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Gobernantes de México a través de la Historia
México Democrático2006 - 2012 Felipe de Jesús Calderón Hinojosa
Es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho con maestría en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y en Administración Pública por la Universidad de Harvard. Felipe Calderón desempeñó altas responsabilidades partidistas, entre las cuales destacan, dirigente nacional juvenil del PAN en 1986, secretario general en 1993, y presidente de Acción Nacional durante el trienio 1996-1999. En su carrera parlamentaria fue representante ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en 1988 y diputado federal en 1991. En el 2000 fue parte de la LVIII Legislatura Federal, en la cual se desempeñó como Coordinador Parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Coordinación Política. Dentro de la administración pública, Felipe Calderón fue en 2003 Director General del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS), y Secretario de Energía en 2004. En 2005 fue electo candidato del PAN a la Presidencia de la República, y el 2 de julio del año 2006 la ganó para el periodo 2006-2012.[1] 2000 - 2006 Vicente Fox Quesada
Es el segundo de nueve hijos del matrimonio de José Luis Fox, de oficio agricultor, y doña Mercedes Quesada. Siendo niño se trasladó, junto con su familia, al Rancho San Cristóbal en el municipio de San Francisco del Rincón, en el estado de Guanajuato, donde tuvo oportunidad de convivir con los hijos de los ejidatarios, compartir con ellos su niñez y, según sus propias palabras, “conocer de cerca uno de los males que se pueden evitar en nuestro país: la pobreza”. Vicente Fox es una persona amable, respetuosa, sencilla y honesta que, por su vida en el rancho, ha sabido aquilatar la lealtad de la gente y apreciar el gran potencial que tiene México para ser un gran triunfador. "Sé del valor de las oportunidades. Crecí en un ejido con los hijos de los campesinos y la única diferencia con mis amigos de la infancia son las oportunidades que yo sí tuve". Estudió la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana, campus ciudad de México. De esta época Vicente Fox recuerda que su apariencia provinciana, “de ranchero", contrastaba con la de sus compañeros. Cursó el Diplomado de Alta Gerencia, impartido por profesores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. En 1964 ingresó a la empresa Coca-Cola de México, como supervisor de ruta. A bordo de un camión de reparto tuvo la oportunidad de conocer los lugares más recónditos del país. Por su desempeño llegó a ocupar el puesto de presidente de la compañía para México y América Latina, siendo el gerente más joven de la empresa. Con la experiencia adquirida, decidió regresar a Guanajuato y participar activamente en los ámbitos empresarial, político, social y educativo, para mejorar esa realidad. Como empresario o como político, Vicente Fox Quesada ha buscado siempre el bien común y la igualdad de oportunidades. Como padre amoroso, junto con sus cuatro hijos adoptivos, Ana Cristina, Vicente, Paulina y Rodrigo, ha compartido la alegría del hogar y del trabajo. Fue Presidente y Fundador del Patronato Casa Cuna Amigo Daniel, institución donde muchos niños reciben atención y cariño; Presidente del Patronato Loyola, promotor de la Universidad Iberoamericana, campus León, así como del Instituto Lux, centro educativo en donde se han formado miles de guanajuatenses. Se ha desempeñado como Consejero de la Cámara México-Americana de Comercio y como Director del Grupo Fox, cuyas empresas –-dedicadas a los ramos agrícola, ganadero y agroindustrial, así como a la producción de calzado y bota vaquera de exportación–- generan diversas fuentes de trabajo. Se afilió al Partido Acción Nacional (PAN) en la década de los ochenta, motivado por Manuel J. Clouthier. En 1988, fue electo diputado federal por el Tercer Distrito de León, Guanajuato. En el Congreso atendió de manera especial los temas agropecuarios. En esta época también escribió en diversos periódicos nacionales y estatales. En 1991 contendió en las elecciones para gobernador del estado de Guanajuato. Y en 1995, nuevamente participó en la elección extraordinaria para gobernador, donde resultó electo por una mayoría significativa. Durante su administración, Vicente Fox rindió cuentas claras, tanto en las finanzas del estado como en su patrimonio personal. Y logró que Guanajuato se convirtiera en la quinta economía más importante de México Por los buenos resultados de su gobierno, fue electo candidato a la Presidencia de la República, como abanderado de la Alianza por el Cambio (PAN-PVEM), para las elecciones del año 2000. Es autor del libro autobiográfico Vicente Fox a Los Pinos, que resume su pensamiento político y su inmensa pasión por México. El 2 de julio Vicente Fox ganó las elecciones y, ese mismo día, se comprometió a "...integrar un gobierno plural, honesto y capaz. Un gobierno que incorpore a los mejores ciudadanos de este país". El 1 de diciembre de ese mismo año, el Presidente de todos los mexicanos, Vicente Fox Quesada, en su Mensaje a la Nación, se obligó a seguir construyendo un país generoso: "Hoy, todos y todas somos responsables de cumplir el mandato que nos dimos en esa ejemplar elección –-señaló convencido–-. Mandato de cambio para instaurar un ejercicio democrático del poder, que está en nuestras manos y a nuestro alcance, donde todos estaremos mejor”. A un año de haber ganado las elecciones presidenciales, el 2 de julio de 2001 tuvo lugar en la residencia oficial de Los Pinos, un acontecimiento histórico: la boda civil del licenciado Vicente Fox Quesada, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, con la señora Marta Sahagún Jiménez, quienes de esta manera festejaron tres sucesos muy importantes: el cumpleaños 59 del mandatario, el primer aniversario del cambio democrático en México y su matrimonio. Hoy, México es otro. Y el Presidente de la República realiza una labor incansable día tras día, para cumplir con lo que señaló en su discurso de Toma de Posesión:
“Estoy –-y seguiré–- obligado a continuar el
esfuerzo de esta gran nación. A trabajar con pasión por quienes nos dieron
patria, por quienes construyeron el México que hoy tenemos y por quienes soñaron
con un México diferente, exitoso y triunfador". México Independiente1994 - 2000 Ernesto Zedillo Ponce de León
En diciembre de 1988 entró a formar parte del gabinete presidido por Carlos Salinas de Gortari como secretario (ministro) de Programación y Presupuesto, cargo que ostentó hasta enero de 1992. En dicho cometido, colaboró en la redacción de un plan nacional de desarrollo y en el establecimiento de una política económica que redujo la habitualmente alta tasa de inflación de México hasta cifras inferiores al 10%. Durante parte de los dos últimos años de la presidencia de Salinas, Zedillo fue secretario de Educación (enero de 1992-noviembre de 1993). Desde ese cargo desempeñó un importante papel en la descentralización del sistema educativo federal que devolvió el control a los gobiernos de los estados, contrarrestando de este modo la influencia del poderoso sindicato nacional de maestros. Dentro del PRI, Zedillo fue identificado como miembro del grupo de jóvenes tecnócratas que tuvo enfrentamientos con los dirigentes más viejos del partido por su apoyo a las medidas de reforma económica, entre ellas, la privatización de empresas públicas y la reducción de aranceles comerciales con otros países, apoyando la aprobación del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC), también conocido como NAFTA. En marzo de 1994, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio (el candidato del PRI a las elecciones presidenciales que iban a celebrarse en el mes de agosto de ese año), Zedillo fue designado nuevo candidato de su partido. En una carrera a tres bandas por la presidencia, Zedillo tuvo que enfrentarse a la dura oposición de un adversario tradicional, el Partido de Acción Nacional (PAN), partido conservador de centroderecha, encabezado por Diego Fernández de Ceballos, y a la del recién creado Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centroizquierda, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas. En las elecciones presidenciales de agosto de 1994, que fueron consideradas por algunos observadores y estudioso como las más limpias de la historia de México, Zedillo fue elegido presidente de la República. Tras ser investido presidente el 1 de diciembre de 1994, se enfrentó a una crisis económica inmediata, cuando los inversores extranjeros y nacionales perdieron la confianza en un peso sobrevalorado, provocando, en pocas semanas, la caída de su valor en más de un 40% frente al dólar. El préstamo económico realizado por Estados Unidos, con la ayuda de organizaciones internacionales y de otros países, proporcionó un alivio inmediato a los mercados financieros y al gobierno de Zedillo. Sin embargo, a partir de ese momento éste tuvo que enfrentarse a una vertiginosa subida de la inflación, a la disminución de la confianza de los inversores y, a los ojos de la mayoría de los economistas, a una recesión prolongada. La voluntad de Zedillo también se vio desafiada por la creciente agitación social, alimentada por el declive de las economías de muchos mexicanos y por un nuevo movimiento revolucionario, el de los zapatistas, surgido en el estado de Chiapas el 1 de enero de 1994, durante los meses finales de la presidencia de Salinas de Gortari. Pasó a ser considerado, definitivamente, el artífice de la apertura política mexicana que permitió, en julio de 1997, la victoria electoral de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de gobierno del Distrito Federal en la misma fecha en la cual el PRI dejaba de poseer la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Finalizado su mandato, el 1 de diciembre de 2000 fue sucedido al frente de la República por Vicente Fox Quesada, vencedor de las elecciones presidenciales celebradas en julio de ese año como candidato de la Alianza por el Cambio, integrada fundamentalmente por el PAN.[3] 1988 - 1994 Carlos Salinas de Gortari
Designado candidato presidencial en 1987 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se hizo todo lo posible para la celebración de unas elecciones limpias y los partidos no gubernamentales tuvieron un gran despliegue. Salinas obtuvo algo más del 50% de los votos, ante las denuncias de la oposición, que hablaba de fraude por parte del PRI. Salinas, que afirmaba ser centrista y progresista, prometió trabajar tanto con los grupos políticos de izquierdas, como con los de derechas. Tras ganar las elecciones, tuvo que enfrentarse con enormes problemas, pero gracias a un ambicioso programa de modernización, logró revitalizar la economía de México, estimulando las exportaciones, apoyando el libre comercio con Estados Unidos y asumiendo en 1991 el liderazgo para lograr un acuerdo de libre comercio entre los países de Centroamérica. Uno de sus primeros actos de gobierno fue la puesta en marcha del Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL), objeto de numerosas críticas. En diciembre de 1992, el Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC) fue firmado por Salinas, el presidente de Estados Unidos, George Bush, y el primer ministro canadiense, Brian Mulroney. Este acuerdo entró en vigor en enero de 1994, tras ser aprobado por las cámaras legislativas de los tres países firmantes. El éxito obtenido por Salinas en el campo de la liberalización económica no se correspondió con el resultado de las reformas del sistema político. Pese a ello, durante su mandato se garantizó una mayor transparencia y representatividad a los partidos de la oposición, que ampliaron su presencia en los gobiernos locales y estatales y su papel en las cámaras federales. En enero de 1994, tuvo que enfrentarse a una rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) formado mayoritariamente por campesinos del estado de Chiapas, que hizo un llamamiento para un “levantamiento civil” pacífico con el fin de defender los derechos de los votantes en las elecciones presidenciales que iban a celebrarse en el mes de agosto (véase Zapatistas). Como, según la Constitución, Salinas no podía ser reelegido para un segundo mandato, el PRI designó candidato a Luis Donaldo Colosio. Cuando éste fue asesinado, en plena campaña, la elección recayó en Ernesto Zedillo Ponce de León, quien tomó posesión de la presidencia de su país el 1 de diciembre de ese mismo año. Tres meses después del final de su mandato, Salinas abandonó México tras la detención de su hermano Raúl, el cual había sido acusado entre otros delitos por el asesinato de Colosio. Carlos Salinas prestó declaración, en noviembre de 1996 y en enero de 1997, en la Embajada mexicana en Dublín (Irlanda), con motivo de las investigaciones judiciales referidas al mencionado asesinato de Colosio. Antes de afincarse en Irlanda, Carlos Salinas había vivido en Canadá, Cuba y Estados Unidos.[3] 1982 - 1988 Miguel de la Madrid Hurtado
1976 - 1982 José López Portillo y Pacheco
Como secretario de Hacienda y Crédito Público (1973-1975) del gobierno presidido por Luis Echeverría Álvarez, reformó la estructura tributaria de México, incrementando sustancialmente los ingresos del gobierno. Designado sucesor de Echeverría por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue elegido presidente de la República en 1976. Su administración estuvo marcada por sus esfuerzos para aprovechar los inmensos recursos petroleros de México y por lograr una mayor independencia económica respecto de Estados Unidos. Promovió la denominada Alianza para la Producción, promulgó una ley de amnistía política, y en el campo de las relaciones internacionales restableció relaciones diplomáticas con España, convocó una importante reunión Norte-Sur y propuso en la Organización de Naciones Unidas (ONU) un Plan Mundial de Recursos Energéticos. También introdujo importantes cambios en la Cámara de Diputados, al incrementar el número de miembros a 400, teniendo en cuenta que al menos 100 de ellos deberían ser miembros de partidos de la oposición. De este modo, logró que pudieran ser oídas las demandas de los partidos más pequeños y no sólo las del PRI, que había dominado la vida política de México desde 1929. Sin embargo, en 1982, su gobierno perdió prestigio, debido a la corrupción y a la enorme deuda exterior, contraída por los fuertes préstamos internacionales. Algunas de sus últimas medidas fueron la devaluación del peso y la nacionalización temporal de la banca privada. José López Portillo falleció el 17 de febrero de 2004 en la ciudad de México.[3] 1970 - 1976 Luis Echeverría Álvarez
Nacido el 17 de enero de 1922 en la ciudad de México, estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en 1945, año en el que inició su carrera política. De inmediato se convirtió en el secretario particular del presidente del Partido Nacional Revolucionario —la principal organización política mexicana que, en 1946, pasó a denominarse Partido Revolucionario Institucional (PRI)—, el general Rodolfo Sánchez Taboada. Secretario de Prensa del PRI, a partir de 1954 fue oficial mayor de la secretaría (Ministerio) de Educación. Desde noviembre de 1963 hasta noviembre del año siguiente, ocupó por vez primera el cargo de secretario de Gobernación, durante la presidencia de Adolfo López Mateos. Continuó desempeñando el cargo, entre diciembre de 1964 y noviembre de 1969, en el gabinete de Gustavo Díaz Ordaz, mandato bajo el cual tuvo lugar la matanza de la plaza de las Tres Culturas (sucesos de Tlatelolco), en octubre de 1968. El 14 de diciembre de 1969 fue declarado candidato del PRI a la presidencia de la República, y logró el triunfo en las elecciones de julio de 1970. Durante su gobierno (1 de diciembre de 1970-30 de noviembre de 1976), llevó a la práctica una activa política exterior reforzando y ampliando la presencia de México en todos los organismos y foros internacionales. En 1974, a propuesta de México, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Carta de los derechos y deberes económicos de los estados, complementaria de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y en 1975 participó en la fundación del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), organismo regional destinado a fomentar el desarrollo independiente de los países de la región. Diversificó el comercio y las fuentes de tecnología, así como su financiación. Movido por ese deseo, viajó a Japón, Canadá, Europa Occidental, la Unión Soviética y China Popular; más tarde, a Sudamérica, y, finalmente, a África y a las naciones árabes, al Oriente Próximo y a la India. En política interior, para acallar la agitación estudiantil y los brotes guerrilleros, intentó una democratización de las organizaciones políticas y sindicales a la vez que realizó diversas nacionalizaciones, como la del cobre, en 1971, impulsando el desarrollo de los ejidos colectivos y el reparto masivo de tierras a los campesinos, lo que le atrajo la animadversión de los grupos conservadores mexicanos y extranjeros. Creó el Instituto Mexicano de Comercio Exterior (IMCE) e instituyó, en 1975, las secretarías de Turismo y de Reforma Agraria. Luis Echeverría se distinguió por su apoyo permanente a la causa de la República española en el exilio, así como a los numerosos españoles que vivían en México. Apoyó igualmente al régimen de Fidel Castro en Cuba, con el que México mantuvo excelentes relaciones, y al de Salvador Allende, en Chile. Después del asesinato de este último, abrió las puertas de México a los exiliados chilenos que escapaban de la dictadura del general Augusto Pinochet. Las adversas condiciones económicas, tanto internas como internacionales, le obligaron a devaluar el peso mexicano, lo que provocó un gravísimo movimiento especulativo y la caída de la paridad hasta niveles nunca conocidos. Tras abandonar la presidencia de la República, fue miembro del Comité Ejecutivo de la UNESCO (1977) y embajador mexicano itinerante durante 1977 y 1978. Aunque presentó su candidatura para ejercer la Secretaría General de Naciones Unidas en 1981, se retiró para permitir la elección del peruano Javier Pérez de Cuéllar. En febrero de 1998, hubo de declarar ante la comisión parlamentaria que investigaba los sucesos de Tlatelolco.[3] 1964 - 1970 Gustavo Díaz Ordaz
El gobierno de Díaz Ordaz dio un gran impulso a la enseñanza, fomentó el desarrollo económico de México, a la vez que intensificó el plan agrario integral y potenció la industrialización rural, las obras de irrigación y la electrificación del país. En 1967 efectuó un viaje a todos los países de Centroamérica y acordó con ellos diversos convenios de carácter económico y cultural. Ese mismo año se firmó en la capital de la República, bajo su auspicio, el denominado Tratado de Tlatelolco, del que habría de surgir el Organismo para la Proscripción de Armas Nucleares de América Latina (OPANAL). Durante su mandato, se enfrentó con dureza a una serie de huelgas estudiantiles que culminaron en los sangrientos sucesos de Tlatelolco, acaecidos en octubre de 1968, poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos que iban a tener lugar asimismo en la ciudad de México. El 1 de diciembre de 1970 le sucedió en la presidencia el que había sido su primer secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, también miembro del PRI. Fue el primer embajador de México en España, en abril de 1977, al reanudarse las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras 40 años de interrupción de las mismas. Pocos meses después renunció al cargo, y el 15 de julio de 1979 falleció en la ciudad de México.[3] 1958 - 1964 Adolfo López Mateos
Elegido presidente en 1958, en el transcurso de su gestión otorgó un fuerte impulso a la educación pública y creó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia. También fomentó medidas tendentes a procurar mejoras sociales, fiscales y económicas. Así, estableció el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; procedió a la nacionalización de la industria eléctrica (1960); fundó la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos; promovió la reforma de la Ley Federal Electoral, para intentar conseguir una mayor participación de los partidos de la oposición en la Cámara de Diputados; y ejecutó distintas obras públicas. Por lo que respecta a su política exterior, consiguió la apertura diplomática a nuevos países; convirtió a su país en uno de los miembros fundadores de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC); mantuvo su apoyo a Cuba, a pesar de las presiones de Estados Unidos; y en 1963 solucionó con este último estado, de forma favorable a los intereses mexicanos, la disputa fronteriza de El Chamizal. Durante su mandato se concedió a la ciudad de México la organización de la XIX edición de los Juegos Olímpicos de Verano, que se celebrarían en 1968.[3] 1952 - 1958 Adolfo Ruiz Cortines
Su gobierno supuso un giro progresista frente a la orientación más conservadora de sus dos inmediatos predecesores en el cargo. Durante su mandato se fundó el Patronato del Ahorro Nacional; se avanzó en el proceso de reforma agraria, estableciendo el Seguro Agrícola Integral; se fomentó la industria; mejoraron las infraestructuras y obras públicas, sobre todo carreteras y ferrocarriles; se construyeron nuevos oleoductos y hubo grandes avances en la electrificación del país; se dotó a la ciudad de México de grandes avenidas, parques y jardines; la educación pública fue potenciada; y se concedió el voto a las mujeres. Hasta su muerte, acaecida en Veracruz en 1973, conservó un gran prestigio e influencia.[3] 1946 - 1952 Miguel Alemán Valdés
Elegido presidente de México en 1946, se rodeó de universitarios y abogados de prestigio, y abordó un ambicioso programa de obras públicas (destinado a la construcción y mejora de caminos, infraestructuras de regadío, ferrocarriles, escuelas, puertos), para cuya financiación negoció en 1947 un importante préstamo del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos. Para contener la inflación, devaluó la moneda en 1948. Extendió los beneficios del Instituto Mexicano de Seguro Social a las más importantes ciudades. También hizo planes a largo plazo para la industria petrolera estatal; mejoró el suministro de agua de la ciudad de México; llevó a cabo una campaña para incrementar el número de escuelas; y constituyó en la capital una ciudad universitaria única en el mundo, por su estilo y dimensiones. Afrontó con éxito la colonización de las nuevas tierras cultivables de la zona norte, atrayendo a las mismas a campesinos de Tlaxcala y del centro del país. Sin embargo, su administración fue acusada de corrupción, y poco después de finalizar su mandato aparecieron problemas económicos. En sus últimos años de vida regresó a la política, centrando su actividad en la promoción del turismo; así, desde 1961 presidió el Consejo Nacional de Turismo, y apoyó la celebración en 1968 de los Juegos Olímpicos en la ciudad de México.[3] 1940 - 1946 Manuel Ávila Camacho
1934 - 1940 Lázaro Cárdenas
General y Ministro Nacido el 21 de mayo de 1895 en Jiquilpan de Juárez (Michoacán de Ocampo), la temprana muerte de su padre le obligó a trabajar de tipógrafo recién terminados los estudios primarios, y más tarde en una oficina de Hacienda. En 1913, tras los sucesos de la llamada Decena Trágica y el posterior asesinato del presidente Francisco Ignacio Madero, se incorporó a la Revolución Mexicana. A finales del año siguiente, después de que tuviera lugar la Convención de Aguascalientes, engrosó las filas de las tropas encabezadas por Francisco (Pancho) Villa. En 1915 alcanzó el grado de teniente coronel, pasó a militar en las fuerzas constitucionalistas de Venustiano Carranza y se relacionó con el grupo de Sonora dirigido por Plutarco Elías Calles. En 1920 recibió el ascenso a general del Ejército constitucionalista. Años más tarde resultó elegido gobernador de Michoacán de Ocampo (su estado natal), cargo que desempeñó desde 1928 hasta 1932. Elegido en 1930 presidente del Partido Nacional Revolucionario (PNR), la formación política en cuya fundación había participado un año antes, desde el 28 de agosto hasta el 20 de octubre de 1931 compaginó su cargo de gobernador michoacano con el de secretario (ministro) de Gobernación en el gabinete del presidente Pascual Ortiz Rubio. Bajo la presidencia interina de Abelardo Rodríguez desempeñó la función de secretario de Guerra y Marina, entre el 1 de enero y el 15 de mayo de 1933. Presidente de la República El presidente Cárdenas con refugiados españoles Lázaro Cárdenas, presidente mexicano desde 1934, apoyó la causa republicana durante la Guerra Civil española (1936-1939). Concedió asilo a numerosos refugiados y facilitó el hospedaje y la educación a cientos de huérfanos que huían de las tropas finalmente vencedoras. Esta imagen fue tomada el 8 de junio de 1937, en la ciudad de México.Corbis/UPI En 1934 fue elegido presidente de la República, mandato que comenzó a ejercer el 1 de diciembre de ese año y en el cual sustituyó a Abelardo Rodríguez. En 1936, el ex presidente Plutarco Elías Calles fue expulsado de México por su oposición a la política cardenista. Durante su administración, se puso en marcha un plan de reforma económica y social de seis años formulado por el PNR. Grandes parcelas de terreno de propiedad privada fueron divididas y distribuidas entre los campesinos y, con el apoyo de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), cuya secretaría general desempeñaba desde 1936 Vicente Lombardo Toledano, numerosas industrias se transformaron en cooperativas. Se aceleró la transformación en propiedad comunal de los ejidos. En abril de 1938 reorganizó el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), la nueva denominación adoptada desde hacía un mes por el PNR (que, a su vez, transformaría definitivamente su nombre en 1946 por el de Partido Revolucionario Institucional), que se dotó de cuatro secciones, obrera, campesina, popular y militar, con un especial hincapié sobre las dos primeras. En ese mismo año, en medio de grandes tensiones internacionales, pero con el apoyo de todos los grupos sociales del país, llevó a cabo la nacionalización de las propiedades de las compañías petroleras extranjeras para crear la empresa nacional Petróleos Mexicanos (PEMEX). Aunque adoptó una actitud conciliatoria frente a la Iglesia católica, secularizó la enseñanza. Asimismo, impulsó la educación rural, especialmente a través de la creación del Departamento de Asuntos Indígenas. Apoyó a la II República española durante la Guerra Civil que entre 1936 y 1939 tuvo lugar en ese país, y concedió asilo a numerosos refugiados españoles, a los que otorgó la nacionalidad mexicana. Cárdenas se granjeó el apoyo de las clases campesinas y obreras, y fue uno de los presidentes más populares de México. El 30 de noviembre de 1940 finalizó su mandato presidencial y fue sustituido por el también miembro del PRM Manuel Ávila Camacho. Último Cargo Ministerial El 1 de septiembre de 1942, durante la intervención mexicana en la II Guerra Mundial contra las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokio y bajo la presidencia de Ávila Camacho, pasó a ser comandante en jefe de todas las fuerzas mexicanas enviadas al océano Pacífico, y secretario de Defensa Nacional. En el desempeño de ese cargo, que ejerció hasta el 1 de septiembre de 1945, envió en mayo de ese año al Escuadrón 201 para combatir en la fase final de las campañas del Pacífico. Retirado del ejercicio de funciones públicas desde su salida del gabinete de Ávila Camacho, en 1955 recibió el Premio Stalin internacional de la Paz y en la década de 1960 encabezó un amplio movimiento de apoyo al régimen cubano de Fidel Castro. Falleció el 19 de octubre de 1970 en la ciudad de México. Su hijo, Cuauhtémoc Cárdenas, tras separarse en 1987 del PRI, se convirtió en 1997 en el primer jefe de gobierno del Departamento del Distrito Federal elegido de forma democrática.[3] 1932 - 1934 Abelardo Rodríguez
1930 - 1932 Pascual Ortíz Rubio
1928 - 1930 Emilio Portes Gil
Durante su mandato realizó una intensa labor legislativa, desarrollando las ideas reformistas de la Revolución Mexicana, y se mostró partidario de la libertad de culto y de la separación de la Iglesia y el Estado. Por ello, en 1929 tuvo que hacer frente a la rebelión del general José Gonzalo Escobar, que se añadió al problema planteado por el movimiento cristero (contrario a su política laica), alzado desde 1926. En los momentos de mayor crisis, reunió a los dirigentes de los partidos y grupos que apoyaban al régimen y propició la creación del Partido Nacional Revolucionario (antecedente inmediato del posterior Partido Revolucionario Institucional, PRI), en marzo de 1929. Tres meses más tarde logró firmar un pacto con la jerarquía católica que de alguna manera hizo declinar las actividades rebeldes cristeras. Tras la elección de Pascual Ortiz Rubio como presidente de la República, en febrero de 1930 fue sucedido por éste en dicho cargo. Posteriormente, fue secretario de Gobernación del gobierno de Ortiz Rubio (febrero-abril de 1930), presidente del Partido Nacional Revolucionario, primer representante de su país ante la Sociedad de Naciones (1932), procurador general de la República, secretario de Relaciones Exteriores en el primer gabinete de los presididos por Lázaro Cárdenas (diciembre de 1934-junio de 1935) y embajador en la India (1951). Falleció el 10 de diciembre de 1978, en la ciudad de México.[3] 1924 - 1928 Plutarco Elías Calles
Trayectoria Previa a la Presidencia Nacido en Guaymas (estado de Sonora), realizó sus primeros estudios en Hermosillo. Abandonó su carrera de maestro para participar en 1914 en el levantamiento encabezado por Venustiano Carranza contra el presidente Victoriano Huerta, luchando a las órdenes de Álvaro Obregón. Durante el mandato presidencial de Carranza, Calles fue gobernador de Sonora, y secretario de Industria, Comercio y Trabajo (1919-1920). En 1920, apoyó a Obregón a derrocar a Carranza y pasó a formar parte del nuevo gobierno de aquél, en calidad de secretario de Gobernación, hasta 1923. Al año siguiente, Calles fue elegido presidente de México. Presidencia En el transcurso de su administración, promovió la construcción de numerosas carreteras, caminos y sistemas de riego a través de la Dirección General de Caminos de la Comisión General de Irrigación; se fundaron el Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ejidal, el Banco de México, y la Dirección General de Pensiones. Otros objetivos fundamentales de su gobierno fueron la modernización del crédito; la cancelación de la deuda pública; la reorganización profunda del Ejército; el fomento de la enseñanza pública y del sindicalismo obrero; y la aplicación efectiva de la legislación sobre reforma agraria, que, entre otras cosas, establecía el reparto de grandes latifundios entre pequeños campesinos. En los últimos años de su mandato se incrementaron notablemente las protestas de determinados sectores populares ante su política laicista. La situación llegó a tornarse muy difícil, especialmente después de las medidas de su ejecutivo tendentes a disminuir las actividades educativas de la Iglesia católica y a reducir los aspectos más visibles del culto religioso. Así, en agosto de 1926 estalló la sublevación del denominado movimiento cristero, que se generalizó a partir de enero del año siguiente. Trayectoria Posterior En 1928, Calles se retiró de la política para dar paso al presidente reelecto Álvaro Obregón, pero al ser éste asesinado, antes de tomar posesión de su cargo, regresó a ella para desempeñar diferentes cargos y asesorar a los tres presidentes que le sucedieron: Emilio Portes Gil (1928-1930), Pascual Ortiz (1930-1932) y Abelardo Rodríguez (1932-1934). Cuando ejercía el poder el primero de los anteriormente citados, el contexto estaba marcado por las tensiones entre las distintas opciones políticas, la Iglesia católica (que de forma implícita había apoyado al movimiento cristero), el Ejército (dominado por los caudillos), y los diferentes grupos económicos y sociales. Para muchos, esta situación ponía en peligro la completa materialización de los logros alcanzados por la Revolución. Entre ellos se encontraba Calles, quien el 1 de diciembre de 1928 emitió el Manifiesto del Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario, que invitaba “a todos los partidos, agrupaciones y organizaciones políticas de la República, de credo y tendencia revolucionaria, para unirse y formar el Partido Nacional Revolucionario". Esta organización nació el 6 de marzo de 1929 con tal nombre (que en 1938 cambiaría por el de Partido de la Revolución Mexicana, y en 1946 por el de Partido Revolucionario Institucional). Opuesto a la política de reformas sociales iniciada por el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), en 1936 tuvo que exiliarse en Estados Unidos, no regresando a su país hasta 1941, cuando el titular de la jefatura del Estado era ya Manuel Ávila Camacho. Falleció en 1945 en la ciudad de México.[3] 1920 - 1924 Álvaro Obregón
Inició una serie de reformas laborales, agrarias y educativas, para las que contó con la colaboración tanto de los grupos obreros y campesinos como de intelectuales y políticos. Su aplicación del programa revolucionario de 1917 topó con una fuerte resistencia por parte de los grupos conservadores y de la Iglesia católica. En 1923 logró el reconocimiento formal de su gobierno por parte de Estados Unidos mediante los tratados de Bucareli. Retirado a Cajeme para dedicarse a la agricultura, durante la presidencia de Plutarco Elías Calles (1924-1928) se mantuvo políticamente inactivo. Después de ser reformada la Constitución, que lo impedía, fue reelegido presidente en 1928, pero antes de poder tomar posesión del cargo murió asesinado, en un banquete que se celebraba en su honor en San Ángel, el 17 de julio de 1928. Su cadáver fue trasladado por ferrocarril a Huatabampo (Sonora), donde recibió sepultura.[3] 1920 - 1920 Adolfo de la Huerta
1917 - 1920
Venustiano Carranza
Nació en Cuatro Ciénagas (Coahuila), y estudió en el Ateneo Fuente de Saltillo y en la Escuela Preparatoria de la ciudad de México. Inició su carrera política como presidente municipal de su localidad natal. Posteriormente fue diputado local, suplente del diputado federal, senador por Coahuila, y gobernador interino de este estado en 1908. En 1911 se unió a Francisco Ignacio Madero, y éste lo nombró ministro de Guerra y Marina en el gabinete que había formado en Ciudad Juárez. A finales de ese mismo año, fue designado gobernador de Coahuila. Tras el asesinato de Madero y la formulación del Plan de Guadalupe (1913), se rechazó el acceso al poder del general Victoriano Huerta y se proclamó a Carranza primer jefe del Ejército constitucionalista. En calidad de tal, estuvo al frente de las fuerzas que en 1914 derrocaron a Huerta. Desde ese momento pasó a ser el jefe provisional del nuevo gobierno. Dos líderes revolucionarios enfrentados a Carranza, Emiliano Zapata y Francisco (Pancho) Villa, apoyaron la Convención de Aguascalientes y, logrando imponer sus puntos de vista, forzaron la dimisión de Carranza. Expulsado de la ciudad de México, se refugió en Veracruz, desde donde controlaba la principal fuente de recursos fiscales del país: las rentas de las aduanas. Con el apoyo de Álvaro Obregón y de Estados Unidos, reconquistó el poder. Cuando se encontraba en Veracruz, incluyó entre los objetivos constitucionalistas la reforma agraria, la sindicación de los obreros y el derecho de huelga. Tras derrotar a Villa en la batalla de Celaya, consiguió el apoyo popular gracias a sus promesas de extensos programas de reforma social y agraria. Además, disolvió el Ejército federal y eliminó así una de las pocas bases de poder que mantenía la oligarquía porfirista. En 1916 convocó un Congreso Constituyente para reformar la Constitución de 1857. Éste se reunió en Querétaro desde el 1 de diciembre de 1916 hasta el 31 de enero de 1917, y fruto de sus sesiones fue la Constitución de 1917, promulgada el 5 de febrero y que entró en vigor el siguiente 1 de mayo. Carranza, entonces, tomó posesión como presidente constitucional de México. Su mandato estuvo marcado por una serie de conflictos con los inversores exteriores, surgidos por sus intentos para limitar la propiedad privada extranjera y conseguir la nacionalización de la titularidad de los depósitos petroleros y de las minas. Preocupado asimismo por el problema de la tierra, la ley del 6 de enero de 1915 marcó el comienzo de la reforma agraria mexicana. Al plantearse la sucesión presidencial en 1920 se enfrentó a los generales Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, anteriormente subordinados suyos. Presionado por las maniobras de éstos, se vio obligado a abandonar la ciudad de México. Se dirigió al puerto de Veracruz y el 21 de mayo de 1920, cuando se internaba en la sierra de Puebla, fue asesinado en la población de Tlaxcalantongo.[3] 1915 - 1915 Francisco Lagos Cházaro
Presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado de Coahuila, pasó a ejercer como secretario particular del presidente de la República Roque González Garza, que había sido designado por la llamada Convención de Aguascalientes. En junio de 1915, Lagos sustituyó a González Garza, pero pronto tuvo que huir de la ciudad de México a la de Toluca, amenazado por los partidarios de Carranza, y finalmente disolvió su gobierno en octubre de ese año. En enero de 1916 Lagos intentaba unirse a las tropas de Pancho Villa, cuando se disolvió la Convención. Entonces huyó a Centroamérica y no regresó a México hasta después de la caída de Carranza en 1920. A partir de entonces, ejerció su oficio de abogado, sin significarse políticamente en la ciudad de México, donde en 1932 falleció.[3] 1915 - 1915 Roque González Garza
1914 - 1915 Eulalio Gutiérrez
1914 - 1914 Francisco S. Carvajal
1913 - 1917 Venustiano Carranza 1913 - 1914 Victoriano Huerta
La llegada al poder de Huerta estuvo envuelta en complicadas y confusas maniobras políticas y diplomáticas, en las que intervino decisivamente el embajador de Estados Unidos. Francisco (Pancho) Villa y sus seguidores se sublevaron en el norte y, en plena efervescencia militar, Huerta disolvió el Congreso, lanzó su candidatura y fue elegido presidente, a finales de 1913. A Villa se unieron los militares constitucionalistas liderados por Pablo González y Álvaro Obregón. Finalmente, la actitud hostil de Estados Unidos al régimen de Huerta, el incidente entre este país y México en Tampico (durante el cual se produjo la captura de los miembros de la tripulación de un buque estadounidense) y la creciente presión ejercida por los grupos opuestos a su régimen dictatorial, obligaron a Huerta a presentar la dimisión en julio de 1914.[3] 1913 - 1913 Pedro Lascurain
Tras el triunfo de Madero en las elecciones de 1911, fue nombrado por éste secretario (ministro) de Relaciones Exteriores en abril del año siguiente. Sin embargo, cuando durante los sucesos de la llamada Decena Trágica el general Victoriano Huerta, un antiguo colaborador de Madero, se unió a la sublevada guarnición de la ciudad de México para ponerse en contra del presidente y lo capturó el 19 de febrero de 1913, Lascuráin convenció a éste para que aceptara los hechos consumados y renunciara a la presidencia. Fue durante media hora escasa de ese día presidente interino de la República, y acto seguido dimitió para que el Congreso proclamara a Huerta en su lugar. A continuación se apartó de la actividad política y se dedicó a la abogacía. Falleció en 1952 en la ciudad de México.[3] 1911 - 1913 Francisco I. Madero
Campaña Antirreeleccionista Nació el 30 de octubre de 1873 en Parras de la Fuente (Coahuila). Estudió economía en la Universidad de California (Estados Unidos). Aunque procedía de una familia de terratenientes, de cuya hacienda se ocupó al regresar de California, Madero defendió la reforma política y agraria. También criticó el régimen dictatorial del presidente Porfirio Díaz y en 1908 publicó La sucesión presidencial en 1910, en la que instaba a los votantes para que no se produjera la reelección de aquél. A pesar de estar prohibido por el gobierno, el libro recorrió todo el país. Madero fundó entonces el Partido Antirreeleccionista y se convirtió en el principal oponente político de Díaz. Durante la campaña para las elecciones presidenciales de julio de 1910, fue encarcelado en Monterrey, acusado de incitar una rebelión. Después de que el presidente Díaz lograra la victoria electoral, Madero se fugó de su prisión y el 15 de octubre de ese año firmó un programa político en la ciudad de San Luis Potosí (por ello llamado Plan de San Luis) que incitaba a rebelarse para poner fin a la dictadura que suponía el porfiriato. Más tarde huyó a Texas, desde donde en noviembre siguiente comenzó las hostilidades contra Díaz que supusieron el inicio de la Revolución Mexicana. Regresó a México y participó en una campaña militar que culminó con la toma de Ciudad Juárez en mayo de 1911. Tras la renuncia de Díaz, efectuada el día 25 de ese mes, Madero se convirtió en el máximo candidato para ocupar la presidencia y en las elecciones de octubre de 1911 fue elegido presidente de la República. El 6 de noviembre de ese año sucedió al presidente interino Francisco León de la Barra. Presidencia de la República Una vez en el poder tuvo que enfrentarse a muchos de sus seguidores de primera hora y no fue capaz de llevar a cabo ninguna de las reformas políticas y sociales que había prometido, tanto por la oposición de algunos de sus partidarios como por las propias limitaciones de su administración. Sobrevivió a varias insurrecciones, como la que implicó la proclamación del Plan de Ayala, el 28 de noviembre de 1911, no reconociendo su gobierno y erigiendo como jefe a Pascual Orozco. Asimismo, en 1912 estallaron rebeliones en el norte y en el sur de México protagonizadas, respectivamente, por los dirigentes revolucionarios Francisco (Pancho) Villa y Emiliano Zapata. El 9 de febrero de 1913 tuvo lugar el inicio de la que dio en llamarse Decena Trágica, que comenzó con una sublevación militar en la ciudad de México. Madero designó comandante de la plaza al general Victoriano Huerta, pero éste decidió el día 18 pasarse finalmente a los sublevados y detener a Madero. Entre tanto, los sediciosos arrestaron al influyente hermano del presidente, Gustavo A. Madero, que fue asesinado. Al día siguiente, los rebeldes detuvieron al propio Francisco Ignacio Madero y a su vicepresidente, José María Pino Suárez, obligando a ambos a dimitir. Huerta asumió la presidencia ese mismo día, tras los breves minutos de ejercicio de la misma a cargo de quien fuera secretario (ministro) de Relaciones Exteriores del gobierno maderista, Pedro Lascuráin. Madero fue asesinado en la ciudad de México el día 22 de febrero de 1913, al igual que Pino Suárez, cuando los dos se hallaban a la espera de ser juzgados. En su honor, numerosos municipios y ciudades mexicanas incluyeron años después en sus denominaciones el nombre de Madero.[3] 1911 - 1911 Francisco León de la Barra
1910 - 1911 Porfirio Diaz
Primeros Años de su Vida Nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca (actual Oaxaca de Juárez). Los primeros años de su vida fueron duros y estuvieron marcados por las necesidades. Quedó huérfano de padre cuando sólo tenía tres años de edad. Posteriormente ingresó en el seminario conciliar de Oaxaca con la intención de desarrollar la carrera sacerdotal. En 1846 se alistó en el Ejército para luchar contra la invasión estadounidense, aunque no llegó a combatir en la llamada Guerra Mexicano-estadounidense. Dio clases particulares y uno de sus pupilos fue el hijo de Marcos Pérez, magistrado de la Suprema Corte del Estado, profesor del Instituto de Artes y Ciencias, un importante liberal de Oaxaca y amigo personal de Benito Juárez. Estudió entonces Leyes. En la guerra civil que desde 1858 hasta 1861 enfrentó a liberales y conservadores, llamada guerra de Reforma, apoyó la causa liberal de Juárez. Finalizado ese conflicto ascendió a general de brigada y resultó elegido diputado, poco antes de luchar contra la invasión francesa y frente al archiduque de Austria y emperador mexicano Maximiliano I. Ya como general de división, en 1867 recuperó la capital de la República, con lo que permitió que Juárez regresara a ella en calidad de presidente de la República. Díaz no alcanzó la presidencia de México frente a Juárez en 1867, ni tampoco en 1871. Después de cada derrota encabezó sendas e infructuosas rebeliones militares, mediante las que pretendía alcanzar el poder. Una amnistía otorgada en 1872, tras la muerte de Juárez, le permitió regresar a la legalidad. Porfiriato En 1876 protagonizó una prolongada serie de acciones militares que, iniciadas con la proclamación del Plan de Tuxtepec, acabaron con el derrocamiento del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Él mismo asumió la presidencia de la República el 23 de noviembre de ese año. Un mes más tarde abandonó momentáneamente el cargo, nombrando a Juan Méndez de forma interina, para combatir a José María Iglesias, quien, a su vez, se había erigido en presidente de la República en la ciudad de Salamanca. En febrero de 1877 recuperó la jefatura del Estado de manos de Méndez, y poco después fue elegido presidente por vez primera. Según la Constitución mexicana, Díaz no podía permanecer en la presidencia durante dos mandatos consecutivos, por lo que tuvo que renunciar en 1880 aunque continuó brevemente en el gobierno de su sucesor, Manuel González, como secretario (ministro) de Fomento (diciembre de 1880-mayo de 1881); y entre 1881 y 1883 desempeñó el cargo de gobernador del estado de Oaxaca. Fue reelegido presidente de la República en 1884 y consiguió la aprobación de una enmienda a la Constitución que permitía la sucesión de mandatos presidenciales, permaneciendo en el poder hasta 1911, luego de ser elegido de nuevo en 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Su régimen estuvo marcado por logros importantes, pero también por un gobierno severo. Durante el mandato de Díaz, la economía de México se estabilizó y el país experimentó un desarrollo económico sin precedentes: se invirtió capital extranjero (sobre todo estadounidense) en la explotación de los recursos mineros del país; la industria minera, la textil y otras experimentaron una gran expansión; se construyeron vías férreas y líneas telegráficas; y el comercio exterior aumentó aproximadamente en un 300%. Muchos de los méritos del buen estado de la administración financiera pública cabría atribuírselos a quien desde 1893 fuera secretario de Hacienda, José Ives Limantour. Entre las personalidades que ocuparon destacados cargos en sus gabinetes deben ser también mencionados Ramón Corral, quien desde 1903 desempeñó el cargo de secretario de Gobernación, y a partir de 1904 se convirtió en vicepresidente de la República, funciones ambas que ejerció hasta 1911; Justo Sierra, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes entre 1905 y 1911, y fundador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el suegro de Díaz, Manuel Romero Rubio, secretario de Fomento desde 1884 hasta 1895; Matías Romero, secretario de Hacienda en dos ocasiones (1877-1879 y 1892-1893); y el general Bernardo Reyes, secretario de Guerra y Marina entre 1900 y 1902. Por otra parte, durante el porfiriato, los inversores extranjeros agotaron gran parte de la riqueza del país, casi todos los antiguos terrenos comunales (ejidos) de los indígenas pasaron a manos de un pequeño grupo de terratenientes y se extendió la pobreza y el analfabetismo. Las manifestaciones del descontento social fueron reprimidas por Díaz con mano de hierro, como muestra su actuación en las huelgas que tuvieron lugar en 1906 y 1907 en la localidad minera sonorense de Cananea y en la zona industrial veracruzana de Río Blanco. Revolución y Exilio Aunque en 1908 anunció que no volvería a presentarse a la reelección, dos años más tarde consiguió proclamarse ganador de los comicios presidenciales. No obstante, la publicación del Plan de San Luis en octubre de 1910 significó el comienzo de la que habría de dar en llamarse Revolución Mexicana, encabezada inicialmente por el fundador del Partido Antirreleccionista Francisco Ignacio Madero, quien había sido detenido durante la campaña de los comicios presidenciales de 1910, a los que se había presentado como el principal oponente del régimen. Tras la conquista de Ciudad Juárez por los revolucionarios, Díaz se vio obligado a renunciar al cargo pocos días después, el 25 de mayo de 1911. Fue sucedido de forma interina por su secretario de Relaciones Exteriores, Francisco León de la Barra, y seis días más tarde abandonó el país. Exiliado, falleció el 2 de julio de 1915 en París.[3] 1904 - 1910 Porfirio Diaz 1900 - 1904 Porfirio Diaz1896 - 1900 Porfirio Diaz 1892 - 1896 Porfirio Diaz1888 - 1892 Porfirio Diaz 1884 - 1888 Porfirio Diaz1880 - 1884 Manuel González
1877 - 1880 Porfirio Diaz 1876 - 1877 Juan N. Méndez
Con el restablecimiento de la República en 1867, se convirtió en aspirante al gobierno del estado de Puebla, resultando elegido. A principios de 1876 se unió al Plan de Tuxtepec, que trajo consigo la llegada al poder de Porfirio Díaz, quien en diciembre de ese año le nombró interinamente presidente de la República en su lugar en tanto se dirigía a combatir a José María Iglesias. En febrero de 1877 cesó en su cargo ante el regreso triunfal de Díaz. Elegido senador y gobernador de Puebla poco después, falleció en 1894 en la ciudad de México.[3] 1876 - 1877 José María Iglesias
1876 - 1876 Porfirio Diaz 1872 - 1876 Sebastián Lerdo de Tejada
En 1871 fundó el Partido Lerdista y concurrió a las elecciones, pero, derrotado por Juárez, volvió a la Suprema Corte. A la muerte de Juárez (julio de 1872), y en virtud de su cargo, ocupó interinamente la presidencia, en la que fue confirmado en las elecciones ese año y toma posesión el 1 de diciembre de 1872. Durante su gobierno se inauguró el ferrocarril de México a Veracruz (enero de 1873) y se consumó la escisión del Partido Liberal al presentarse a la reelección por su partido, el Lerdista, en 1876. En vísperas de su toma de posesión, tuvo lugar el pronunciamiento de Porfirio Díaz (amparado en el Plan de Tuxtepec). Derrotado Lerdo en la batalla de Tecoac (16 de noviembre), partió al exilio en enero de 1877 y se instaló en Nueva York (Estados Unidos), donde residió hasta su muerte.[3] 1872 - 1872 Sebastián Lerdo de Tejada 1871 - 1872 Benito Juárez García
Destierro y Primer cargo Gubernamental Hijo de campesinos zapotecas, nació el 21 de marzo de 1806 en la localidad de San Pablo Guelatao (en la actualidad, Guelatao de Juárez, en el estado de Oaxaca y cercana a la capital del mismo nombre). A los 13 años de edad, cuando se trasladó con su familia a la ciudad de Oaxaca (hoy Oaxaca de Juárez), aún no hablaba español. Protegido por un sacerdote español y con Domingo González como maestro, aprendió a leer. Se matriculó en el seminario oaxaqueño de la Santa Cruz, donde concluyó el bachillerato en 1827. Al año siguiente ingresó en el Instituto de Ciencias y Artes, centro por el que se graduó como abogado en 1834. En 1833, dos años después de convertirse en regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, fue elegido diputado. En 1847 pasó a ser gobernador del estado de Oaxaca y en 1848 resultó reelegido para un periodo de cuatro años. Cuando en 1853 el general Antonio López de Santa Anna retomó el poder, fue encarcelado, desterrado y finalmente deportado, primero a la ciudad cubana de La Habana y más tarde a la estadounidense de Nueva Orleans (Luisiana). En 1854 respaldó el Plan de Ayutla, que era el conjunto de reivindicaciones de contenido liberal y anticlerical (que dio contenido a la llamada Reforma mexicana), por medio del cual se exigía la creación de una asamblea constituyente en el marco de una constitución federal. Regresó a México en 1855 para tomar parte en la revolución liberal que derrocó a Santa Anna. Poco después, entre octubre y diciembre de ese año, fue secretario (ministro) de Justicia en el breve gobierno presidido por el general Juan Álvarez. En noviembre de 1855, cuando ejercía dicho cargo, fue promulgada la ley de administración de justicia, también llamada Ley Juárez, por la que quedaban abolidos los fueros eclesiásticos. En enero de 1856 fue designado gobernador de Oaxaca, y entre noviembre y diciembre del año siguiente, una vez promulgada en marzo la Constitución federal de 1857, fue secretario de Gobernación del gobierno de Ignacio Comonfort. Primeras Presidencias de la República Presidente de la Suprema Corte de Justicia desde diciembre de 1857, en calidad de tal asumió el 19 de enero del año siguiente en la ciudad de Guanajuato la presidencia provisional de la República para oponerse al pronunciamiento conservador del general Félix María Zuloaga. Iniciada en 1858 la llamada guerra de Reforma, en mayo de ese año se vio obligado a establecer la sede de su gobierno en Veracruz, donde prosiguió con la serie de reformas radicales que habían originado aquélla. Se trataba de las denominadas Leyes de Reforma, entre las cuales cabe destacar, como muestra de la política laicista de Juárez, la reducción del poder de la Iglesia católica mediante el embargo de propiedades eclesiásticas. Últimos Mandatos Presidenciales Sus seguidores derrotaron a las fuerzas conservadoras a finales de 1860, por lo que en enero de 1861 volvió a establecer su gobierno en la ciudad de México. En junio de ese año fue elegido presidente constitucional. Para poder afrontar el caos financiero provocado por la guerra, Juárez tuvo que suspender los pagos a los acreedores extranjeros. Francia, España y Gran Bretaña, como medida de protesta, desembarcaron tropas en Veracruz. Juárez alcanzó acuerdos con Gran Bretaña y España, y éstas retiraron sus tropas de México, pero los franceses se mantuvieron en el país y tomaron la ciudad de México. El archiduque de Austria, impuesto por el emperador francés Napoleón III a petición de los sectores monárquicos mexicanos, que organizaron un simulacro de plebiscito, fue coronado emperador de México en 1864 con el nombre de Maximiliano I. Juárez trasladó entonces su capital al norte del país y prosiguió la resistencia militar. Dos meses después de la caída del gobierno de Maximiliano I en mayo de 1867, fusilado por orden de Juárez, éste regresó a la ciudad de México y ese mismo año fue reelegido presidente, iniciándose así la restauración de la República.[3] 1867 - 1871 Benito Juárez 1865 - 1867 Benito Juárez1864 - 1867 Maximiliano de Habsburgo Maximiliano I (de México) (1832-1867), archiduque de Austria y emperador de México (1864-1867), hermano menor de Francisco José I, emperador de Austria. Fue almirante de la Armada austriaca y gobernador (1857-1859) del territorio de Lombardía-Venecia. En 1863, el emperador francés Napoleón III le convenció para que aceptara la corona de México. Creyendo que contaba con el apoyo del pueblo, él y su esposa Carlota de Bélgica se trasladaron a México en 1864. Con el respaldo de las tropas francesas, los grupos monárquicos que lo apoyaban celebraron una Junta de Notables, proclamaron la monarquía y le ofrecieron la Corona, después de un remedo de plebiscito. Gobernó con el apoyo de los conservadores, pero no pudo sustraerse a la influencia de Napoleón III. Su política financiera resultó desastrosa. Consiguió que la mayoría de los gobiernos extranjeros restablecieran sus relaciones con México, con la sola excepción de Estados Unidos. A partir de 1865 este país (que se había opuesto a la intervención de Francia, pero que no había adoptado ninguna iniciativa a causa del enfrentamiento civil que se produjo en su territorio) comenzó a presionar a los franceses para que abandonaran México. Cuando éstos se retiraron en 1867, Maximiliano se negó a irse a con ellos. Entre tanto, el gobierno itinerante republicano, a las órdenes de Benito Juárez, prosiguió sus esfuerzos de liberación y, tras sucesivas batallas victoriosas, no tardó en recuperar el control de México. Maximiliano fue capturado por los republicanos en Querétaro, juzgado por un consejo de guerra y fusilado en junio de 1867.[3] 1864 - 1864 Juan N. Almonte1863 - 1864 Juan N. Almonte 1863 - 1864 Pelagio Antonio de Labastida1863 - 1864 José Mariano Salas 1863 - 1863 José Mariano Salas1863 - 1863 Juan N. Almonte 1863 - 1863 Pelagio Antonio de Labastida1861 - 1865 Benito Juárez 1860 - 1860 Miguel Miramón
1860 - 1860
José Ignacio Pavón
![]() 1859 - 1860 Miguel Miramón 1859 - 1859 José Mariano Salas
Al frente de la revolución proclamada el 4 de agosto de 1846, tomó posesión del gobierno de la República al día siguiente tras deponer a Nicolás Bravo. Sólo cuatro meses después, entregó la presidencia a Valentín Gómez Farías, quien la ocupó interinamente en sustitución del general Antonio López de Santa Anna. Durante la Guerra Mexicano-estadounidense, fue hecho prisionero por los invasores, en 1847. Jefe militar de la guarnición de la ciudad de México en 1863, en junio de ese año fue designado como uno de los tres miembros de la regencia que desempeñó el poder hasta mayo de 1864, un mes antes de la llegada del emperador Maximiliano I. Falleció en 1867 en Guadalupe Hidalgo (actual delegación de Gustavo A. Madero, en el Distrito Federal).[3] 1858 - 1859 Manuel Robles Pezuela1858 - 1858 Félix María Zuloaga Félix María Zuloaga (1813-1898), militar y político mexicano, presidente interino de la República (1858-1859). Nacido en Álamos (Sonora), ingresó en el Ejército en 1834, alcanzando el grado de subteniente de ingenieros cuatro años más tarde. Ya como teniente coronel, combatió durante la Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848). En 1854, ascendió a general de brigada luchando contra los revolucionarios que, mediante el Plan de Ayutla, habían acabado con el gobierno de Antonio López de Santa Anna. | |||||||