varios cargos.
Como secretario de Hacienda y Crédito Público
(1973-1975) del gobierno presidido por Luis Echeverría Álvarez, reformó la
estructura tributaria de México, incrementando sustancialmente los ingresos del
gobierno. Designado sucesor de Echeverría por el Partido Revolucionario
Institucional (PRI), fue elegido presidente de la República en 1976. Su
administración estuvo marcada por sus esfuerzos para aprovechar los inmensos
recursos petroleros de México y por lograr una mayor independencia económica
respecto de Estados Unidos. Promovió la denominada Alianza para la Producción,
promulgó una ley de amnistía política, y en el campo de las relaciones
internacionales restableció relaciones diplomáticas con España, convocó una
importante reunión Norte-Sur y propuso en la Organización de Naciones Unidas
(ONU) un Plan Mundial de Recursos Energéticos. También introdujo importantes
cambios en la Cámara de Diputados, al incrementar el número de miembros a 400,
teniendo en cuenta que al menos 100 de ellos deberían ser miembros de partidos
de la oposición. De este modo, logró que pudieran ser oídas las demandas de los
partidos más pequeños y no sólo las del PRI, que había dominado la vida política
de México desde 1929. Sin embargo, en 1982, su gobierno perdió prestigio, debido
a la corrupción y a la enorme deuda exterior, contraída por los fuertes
préstamos internacionales. Algunas de sus últimas medidas fueron la devaluación
del peso y la nacionalización temporal de la banca privada.
José López Portillo falleció el 17 de febrero de
2004 en la ciudad de México.[3]
1970 - 1976
Luis Echeverría Álvarez
Luis Echeverría Álvarez (1922- ), político
mexicano, presidente de la República (1970-1976), intentó desarrollar una
política progresista, planteó las bases de una apertura democrática y alentó la
crítica informativa y de prensa.
Nacido el 17 de enero de 1922 en la ciudad de
México, estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
donde se licenció en 1945, año en el que inició su carrera política. De
inmediato se convirtió en el secretario particular del presidente del Partido
Nacional Revolucionario —la principal organización política mexicana que, en
1946, pasó a denominarse Partido Revolucionario Institucional (PRI)—, el general
Rodolfo Sánchez Taboada. Secretario de Prensa del PRI, a partir de 1954 fue
oficial mayor de la secretaría (Ministerio) de Educación. Desde noviembre de
1963 hasta noviembre del año siguiente, ocupó por vez primera el cargo de
secretario de Gobernación, durante la presidencia de Adolfo López Mateos.
Continuó desempeñando el cargo, entre diciembre de 1964 y noviembre de 1969, en
el gabinete de Gustavo Díaz Ordaz, mandato bajo el cual tuvo lugar la matanza de
la plaza de las Tres Culturas (sucesos de Tlatelolco), en octubre de 1968.
El 14 de diciembre de 1969 fue declarado
candidato del PRI a la presidencia de la República, y logró el triunfo en las
elecciones de julio de 1970. Durante su gobierno (1 de diciembre de 1970-30 de
noviembre de 1976), llevó a la práctica una activa política exterior reforzando
y ampliando la presencia de México en todos los organismos y foros
internacionales. En 1974, a propuesta de México, la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) aprobó la Carta de los derechos y deberes económicos de los
estados, complementaria de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y en
1975 participó en la fundación del Sistema Económico Latinoamericano (SELA),
organismo regional destinado a fomentar el desarrollo independiente de los
países de la región. Diversificó el comercio y las fuentes de tecnología, así
como su financiación. Movido por ese deseo, viajó a Japón, Canadá, Europa
Occidental, la Unión Soviética y China Popular; más tarde, a Sudamérica, y,
finalmente, a África y a las naciones árabes, al Oriente Próximo y a la India.
En política interior, para acallar la agitación estudiantil y los brotes
guerrilleros, intentó una democratización de las organizaciones políticas y
sindicales a la vez que realizó diversas nacionalizaciones, como la del cobre,
en 1971, impulsando el desarrollo de los ejidos colectivos y el reparto masivo
de tierras a los campesinos, lo que le atrajo la animadversión de los grupos
conservadores mexicanos y extranjeros. Creó el Instituto Mexicano de Comercio
Exterior (IMCE) e instituyó, en 1975, las secretarías de Turismo y de Reforma
Agraria.
Luis Echeverría se distinguió por su apoyo
permanente a la causa de la República española en el exilio, así como a los
numerosos españoles que vivían en México. Apoyó igualmente al régimen de Fidel
Castro en Cuba, con el que México mantuvo excelentes relaciones, y al de
Salvador Allende, en Chile. Después del asesinato de este último, abrió las
puertas de México a los exiliados chilenos que escapaban de la dictadura del
general Augusto Pinochet.
Las adversas condiciones económicas, tanto
internas como internacionales, le obligaron a devaluar el peso mexicano, lo que
provocó un gravísimo movimiento especulativo y la caída de la paridad hasta
niveles nunca conocidos. Tras abandonar la presidencia de la República, fue
miembro del Comité Ejecutivo de la UNESCO (1977) y embajador mexicano itinerante
durante 1977 y 1978. Aunque presentó su candidatura para ejercer la Secretaría
General de Naciones Unidas en 1981, se retiró para permitir la elección del
peruano Javier Pérez de Cuéllar. En febrero de 1998, hubo de declarar ante la
comisión parlamentaria que investigaba los sucesos de Tlatelolco.[3]
1964 - 1970
Gustavo Díaz Ordaz
Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979), político
mexicano, presidente de la República (1964-1970). Nacido el 12 de marzo de 1911
en San Andrés Chalchicomula (la actual Ciudad Serdán, en el estado de Puebla),
inició sus estudios en Oaxaca y Jalisco. A los 26 años de edad se licenció en
Leyes por el Colegio del Estado de Puebla (desde 1973, Universidad Autónoma
Pública del Estado de Puebla), situado en la capital estatal. Desempeñó varios
cargos públicos en su división administrativa natal, antes de entrar a formar
parte del Congreso Nacional, primero como diputado (1943-1946) y después como
senador (1946-1952). Secretario (ministro) de Gobernación desde diciembre de
1958 hasta noviembre de 1963, durante el mandato del presidente Adolfo López
Mateos, llegó a ser considerado uno de los líderes de la facción conservadora
del Partido Revolucionario Institucional (PRI); como tal, alcanzó la presidencia
de la República el 1 de diciembre de 1964 tras vencer en las elecciones que
habían tenido lugar cinco meses antes.
El gobierno de Díaz Ordaz dio un gran impulso a
la enseñanza, fomentó el desarrollo económico de México, a la vez que
intensificó el plan agrario integral y potenció la industrialización rural, las
obras de irrigación y la electrificación del país. En 1967 efectuó un viaje a
todos los países de Centroamérica y acordó con ellos diversos convenios de
carácter económico y cultural. Ese mismo año se firmó en la capital de la
República, bajo su auspicio, el denominado Tratado de Tlatelolco, del que habría
de surgir el Organismo para la Proscripción de Armas Nucleares de América Latina
(OPANAL). Durante su mandato, se enfrentó con dureza a una serie de huelgas
estudiantiles que culminaron en los sangrientos sucesos de Tlatelolco, acaecidos
en octubre de 1968, poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos que iban a
tener lugar asimismo en la ciudad de México. El 1 de diciembre de 1970 le
sucedió en la presidencia el que había sido su primer secretario de Gobernación,
Luis Echeverría Álvarez, también miembro del PRI. Fue el primer embajador de
México en España, en abril de 1977, al reanudarse las relaciones diplomáticas
entre ambos países, tras 40 años de interrupción de las mismas. Pocos meses
después renunció al cargo, y el 15 de julio de 1979 falleció en la ciudad de
México.[3]
1958 - 1964
Adolfo López Mateos
Adolfo López Mateos (1910-1969), político
mexicano, presidente de la República (1958-1964). Nació en Atizapán de Zaragoza
(estado de México) el 26 de mayo de 1910. Licenciado en Derecho, fue senador en
la legislatura 1946-1952, a la vez que representante de su país en diversas
reuniones internacionales. Formó parte del Comité de Propaganda en la campaña
presidencial de Adolfo Ruiz Cortines, y posteriormente fue nombrado secretario
general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y presidente de la
Comisión de Programa. En el ejecutivo de Ruiz Cortines ejerció el cargo de
secretario de Trabajo y Previsión Social (1952-1957), desde el cual realizó una
importante labor dirigida a la protección de los trabajadores.
Elegido presidente en 1958, en el transcurso de
su gestión otorgó un fuerte impulso a la educación pública y creó el Instituto
Nacional de Protección a la Infancia. También fomentó medidas tendentes a
procurar mejoras sociales, fiscales y económicas. Así, estableció el Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; procedió a la
nacionalización de la industria eléctrica (1960); fundó la Comisión Nacional de
los Libros de Texto Gratuitos; promovió la reforma de la Ley Federal Electoral,
para intentar conseguir una mayor participación de los partidos de la oposición
en la Cámara de Diputados; y ejecutó distintas obras públicas. Por lo que
respecta a su política exterior, consiguió la apertura diplomática a nuevos
países; convirtió a su país en uno de los miembros fundadores de la Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC); mantuvo su apoyo a Cuba, a pesar de
las presiones de Estados Unidos; y en 1963 solucionó con este último estado, de
forma favorable a los intereses mexicanos, la disputa fronteriza de El Chamizal.
Durante su mandato se concedió a la ciudad de México la organización de la XIX
edición de los Juegos Olímpicos de Verano, que se celebrarían en 1968.[3]
1952 - 1958
Adolfo Ruiz Cortines
Adolfo Ruiz Cortines (1890-1973), político
mexicano, presidente de la República (1952-1958). Nacido en Veracruz, donde
cursó sus primeros estudios, se incorporó a las filas del Ejército
constitucionalista durante la Revolución Mexicana. Fue simpatizante de Francisco
Ignacio Madero y, tras la muerte de éste, luchó contra Victoriano Huerta.
Desempeñó puestos de relevancia como colaborador de los presidentes Lázaro
Cárdenas (1934-1940) y Manuel Ávila Camacho (1940-1946). Asimismo, fue elegido
gobernador de Veracruz en 1944, y designado titular de la cartera de Gobernación
en 1948 en el ejecutivo de Miguel Alemán Valdés (1946-1952), a quien sucedió en
la presidencia de la República.
Su gobierno supuso un giro progresista frente a
la orientación más conservadora de sus dos inmediatos predecesores en el cargo.
Durante su mandato se fundó el Patronato del Ahorro Nacional; se avanzó en el
proceso de reforma agraria, estableciendo el Seguro Agrícola Integral; se
fomentó la industria; mejoraron las infraestructuras y obras públicas, sobre
todo carreteras y ferrocarriles; se construyeron nuevos oleoductos y hubo
grandes avances en la electrificación del país; se dotó a la ciudad de México de
grandes avenidas, parques y jardines; la educación pública fue potenciada; y se
concedió el voto a las mujeres. Hasta su muerte, acaecida en Veracruz en 1973,
conservó un gran prestigio e influencia.[3]
1946 - 1952
Miguel Alemán Valdés
Miguel Alemán Valdés (1900-1983), político
mexicano, presidente de la República (1946-1952). Nacido en Sayula (estado de
Veracruz), en 1929 se licenció en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de
México. Al año siguiente resultó elegido diputado por Veracruz, y en 1935 se
convirtió en magistrado del Tribunal Supremo de dicho estado. En 1936 fue
elegido senador y gobernador, y desempeñó el cargo de secretario de Gobernación
desde 1940 hasta 1945, año en que presentó su dimisión para concurrir a las
elecciones presidenciales como candidato del Partido de la Revolución Mexicana
(rebautizado en enero de 1946 con el nombre de Partido Revolucionario
Institucional, PRI).
Elegido presidente de México en 1946, se rodeó de
universitarios y abogados de prestigio, y abordó un ambicioso programa de obras
públicas (destinado a la construcción y mejora de caminos, infraestructuras de
regadío, ferrocarriles, escuelas, puertos), para cuya financiación negoció en
1947 un importante préstamo del Banco de Exportaciones e Importaciones de
Estados Unidos. Para contener la inflación, devaluó la moneda en 1948. Extendió
los beneficios del Instituto Mexicano de Seguro Social a las más importantes
ciudades. También hizo planes a largo plazo para la industria petrolera estatal;
mejoró el suministro de agua de la ciudad de México; llevó a cabo una campaña
para incrementar el número de escuelas; y constituyó en la capital una ciudad
universitaria única en el mundo, por su estilo y dimensiones. Afrontó con éxito
la colonización de las nuevas tierras cultivables de la zona norte, atrayendo a
las mismas a campesinos de Tlaxcala y del centro del país. Sin embargo, su
administración fue acusada de corrupción, y poco después de finalizar su mandato
aparecieron problemas económicos.
En sus últimos años de vida regresó a la
política, centrando su actividad en la promoción del turismo; así, desde 1961
presidió el Consejo Nacional de Turismo, y apoyó la celebración en 1968 de los
Juegos Olímpicos en la ciudad de México.[3]
1940 - 1946
Manuel Ávila Camacho
Manuel Ávila Camacho (1897-1955), político
mexicano, presidente de la República (1940-1946). Nació en Teziutlán (estado de
Puebla) y tuvo una formación autodidacta. Inició su carrera militar en 1914, en
el Ejército constitucionalista. En 1920 fue designado jefe del Estado Mayor de
la I Brigada de Sonora y poco después ascendió al grado de coronel. Nombrado
subsecretario de Guerra y Marina (1933) y secretario de Defensa (1937), en 1940
fue elegido presidente de México como candidato del Partido de la Revolución
Mexicana (PRM). En el transcurso de su administración, que se caracterizó por
seguir una política económica y religiosa más conservadora que la de su
predecesor, Lázaro Cárdenas, la Secretaría de Educación empezó una campaña de
alfabetización; se decretó la congelación de rentas, en beneficio de las clases
populares; y se estableció el servicio militar obligatorio. Durante la II Guerra
Mundial, su gobierno colaboró con Estados Unidos y los demás países aliados
contra las potencias del Eje. Ordenó la reanudación de relaciones diplomáticas
con Reino Unido, rotas en tiempos de Cárdenas, y con la Unión Soviética. En 1944
sufrió un atentado cuando llegaba al Palacio Nacional. Al final de su mandato,
el PRM cambió de nombre y estructura, pasando a denominarse Partido
Revolucionario Institucional (PRI). Tras cesar en el cargo (en el que fue
sucedido por Miguel Alemán Valdés), siguió desempeñando una relativa influencia
política durante el resto de su vida.[3]
1934 - 1940
Lázaro Cárdenas
Lázaro Cárdenas (1895-1970),
político y militar mexicano,
presidente de la República
(1934-1940), principal responsable
de la aplicación de la reforma
agraria en México durante la primera
mitad del siglo XX.
General y Ministro
Nacido el 21 de mayo de 1895 en Jiquilpan de
Juárez (Michoacán de Ocampo), la temprana muerte de su padre le obligó a
trabajar de tipógrafo recién terminados los estudios primarios, y más tarde en
una oficina de Hacienda. En 1913, tras los sucesos de la llamada Decena Trágica
y el posterior asesinato del presidente Francisco Ignacio Madero, se incorporó a
la Revolución Mexicana. A finales del año siguiente, después de que tuviera
lugar la Convención de Aguascalientes, engrosó las filas de las tropas
encabezadas por Francisco (Pancho) Villa.
En 1915 alcanzó el grado de teniente coronel,
pasó a militar en las fuerzas constitucionalistas de Venustiano Carranza y se
relacionó con el grupo de Sonora dirigido por Plutarco Elías Calles. En 1920
recibió el ascenso a general del Ejército constitucionalista. Años más tarde
resultó elegido gobernador de Michoacán de Ocampo (su estado natal), cargo que
desempeñó desde 1928 hasta 1932. Elegido en 1930 presidente del Partido Nacional
Revolucionario (PNR), la formación política en cuya fundación había participado
un año antes, desde el 28 de agosto hasta el 20 de octubre de 1931 compaginó su
cargo de gobernador michoacano con el de secretario (ministro) de Gobernación en
el gabinete del presidente Pascual Ortiz Rubio. Bajo la presidencia interina de
Abelardo Rodríguez desempeñó la función de secretario de Guerra y Marina, entre
el 1 de enero y el 15 de mayo de 1933.
Presidente de la República
El presidente Cárdenas con refugiados españoles
Lázaro Cárdenas, presidente mexicano desde 1934, apoyó la causa republicana
durante la Guerra Civil española (1936-1939). Concedió asilo a numerosos
refugiados y facilitó el hospedaje y la educación a cientos de huérfanos que
huían de las tropas finalmente vencedoras. Esta imagen fue tomada el 8 de junio
de 1937, en la ciudad de México.Corbis/UPI
En 1934 fue elegido presidente de la República,
mandato que comenzó a ejercer el 1 de diciembre de ese año y en el cual
sustituyó a Abelardo Rodríguez. En 1936, el ex presidente Plutarco Elías Calles
fue expulsado de México por su oposición a la política cardenista. Durante su
administración, se puso en marcha un plan de reforma económica y social de seis
años formulado por el PNR. Grandes parcelas de terreno de propiedad privada
fueron divididas y distribuidas entre los campesinos y, con el apoyo de la
Confederación de Trabajadores de México (CTM), cuya secretaría general
desempeñaba desde 1936 Vicente Lombardo Toledano, numerosas industrias se
transformaron en cooperativas. Se aceleró la transformación en propiedad comunal
de los ejidos.
En abril de 1938 reorganizó el Partido de la
Revolución Mexicana (PRM), la nueva denominación adoptada desde hacía un mes por
el PNR (que, a su vez, transformaría definitivamente su nombre en 1946 por el de
Partido Revolucionario Institucional), que se dotó de cuatro secciones, obrera,
campesina, popular y militar, con un especial hincapié sobre las dos primeras.
En ese mismo año, en medio de grandes tensiones internacionales, pero con el
apoyo de todos los grupos sociales del país, llevó a cabo la nacionalización de
las propiedades de las compañías petroleras extranjeras para crear la empresa
nacional Petróleos Mexicanos (PEMEX). Aunque adoptó una actitud conciliatoria
frente a la Iglesia católica, secularizó la enseñanza. Asimismo, impulsó la
educación rural, especialmente a través de la creación del Departamento de
Asuntos Indígenas.
Apoyó a la II República española durante la
Guerra Civil que entre 1936 y 1939 tuvo lugar en ese país, y concedió asilo a
numerosos refugiados españoles, a los que otorgó la nacionalidad mexicana.
Cárdenas se granjeó el apoyo de las clases campesinas y obreras, y fue uno de
los presidentes más populares de México. El 30 de noviembre de 1940 finalizó su
mandato presidencial y fue sustituido por el también miembro del PRM Manuel
Ávila Camacho.
Último Cargo Ministerial
El 1 de septiembre de 1942, durante la
intervención mexicana en la II Guerra Mundial contra las potencias del Eje
Roma-Berlín-Tokio y bajo la presidencia de Ávila Camacho, pasó a ser comandante
en jefe de todas las fuerzas mexicanas enviadas al océano Pacífico, y secretario
de Defensa Nacional. En el desempeño de ese cargo, que ejerció hasta el 1 de
septiembre de 1945, envió en mayo de ese año al Escuadrón 201 para combatir en
la fase final de las campañas del Pacífico. Retirado del ejercicio de funciones
públicas desde su salida del gabinete de Ávila Camacho, en 1955 recibió el
Premio Stalin internacional de la Paz y en la década de 1960 encabezó un amplio
movimiento de apoyo al régimen cubano de Fidel Castro. Falleció el 19 de octubre
de 1970 en la ciudad de México. Su hijo, Cuauhtémoc Cárdenas, tras separarse en
1987 del PRI, se convirtió en 1997 en el primer jefe de gobierno del
Departamento del Distrito Federal elegido de forma democrática.[3]
1932 - 1934
Abelardo Rodríguez
Abelardo Rodríguez (1889-1967), militar y
político mexicano, presidente interino de la República (1932-1934). Nació en
Guaymas (Sonora). Trabajó en las minas de Cananea y en 1906 emigró a Estados
Unidos, donde trabajó en diversos oficios. Durante la Revolución Mexicana
combatió contra los seguidores de Emiliano Zapata en 1913 y contra Pancho Villa
en la batalla de Celaya, en 1915. Fue gobernador del territorio norte de Baja
California entre 1923 y 1929. En 1932 ocupó la secretaría de Industria, Comercio
y Trabajo. Al renunciar el presidente, Pascual Ortiz Rubio, fue designado
presidente sustituto de la República (1932-1934). Durante su mandato se aprobó
el primer plan sexenal, se expulsó al delegado apostólico de la Santa Sede, se
desarrolló la enseñanza pública y se nacionalizó el petróleo al crearse Petromex
(la compañía estatal de petróleos de México). También se creó la Comisión
Federal de Electricidad, inició sus operaciones la Nacional Financiera, se
inauguró el monumento a la Revolución y se terminó el palacio de Bellas Artes.
El general Abelardo Rodríguez consiguió el funcionamiento normal de las
instituciones y la presentación ordenada y consensuada de la candidatura del
general Lázaro Cárdenas a la presidencia de la República. De 1943 a 1947 fue
gobernador del estado de Sonora. Murió en 1967 en La Jolla (California).[3]
1930 - 1932
Pascual Ortíz Rubio
Pascual Ortiz Rubio (1877-1963), político
mexicano, presidente de la República (1930-1932). Nacido en Morelia, estudió
Ingeniería en la Escuela Nacional de Minería, fue elegido diputado en 1912 y
nombrado gobernador de Michoacán en 1917. En abril de 1919 participó en el
movimiento que derrocó al presidente Venustiano Carranza (1917-1919). De 1920 a
1921 fue secretario de Estado de Comunicaciones y Obras Públicas con los
presidentes Adolfo de la Huerta (1920) y Álvaro Obregón (1920-1924). El
presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928) le nombró embajador en Alemania y
en Brasil. En 1930 fue elegido presidente de la República con el apoyo del
Partido Nacional Revolucionario (PNR), y desarrolló su mandato al servicio de
las políticas reaccionarias de Calles, por quien estuvo muy mediatizado, hasta
que en 1932 presentó la renuncia. El presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) le
nombró años más tarde gerente de la compañía Petromex. Murió en 1963 en México.[3]
1928 - 1930
Emilio Portes Gil
Emilio Portes Gil (1890-1978), político mexicano,
presidente provisional de la República (1928-1930). Nació el 3 de octubre de
1890, en Ciudad Victoria (Tamaulipas). Obtuvo el título de abogado en la ciudad
de México, consiguió la elección como diputado en 1917 y en agosto de 1928 fue
nombrado secretario (ministro) de Gobernación por el presidente Plutarco Elías
Calles. Desempeñaba ese cargo cuando el 1 de diciembre de ese año, tras el
asesinato del presidente electo, Álvaro Obregón, muerto poco antes de tomar
posesión de su cargo, el Congreso le designó presidente provisional de la
República en tanto se procedía a organizar los comicios de los que saldría el
nuevo jefe de Estado.
Durante su mandato realizó una intensa labor
legislativa, desarrollando las ideas reformistas de la Revolución Mexicana, y se
mostró partidario de la libertad de culto y de la separación de la Iglesia y el
Estado. Por ello, en 1929 tuvo que hacer frente a la rebelión del general José
Gonzalo Escobar, que se añadió al problema planteado por el movimiento cristero
(contrario a su política laica), alzado desde 1926. En los momentos de mayor
crisis, reunió a los dirigentes de los partidos y grupos que apoyaban al régimen
y propició la creación del Partido Nacional Revolucionario (antecedente
inmediato del posterior Partido Revolucionario Institucional, PRI), en marzo de
1929. Tres meses más tarde logró firmar un pacto con la jerarquía católica que
de alguna manera hizo declinar las actividades rebeldes cristeras.
Tras la elección de Pascual Ortiz Rubio como
presidente de la República, en febrero de 1930 fue sucedido por éste en dicho
cargo. Posteriormente, fue secretario de Gobernación del gobierno de Ortiz Rubio
(febrero-abril de 1930), presidente del Partido Nacional Revolucionario, primer
representante de su país ante la Sociedad de Naciones (1932), procurador general
de la República, secretario de Relaciones Exteriores en el primer gabinete de
los presididos por Lázaro Cárdenas (diciembre de 1934-junio de 1935) y embajador
en la India (1951). Falleció el 10 de diciembre de 1978, en la ciudad de México.[3]
1924 - 1928
Plutarco Elías Calles
Plutarco Elías Calles (1877-1945),
militar y político mexicano,
presidente de la República
(1924-1928).
Trayectoria Previa a la Presidencia
Nacido en Guaymas (estado de
Sonora), realizó sus primeros
estudios en Hermosillo. Abandonó su
carrera de maestro para participar
en 1914 en el levantamiento
encabezado por Venustiano Carranza
contra el presidente Victoriano
Huerta, luchando a las órdenes de
Álvaro Obregón. Durante el mandato
presidencial de Carranza, Calles fue
gobernador de Sonora, y secretario
de Industria, Comercio y Trabajo
(1919-1920). En 1920, apoyó a
Obregón a derrocar a Carranza y pasó
a formar parte del nuevo gobierno de
aquél, en calidad de secretario de
Gobernación, hasta 1923. Al año
siguiente, Calles fue elegido
presidente de México.
Presidencia
En el transcurso de su administración, promovió
la construcción de numerosas carreteras, caminos y sistemas de riego a través de
la Dirección General de Caminos de la Comisión General de Irrigación; se
fundaron el Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ejidal, el Banco de México, y
la Dirección General de Pensiones. Otros objetivos fundamentales de su gobierno
fueron la modernización del crédito; la cancelación de la deuda pública; la
reorganización profunda del Ejército; el fomento de la enseñanza pública y del
sindicalismo obrero; y la aplicación efectiva de la legislación sobre reforma
agraria, que, entre otras cosas, establecía el reparto de grandes latifundios
entre pequeños campesinos.
En los últimos años de su mandato se
incrementaron notablemente las protestas de determinados sectores populares ante
su política laicista. La situación llegó a tornarse muy difícil, especialmente
después de las medidas de su ejecutivo tendentes a disminuir las actividades
educativas de la Iglesia católica y a reducir los aspectos más visibles del
culto religioso. Así, en agosto de 1926 estalló la sublevación del denominado
movimiento cristero, que se generalizó a partir de enero del año siguiente.
Trayectoria Posterior
En 1928, Calles se retiró de la política para dar
paso al presidente reelecto Álvaro Obregón, pero al ser éste asesinado, antes de
tomar posesión de su cargo, regresó a ella para desempeñar diferentes cargos y
asesorar a los tres presidentes que le sucedieron: Emilio Portes Gil
(1928-1930), Pascual Ortiz (1930-1932) y Abelardo Rodríguez (1932-1934).
Cuando ejercía el poder el primero de los
anteriormente citados, el contexto estaba marcado por las tensiones entre las
distintas opciones políticas, la Iglesia católica (que de forma implícita había
apoyado al movimiento cristero), el Ejército (dominado por los caudillos), y los
diferentes grupos económicos y sociales. Para muchos, esta situación ponía en
peligro la completa materialización de los logros alcanzados por la Revolución.
Entre ellos se encontraba Calles, quien el 1 de diciembre de 1928 emitió el
Manifiesto del Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario, que
invitaba “a todos los partidos, agrupaciones y organizaciones políticas de la
República, de credo y tendencia revolucionaria, para unirse y formar el Partido
Nacional Revolucionario". Esta organización nació el 6 de marzo de 1929 con tal
nombre (que en 1938 cambiaría por el de Partido de la Revolución Mexicana, y en
1946 por el de Partido Revolucionario Institucional).
Opuesto a la política de reformas sociales
iniciada por el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), en 1936 tuvo que
exiliarse en Estados Unidos, no regresando a su país hasta 1941, cuando el
titular de la jefatura del Estado era ya Manuel Ávila Camacho. Falleció en 1945
en la ciudad de México.[3]
1920 - 1924
Álvaro Obregón
Álvaro Obregón (1880-1928), general y político
mexicano, presidente de la República (1920-1924). Nació cerca de Álamos (estado
de Sonora). En 1912, durante la Revolución Mexicana, organizó una fuerza formada
por unos 300 indios yaquis en apoyo del presidente revolucionario Francisco
Ignacio Madero, y se enfrentó a un levantamiento encabezado por Pascual Orozco.
Tras fallecer Madero en 1913, apoyó a Venustiano Carranza, nuevo máximo
dirigente constitucionalista del país. Durante los dos años siguientes, Obregón
ayudó a someter a las diferentes fuerzas rebeldes encabezadas por Francisco
(Pancho) Villa y Emiliano Zapata. Nombrado general en jefe en Veracruz por
Carranza, derrotó a Villa en la zona del Bajío: Celaya, León (donde perdió su
brazo derecho) y Trinidad. Tras la elección de Carranza como presidente en 1915,
fue nombrado secretario de Guerra, cargo en el que se mantuvo hasta 1917.
Enfrentado políticamente a Carranza, participó en el Plan de Agua Prieta, cuya
consecuencia final fue el asesinato del presidente. Al verificarse las
elecciones de Poderes Federales resultó triunfador, por lo que se hizo cargo de
la presidencia en noviembre de 1920 y sometió a sus órdenes a todos los grupos
rebeldes.
Inició una serie de reformas laborales, agrarias
y educativas, para las que contó con la colaboración tanto de los grupos obreros
y campesinos como de intelectuales y políticos. Su aplicación del programa
revolucionario de 1917 topó con una fuerte resistencia por parte de los grupos
conservadores y de la Iglesia católica. En 1923 logró el reconocimiento formal
de su gobierno por parte de Estados Unidos mediante los tratados de Bucareli.
Retirado a Cajeme para dedicarse a la agricultura, durante la presidencia de
Plutarco Elías Calles (1924-1928) se mantuvo políticamente inactivo. Después de
ser reformada la Constitución, que lo impedía, fue reelegido presidente en 1928,
pero antes de poder tomar posesión del cargo murió asesinado, en un banquete que
se celebraba en su honor en San Ángel, el 17 de julio de 1928. Su cadáver fue
trasladado por ferrocarril a Huatabampo (Sonora), donde recibió sepultura.[3]
1920 - 1920
Adolfo de la Huerta
Adolfo de la Huerta (1881-1954), político
mexicano, presidente provisional de la República (1920). Nacido en Hermosillo
(Sonora), estudió contaduría y música. Fundó el Club Antirreeleccionista de
Guaymas. Tras la caída de Porfirio Díaz, en 1911, siendo diputado local,
colaboró en la concertación de la paz con los yaquis. En 1914, Venustiano
Carranza lo nombró oficial mayor de la Secretaría de Gobernación, en 1915
encargado del Despacho, y en 1916 gobernador provisional del estado de Sonora.
Fue cónsul general en Nueva York (1918) y gobernador constitucional de Sonora
(1919-1920). Tras firmar el Plan de Agua Prieta, desempeñó provisionalmente el
cargo de presidente de la República desde junio hasta finales de noviembre de
1920. Seguidamente, resultó nombrado por Álvaro Obregón ministro de Hacienda en
ese último mes. Precandidato a la presidencia en 1923, distanciado del
presidente Obregón, se levantó en armas contra éste ese mismo año en la conocida
como rebelión delahuertista. Tras resultar derrotado, huyó a Los Ángeles
(California, Estados Unidos). En 1935, regresó a su país, donde ocupó diversos
cargos públicos. Falleció en la ciudad de México en 1954.[3]
1917 - 1920
Venustiano Carranza

Venustiano Carranza (1859-1920), político
mexicano, presidente de la República (1914-1920), representante de la facción
moderada durante la Revolución Mexicana (1910-1919).
Nació en Cuatro Ciénagas (Coahuila), y estudió en
el Ateneo Fuente de Saltillo y en la Escuela Preparatoria de la ciudad de
México. Inició su carrera política como presidente municipal de su localidad
natal. Posteriormente fue diputado local, suplente del diputado federal, senador
por Coahuila, y gobernador interino de este estado en 1908. En 1911 se unió a
Francisco Ignacio Madero, y éste lo nombró ministro de Guerra y Marina en el
gabinete que había formado en Ciudad Juárez. A finales de ese mismo año, fue
designado gobernador de Coahuila. Tras el asesinato de Madero y la formulación
del Plan de Guadalupe (1913), se rechazó el acceso al poder del general
Victoriano Huerta y se proclamó a Carranza primer jefe del Ejército
constitucionalista. En calidad de tal, estuvo al frente de las fuerzas que en
1914 derrocaron a Huerta. Desde ese momento pasó a ser el jefe provisional del
nuevo gobierno. Dos líderes revolucionarios enfrentados a Carranza, Emiliano
Zapata y Francisco (Pancho) Villa, apoyaron la Convención de Aguascalientes y,
logrando imponer sus puntos de vista, forzaron la dimisión de Carranza.
Expulsado de la ciudad de México, se refugió en Veracruz, desde donde controlaba
la principal fuente de recursos fiscales del país: las rentas de las aduanas.
Con el apoyo de Álvaro Obregón y de Estados Unidos, reconquistó el poder. Cuando
se encontraba en Veracruz, incluyó entre los objetivos constitucionalistas la
reforma agraria, la sindicación de los obreros y el derecho de huelga. Tras
derrotar a Villa en la batalla de Celaya, consiguió el apoyo popular gracias a
sus promesas de extensos programas de reforma social y agraria. Además, disolvió
el Ejército federal y eliminó así una de las pocas bases de poder que mantenía
la oligarquía porfirista. En 1916 convocó un Congreso Constituyente para
reformar la Constitución de 1857. Éste se reunió en Querétaro desde el 1 de
diciembre de 1916 hasta el 31 de enero de 1917, y fruto de sus sesiones fue la
Constitución de 1917, promulgada el 5 de febrero y que entró en vigor el
siguiente 1 de mayo. Carranza, entonces, tomó posesión como presidente
constitucional de México.
Su mandato estuvo marcado por una serie de
conflictos con los inversores exteriores, surgidos por sus intentos para limitar
la propiedad privada extranjera y conseguir la nacionalización de la titularidad
de los depósitos petroleros y de las minas. Preocupado asimismo por el problema
de la tierra, la ley del 6 de enero de 1915 marcó el comienzo de la reforma
agraria mexicana. Al plantearse la sucesión presidencial en 1920 se enfrentó a
los generales Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, anteriormente subordinados
suyos. Presionado por las maniobras de éstos, se vio obligado a abandonar la
ciudad de México. Se dirigió al puerto de Veracruz y el 21 de mayo de 1920,
cuando se internaba en la sierra de Puebla, fue asesinado en la población de
Tlaxcalantongo.[3]
1915 - 1915
Francisco Lagos Cházaro
Francisco Lagos Cházaro, (1878-1932), político y
jurista mexicano, presidente de la República (1915). Nacido en Tlacotalpan
(Veracruz), en 1909 se unió a la campaña de Francisco Ignacio Madero opuesta a
la reelección presidencial de Porfirio Díaz. Con la llegada al poder de Madero
en 1911, fue nombrado gobernador del estado de Veracruz. Después de que
Victoriano Huerta depusiera a Madero en 1913, se unió a los seguidores de
Venustiano Carranza.
Presidente del Tribunal Superior de Justicia del
estado de Coahuila, pasó a ejercer como secretario particular del presidente de
la República Roque González Garza, que había sido designado por la llamada
Convención de Aguascalientes. En junio de 1915, Lagos sustituyó a González
Garza, pero pronto tuvo que huir de la ciudad de México a la de Toluca,
amenazado por los partidarios de Carranza, y finalmente disolvió su gobierno en
octubre de ese año. En enero de 1916 Lagos intentaba unirse a las tropas de
Pancho Villa, cuando se disolvió la Convención. Entonces huyó a Centroamérica y
no regresó a México hasta después de la caída de Carranza en 1920. A partir de
entonces, ejerció su oficio de abogado, sin significarse políticamente en la
ciudad de México, donde en 1932 falleció.[3]
1915 - 1915
Roque González Garza
Roque González Garza (1885-1962), político
mexicano, presidente de la República (1915). Nació en Saltillo (Coahuila) y, a
los 23 años, comenzó su actividad de oposición al régimen de Porfirio Díaz.
Colaborador de Francisco Ignacio Madero, primero en su campaña presidencial de
1910 y, más tarde, como destacado miembro de su Estado Mayor, intervino en la
conquista maderista de Ciudad Juárez (mayo de 1911). Tras el asesinato de
Madero, a principios de 1913, pasó a formar parte de las fuerzas de Francisco
(Pancho) Villa, donde alcanzó el grado de general. A finales del año siguiente
representó a Villa en la Convención de Aguascalientes, la cual le designó, el 16
de enero de 1915, presidente de la República, cargo que desempeñó (en los
territorios dominados por los convencionistas) hasta el 9 de junio de ese año.
Tras la definitiva victoria de Venustiano Carranza (1916), hubo de exiliarse,
regresando a México en 1920, una vez fallecido aquél. Durante la presidencia de
Manuel Ávila Camacho (1940-1946), volvió a desempeñar cargos gubernamentales.
González Garza murió en la ciudad de México, en 1962.[3]
1914 - 1915
Eulalio Gutiérrez
Eulalio Gutiérrez (1880-1939), militar mexicano,
presidente de la República (1914-1915). Nació en Ramos Arizpe (Coahuila). Pastor
en su niñez y luego minero, perteneció al Partido Liberal Mexicano (1906) y
después al Antirreeleccionista. En octubre de 1910, secundó el Plan de San Luis,
levantándose en armas en su estado natal. En 1913, a la muerte del presidente
Francisco Ignacio Madero, luchó contra Victoriano Huerta hasta el triunfo de
Venustiano Carranza. General de brigada en 1914, en ese mismo año, la soberana
Convención de Aguascalientes lo designó presidente provisional de la República,
en cuyo cargo permaneció desde el 1 de noviembre de ese año hasta el 20 de enero
de 1915. Imposibilitado para ejercer como presidente, por el desacato a sus
disposiciones, publicó un manifiesto explicando los motivos de su renuncia,
declarándose en contra de Francisco (Pancho) Villa, Emiliano Zapata y el propio
Carranza (1915). Se exilió en Estados Unidos y, a su regreso, fue senador por
Coahuila y luego gobernador de San Luis Potosí. Murió en Saltillo (Coahuila), en
1939.[3]
1914 - 1914
Francisco S. Carvajal
Francisco Carvajal (1870-1932), político
mexicano, presidente de la República (1914). Nació en Campeche, capital del
estado homónimo. Al inicio de la Revolución Mexicana, el presidente de la
República, Porfirio Díaz, le envió en mayo de 1911 para pactar con Francisco
Ignacio Madero un acuerdo que le permitiera conservar el poder, pero las
negociaciones fracasaron y la derrota militar de las fuerzas porfiristas selló
el exilio del viejo general. Con el triunfo de los maderistas perdió relevancia
política pero la recuperó, después del asesinato de Madero, durante la
presidencia de Victoriano Huerta.
Llegó a ostentar la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, y más tarde fue
secretario (ministro) de Relaciones Exteriores, entre el 10 y el 15 de julio de
1914. Ocupaba este cargo cuando los revolucionarios obligaron a Huerta a
abandonar el poder, a raíz de lo cual se convirtió en presidente interino de la
República ese último día. No obstante, no pudo consolidarse en este puesto y se
vio obligado a renunciar el 13 de agosto ante los constitucionalistas de
Venustiano Carranza. Más tarde, durante el gobierno de Álvaro Obregón, fue
secretario general del gobierno del estado de México. Murió en 1932, en la
ciudad de México.[3]
1913 - 1917
Venustiano Carranza
Venustiano Carranza
(1859-1920), político mexicano, presidente de la República (1914-1920),
representante de la facción moderada durante la Revolución Mexicana
(1910-1919).
Nació en Cuatro Ciénagas
(Coahuila), y estudió en el Ateneo Fuente de Saltillo y en la Escuela
Preparatoria de la ciudad de México. Inició su carrera política como
presidente municipal de su localidad natal. Posteriormente fue diputado
local, suplente del diputado federal, senador por Coahuila, y gobernador
interino de este estado en 1908. En 1911 se unió a Francisco Ignacio
Madero, y éste lo nombró ministro de Guerra y Marina en el gabinete que
había formado en Ciudad Juárez. A finales de ese mismo año, fue
designado gobernador de Coahuila. Tras el asesinato de Madero y la
formulación del Plan de Guadalupe (1913), se rechazó el acceso al poder
del general Victoriano Huerta y se proclamó a Carranza primer jefe del
Ejército constitucionalista. En calidad de tal, estuvo al frente de las
fuerzas que en 1914 derrocaron a Huerta. Desde ese momento pasó a ser el
jefe provisional del nuevo gobierno. Dos líderes revolucionarios
enfrentados a Carranza, Emiliano Zapata y Francisco (Pancho) Villa,
apoyaron la Convención de Aguascalientes y, logrando imponer sus puntos
de vista, forzaron la dimisión de Carranza. Expulsado de la ciudad de
México, se refugió en Veracruz, desde donde controlaba la principal
fuente de recursos fiscales del país: las rentas de las aduanas. Con el
apoyo de Álvaro Obregón y de Estados Unidos, reconquistó el poder.
Cuando se encontraba en Veracruz, incluyó entre los objetivos
constitucionalistas la reforma agraria, la sindicación de los obreros y
el derecho de huelga. Tras derrotar a Villa en la batalla de Celaya,
consiguió el apoyo popular gracias a sus promesas de extensos programas
de reforma social y agraria. Además, disolvió el Ejército federal y
eliminó así una de las pocas bases de poder que mantenía la oligarquía
porfirista. En 1916 convocó un Congreso Constituyente para reformar la
Constitución de 1857. Éste se reunió en Querétaro desde el 1 de
diciembre de 1916 hasta el 31 de enero de 1917, y fruto de sus sesiones
fue la Constitución de 1917, promulgada el 5 de febrero y que entró en
vigor el siguiente 1 de mayo. Carranza, entonces, tomó posesión como
presidente constitucional de México.
Su mandato estuvo marcado
por una serie de conflictos con los inversores exteriores, surgidos por
sus intentos para limitar la propiedad privada extranjera y conseguir la
nacionalización de la titularidad de los depósitos petroleros y de las
minas. Preocupado asimismo por el problema de la tierra, la ley del 6 de
enero de 1915 marcó el comienzo de la reforma agraria mexicana. Al
plantearse la sucesión presidencial en 1920 se enfrentó a los generales
Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, anteriormente subordinados
suyos. Presionado por las maniobras de éstos, se vio obligado a
abandonar la ciudad de México. Se dirigió al puerto de Veracruz y el 21
de mayo de 1920, cuando se internaba en la sierra de Puebla, fue
asesinado en la población de Tlaxcalantongo.[3]
1913 - 1914
Victoriano Huerta
Victoriano Huerta (1845-1916), militar y político
mexicano, presidente de la República (1913-1914). Nació en Colotlán (Jalisco) y
estudió en la Academia Militar de Chapultepec. Sirvió en el Ejército mexicano y
fue ascendido al grado de general de brigada por el presidente Porfirio Díaz en
1902. Un año después participó en la campaña contra los indios mayas en Quintana
Roo. En 1910 combatió a los zapatistas del estado de Morelos. Permaneció en el
Ejército durante el gobierno de Francisco Ignacio Madero, quien le nombró
gobernador militar de la ciudad de México. Sin embargo, en febrero de 1913,
durante los incidentes de la llamada Decena Trágica, trató con el embajador
estadounidense en México, Henry Lane Wilson, y se unió a los sublevados contra
Madero. Huerta mandó aprehenderlo, así como al vicepresidente, José María Pino
Suárez, y les obligó a dimitir. Convocado el Congreso, éste aceptó la renuncia
de Madero y eligió presidente a Pedro Lascuráin, quien, a su vez, nombró
secretario de Gobernación a Huerta. Durante ese mismo día, 18 de febrero de
1913, Lascuráin dimitió y Huerta asumió la jefatura del Estado. Pocos días más
tarde, Madero y Pino Suárez fueron asesinados al ser trasladados desde la
Intendencia de Palacio a la Penitenciaría.
La llegada al poder de Huerta estuvo envuelta en
complicadas y confusas maniobras políticas y diplomáticas, en las que intervino
decisivamente el embajador de Estados Unidos. Francisco (Pancho) Villa y sus
seguidores se sublevaron en el norte y, en plena efervescencia militar, Huerta
disolvió el Congreso, lanzó su candidatura y fue elegido presidente, a finales
de 1913. A Villa se unieron los militares constitucionalistas liderados por
Pablo González y Álvaro Obregón. Finalmente, la actitud hostil de Estados Unidos
al régimen de Huerta, el incidente entre este país y México en Tampico (durante
el cual se produjo la captura de los miembros de la tripulación de un buque
estadounidense) y la creciente presión ejercida por los grupos opuestos a su
régimen dictatorial, obligaron a Huerta a presentar la dimisión en julio de
1914.[3]
1913 - 1913
Pedro Lascurain
Pedro Lascuráin (1856-1952), político mexicano,
presidente interino de la República (1913). Nació en la ciudad de México, en
cuya Escuela Nacional de Jurisprudencia se licenció en 1880. Fue miembro de la
Academia de Legislación y Jurisprudencia y de la Barra Mexicana de Abogados.
Antes del inicio de la Revolución Mexicana llegó a ser intendente de la ciudad
de México. Se adhirió al movimiento antirreeleccionista de Francisco Ignacio
Madero.
Tras el triunfo de Madero en las elecciones de
1911, fue nombrado por éste secretario (ministro) de Relaciones Exteriores en
abril del año siguiente. Sin embargo, cuando durante los sucesos de la llamada
Decena Trágica el general Victoriano Huerta, un antiguo colaborador de Madero,
se unió a la sublevada guarnición de la ciudad de México para ponerse en contra
del presidente y lo capturó el 19 de febrero de 1913, Lascuráin convenció a éste
para que aceptara los hechos consumados y renunciara a la presidencia. Fue
durante media hora escasa de ese día presidente interino de la República, y acto
seguido dimitió para que el Congreso proclamara a Huerta en su lugar. A
continuación se apartó de la actividad política y se dedicó a la abogacía.
Falleció en 1952 en la ciudad de México.[3]
1911 - 1913
Francisco I. Madero
Francisco Ignacio Madero (1873-1913), político
mexicano, presidente de la República (1911-1913), autor del programa político
que desencadenó el proceso que habría de convertirse en la Revolución Mexicana.
Campaña Antirreeleccionista
Nació el 30 de octubre de 1873 en Parras de la
Fuente (Coahuila). Estudió economía en la Universidad de California (Estados
Unidos). Aunque procedía de una familia de terratenientes, de cuya hacienda se
ocupó al regresar de California, Madero defendió la reforma política y agraria.
También criticó el régimen dictatorial del presidente Porfirio Díaz y en 1908
publicó La sucesión presidencial en 1910, en la que instaba a los votantes para
que no se produjera la reelección de aquél. A pesar de estar prohibido por el
gobierno, el libro recorrió todo el país. Madero fundó entonces el Partido
Antirreeleccionista y se convirtió en el principal oponente político de Díaz.
Durante la campaña para las elecciones
presidenciales de julio de 1910, fue encarcelado en Monterrey, acusado de
incitar una rebelión. Después de que el presidente Díaz lograra la victoria
electoral, Madero se fugó de su prisión y el 15 de octubre de ese año firmó un
programa político en la ciudad de San Luis Potosí (por ello llamado Plan de San
Luis) que incitaba a rebelarse para poner fin a la dictadura que suponía el
porfiriato. Más tarde huyó a Texas, desde donde en noviembre siguiente comenzó
las hostilidades contra Díaz que supusieron el inicio de la Revolución Mexicana.
Regresó a México y participó en una campaña militar que culminó con la toma de
Ciudad Juárez en mayo de 1911. Tras la renuncia de Díaz, efectuada el día 25 de
ese mes, Madero se convirtió en el máximo candidato para ocupar la presidencia y
en las elecciones de octubre de 1911 fue elegido presidente de la República. El
6 de noviembre de ese año sucedió al presidente interino Francisco León de la
Barra.
Presidencia de la República
Una vez en el poder tuvo que enfrentarse a muchos
de sus seguidores de primera hora y no fue capaz de llevar a cabo ninguna de las
reformas políticas y sociales que había prometido, tanto por la oposición de
algunos de sus partidarios como por las propias limitaciones de su
administración. Sobrevivió a varias insurrecciones, como la que implicó la
proclamación del Plan de Ayala, el 28 de noviembre de 1911, no reconociendo su
gobierno y erigiendo como jefe a Pascual Orozco. Asimismo, en 1912 estallaron
rebeliones en el norte y en el sur de México protagonizadas, respectivamente,
por los dirigentes revolucionarios Francisco (Pancho) Villa y Emiliano Zapata.
El 9 de febrero de 1913 tuvo lugar el inicio de
la que dio en llamarse Decena Trágica, que comenzó con una sublevación militar
en la ciudad de México. Madero designó comandante de la plaza al general
Victoriano Huerta, pero éste decidió el día 18 pasarse finalmente a los
sublevados y detener a Madero. Entre tanto, los sediciosos arrestaron al
influyente hermano del presidente, Gustavo A. Madero, que fue asesinado. Al día
siguiente, los rebeldes detuvieron al propio Francisco Ignacio Madero y a su
vicepresidente, José María Pino Suárez, obligando a ambos a dimitir. Huerta
asumió la presidencia ese mismo día, tras los breves minutos de ejercicio de la
misma a cargo de quien fuera secretario (ministro) de Relaciones Exteriores del
gobierno maderista, Pedro Lascuráin. Madero fue asesinado en la ciudad de México
el día 22 de febrero de 1913, al igual que Pino Suárez, cuando los dos se
hallaban a la espera de ser juzgados. En su honor, numerosos municipios y
ciudades mexicanas incluyeron años después en sus denominaciones el nombre de
Madero.[3]
1911 - 1911
Francisco León de la Barra
Francisco León de la Barra (1863-1939), político
mexicano, presidente de la República (1911). Nació en la ciudad de Querétaro.
Estudió en su estado natal, destacando en Derecho internacional. Representó al
gobierno de México en Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay (1902), Bélgica y
Holanda (1904) y en 1908 fue embajador extraordinario en Estados Unidos. Siendo
ministro de Relaciones Exteriores en abril de 1911, por ministerio de ley ocupó
la presidencia de la República a la renuncia del general Porfirio Díaz, el 25 de
mayo de 1911. Estuvo en el cargo hasta el 6 de noviembre del mismo año, en que
entregó el poder al presidente Francisco Ignacio Madero. Más tarde, fue ministro
de Relaciones Exteriores (1913) en el gabinete del general Victoriano Huerta,
quien posteriormente lo envió como ministro plenipotenciario a Francia. Radicado
en Europa, fue presidente de los Tribunales Mixtos de Arbitraje y presidente del
Tribunal Arbitral Anglo-franco-búlgaro. Murió en la localidad francesa de
Biarritz, en 1939.[3]
1910 - 1911
Porfirio Diaz
Porfirio Díaz (1830-1915), militar y político
mexicano, presidente de la República (1876; 1877-1880; 1884-1911). Su dilatado
ejercicio del poder ha dado nombre a un periodo de la historia de México
conocido como porfiriato.
Primeros Años de su Vida
Nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca
(actual Oaxaca de Juárez). Los primeros años de su vida fueron duros y
estuvieron marcados por las necesidades. Quedó huérfano de padre cuando sólo
tenía tres años de edad. Posteriormente ingresó en el seminario conciliar de
Oaxaca con la intención de desarrollar la carrera sacerdotal. En 1846 se alistó
en el Ejército para luchar contra la invasión estadounidense, aunque no llegó a
combatir en la llamada Guerra Mexicano-estadounidense. Dio clases particulares y
uno de sus pupilos fue el hijo de Marcos Pérez, magistrado de la Suprema Corte
del Estado, profesor del Instituto de Artes y Ciencias, un importante liberal de
Oaxaca y amigo personal de Benito Juárez. Estudió entonces Leyes. En la guerra
civil que desde 1858 hasta 1861 enfrentó a liberales y conservadores, llamada
guerra de Reforma, apoyó la causa liberal de Juárez. Finalizado ese conflicto
ascendió a general de brigada y resultó elegido diputado, poco antes de luchar
contra la invasión francesa y frente al archiduque de Austria y emperador
mexicano Maximiliano I. Ya como general de división, en 1867 recuperó la capital
de la República, con lo que permitió que Juárez regresara a ella en calidad de
presidente de la República.
Díaz no alcanzó la presidencia de México frente a
Juárez en 1867, ni tampoco en 1871. Después de cada derrota encabezó sendas e
infructuosas rebeliones militares, mediante las que pretendía alcanzar el poder.
Una amnistía otorgada en 1872, tras la muerte de Juárez, le permitió regresar a
la legalidad.
Porfiriato
En 1876 protagonizó una prolongada serie de
acciones militares que, iniciadas con la proclamación del Plan de Tuxtepec,
acabaron con el derrocamiento del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Él mismo
asumió la presidencia de la República el 23 de noviembre de ese año. Un mes más
tarde abandonó momentáneamente el cargo, nombrando a Juan Méndez de forma
interina, para combatir a José María Iglesias, quien, a su vez, se había erigido
en presidente de la República en la ciudad de Salamanca. En febrero de 1877
recuperó la jefatura del Estado de manos de Méndez, y poco después fue elegido
presidente por vez primera.
Según la Constitución mexicana, Díaz no podía
permanecer en la presidencia durante dos mandatos consecutivos, por lo que tuvo
que renunciar en 1880 aunque continuó brevemente en el gobierno de su sucesor,
Manuel González, como secretario (ministro) de Fomento (diciembre de 1880-mayo
de 1881); y entre 1881 y 1883 desempeñó el cargo de gobernador del estado de
Oaxaca. Fue reelegido presidente de la República en 1884 y consiguió la
aprobación de una enmienda a la Constitución que permitía la sucesión de
mandatos presidenciales, permaneciendo en el poder hasta 1911, luego de ser
elegido de nuevo en 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910.
Su régimen estuvo marcado por logros importantes,
pero también por un gobierno severo. Durante el mandato de Díaz, la economía de
México se estabilizó y el país experimentó un desarrollo económico sin
precedentes: se invirtió capital extranjero (sobre todo estadounidense) en la
explotación de los recursos mineros del país; la industria minera, la textil y
otras experimentaron una gran expansión; se construyeron vías férreas y líneas
telegráficas; y el comercio exterior aumentó aproximadamente en un 300%. Muchos
de los méritos del buen estado de la administración financiera pública cabría
atribuírselos a quien desde 1893 fuera secretario de Hacienda, José Ives
Limantour.
Entre las personalidades que ocuparon destacados
cargos en sus gabinetes deben ser también mencionados Ramón Corral, quien desde
1903 desempeñó el cargo de secretario de Gobernación, y a partir de 1904 se
convirtió en vicepresidente de la República, funciones ambas que ejerció hasta
1911; Justo Sierra, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes entre 1905
y 1911, y fundador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el
suegro de Díaz, Manuel Romero Rubio, secretario de Fomento desde 1884 hasta
1895; Matías Romero, secretario de Hacienda en dos ocasiones (1877-1879 y
1892-1893); y el general Bernardo Reyes, secretario de Guerra y Marina entre
1900 y 1902.
Por otra parte, durante el porfiriato, los
inversores extranjeros agotaron gran parte de la riqueza del país, casi todos
los antiguos terrenos comunales (ejidos) de los indígenas pasaron a manos de un
pequeño grupo de terratenientes y se extendió la pobreza y el analfabetismo. Las
manifestaciones del descontento social fueron reprimidas por Díaz con mano de
hierro, como muestra su actuación en las huelgas que tuvieron lugar en 1906 y
1907 en la localidad minera sonorense de Cananea y en la zona industrial
veracruzana de Río Blanco.
Revolución y Exilio
Aunque en 1908 anunció que no volvería a
presentarse a la reelección, dos años más tarde consiguió proclamarse ganador de
los comicios presidenciales. No obstante, la publicación del Plan de San Luis en
octubre de 1910 significó el comienzo de la que habría de dar en llamarse
Revolución Mexicana, encabezada inicialmente por el fundador del Partido
Antirreleccionista Francisco Ignacio Madero, quien había sido detenido durante
la campaña de los comicios presidenciales de 1910, a los que se había presentado
como el principal oponente del régimen.
Tras la conquista de Ciudad Juárez por los
revolucionarios, Díaz se vio obligado a renunciar al cargo pocos días después,
el 25 de mayo de 1911. Fue sucedido de forma interina por su secretario de
Relaciones Exteriores, Francisco León de la Barra, y seis días más tarde
abandonó el país. Exiliado, falleció el 2 de julio de 1915 en París.[3]
1904 - 1910
Porfirio Diaz
1900 - 1904
Porfirio Diaz
1896 - 1900
Porfirio Diaz
1892 - 1896
Porfirio Diaz
1888 - 1892
Porfirio Diaz
1884 - 1888
Porfirio Diaz
1880 - 1884
Manuel González
Manuel González (1833-1893), militar y político
mexicano, presidente de la República (1880-1884). Nació en Matamoros. Combatió
en el territorio de Texas contra la invasión de Estados Unidos (1846-1848) y más
tarde frente a las tropas francesas que apoyaban al emperador Maximiliano I
(1864-1867). Fue diputado, gobernador del estado de Michoacán y secretario de
Guerra y Marina. Al finalizar el primer mandato del presidente Porfirio Díaz
(1877-1880), fue elegido presidente de la República para el periodo 1880-1884.
Durante su gobierno, envuelto en algunos disturbios, se impulsaron las
comunicaciones telegráficas y por ferrocarril, y se fundó el Banco Nacional. Al
finalizar su mandato fue nombrado gobernador del estado de Guanajuato, cargo en
el que permaneció hasta su muerte en 1893, en Chapingo.[3]
1877 - 1880
Porfirio Diaz
1876 - 1877
Juan N. Méndez
Juan Méndez (1820-1894),
militar y político mexicano, presidente interino de la República (1876-1877).
Nació en Tetela de Ocampo (Puebla). Ingresó en el Ejército en 1847, durante la
Guerra Mexicano-estadounidense. En 1854, a las órdenes de Ignacio Comonfort, se
unió al Plan de Ayutla. Durante el período de la invasión francesa, se
distinguió en la defensa de la ciudad de Puebla (mayo de 1862), donde permaneció
hasta que se libró la segunda batalla, que desencadenó la definitiva conquista
de la ciudad en 1865. En el transcurso de la guerra que libraron las tropas
imperiales de Maximiliano I frente a las de Benito Juárez, luchó en Puebla y en
el valle de Anáhuac.
Con el restablecimiento de la
República en 1867, se convirtió en aspirante al gobierno del estado de Puebla,
resultando elegido. A principios de 1876 se unió al Plan de Tuxtepec, que trajo
consigo la llegada al poder de Porfirio Díaz, quien en diciembre de ese año le
nombró interinamente presidente de la República en su lugar en tanto se dirigía
a combatir a José María Iglesias. En febrero de 1877 cesó en su cargo ante el
regreso triunfal de Díaz. Elegido senador y gobernador de Puebla poco después,
falleció en 1894 en la ciudad de México.[3]
1876 - 1877
José María Iglesias
José María Iglesias
(1823-1891), jurista y político mexicano. Nacido en la ciudad de México, en 1847
se trasladó a Querétaro y, un año después, se opuso con firmeza a la firma del
Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848). En 1856 el entonces ministro de Hacienda,
Miguel Lerdo de Tejada, promotor de la Ley de Desamortización de Fincas Rústicas
y Urbanas, le confió la desamortización de bienes eclesiásticos. Ministro de
Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública, así como de Hacienda,
con Ignacio Comonfort (1857), desde 1863 hasta 1871 permaneció de forma
ininterrumpida como ministro (de Justicia, de Hacienda, de Gobernación y,
nuevamente, de Justicia) durante el gobierno de Benito Juárez. Especialmente
importante fue su gestión en el Ministerio de Hacienda de Juárez, donde destacó
por las medidas adoptadas para solucionar el problema de las deudas externa y
nacional. Tras poner fin a su actividad ministerial fue elegido presidente de la
Suprema Corte de Justicia. Este cargo le otorgaba la vicepresidencia de la
República en las elecciones de 1876. Al ser reelegido ese mismo año Sebastián
Lerdo de Tejada, publicó un manifiesto donde afirmaba que la investidura del
poder público le pertenecía por ley. La posterior presión ejercida por las
fuerzas porfiristas contra su persona le forzaron al exilio en Estados Unidos.
Regresó a su país en 1877, pero desde entonces y hasta su fallecimiento,
acaecido en Tacubaya en 1891, vivió apartado de la política. Entre sus
principales obras sobresalen Estudio constitucional sobre facultades de la
Suprema Corte de Justicia y La Cuestión presidencial.[3]
1876 - 1876
Porfirio Diaz
1872 - 1876
Sebastián Lerdo de Tejada
Sebastián Lerdo de Tejada
(1823-1889), político y jurista mexicano, presidente de la República
(1872-1876). Nació en Jalapa. Graduado en leyes (1851), fue fiscal de la Suprema
Corte (1855) y ministro de Relaciones Exteriores con el presidente Ignacio
Comonfort (1857) y diputado del Congreso de la Unión (1861-1863), del que fue
presidente en tres ocasiones. Durante la guerra de Intervención francesa (1863),
cuando el gobierno republicano abandonó la capital, se unió a Benito Juárez como
miembro de la diputación permanente, y ocupó las carteras de Relaciones, de
Gobernación y de Justicia. Cuando triunfó la República, ocupó simultáneamente
los ministerios de Relaciones y Gobernación, su escaño de diputado y la
presidencia de la Suprema Corte.
En 1871 fundó el Partido
Lerdista y concurrió a las elecciones, pero, derrotado por Juárez, volvió a la
Suprema Corte. A la muerte de Juárez (julio de 1872), y en virtud de su cargo,
ocupó interinamente la presidencia, en la que fue confirmado en las elecciones
ese año y toma posesión el 1 de diciembre de 1872. Durante su gobierno se
inauguró el ferrocarril de México a Veracruz (enero de 1873) y se consumó la
escisión del Partido Liberal al presentarse a la reelección por su partido, el
Lerdista, en 1876. En vísperas de su toma de posesión, tuvo lugar el
pronunciamiento de Porfirio Díaz (amparado en el Plan de Tuxtepec). Derrotado
Lerdo en la batalla de Tecoac (16 de noviembre), partió al exilio en enero de
1877 y se instaló en Nueva York (Estados Unidos), donde residió hasta su muerte.[3]
1872 - 1872
Sebastián Lerdo de Tejada
1871 - 1872
Benito Juárez
García
Benito Juárez (1806-1872),
político mexicano, presidente de la República (1858-1872). Considerado héroe
nacional de México e indiscutible representante del reformismo liberal de su
país, se vio obligado a combatir los intentos anticonstitucionales de las
fuerzas conservadoras.
Destierro y Primer cargo
Gubernamental
Hijo de campesinos zapotecas,
nació el 21 de marzo de 1806 en la localidad de San Pablo Guelatao (en la
actualidad, Guelatao de Juárez, en el estado de Oaxaca y cercana a la capital
del mismo nombre). A los 13 años de edad, cuando se trasladó con su familia a la
ciudad de Oaxaca (hoy Oaxaca de Juárez), aún no hablaba español. Protegido por
un sacerdote español y con Domingo González como maestro, aprendió a leer. Se
matriculó en el seminario oaxaqueño de la Santa Cruz, donde concluyó el
bachillerato en 1827. Al año siguiente ingresó en el Instituto de Ciencias y
Artes, centro por el que se graduó como abogado en 1834. En 1833, dos años
después de convertirse en regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, fue elegido
diputado. En 1847 pasó a ser gobernador del estado de Oaxaca y en 1848 resultó
reelegido para un periodo de cuatro años. Cuando en 1853 el general Antonio
López de Santa Anna retomó el poder, fue encarcelado, desterrado y finalmente
deportado, primero a la ciudad cubana de La Habana y más tarde a la
estadounidense de Nueva Orleans (Luisiana). En 1854 respaldó el Plan de Ayutla,
que era el conjunto de reivindicaciones de contenido liberal y anticlerical (que
dio contenido a la llamada Reforma mexicana), por medio del cual se exigía la
creación de una asamblea constituyente en el marco de una constitución federal.
Regresó a México en 1855 para
tomar parte en la revolución liberal que derrocó a Santa Anna. Poco después,
entre octubre y diciembre de ese año, fue secretario (ministro) de Justicia en
el breve gobierno presidido por el general Juan Álvarez. En noviembre de 1855,
cuando ejercía dicho cargo, fue promulgada la ley de administración de justicia,
también llamada Ley Juárez, por la que quedaban abolidos los fueros
eclesiásticos. En enero de 1856 fue designado gobernador de Oaxaca, y entre
noviembre y diciembre del año siguiente, una vez promulgada en marzo la
Constitución federal de 1857, fue secretario de Gobernación del gobierno de
Ignacio Comonfort.
Primeras Presidencias de la
República
Presidente de la Suprema Corte
de Justicia desde diciembre de 1857, en calidad de tal asumió el 19 de enero del
año siguiente en la ciudad de Guanajuato la presidencia provisional de la
República para oponerse al pronunciamiento conservador del general Félix María
Zuloaga. Iniciada en 1858 la llamada guerra de Reforma, en mayo de ese año se
vio obligado a establecer la sede de su gobierno en Veracruz, donde prosiguió
con la serie de reformas radicales que habían originado aquélla. Se trataba de
las denominadas Leyes de Reforma, entre las cuales cabe destacar, como muestra
de la política laicista de Juárez, la reducción del poder de la Iglesia católica
mediante el embargo de propiedades eclesiásticas.
Últimos Mandatos Presidenciales
Sus seguidores derrotaron a las
fuerzas conservadoras a finales de 1860, por lo que en enero de 1861 volvió a
establecer su gobierno en la ciudad de México. En junio de ese año fue elegido
presidente constitucional. Para poder afrontar el caos financiero provocado por
la guerra, Juárez tuvo que suspender los pagos a los acreedores extranjeros.
Francia, España y Gran Bretaña, como medida de protesta, desembarcaron tropas en
Veracruz. Juárez alcanzó acuerdos con Gran Bretaña y España, y éstas retiraron
sus tropas de México, pero los franceses se mantuvieron en el país y tomaron la
ciudad de México. El archiduque de Austria, impuesto por el emperador francés
Napoleón III a petición de los sectores monárquicos mexicanos, que organizaron
un simulacro de plebiscito, fue coronado emperador de México en 1864 con el
nombre de Maximiliano I. Juárez trasladó entonces su capital al norte del país y
prosiguió la resistencia militar. Dos meses después de la caída del gobierno de
Maximiliano I en mayo de 1867, fusilado por orden de Juárez, éste regresó a la
ciudad de México y ese mismo año fue reelegido presidente, iniciándose así la
restauración de la República.[3]
1867 - 1871
Benito Juárez García
1865 - 1867
Benito Juárez
García
1864 - 1867
Maximiliano de Habsburgo
Maximiliano I (de México)
(1832-1867), archiduque de Austria y emperador de México (1864-1867), hermano
menor de Francisco José I, emperador de Austria. Fue almirante de la Armada
austriaca y gobernador (1857-1859) del territorio de Lombardía-Venecia. En 1863,
el emperador francés Napoleón III le convenció para que aceptara la corona de
México. Creyendo que contaba con el apoyo del pueblo, él y su esposa Carlota de
Bélgica se trasladaron a México en 1864. Con el respaldo de las tropas
francesas, los grupos monárquicos que lo apoyaban celebraron una Junta de
Notables, proclamaron la monarquía y le ofrecieron la Corona, después de un
remedo de plebiscito. Gobernó con el apoyo de los conservadores, pero no pudo
sustraerse a la influencia de Napoleón III. Su política financiera resultó
desastrosa. Consiguió que la mayoría de los gobiernos extranjeros restablecieran
sus relaciones con México, con la sola excepción de Estados Unidos. A partir de
1865 este país (que se había opuesto a la intervención de Francia, pero que no
había adoptado ninguna iniciativa a causa del enfrentamiento civil que se
produjo en su territorio) comenzó a presionar a los franceses para que
abandonaran México. Cuando éstos se retiraron en 1867, Maximiliano se negó a
irse a con ellos. Entre tanto, el gobierno itinerante republicano, a las órdenes
de Benito Juárez, prosiguió sus esfuerzos de liberación y, tras sucesivas
batallas victoriosas, no tardó en recuperar el control de México. Maximiliano
fue capturado por los republicanos en Querétaro, juzgado por un consejo de
guerra y fusilado en junio de 1867.[3]
1864 - 1864
Juan N. Almonte
Juan Nepomuceno Almonte (1803-1867),
militar y político mexicano. Nació en Michoacán. Hijo natural del
insurgente José María Morelos y Pavón y de Brígida Almonte. Siendo niño,
acompañó a su padre en muchas acciones militares y, más tarde, fue
aliado de Vicente Guerrero. Combatió en la campaña de Texas (1836).
Posteriormente, como titular de la Secretaría de Guerra y Marina en
1846, participó en la Guerra Mexicano-estadounidense. En 1850, pasó a
formar parte de las filas conservadoras, de las cuales fue embajador en
distintas ciudades europeas en 1856, y firmó en París el Tratado Mon-Almonte.
Por ello fue declarado traidor a la patria por el presidente Benito
Juárez. Al triunfar los liberales en la guerra de Reforma (1858-1861),
Almonte se exilió en Europa, donde concertó con Gutiérrez Estrada y
otros conservadores el deseo de establecer una monarquía en México,
interviniendo en el ofrecimiento de la corona al archiduque Maximiliano.
Éste, ya como emperador Maximiliano I de México, lo distinguió
nombrándolo su representante ante Napoleón III, para conseguir la
permanencia de las tropas francesas en México (1866). A la caída del
Imperio en 1867, permaneció en París, donde falleció ese mismo año.[3].
1863 - 1864
Juan N. Almonte
1863 - 1864
Pelagio Antonio de Labastida
y Dávalos
Nació en
Zamora,
Michoacán en
1816 y
falleció en
Oacalco,
Morelos,
México
en 1891.
Sacerdote,
abogado
y
doctor en
cánones. Estudió en el
Seminario Conciliar de Morelia, del que más tarde fue
profesor y
rector.
Fue prebendado, canónigo y gobernador de la mitra de
Morelia
y en julio de
1855 se le designó obispo de
Puebla.
. En
diciembre siguiente estallo la insurrección de
Antonio de Haro y Tamariz, al grito de Religión y Fueros. Derrotada
ésta, el gobierno comprobó que los medios financieros fueron
sumininstardos por la
Mitra
poblana y ordenó que los bienes del Obispado de
Puebla
en esa entidad, en
Tlaxcala y en
Veracruz, fueran confiscados y vendidos. Labastida se opuso a ello y
fue desterrado en
1856. En
1862 visitó
a
Maximiliano de Habsburgo en
Trieste.
A principios de
1863 viajó a
Italia
para entrevistarse con el
Papa
Pío IX,
quien en marzo lo nombró
Arzobispo de México. Ocupado el país por los
franceses, el
21 de junio de
1863, con
Juan Nepomuceno Almonte y
José Mariano Salas, él fue designado miembro del triunvirato que
ejerció la
Regencia del Imperio. Junto con el
Padre Miranda apoyaron la presidencia de
Félix María Zuloaga, quienes se declararon enemigos de la
Constitución de 1857. Labastida llegó a México en la segunda mitad
de 1863 y
ocupó su lugar en la regencia, pero fue destituido el
17 de noviembre de ese año, fue expulsado por sus diferencias con
los franceses respecto a los derechos de la
Iglesia,
por sus diferencias con
Aquiles Bazaine, comandante de las tropas francesas, por la
intención de éste de instaurar el programa
napolenico sobre bienes eclesiásticos. Su relación con
Maximiliano I decayó al proclamar éste la libertad de cultos, en
febrero de 1865.
Al triunfo de la República se instaló definitivamente en
Roma, pero
sin renunciar a su condición de líder de la
Iglesia mexicana. Como tal, asistió al
Concilio Vaticano I de
1869-1870.
En 1871 el
presidente
Juárez le permitió volver al país.[4]
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1863 - 1864
José Mariano Salas
1863 - 1863
José Mariano Salas
1863 - 1863
Juan N. Almonte
1863 - 1863
Pelagio Antonio de Labastida
1861 - 1865
Benito Juárez
1860 - 1860
Miguel Miramón
Miguel Miramón (1831-1867),
militar y político mexicano, presidente interino de la República (1859-1860).
Nació en la ciudad de México en 1831. Militante del Partido Conservador, se
enfrentó a los partidarios de la revolución de Ayutla (1854). Se sumó a un
pronunciamiento del signo contrario, el reaccionario de Félix María Zuloaga, que
desconocía la Constitución vigente (1858). Tras varias victorias se hizo con el
mando militar conservador y el prestigio entre sus correligionarios, por lo que
sustituyó a Zuloaga en 1859. Más adelante se hizo nombrar presidente interino
por una Junta Electoral compuesta por los representantes de los departamentos en
los que estaba organizado el país (1860) y que no se habían sumado al gobierno
paralelo que había establecido Benito Juárez a raíz del abandono del poder de
Ignacio Comonfort en 1858. Juárez había asumido la presidencia, en su carácter
de presidente de la Suprema Corte de Justicia y en oposición al gobierno
impuesto de Zuloaga, pero tuvo que trasladarse a distintos lugares del país a
causa de la persecución de que fue objeto su gobierno liberal por parte de los
conservadores. Investido con el apoyo de una parte del Ejército, Miramón se
dedicó a combatir a Juárez, pero en el término de unos tres meses sufrió varias
derrotas a cargo del general liberal Jesús González Ortega, una de ellas, en la
famosa batalla de Calpulalpan, con la que se dio fin a la guerra de Reforma.
Miramón terminó huyendo a Europa (enero de 1861). Regresó a México cuando se
produjo la intervención extranjera (1863), pero el emperador Maximiliano le
envió de nuevo a Europa. En 1866 volvió a su país e instó al emperador a
resistir a ultranza. Continuó la lucha contra Juárez con suerte desigual, hasta
que cayó herido y, poco después, aprehendido por los liberales. Fue juzgado y
sentenciado, junto con Maximiliano y Tomás Mejía. Los tres fueron fusilados en
el Cerro de las Campanas el 19 de junio de 1867, en Querétaro.[3]
1860 - 1860
José Ignacio Pavón

1859 - 1860
Miguel Miramón
1859 - 1859
José Mariano Salas
José
Mariano Salas (1797-1867), militar mexicano, presidente de la República (1846).
Nacido en la ciudad de México, ingresó en el Ejército colonial español en 1813.
Aunque comenzó combatiendo a los insurgentes, en 1821 apoyó el Plan de Iguala y
se unió a la lucha independentista. Mandó una de las columnas que en 1836
llevaron a cabo el asalto del fuerte de El Álamo. Al iniciarse la revolución de
1840 que pretendía derrocar al presidente Anastasio Bustamante, se ofreció
rápidamente para sofocarla, y se enfrentó con éxito a los sublevados en la
ciudad de México.
Al frente de la revolución
proclamada el 4 de agosto de 1846, tomó posesión del gobierno de la República al
día siguiente tras deponer a Nicolás Bravo. Sólo cuatro meses después, entregó
la presidencia a Valentín Gómez Farías, quien la ocupó interinamente en
sustitución del general Antonio López de Santa Anna. Durante la Guerra
Mexicano-estadounidense, fue hecho prisionero por los invasores, en 1847. Jefe
militar de la guarnición de la ciudad de México en 1863, en junio de ese año fue
designado como uno de los tres miembros de la regencia que desempeñó el poder
hasta mayo de 1864, un mes antes de la llegada del emperador Maximiliano I.
Falleció en 1867 en Guadalupe Hidalgo (actual delegación de Gustavo A. Madero,
en el Distrito Federal).[3]
1858 - 1859
Manuel Robles Pezuela
1858 - 1858
Félix María Zuloaga
Félix
María Zuloaga (1813-1898), militar y
político mexicano, presidente
interino de la República
(1858-1859). Nacido en Álamos
(Sonora), ingresó en el Ejército en
1834, alcanzando el grado de
subteniente de ingenieros cuatro
años más tarde. Ya como teniente
coronel, combatió durante la Guerra
Mexicano-estadounidense (1846-1848).
En 1854, ascendió a general de
brigada luchando contra los
revolucionarios que, mediante el
Plan de Ayutla, habían acabado con
el gobierno de Antonio López de
Santa Anna. El 17 de diciembre de
1857 se pronunció en la ciudad de
México en contra del gobierno
liberal y resultó nombrado
presidente interino de la República
el 22 de enero siguiente, con lo que
comenzó la denominada guerra de
Reforma. Hubo de ser repuesto en el
cargo por el general Miguel Miramón
en enero de 1859, después de que,
dos meses antes, fuese derrocado por
el intento mediador del general
Miguel María de Echegaray. El 2 de
febrero de ese año nombró sustituto
en la presidencia a Miramón. Se
rindió a los triunfantes liberales
en 1862, un año después de que éstos
hubieran obtenido el control de la
ciudad de México. Aunque fue uno de
los impulsores de la intervención
francesa en México, en 1864, con la
llegada del emperador Maximiliano I,
se exilió en Cuba, de donde regresó
tres años más tarde. Falleció, en
1898, en la ciudad de México.[3]
1857 - 1861
Benito Juárez
1857 - 1857
Ignacio Comonfort
Ignacio
Comonfort (1812-1863), militar y
político mexicano, presidente de la
República (1855-1858). Nacido en
Puebla, estudió en el colegio
carolino de su ciudad natal. Se sumó
al movimiento que encabezó Antonio
López de Santa Anna en 1832.
Enfrentado posteriormente a Santa
Anna, cuya política repudió, fue
comandante militar del distrito de
Izúcar de Matamoros, diputado al
Congreso de la Unión y ministro de
Guerra y Marina con el presidente
Juan Álvarez. En 1855, al renunciar
el general Juan Álvarez, fue
nombrado presidente sustituto.
Durante su mandato, reprimió la
revolución de 1856 en Puebla,
nacionalizó los bienes de manos
muertas (Ley Lerdo) y promulgó una
nueva Constitución. En 1857 un
congreso constituyente de mayoría
liberal lo eligió presidente, pero
un año más tarde, tras un
pronunciamiento militar, tuvo que
abandonar el poder y se exilió en
Estados Unidos. En 1863, al
producirse la invasión francesa, el
presidente Benito Juárez aceptó su
ofrecimiento de regresar al país
para ponerse al frente del ejército
del Centro pero fue derrotado por
los franceses cerca de Puebla, lo
que obligó a Juárez a trasladar su
gobierno a San Luis Potosí, donde
nombró a Comonfort general en jefe
del ejército, para combatir a los
invasores. Cayó en una emboscada
cerca de Chamacuero (Guanajuato) y
murió de una lanzada que le propinó
el cabecilla Sebastián Aguirre.[3]
1855 - 1857
Ignacio Comonfort
1855 - 1855
Juan Alvarez
Juan
Álvarez (1790-1867), militar y político mexicano, presidente de la República
(1855). Nació en Atoyac (Guerrero). Incorporado a la revolución insurgente desde
1810, tomó Acapulco a los españoles en 1824. Defendió la constitución de México
como república federal y combatió, tanto el autoritarismo monárquico de Agustín
de Iturbide, como el aristocrático de Anastasio Bustamante y de Antonio López de
Santa Anna. En 1850 fue elegido gobernador de Guerrero y en 1854 proclamó el
Plan de Ayutla, que pondría fin a la dictadura de Santa Anna. Elegido presidente
del país en 1855, renunció al cargo ese mismo año por problemas de salud. Empuñó
de nuevo las armas, junto al presidente Benito Juárez (1858-1871), ante la
intervención francesa de 1861. Su patriotismo y entereza le convirtieron en un
héroe muy querido por el pueblo. Murió en 1867 en La Providencia (Guerrero).[3]
1855 - 1855
Rómulo Diaz de la Vega
Rómulo
Díaz de la Vega (1804-1877), militar mexicano. Nacido en la ciudad de México,
ingresó en el Ejército a los 18 años, para acabar su formación militar en 1825
con el grado de subteniente del arma de Ingenieros. Combatió a los rebeldes
texanos y en 1836 participó en el asalto del fuerte de El Álamo. Luchó dos años
más tarde contra los franceses en la guerra de los Pasteles, y en 1842 otra vez
frente a los texanos. Ascendido a general, intervino en la Guerra
Mexicano-estadounidense: en las batallas de Palo Alto y Resaca de la Palma
(ambas disputadas en mayo de 1846) y en la de Cerro Gordo (abril de 1847), tras
la cual fue hecho prisionero por las tropas invasoras estadounidenses. Después
de ejercer distintas comandancias generales, desempeñó el gobierno del estado de
Yucatán (1853-1854) y recibió el ascenso a general de división de manos del
presidente Antonio López de Santa Anna a finales de 1854, por su lucha contra
las rebeliones mayas.
Al frente del gobierno del
Distrito Federal en 1855, un año más tarde participó en una conspiración contra
el presidente Ignacio Comonfort y sufrió el destierro. Regresó de Estados Unidos
en 1859 para intervenir del lado de las fuerzas conservadoras en la guerra de
Reforma. Hecho prisionero en 1860, fue excarcelado tras la definitiva victoria
liberal de Benito Juárez, contra quien conspiró al año siguiente y volvió a
prisión. Nuevamente en libertad, en 1863 integró la Junta de Notables que adoptó
la monarquía y eligió como emperador al archiduque Maximiliano de Austria
(Maximiliano I). Después de desempeñar algunos cargos castrenses en el estado de
Jalisco durante el Imperio, el nuevo gobierno presidido por Juárez le confinó en
1867 en la ciudad de Puebla, donde falleció diez años después.[3]
1855 - 1855
Martín Carrera
Martín Carrera (1806-1871), militar
y político mexicano, presidente
interino de la República (1855).
Nacido en Puebla, era hijo de un
coronel realista. Ingresó en el
Ejército colonial español muy joven,
pero en 1821 pasó a formar parte de
las tropas mexicanas adheridas al
independentista Plan de Iguala. Tomó
parte en 1822 del sitio de San Juan
de Ulúa. General de brigada en 1833
por su destacada actuación en la
toma de Guanajuato durante las
luchas entre centralistas y
federalistas, se encargó a partir de
entonces de tareas administrativas,
dirigiendo el Cuerpo de Artillería y
siendo elegido senador en 1844, así
como nombrado consejero militar del
gobierno.
Al estallar la Guerra
Mexicano-estadounidense en 1846,
volvió al servicio activo para
comandar las fuerzas artilleras
emplazadas en el valle de Anáhuac.
El presidente Antonio López de Santa
Anna le concedió el grado de general
de división en 1853. Se opuso al
Plan de Ayutla de 1854, pero cuando
Santa Anna reconoció su derrota al
año siguiente y abandonó el poder,
Carrera fue nombrado interinamente
presidente de la República el 15 de
agosto de 1855. Renunció a la
presidencia un mes más tarde en
favor de Rómulo Díaz de la Vega, a
quien había puesto al mismo tiempo
al frente del gobierno de la
capital, poco antes de que Juan
Álvarez asumiera el cargo.[3]
1853 - 1855
Antonio López de Santa Anna
Antonio
López de Santa Anna (1794-1876), militar y político mexicano, presidente de la
República (1833-1855, con interrupciones), que dominó la política mexicana
durante un cuarto de siglo.
Primera Etapa de su Vida
Nacido el 21 de febrero de 1794
en Jalapa, en julio de 1810 ingresó en el Ejército realista. Permaneció en sus
filas hasta 1821, año en que se sumó al Plan de Iguala o de las Tres Garantías,
programa lanzado por Agustín de Iturbide proclamando la independencia de México.
A partir de ese momento se inició el periodo de la historia mexicana conocido
como “revoluciones de Santa Anna”, caracterizado por las sucesivas adhesiones,
enfrentamientos y revueltas, a favor y en contra de distintos personajes,
protagonizadas por Santa Anna (quien ya tenía la graduación de general). Apoyó a
Iturbide, convertido en emperador con el nombre de Agustín I, pero pasó después
a ser uno de los artífices de su destronamiento, al proclamar el 2 de diciembre
de 1822 la República y firmar con Guadalupe Victoria el Plan de Casa Mata el 1
de febrero de 1823. Pese a considerarse un declarado federalista, siempre
ejerció el poder de forma dictatorial y centralista. Durante muchos años su
nombre estuvo ligado a las conspiraciones y pronunciamientos que hicieron
difícil la supervivencia de la República.
En 1829 apoyó la presidencia del liberal Vicente Guerrero, mientras él se hacía
cargo del gobierno de Veracruz. Durante ese mismo año, hizo frente, en las
cercanías de la desembocadura del río Pánuco, al desembarco de las fuerzas del
general Isidro Barradas, que pretendían reconquistar México para la Corona
española. Santa Anna fijó su cuartel general en Tampico y, tras diversos
encuentros, consiguió que Barradas capitulara el 11 de septiembre. Santa Anna se
convirtió así en El Héroe de Tampico y fue declarado “Benemérito de la Patria”.
En el Poder
Pese a que se opuso al golpe
protagonizado por el vicepresidente y general Anastasio Bustamante, no pudo
evitar el derrocamiento (1829) y la posterior ejecución (1831) de Guerrero.
Después de los sucesivos gobiernos de Bustamante (1830-1832), Melchor Múzquiz
(1832) y Manuel Gómez Pedraza (1832-1833), el 30 de marzo de 1833 accedió por
primera vez a la presidencia. Designó como vicepresidente a Valentín Gómez
Farías y, a partir de esa fecha, comenzó una etapa de numerosas ausencias
interesadas, y de nombramientos y destituciones de presidentes y políticos, a
todos los cuales manejaba a su antojo. Ello explica que fuera presidente, y
dejara de serlo, en hasta siete ocasiones.
En 1835, Texas se rebeló y
proclamó su independencia. Santa Anna emprendió una expedición hacia el
territorio texano y en febrero de 1836 llegó a San Antonio y tomó el fuerte de
El Álamo. No obstante, poco después fue derrotado y capturado por las tropas de
Samuel Houston en la batalla de San Jacinto. Así, Santa Anna se vio obligado a
firmar el tratado que concedió a Texas la independencia. Puesto en libertad por
el presidente estadounidense, Andrew Jackson, regresó a Veracruz, donde en 1838
frustró el intento francés de tomar la ciudad, por lo que fue nuevamente
aclamado como un héroe. En 1841 ya había rechazado la Constitución liberal de
1824 y se había autoproclamado presidente de México con poderes dictatoriales.
Intentó implantar la monarquía, resistió al levantamiento popular, pero
finalmente fue derrocado en 1845. Regresó a México en 1846, tras haber acordado
con el presidente de Estados Unidos, James Polk, que trabajaría para poner fin a
la Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848). Pero, por el contrario, dirigió
al Ejército mexicano durante los enfrentamientos contra las fuerzas de Estados
Unidos. Tras la caída de la ciudad de México, en 1847, huyó a Jamaica. En 1853
fue llamado de nuevo y, una vez más, se proclamó dictador. Durante su
administración, más de 100.000 km2 de territorio mexicano fueron vendidos a
Estados Unidos. Derrocado en 1855, se exilió en el Caribe y sólo se le permitió
regresar a México en 1874. Falleció el 20 de junio de 1876, sin recursos, en la
capital.[3]
1853 - 1853
Manuel María Lombardini
Manuel
María Lombardini (1802-1853),
militar y político mexicano,
presidente interino de la República
(1853). Entró a servir en la
Compañía de Patriotas de Tacubaya el
1 de agosto de 1814. Combatió en la
Guerra Mexicano-estadounidense y
resultó herido en la batalla de la
Angostura (22 de febrero de 1847).
Cuando Juan Bautista Ceballos,
encargado del mando supremo de la
República, rehusó a seguir en
funciones, se procedió a la elección
de su sucesor y Lombardini fue
nombrado por mayoría de votos.
Estuvo al frente del poder ejecutivo
del 8 de febrero de 1853 al 20 de
abril del mismo año, en que entregó
el cargo al general Antonio López de
Santa Anna. Al morir en la ciudad de
México, ese mismo año, era jefe del
Estado Mayor del Ejército y
comandante general del Distrito.[3]

1853 - 1853
Juan Bautista Ceballos
1851 - 1853
Mariano Arista
1848 - 1851
José Joaquín de Herrera
1848 - 1848
Manuel de la Peña y Peña
1847 - 1848
Pedro María Anaya
1847 - 1847
Manuel de la Peña y Peña
1847 - 1847
Antonio López de Santa Anna
1847 - 1847
Pedro María Anaya
1847 - 1847
Antonio López de Santa Anna
1846 - 1847
Valentín Gómez Farías
1846 - 1846
José Mariano Salas
1846 - 1846
Nicolás Bravo
1845 - 1846
Mariano Paredes y Arrillaga
1844 - 1845
José Joaquín de Herrera
1844 - 1844
José Joaquín de Herrera
1844 - 1844
Antonio López de Santa Anna
1844 - 1844
Valentín Canalizo
1843 - 1844
Valentín Canalizo
1843 - 1843
Antonio López de Santa Anna
1842 - 1843
Nicolás Bravo
1841 - 1842
Antonio López de Santa Anna
1841 - 1841
Francisco Javier Echeverría
1839 - 1841
Anastasio Bustamante
1839 - 1839
Nicolás Bravo
1839 - 1839
Antonio López de Santa Anna
1837 - 1839
Anastasio Bustamante
1836 - 1837
José Justo Corro
1835 - 1836
Miguel Barragán
1834 - 1835
Antonio López de Santa Anna
1833 - 1834
Valentín Gómez Farías
1833 - 1833
Antonio López de Santa Anna
1833 - 1833
Valentín Gómez Farías
1833 - 1833
Antonio López de Santa Anna
1833 - 1833
Valentín Gómez Farías
1833 - 1833
Antonio López de Santa Anna
1833 - 1833
Valentín Gómez Farías
1832 - 1833
Manuel Gómez Pedraza
1832 - 1832
Melchor Múzquiz
1830 - 1832
Anastasio Bustamante
1829 - 1829
Lucas Alamán
1829 - 1829
Luis Quintanar
1829 - 1829
José María Bocanegra
1829 - 1829
Vicente Guerrero
1829 - 1829
Pedro Vélez
1824 - 1829
Guadalupe Victoria
1824 - 1824
Nicolás Bravo
1824 - 1824
Guadalupe Victoria
1824 - 1824
Vicente Guerrero
1824 - 1824
Nicolás Bravo
1824 - 1824
Vicente Guerrero
1824 - 1824
Guadalupe Victoria
1824 - 1824
Vicente Guerrero
1824 - 1824
Nicolás Bravo
1824 - 1824
Miguel Domínguez
1824 - 1824
Vicente Guerrero
1824 - 1824
Miguel Domínguez
1824 - 1824
Miguel Domínguez
1823 - 1824
Vicente Guerrero
1823 - 1824
Miguel Domínguez
1823 - 1824
Mariano Michelena
1823 - 1823
Pedro Celestino Negrete
1823 - 1823
Pedro Celestino Negrete
1823 - 1823
Mariano Michelena
1823 - 1823
Nicolás Bravo
1823 - 1823
Mariano Michelena
1823 - 1823
Miguel Domínguez
1822 - 1823
Agustín de Iturbide
1822 - 1822
Agustín de Iturbide
1821 - 1822
Agustín de Iturbide

|
|
1821 - 1821
Juan O´Donojú, Jefe Político Superior de la Nueva España
1821 - 1821
Francisco Novella
1816 - 1821
Juan Ruiz de Apodaca, Conde del Venadito
1813 - 1816
Félix María Calleja del Rey
1810 - 1813
Francisco Javier Venegas
1810 - 1810
Pedro Catani
1809 - 1810
Francisco Javier de Lizana y Beaumont, Arzobispo de México
1808 - 1809
Pedro de Garibay
1803 - 1808
José de Iturrigaray
1800 - 1803
Berenguer de Marquina
1798 - 1800
Miguel José de Azanza
1794 - 1798
Miguel de la Grúa Talamanca, Marqués de Branciforte
1789 - 1794
Juan Vicente Güemes Pacheco y Padilla, Conde de Revillagigedo
1787 - 1789
Manuel Antonio Flores Maldonado Martín de Angulo y Bodquín
1787 - 1787
Alonso Núñez de Haro y Peralta, Arzobispo de México
1786 - 1787
Eusebio Ventura Beleña
1785 - 1786
Bernardo de Gálvez, Conde de Gálvez
1784 - 1785
Vicente Herrera
1783 - 1784
Matías de Gálvez y Gallardo
1779 - 1783
Martín de Mayorga
1779 - 1779
Francisco Roma y Rosell
1771 - 1779
Antonio de María de Bucareli y Ursúa
1766 - 1771
Carlos Francisco de CroSeptiembre, Marqués de CroSeptiembre
1760 - 1766
Joaquín de Montserrat, Marqués de Cruillas
1760 - 1760
Francisco Cajigal de la Vega
1760 - 1760
Francisco Antonio de Echávarri
1755 - 1760
Agustín Ahumada y Villalón, Marqués de las Amarillas
1746 - 1755
Francisco de Güemes y Horcasitas, Conde de Revillagigedo
1742 - 1746
Pedro Cebrián y Agustín, Conde de Fuenclara
1741 - 1742
Pedro Malo de Villavicencio
1740 - 1741
Pedro de Castro Figueroa y Salazar, Duque de la Conquista
1734 - 1740
Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, Arzobispo de México
1722 - 1734
Juan de Acuña, Marqués de Casafuerte
1716 - 1722
Baltazar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza, Marqués de Valero
1710 - 1716
Fernando de Alencastre Noroña y Silva, Duque de Linares
1702 - 1710
Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, Duque de Alburquerque
1701 - 1702
Juan de Ortega y Montañés, Arzobispo de México
1696 - 1701
José Sarmiento Valladares, Conde Moctezuma y Tula
1696 - 1696
Juan de Ortega y Montañés, Obispo de Michoacán
1688 - 1696
Gaspar de la Cerda Sandoval Silva y Mendoza, Conde de Galve
1686 - 1688
Melchor Portocarrero Lasso de la Vega, Conde de Monclova
1680 - 1686
Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, Marqués de la Laguna
1673 - 1680
Fray Payo Enríquez de Rivera, Arzobispo de México
1673 - 1673
Pedro Nuño Colón de Portugal y Castro, Duque de Veragua
1664 - 1673
Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, Marqués de Mancera
1664 - 1664
Diego Osorio de Escobar y Llamas, Obispo de Puebla
1660 - 1664
Juan de Leyva y de la Cerda, Conde de Baños
1653 - 1660
Francisco Fernández de la Cueva, Duque de Albuquerque
1650 - 1653
Luis Enríquez de Guzmán, Conde de Alba de Liste
1649 - 1650
Matías de Peralta
1648 - 1649
Marcos Torres y Rueda, Obispo de Yucatán
1642 - 1648
García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra
1642 - 1642
Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla
1640 - 1642
Diego López Pacheco, Marqués de Villena y Duque de Escalona
1635 - 1640
Lope Diéz de Armendáriz, Marqués de Cadereyta
1624 - 1635
Rodrigo Pacheco y Ososrio, Marqués de Cerralvo
1621 - 1624
Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, Marqués de Gelves
1621 - 1624
Paz de Valecillo
1612 - 1621
Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar
1612 - 1612
Pedro Otálora
1611 - 1612
Fray García Guerra, Arzobispo de México
1607 - 1611
Luis de Velasco, el mozo, Marqués de Salinas
1603 - 1607
Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros
1595 - 1603
Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey
1590 - 1595
Luis de Velasco, el mozo, Marqués de Salinas
1585 - 1590
Alvaro Manrique de Zúñiga, Marqués de Villamanrique
1584 - 1585
Pedro Moya de Contreras, Arzobispo de México
1583 - 1584
Luis de Villanueva y Zapata
1580 - 1583
Lorenzo Suárez de Mendoza, Conde de la Coruña
(1518-1583), militar y
administrador colonial español, virrey de Nueva España (1580-1583). Tras una
larga e importante carrera castrense, que le llevó a participar en algunos de
los principales conflictos europeos, y aun norteafricanos, del lado del
emperador Carlos V (monarca español como Carlos I) y de su hijo, el rey Felipe
II, éste le nombró en 1580 virrey de Nueva España como sucesor de Martín
Enríquez de Almansa. Contó con la colaboración del arzobispo de México Pedro
Moya, designado visitador al objeto de ofrecerle su ayuda, para proceder a la
corrección de las corruptelas administrativas. Falleció en la ciudad de México
tres años después de su nombramiento y resultó sucedido interinamente por Moya.[3]
1568 - 1580
Martín Enríquez de Almanza
La primera
preocupación de Martín Enríquez de
Almanza como virrey de la Nueva
España, fue la de combatir a los
piratas ingleses que amagaban las
costas del golfo de México y el
puerto de Veracruz.
También intervino en las agrias
disputas que existían entre los
obispos y las órdenes religiosas, en
virtud de que, acatando las
disposiciones reales, se obligó a
los frailes a dejar en manos de
sacerdotes seculares la
adminstración de las parroquias,
ordenándose el repliegue de los
hermanos a sus conventos, a lo cual
se negaron a obedecer pretextando el
trabajo desarrollado entre los
indios y la protección que se
brindaba a los pobres. Con gran
tacto, el virrey Enríquez consiguió
que los religiosos se sujetaran a la
obediencia.
Durante la época de su gobierno, se
estableció en México el tribunal de
la Inquisición que inauguró sus
actividades persiguiendo a
judaizantes y protestantes, y
celebrando los primeros “autos de fe”
en 1574, donde fueron quemados vivos
varios herejes. El virrey tenía la
obligación de asistir a estas
celebraciones.
Enríquez cuidó especialmente de los
indios, primero al atenderlos y
tratar de aliviar sus males cuando
fueron víctimas de una terrible
epidemia y luego, al organizar su
trabajo remunerado, obligando a los
españoles a pagarles un jornal justo.
Los muchos méritos que Martín
Enríquez de Almanza alcanzó como
virrey en la Nueva España, le
hicieron ser merecedor de que el rey
Felipe II lo trasladara como
recompensa, al Perú. [2]
1568 - 1568
Francisco Ceinos
1567 - 1568
Alonso de Muñoz
1566 - 1567
Gastón de Peralta, Marqués de Falces
Al morir el virrey Luis de
Velasco, se descubrió en México una conspiración en la que estaban implicados
algunos personajes como los hijos —de nombre Martín los dos— de Hernán Cortés:
uno de ellos nacido de su esposa y el otro de doña Marina—, conspiración que, se
decía, tenía por objeto independizar a la Nueva España y colocar a la cabeza de
ella, como soberanos, a los descendientes del conquistador. Los conspiradores,
que habían sido puestos en prisión, habían sido hallados culpables y condenados
a muerte.
Varias de las sentencias se
habían ejecutado, cuando tomó posesión del virreinato don Gastón de Peralta,
marqués de Falces, quien con su carácter conciliador y noble, ordenó suspender
la pena de muerte dictada contra uno de los hijos de Cortés, a quien resolvió
enviar a España para que fuera juzgado allá.
Los miembros de la Audiencia,
indignados por el recto proceder del marqués de Falces, decidieron derribarlo,
escribiendo directamente al rey para calumniarlo por lo que llamó a don Gastón
de Peralta para que explicara su proceder. Por ello sólo gobernó poco más de un
año.
En su lugar quedó al frente del
virreinato el “juez pesquisidor” Alonso de Muñoz, enviado de España para
averiguar lo relativo a la conspiración. Su gobierno se caracterizó por el
cotidiano derramamiento de sangre, pues Muñoz ejecutó a todo aquel que se
mostraba contrario a él, acusándolo de ser uno de los conspiradores. Enterado el
rey Felipe II del cruel comportamiento de Muñoz, lo mandó retirar diciéndole
“que lo había mandado a gobernar y no a destruir”.
[2]
1564 - 1566
Francisco Ceinos
1550 - 1564
Luis de Velasco, Conde de Santiago
El segundo virrey, no
desmereció la obra de su antecesor. Hombre honrado y de gran moralidad, don Luis
de Velasco, continuó con el buen gobierno novohispano dando énfasis al trato y
cuidado de los indios, a los que protegió, estableciendo para ello un gobierno
verdaderamente paternal.
Comenzó eximiéndolos del rudo
trabajo en las minas, exentándolos de los tributos más onerosos y culminó su
benéfica obra al decretar la libertad de todos los que hasta ese momento eran
esclavos de los españoles, declarando que “era más importante la libertad de los
indios que todas las riquezas del mundo”. Por supuesto, los dueños de esclavos y
quienes se aprovechaban de su trabajo, protestaron y reclamaron, pero el virrey
se mantuvo firme en la defensa de la dignidad y de los derechos de los indios
como personas.
Luis de Velasco inauguró la
Real y Pontificia Universidad de México; estableció el tribunal ambulante de la
Santa Hermandad para proteger los caminos, mediante el recurso de colgar a los
asaltantes in situ. Bajo su auspicio, la minería novohispana creció enormemente
a pesar de que ya no había esclavos, puesto que en su tiempo se descubrió el
procedimiento de amalgamación, que permitía extraer la plata más fácilmente.
Velasco promovió expediciones hacia la península de La Florida, la que intentó
colonizar, pero la muerte le impidió ver culminado su proyecto.
En efecto, el virrey Luis de
Velasco murió el 31 de julio de 1564. Vivía, según se dijo, en la extrema
pobreza, cargado además de deudas. Fue sepultado en el convento de Santo Domingo
de la ciudad de México, y el día de su entierro, la gente lloraba y con tristeza
lo llamaban “el padre de la Patria”.
[2]
1535 - 1550
Antonio de Mendoza, Conde de Tendilla
La
Nueva España vivió un largo y
desolador período de anarquía y de
terror mientras estuvo gobernada por
los jueces que sometieron a juicio
de residencia a Hernán Cortés. La
situación empeoró cuando el rey de
España, Carlos I, autorizó que una
audiencia, encabezada por Nuño
Beltrán de Guzmán, gobernara la
Nueva España, la cual cometió
terribles excesos contra la
población. A la segunda audiencia no
le fue mejor, aunque logró
solucionar los problemas de abuso de
poder y corrupción.
El emperador comprendió entonces que
necesitaba, para el buen gobierno de
la Nueva España, hacer sentir su
presencia real y el poder de su
majestad, por lo que dispuso la
institución del virreinato, forma de
gobierno que estaría a cargo de un “virrey”,
personaje que representaba al rey,
que era “su otro yo”, y qué como si
fuera el propio soberano, haría
posible que se cumpliera la
obligación divina que los reyes de
España tenían impuesta conforme a su
tradición: “mantener en justicia al
pueblo”.
El primer virrey fue Antonio de
Mendoza, hombre culto, moderado,
honesto y con mucho sentido común.
Sus méritos anteriores en servicio
del rey lo hacían altamente
recomendable para ocupar el cargo y
viajó a América con instrucciones
precisas: debía velar por el culto
católico, mantener la inmunidad
religiosa, respetar a los obispos y
sacerdotes, atender a la conversión
de los indios, repartir la tierra
entre los conquistadores, cuidar el
trato que los indios recibían en las
encomiendas, además de ejecutar
todas aquellas cosas que considerase
necesario para el bienestar del
reino.
Mendoza cumplió con creces. Además
apoyó al obispo de México, fray Juan
de Zumárraga, en sus peticiones para
traer a la Nueva España la primera
imprenta del continente, además de
que contribuyó con su influencia a
la apertura de la Universidad; fundó
la casa de moneda y apoyó la
creación del colegio de la Santa
Cruz en Tlaltelolco, para indios
caciques.
El virrey Mendoza también se
preocupó por la expansión geográfica
de la Nueva España y alentó la
realización de expediciones hacia el
mar del Sur, como se llamaba
entonces el océano Pacífico. Tras
quince años de servicios
distinguidos como virrey de la Nueva
España, Antonio de Mendoza fue
premiado por su monarca, al ser
promovido al virreinato del Perú, en
aquellos tiempo mucho más rico que
el de México.
[2]
1530 - 1535
Sebastián Ramírez de Fuenleal
1528 - 1530
Nuño Beltrán de Guzmán
1527 - 1528
Alonso de Estrada
1527 - 1527
Alonso de Estrada
1527 - 1527
Gonzalo de Sandoval
1526 - 1527
Marcos de Aguilar
1526 - 1526
Rodrigo de Albornoz
1526 - 1526
Alonso de Estrada
1526 - 1526
Luis Ponce de León
1526 - 1526
Hernán Cortés
1524 - 1526
Gonzalo de Sandoval
1524 - 1526
Pedro Almíndez Chirinos
1524 - 1524
Alonso de Estrada
1524 - 1524
Rodrigo de Albornoz
1524 - 1524
Alfonso Zuazo
1522 - 1524
Hernán Cortés
1521 - 1522
Hernán Cortés
1521 - 1521
Cristóbal de Tapia
1521 - 1521
Hernán Cortés
Una vez consumada la conquista
en 1521, Hernán Cortés ejerció el poder del nuevo reino. El rey de España premió
sus hazañas nombrándolo Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor e inició su
gobierno con una decisión política que trascendió la historia: decidió fundar la
capital de la Nueva España, sobre las ruinas de la legendaria Tenochtitlan, para
evitar que el islote se convirtiera en un bastión moral de resistencia indígena.
Como gobernante, Cortés alentó el desarrollo económico de la Nueva España. Mandó
traer animales tanto de carga como para establecer las primeras ganaderías,
además de que ordenó la cría de porcinos como una alternativa alimenticia.
Fomentó la agricultura, con la importación de cereales y de caña de azúcar y
promovió la creación de pequeñas industrias como las herrerías y carpinterías.
Preocupado por la evangelización y la propagación de la fe cristiana, Cortés
pidió a Carlos V enviara religiosos a la Nueva España y en respuesta a sus
súplicas, llegaron a México los doce franciscanos que, encabezados por Fray
Martín de Valencia, se unieron a los tres primeros que ya estaban aquí. Cuando
Cortés fue a recibirlos, los indios se maravillaron al ver al férreo
conquistador, que lucía su brillante armadura, arrodillarse frente a los
misioneros, que solo vestían un mísero sayal.
Deseoso de castigar a unos españoles sublevados, Cortés emprendió la desastrosa
expedición a Las Hibueras (Honduras), en la América Central. Ante el temor de
una revuelta indígena ordenó la ejecución de Cuauhtémoc. De vuelta a la capital
novohispana, se encontró con la noticia de que Carlos V lo había destituido para
someterlo a juicio de residencia.
Nunca más volvería a gobernar la Nueva España, el reino que él conquistó. Como
compensación, el monarca le concedió un título nobiliario: Marqués del Valle de
Oaxaca. [2]

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