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accesible y gratuita. Una de las grandes penínsulas de
Eurasia, a la que de forma convencional y por motivos
históricos se considera un
continente propio. Europa se extiende en la mitad oriental
del Hemiferio Norte, desde el
Océano Glacial Ártico por el N hasta el
Mar Mediterráneo por el Sur. Por el Este, llega hasta el
Océano Atlántico.
Extensión: 10.530.751 km², representando el 7% de las
tierras emergidas.
Clima
y
Vegetación.
La población europea es de raza blanca o caucásica, divididos
en dos grandes grupos subétnicos como los nórdicos que suelen
tener una pigmentación de piel blanca clara y rosada, cabello
rubio y los ojos entre azules, verdes y castaño claro, y los
mediterraneos que pueden tener la piel blanca clara hasta la
piel morena oscura, la mayoría es de cabello color castaño
oscuro o negro, los ojos varían mucho pero en la mayor parte son
de color castaños oscuros o parduscos. Ambos grupos poseen
individuos de cabello ondulado.
Fueron varios grupos étnicos que invadieron el continente
europeo, entre ellos destacamos a los íberos, celtas, germanos,
vikingos, latinos o romanos, etruscos, los helénicos o griegos,
eslavos etc. legítimos de dicho continente y de la inmigración
del continente asiático (árabes, judíos, fenicios, asirios,
gitanos, etc.).
En Europa en la actualidad existen otro tipos de inmigrantes,
entre ellos los asiáticos del lejano oriente, los provenientes
de
África y los
latinoamericanos.
Ver:
Entorno natural de la Unión Europea,
Aglomeraciones urbanas en la UE
Existen varios idiomas en el continente
europeo con diferentes procedencias. Entre ellos
destacamos:
- del
latín, lenguas romances:
- lenguas germánicas:
- eslavas:
- del grupo ugro-finés:
- del céltico:
-
griego
- del grupo báltico:
- lenguas de origen asiático:
-
turco
-
lapón
-
vasco
Artículo principal:
Historia de Europa
Según la teoría más aceptada actualmente,
todos los seres humanos proceden de
África y de allí fueron llegando a Europa
varias especies humanas. Al
Hombre de Neanderthal se le considera única
especie humana autóctona de Europa. De todas
ellas sólo ha sobrevivido hasta la actualidad el
Homo sapiens sapiens.
Ver también
Ver:
Economía de la Unión Europea
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Europa, uno de los seis continentes que constituyen
la superficie emergida de la Tierra de acuerdo con la costumbre, aunque en
realidad sólo es la quinta parte más occidental de la masa continental
euroasiática, compuesta en su mayor parte por Asia. En general, para los
geógrafos modernos, los montes Urales, el río Ural, una parte del mar Caspio y
las montañas del Cáucaso forman la principal frontera entre Europa y Asia. El
término Europa quizás deriva de Europa, el nombre de la hija de Agenor en la
mitología griega, o posiblemente de Ereb, palabra fenicia que significa ‘ocaso’.
Mapa Político
Europa, el segundo continente más pequeño de la Tierra, tiene una extensión de
10.359.358 km2 y ocupa la cuarta posición en cuanto a población, con unos
730.000.000 de habitantes (según estimaciones para mediados del año 2002). El
punto más septentrional del continente europeo es el cabo Nordkinn, en Noruega,
y el más meridional es la punta de Tarifa, en el sur de España. Se extiende de
oeste a este desde el cabo da Roca, en Portugal, hasta la vertiente nororiental
de los Urales, en Rusia.
Lectura adicional
ENSAYO HISTÓRICO:
Expansión de la cultura en la Europa medieval
Los Ensayos Históricos de Encarta reflejan el conocimiento y la visión de
destacados historiadores. En este ensayo, Karen Jolly, de la Universidad de
Hawai, sostiene que muchos de los modelos e instituciones sociales y políticas
de Europa surgieron de la cultura dinámica y vivaz de la edad media.
Europa ha sido durante mucho tiempo un territorio en el que han tenido lugar
grandes logros culturales y económicos. Los antiguos griegos y romanos crearon
civilizaciones importantes, famosas por sus contribuciones a la filosofía, la
literatura, el arte y los sistemas de gobierno. El renacimiento, que comenzó en
el siglo XIV, fue un periodo de grandes éxitos para artistas y arquitectos
europeos, y en la era de los descubrimientos, iniciada en el siglo XV, los
navegantes europeos viajaron a los lugares más apartados del mundo conocido
hasta la fecha. Más tarde, las naciones europeas, en especial España, Portugal,
Francia y Gran Bretaña, construyeron grandes imperios coloniales con vastas
posesiones en África, América y Asia. En el siglo XVIII se inició el desarrollo
de formas modernas de organización y producción industrial. Durante el siglo XX,
las dos guerras mundiales devastaron gran parte de Europa. Después de la II
Guerra Mundial, que acabó en 1945, el continente se dividió en dos importantes
bloques políticos y económicos: los países de Europa oriental, bajo el dominio
de la Unión Soviética, y los países de Europa occidental, bajo la influencia de
los Estados Unidos. Sin embargo, entre 1989 y 1991 el bloque del Este se
desintegró y sus dirigentes comunistas abandonaron el poder dando paso a
regímenes de tipo democrático en la mayoría de los países de Europa oriental. La
República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana se
reunificaron. El Partido Comunista de la Unión Soviética se disolvió, los lazos
multilaterales militares y económicos entre Europa oriental y la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se redujeron o eliminaron, y la misma
URSS dejó de existir.
Lectura adicional
ENSAYO HISTÓRICO:
Intercambio cultural en la alta edad media europea
Los Ensayos Históricos de Encarta reflejan el conocimiento y la visión de
destacados historiadores. En el presente ensayo, Karen Jolly, de la Universidad
de Hawai, defiende que el intercambio cultural entre las tradiciones cristianas,
celtas, germanas, escandinavas y húngaras ayudó a fortalecer a Europa a
comienzos de la edad media, lo que permitió que el continente mantuviera su
propio dinamismo e influencia exterior después del año 1000.
Lectura adicional
ENSAYO HISTÓRICO:
Surgimiento de los principales estados europeos
Los Ensayos Históricos de Encarta reflejan el conocimiento y la visión de
destacados historiadores. En este ensayo, R. Bin Wong de la Universidad de
California, examina la incipiente formación de los estados europeos actuales y
centra su atención en un aspecto clave dentro del delicado equilibrio de poder
que va emergiendo: la forma en que los dirigentes concedieron influencia
política a sus súbditos a cambio de recursos económicos.
2. Entorno
Natural
Europa es una masa continental muy fragmentada que abarca algunas penínsulas
grandes, como la Escandinava, la Ibérica y la Italiana, al igual que algunas
pequeñas, como Jutlandia y Bretaña. También engloba gran número de islas
cercanas a la costa, en especial Islandia, las islas Británicas, las islas
Baleares, Cerdeña, Sicilia y Creta. Su litoral se extiende hasta el océano
Glacial Ártico, el mar del Norte y el mar Báltico al norte; el mar Caspio al
sureste; el mar Negro y el mar Mediterráneo al sur; y el océano Atlántico al
oeste. El punto más alto del continente es el monte Elbrús (5.642 m), en el
Cáucaso, al suroeste de Rusia. El punto más bajo de Europa se halla a lo largo
de la costa septentrional del mar Caspio, aproximadamente a 28 m por debajo del
nivel del mar.
2.1 Regiones fisiográficas
Selva Negra, Alemania La Selva Negra es una región montañosa y boscosa situada
en el suroeste de Alemania. Su nombre deriva de abetos que fueron encontrados en
las cumbres. Aunque el área es un destino idóneo para la práctica de actividades
recreativas, tales como el excursionismo, la polución atmosférica ha provocado
graves problemas. Se estima que más de la mitad de los árboles de la Selva Negra
han resultado dañados como consecuencia de la lluvia ácida.Corbis/Michael
Busselle
Desde un punto de vista geológico, Europa está formada, de norte a sur, por una
antigua masa de rocas cristalinas estables, un ancho cinturón de materiales
sedimentarios relativamente nivelados, una zona de estructuras geológicas
mezcladas, creada por la acción de las fallas, los plegamientos y los volcanes,
y una región montañosa de formación reciente en comparación con las anteriores.
Esta estructura geológica ha contribuido a crear las numerosas regiones
fisiográficas que constituyen el paisaje de Europa.
En Finlandia y gran parte del resto de la península Escandinava subyace el
escudo Fino-escandinavo, surgido durante la era precámbrica. Inclinado hacia el
este, forma las montañas de Suecia occidental y la meseta de Finlandia. La
glaciación ha labrado los profundos fiordos de la costa noruega y ha erosionado
la superficie de la meseta finlandesa. El movimiento de un segmento de la
corteza terrestre contra el escudo estable durante la orogenia caledoniana
(desde hace 500 millones hasta hace 395 millones de años) creó las montañas de
Irlanda, Gales, Escocia y Noruega occidental. La erosión posterior ha redondeado
y desgastado estas montañas en las islas Británicas, pero los picos de Noruega
aún alcanzan los 2.472 m de altitud.
Vosgos El macizo montañoso francés de los Vosgos, que se extiende al oeste del
valle del río Rin, tiene como principal característica el que sus cumbres más
elevadas, denominadas Le Donon y Col, se hallan cubiertas de nieve durante nueve
meses al año, lo que las convierte en el destino de un gran número de
aficionados a los deportes de invierno.Tony Stone Images/Joe Cornish
La segunda región geológica destacada, un cinturón de materiales sedimentarios,
se extiende en un arco desde el suroeste de Francia hacia el norte y hacia el
este, a través de los Países Bajos, Alemania y Polonia hasta alcanzar el
interior de Rusia occidental. También abarca una parte del sureste de
Inglaterra. Aunque deformadas en algunos lugares para formar cuencas, como la de
Londres y la de París, estas rocas sedimentarias, cubiertas por una capa de
rocalla depositada en las glaciaciones, están en general lo suficientemente
niveladas como para formar la gran llanura europea. Algunos de los mejores
suelos de Europa se encuentran en la llanura, en especial a lo largo de su
margen meridional, donde se ha depositado el loess, un material arrastrado por
el viento. La llanura tiene más anchura en el este.
Al sur de la gran llanura europea, una franja de estructuras geológicas
diferentes se extiende a través de Europa y crea los paisajes más intrincados
del continente, las montañas centroeuropeas. En toda esta región las fuerzas de
los plegamientos (cordillera del Jura), las fallas (Vosgos, Selva Negra), los
volcanes (macizo Central), y las elevaciones (meseta Central) han interactuado
para crear montañas, mesetas y valles alternos.
La principal región fisiográfica de Europa, situada más al sur, es también la de
formación más reciente. A mediados de la era terciaria, hace 40 millones de años
aproximadamente (véase Oligoceno), la placa afroárabe colisionó con la placa
euroasiática y desencadenó la orogenia alpina (véase Placas tectónicas). Las
fuerzas de compresión generadas por dicha colisión elevaron grandes masas de
sedimentos mesozoicos y crearon cordilleras como los Pirineos, los Alpes, los
Apeninos, los Cárpatos y el Cáucaso, que no sólo son las montañas más altas de
Europa sino también las más escarpadas. Los frecuentes terremotos indican que
los cambios orogénicos aún están teniendo lugar.
2.2 Hidrografía
Lago Ladoga, Rusia El lago Ladoga es el más grande de Europa. Está rodeado por
el bosque boreal o taiga que predomina en el noroeste de Rusia.Boris Kuznetsov/BorisKuznetsov.com
La naturaleza peninsular del continente europeo ha determinado una estructura
hidrográfica radial, en la que la mayoría de los ríos fluyen hacia el exterior
desde el núcleo del continente, a menudo desde cabeceras cercanas. El río más
largo de Europa, el Volga, fluye principalmente en dirección sur, hasta el mar
Caspio, y el segundo en longitud, el Danubio, fluye de oeste a este antes de
desembocar en el mar Negro. Entre los ríos de Europa central y occidental
destacan el Ródano y el Po, que desaguan en el mar Mediterráneo, y el Loira, el
Sena, el Rin y el Elba, que desembocan en el océano Atlántico o en el mar del
Norte. El Oder y el Vístula fluyen hacia el norte hasta el mar Báltico. La
estructura radial hidrográfica facilita la interconexión de ríos mediante
canales. Algunos ríos españoles, por su longitud y caudal, son dignos de
mención, como el Ebro, el Duero, el Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir.
Existen lagos en zonas montañosas, como en Suiza, Italia y Austria, y en
regiones llanas, como en Suecia, Polonia y Finlandia. El lago de agua dulce más
grande de Europa es el lago Ladoga, al noroeste de Rusia.
2.3 Clima
Europa: mapa climático Las masas de agua moderan el clima de la parte occidental
de Europa; una región caracterizada por sus inviernos fríos y sus veranos
cálidos. En países de la zona mediterránea como España, Italia y Grecia las
temperaturas son más calurosas. En el interior de Europa el efecto moderador del
mar desaparece, por lo que los países al este de Polonia experimentan
condiciones climáticas mucho más frías y secas.© Microsoft Corporation.
Reservados todos los derechos.
Aunque gran parte de Europa está situada en latitudes septentrionales, los mares
que rodean el continente, relativamente cálidos, proporcionan a la mayor parte
de Europa central y occidental un clima moderado, con inviernos fríos y veranos
templados. Los vientos del oeste, dominantes, calentados en parte al pasar sobre
la corriente oceánica del Atlántico Norte (corriente del Golfo), traen
precipitaciones durante casi todo el año. En la zona climática mediterránea
(España, Italia y Grecia) los meses de verano suelen ser calurosos y secos, y la
mayoría de las precipitaciones se recogen en otoño y primavera. Aproximadamente
a partir de Polonia central, hacia el este, se reduce el efecto moderador de los
océanos y, como consecuencia, el clima es más frío y seco. Las partes
septentrionales del continente también tienen este tipo de clima. Las
precipitaciones anuales varían entre los 510 y los 1.530 milímetros.
2.4 Flora
Olivo El olivo se extiende por toda la zona mediterránea. De su fruto, la oliva
o aceituna, se extrae el aceite de oliva de tan alta calidad culinaria.age
fotostock
Aunque buena parte del continente, en particular el oeste, estaba en su origen
cubierta de bosques, la flora ha sido transformada por la expansión humana y el
desmonte. Sólo los bosques de las zonas montañosas más septentrionales y de
zonas del norte y centro de la Rusia europea han permanecido relativamente a
salvo de la actividad humana. Por otra parte, Europa está cubierta en su mayoría
de bosques plantados (repoblación forestal) o que han vuelto a ocupar tierras
desmontadas. La zona de vegetación más grande de Europa, que corta la mitad del
continente desde el Atlántico a los Urales, es un cinturón de árboles de hoja
caduca y coníferas: robles, arces y olmos mezclados con pinos y abetos. Las
regiones árticas de Europa septentrional y las vertientes superiores de sus
montañas más altas se caracterizan por la vegetación de tundra, constituida
fundamentalmente por líquenes, arbustos y flores salvajes. Las temperaturas del
interior de Europa septentrional, más suaves pero aún frías, crean un ambiente
favorable al desarrollo de bosques de coníferas como la picea y el pino, aunque
también hay abedules y álamos. La mayor parte de la gran llanura europea está
cubierta de praderas, zonas de hierbas relativamente altas; Ucrania se
caracteriza por la estepa, una región llana y seca con hierbas cortas. Las
tierras que bordean el Mediterráneo destacan por los frutos de algunos de sus
árboles y arbustos, en especial aceitunas, cítricos, higos y uvas.
2.5 Fauna
Cigüeña blanca común Especie migratoria común en partes de Europa, África y
Asia. Emparentada con las garzas y los ibis, suele verse en áreas pantanosas o
en las márgenes de ríos y lagos, donde captura peces, anfibios, aves pequeñas y
mamíferos. Construye toscos nidos de ramas y otros materiales en árboles altos
así como en torres, edificios y chimeneas.Oxford Scientific Films/Richard
Packwood/BBC Natural History Sound Library. Reservados todos los derechos.
Alcotán Ave europea que habita en bosques abiertos en nidos viejos de otras
rapaces; muy veloz y gran cazador se alimenta sobre todo de libélulas. Su
plumaje rayado en el vientre y pecho, y su bigotera muy marcada es lo más
característico del alcotán.Bruce Coleman, Inc./H. Reinhard
Ampliar
En otras épocas, Europa fue el hogar de una gran variedad de animales, como el
ciervo, el alce, el bisonte, el jabalí, el lobo y el oso. Sin embargo, los
humanos han ocupado o desarrollado tal cantidad de territorio europeo que
numerosas especies animales se han extinguido o reducido su número. El ciervo,
el alce, el lobo y el oso se pueden encontrar en estado salvaje y en cantidades
significativas sólo al norte, en Escandinavia y Rusia, y en la península de los
Balcanes. En otras zonas habitan sobre todo en reservas protegidas. Los saamis
(lapones) del extremo norte crían renos (caribúes domesticados). El rebeco y el
íbex (íbice) viven en las cumbres más altas de los Pirineos y los Alpes. En
Europa todavía hay muchos animales pequeños como la comadreja, el hurón, la
liebre, el conejo, el erizo, el lemming, el zorro y la ardilla, y gran número de
pájaros autóctonos, como el águila, el halcón, el pinzón, el ruiseñor, el búho,
la paloma, el gorrión y el tordo. Se cree que las cigüeñas traen buena suerte a
las casas donde anidan, en especial en los Países Bajos, y los cisnes adornan
los ríos y lagos europeos. Los salmones de Escocia, Irlanda y el Rin son muy
apreciados por los europeos y en las aguas costeras marinas hay gran variedad de
peces, incluidos especímenes de importancia comercial como el bacalao, la
caballa, el arenque y el atún. En los mares Negro y Caspio hay esturiones, de
los que se extrae el caviar.
2.6 Recursos minerales
En Europa existe una gran variedad de recursos minerales. Hay grandes
yacimientos de carbón en varias zonas del Reino Unido, en la región alemana del
Ruhr y en Polonia, Bélgica, la República Checa, Eslovaquia, Francia y Ucrania.
Hoy día las mayores fuentes europeas de mineral de hierro son las minas de
Kiruna (al norte de Suecia), la región de Lorena (en Francia) y Ucrania. En
algunas zonas de Europa se produce petróleo y gas natural en pequeñas
cantidades, pero las dos regiones más importantes en este sentido son el mar del
Norte (que explotan en su mayoría Gran Bretaña, los Países Bajos, Alemania y
Noruega) y las antiguas repúblicas soviéticas, en especial Rusia. Entre otros
muchos yacimientos minerales destacan los de cobre, plomo, estaño, bauxita,
mercurio, manganeso, níquel, oro, plata, potasio, arcilla, yeso, dolomita y sal.
3. Los Pueblos europeos
Aunque no se sabe con exactitud cuando se establecieron en Europa, los primeros
grupos humanos emigraron probablemente desde el Este en varias oleadas, en su
mayor parte a través de un puente de tierra, que ya no existe, desde Asia Menor
a los Balcanes y a través de las praderas del norte del mar Negro y desde el
sur, a través de la península Ibérica. Alrededor del año 4.000 a.C. algunas
zonas de Europa ya tenían una considerable población. Barreras geográficas como
los bosques, las montañas y los pantanos contribuyeron a dividir a los pueblos
en grupos que permanecieron separados durante largos periodos. No obstante, como
resultado de las migraciones hubo una constante mezcla racial.
3.1 Etnología
En Europa existe una gran variedad de grupos étnicos (personas unidas por una
cultura común, fundamentada principalmente en la lengua). La mayor parte de las
naciones europeas se componen de un grupo dominante, como los alemanes en
Alemania y los franceses en Francia. En varios países, sobre todo en el sur y el
centro de Europa, hay minorías étnicas; además, la mayoría de los países
contienen grupos más pequeños, como los saamis (lapones) de Noruega. Además, un
número considerable de turcos, negros africanos y árabes viven en Europa
occidental, la mayor parte de ellos como trabajadores temporales. A partir de
1989 y hasta 1991 se produjo la desmembración de la URSS en 15 repúblicas
distintas, cada una con su grupo étnico dominante. Los croatas, eslovenos y
macedonios, que constituían la mayoría de la población de sus respectivas
repúblicas en Yugoslavia, votaron a favor de la separación de Yugoslavia en 1991
para convertirse en Estados independientes. Bosnia-Herzegovina, con una variedad
de grupos étnicos mucho más diversa, se convirtió en el escenario de un
dramático conflicto étnico que tuvo lugar tras la declaración de independencia
de dichas repúblicas en 1992.
3.2 Demografía
La distribución de la población europea no ha sido estable durante largos
periodos, si bien su incremento ha sido notorio a lo largo de la historia,
debido a la diferencia entre las tasas de natalidad y mortalidad y a los
movimientos migratorios de todo tipo. A principios de la era cristiana, la parte
más densamente poblada de Europa bordeaba el mar Mediterráneo. En la década de
1980 Europa tenía la densidad de población total más alta del mundo. La zona más
densamente poblada era el cinturón que comenzaba en Gran Bretaña y continuaba
hacia el este a través de los Países Bajos, Alemania, Checoslovaquia, Polonia y
la URSS europea. En el norte de Italia también había una gran densidad de
población.
La tasa media de crecimiento anual de la población europea durante el periodo
comprendido entre 1980 y 1987 sólo fue del 0,3% (en el mismo periodo la
población de Asia creció cerca del 0,8% anual, y la de Estados Unidos un 0,9%
anual). En la misma época, hubo grandes variaciones en la tasa de crecimiento
según los países europeos. Así, a finales de la década de 1980, Albania tenía
una tasa de crecimiento anual del 1,9% aproximadamente y España del 0,5%,
mientras que las tasas de las ciudades de Gran Bretaña no cambiaron
significativamente y las de la antigua República Democrática Alemana
descendieron. En conjunto, la lentitud de la tasa de crecimiento de población se
debió sobre todo a la baja tasa de natalidad. Generalmente, los europeos
disfrutan al nacer de una de las más elevadas tasas de esperanza de vida, unos
75 años en la mayoría de los países, si la comparamos con las mismas tasas en la
India y la mayoría de los países africanos, por debajo de los 60 años.
Los movimientos de la población, voluntarios o involuntarios, han sido una
característica constante en la vida europea. A finales del siglo XX destacaron
dos movimientos: la migración de personas en busca de trabajo como ‘trabajadores
invitados’ (en alemán, gastarbeiter) y la migración de zonas rurales a zonas
urbanas. Trabajadores italianos, yugoslavos, griegos, españoles y portugueses
(al igual que turcos asiáticos, norteafricanos y de otras zonas no europeas) se
trasladaron, en su mayoría sin la intención de establecerse permanentemente, a
Alemania, Francia, Suiza, Gran Bretaña y otros países en busca de empleos.
Además, muchos europeos emigraron desde zonas rurales hasta las ciudades dentro
de las fronteras nacionales (éxodo rural). Entre 1950 y 1975, la población
urbana de Europa occidental aumentó de un 70% aproximadamente a casi un 80%; en
Europa oriental creció del 35% al 60%. Por otra parte, en comparación con las
emigraciones del siglo XIX y principios del XX, muy pocos europeos salieron del
continente. La mayor parte de las personas que dejaron Europa a finales del
siglo XX emigraron a Sudamérica, Canadá o Australia.
En la mayor parte de los países europeos la capital de la nación es la ciudad
más grande, pero además hay muchas otras ciudades importantes. Numerosas
capitales europeas tienen una gran trascendencia económica y cultural y albergan
numerosos lugares históricos. Entre las ciudades más famosas se encuentran
Berlín, Budapest, Londres, Madrid, Barcelona, Moscú, París, Praga, Roma,
Estocolmo y Viena.
3.3 Idiomas
Los europeos hablan una gran variedad de idiomas. Las principales familias
lingüísticas están formadas por las lenguas eslavas, que incluyen el ruso, el
ucraniano, el bielorruso, el checo, el eslovaco, el búlgaro, el polaco, el
esloveno, el macedonio y el serbo-croata; las lenguas germánicas, que engloban
el inglés, el alemán, el neerlandés, el danés, el noruego, el sueco y el
islandés; las lenguas románicas, entre las que se encuentran el italiano, el
francés, el español, el catalán, el portugués y el rumano. Estos idiomas tienen
básicamente los mismos orígenes y se clasifican dentro de las lenguas
indoeuropeas, que también comprenden el griego, el albanés y lenguas celtas como
el gaélico, el galés y el bretón. Además de las lenguas indoeuropeas, en el
continente hay pueblos que hablan lenguas ugrofinesas, además de otras lenguas,
como el vasco (euskera) y el turco. Muchos europeos utilizan el inglés, el
alemán, el español o el francés como segunda lengua.
3.4 Religión
A finales de la década de 1980 la mayor parte de los europeos se declaraban
cristianismo. El grupo religioso más numeroso, el católico, vive principalmente
en Francia, España, Portugal, Italia, Irlanda, Bélgica, el sur de Alemania y
Polonia. Otro gran grupo lo componen las confesiones protestantes, concentradas
en países del norte y el centro de Europa, como Inglaterra, Escocia, el norte de
Alemania, los Países Bajos y los países de Escandinavia. El tercer grupo
cristiano más importante era el ortodoxo, sobre todo en Rusia, Georgia, Grecia,
Bulgaria, Rumania, Serbia y Montenegro. Además, había comunidades judías en la
mayoría de los países europeos (la más numerosa en Rusia), mientras que los
habitantes de Albania, Bosnia-Herzegovina y Turquía eran en su mayor parte
musulmanes.
3.5 Cultura
En Europa hay una gran tradición cultural reflejada en la calidad de su
literatura, pintura, escultura, arquitectura, música y danza. A finales del
siglo XX París, Roma, Londres, Berlín, Barcelona, Madrid y Moscú eran centros
culturales especialmente famosos, pero otras muchas ciudades también mantenían
museos, grupos musicales y teatrales y otras instituciones culturales. Los
medios de comunicación (radio, televisión y cine) de buena parte de los países
europeos han alcanzado un gran desarrollo. También hay excelentes sistemas de
enseñanza y la tasa de alfabetización es alta en la mayoría de las ciudades.
Algunas de las más antiguas y mejores universidades del mundo, como Cambridge,
Oxford, París, Heidelberg, Praga, Upsala, Bolonia, Salamanca y Moscú se
encuentran en Europa.
4. Economía
Durante mucho tiempo, Europa ha dirigido las actividades económicas mundiales.
Como lugar de nacimiento de la ciencia moderna y la Revolución Industrial,
adquirió una superioridad tecnológica sobre el resto del mundo, lo cual le
proporcionó un dominio incuestionable durante el siglo XIX. La Revolución
Industrial, que comenzó en Gran Bretaña en el siglo XVIII y desde allí se
difundió a todo el mundo, implicaba el uso de maquinaria compleja y dio lugar a
un gran incremento en la producción agrícola y a nuevas formas de organización
económica. A partir de mediados del siglo XX, la creación de importantes
organizaciones supranacionales como la Unión Europea, la Asociación Europea de
Libre Comercio y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico ha
estimulado el crecimiento económico.
4.1 Agricultura
En general, la agricultura europea es de tipo mixto: se producen varios tipos de
cultivos y actividad ganadera en la misma región. La parte europea de la antigua
URSS es una de las pocas regiones extensas donde predomina el monocultivo. Las
naciones mediterráneas mantienen un tipo de agricultura distinto, dominado por
la producción de cereales, aceite y cítricos. En la mayoría de estos países la
agricultura tiene más importancia en la economía nacional que en los países del
norte. En Europa occidental las industrias de productos cárnicos y lácteos son
las más relevantes. La importancia de los cultivos crece a medida que se avanza
hacia el este, como en la península de los Balcanes, donde suman aproximadamente
un 60% de la producción agrícola, y en Ucrania, donde la producción de cereales
eclipsa a cualquier otro tipo de cultivo. Europa en su totalidad destaca
particularmente por su elevada producción de trigo, cebada, avena, centeno,
maíz, patatas (papas), judías, guisantes (chícharos) y remolacha azucarera
(betabel). Además de ganado vacuno, se crían grandes cantidades de ganado
porcino, caprino y animales de granja.
A finales del siglo XX, Europa era autosuficiente en los productos agrícolas
básicos. En buena parte de la tierra arable se utilizaban técnicas avanzadas de
agricultura, como la aplicación de maquinaria moderna y fertilizantes químicos,
pero en regiones del sur y sureste de Europa aún dominaban la técnicas
tradicionales, poco eficientes. Durante gran parte del periodo en el que los
regímenes comunistas ocuparon el poder en Europa oriental, la agricultura de
estos países (con la excepción de Polonia y Yugoslavia) se basó en grandes
granjas y comunas estatales.
4.2 Silvicultura y pesca
Los bosques septentrionales, que se extienden desde Noruega a través del norte
de la Rusia europea, son la principal fuente de productos forestales de Europa.
Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia tienen industrias forestales relativamente
grandes que producen pasta de madera, madera para la construcción y otros
artículos. En Europa meridional, España y Portugal fundamentalmente, se
manufacturan gran variedad de productos del corcho extraído del alcornoque.
Aunque todos los países europeos costeros poseen alguna industria pesquera, la
pesca tiene gran importancia en los países del norte, en especial Noruega y
Dinamarca. España, Rusia, Gran Bretaña y Polonia también son naciones pesqueras
destacadas.
4.3 Minería
La distribución actual de la población de gran parte de Europa ha estado
determinada por antiguas actividades mineras, en especial por la explotación de
carbón. Zonas carboníferas, como los Midlands (en Gran Bretaña), la región del
Ruhr (en Alemania) y Ucrania atrajeron a las industrias y estimuló la creación
de estructuras industriales que permanecen actualmente. Aunque el número de
personas dedicadas a la minería está descendiendo en Europa, principalmente a
causa de la mecanización, todavía existen varios centros importantes: el Ruhr
(en Alemania), Silesia (en Polonia) y Ucrania son productores importantes de
carbón. Se produce mineral de hierro en abundancia al norte de Suecia, al este
de Francia y en Ucrania. Se extrae gran variedad y cantidad de otros minerales,
como la bauxita, el cobre, el manganeso, el níquel, el potasio y el mercurio (en
España). Una de las más recientes e importantes industrias de extracción en el
continente es la producción de petróleo y gas natural en zonas cercanas a la
costa, en el mar del Norte. Durante mucho tiempo se han extraído grandes
cantidades de estos productos en la parte meridional de la Rusia europea, en
especial en la región del Volga.
4.4 Industria
Desde la Revolución Industrial, el sector secundario transformó radicalmente las
estructuras económicas y ayudó en la formación de unos nuevos patrones vitales y
culturales en Europa. Las zonas centrales y septentrionales de Inglaterra se
convirtieron pronto en centros de industria moderna, al igual que las regiones
del Ruhr y Sajonia (en Alemania), el norte de Francia, Silesia (en Polonia) y
Ucrania. El hierro y el acero, los metales fabricados, los tejidos, los barcos,
los vehículos motorizados, y el material móvil han sido productos fundamentales
en la industria europea durante mucho tiempo. La elaboración de productos
químicos y equipo electrónico y de otros artículos de alta tecnología ha
estimulado el crecimiento de la industria durante el periodo posterior a la II
Guerra Mundial. En conjunto, la actividad se concentra en especial en la parte
central del continente (una zona que se extiende por Inglaterra, el sur y el
este de Francia, el norte de Italia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania,
Polonia, la República Checa, Eslovaquia, el sur de Noruega y el sur de Suecia),
así como en la Rusia europea y Ucrania.
4.5 Energía
Europa consume gran cantidad de energía. Las principales fuentes energéticas son
el carbón, el lignito, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear e
hidroeléctrica. En Noruega, Suecia, Francia, Suiza, Austria, Italia y España hay
importantes instalaciones hidroeléctricas, que proporcionan gran parte de la
producción anual de electricidad. La energía nuclear es importante en Francia,
Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Lituania, Ucrania y otras antiguas repúblicas
soviéticas, Suecia, Suiza, Finlandia y Bulgaria. Irlanda se distingue del resto
de los países europeos en la utilización de la turba como principal fuente
energética para uso doméstico; también se utiliza para generar electricidad.
4.6 Transporte
Puente Erasmo, Rotterdam Concluido en 1996, el puente Erasmo salva el curso del
Nieuwe Mass (Nuevo Mosa), uno de los múltiples brazos en que se bifurcan los
ríos Rin y Mosa en su desembocadura, uniendo los dos sectores de la ciudad de
Rotterdam. Con sus 800 m de longitud y sus 139 m de altura, constituye, por su
belleza e importancia, una de las obras arquitectónicas contemporáneas más
importantes de los Países Bajos. Su nombre es un sincero homenaje al escritor,
erudito y humanista holandés Erasmo de Rotterdam, nacido en 1466 en la ciudad.B
and International Picture Service, Amsterdam
El sistema de transportes europeo está muy desarrollado, y es más denso en la
parte central del continente. Escandinavia, la antigua URSS europea y el sur de
Europa poseen infraestructuras de transporte menos desarrolladas. Existe gran
número de vehículos privados y buena parte de las mercancías se transportan por
carretera. Las redes de ferrocarril están en buen estado en la mayor parte de
los países europeos y son importantes para el transporte tanto de personas como
de mercancías. El transporte marítimo tiene un papel destacado en la economía
europea. Varios países, como Grecia, Gran Bretaña, Italia, Francia, Noruega y
Rusia mantienen grandes flotas de barcos mercantes. Rotterdam (en los Países
Bajos) es uno de los puertos con mayor tráfico del mundo. Otros puertos
importantes son Amberes (en Bélgica), Marsella (en Francia), Hamburgo (en
Alemania), Londres (en Gran Bretaña), Génova (en Italia), Gdańsk (en Polonia),
Bilbao (en España) y Göteborg (en Suecia). Una buena parte de las mercancías se
transportan al interior por vías fluviales; los ríos europeos con un tráfico
comercial destacado son el Rin, el Escalda, el Sena, el Elba, el Danubio, el
Volga y el Dniéper. Además, en Europa hay varios canales importantes. Casi todos
los países europeos cuentan con aerolíneas nacionales, y algunas, como Air
France, British Airways, Swissair, Iberia, Lufthansa (Alemania) y KLM (los
Países Bajos) tiene importancia mundial. La mayoría de los sistemas de
transporte de los países europeos son estatales. Desde la II Guerra Mundial se
han construido numerosos oleoductos para transportar petróleo y gas natural. La
Unión Europea (UE) ha propiciado el desarrollo de importantes redes
transeuropeas a través de sus países miembros.
4.7 Comercio internacional
En su mayoría, los países europeos mantienen un notable comercio internacional.
Gran parte de dicho comercio es de carácter interior, en especial entre miembros
de la Unión Europea, pero los europeos también comercian a gran escala con
países de otros continentes. Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y los
Países Bajos se encuentran entre las principales naciones mercantiles del mundo.
Una buena parte del comercio intercontinental europeo se basa en la exportación
de productos industriales y en la importación de materias primas.
5. Historia
El rapto de Europa El rapto de Europa, cuadro pintado por el artista italiano
del siglo XVI Paolo Veronese, retrata el amor entre el dios griego Zeus y la
joven de belleza legendaria Europa. De acuerdo con la mitología griega, Zeus vio
a la joven princesa mientras ésta recogía flores y se enamoró al instante de
ella. Se convirtió en un toro y se la llevó por la fuerza a la isla de Creta,
donde ella le dio tres hijos.Culver Pictures
Desde la prehistoria hasta la actualidad, Europa ha sido ocupada por numerosos
pueblos. El siguiente resumen sólo incidirá en aquellos hechos, desarrollos,
tendencias e individuos que han sido responsables de transiciones o
transformaciones decisivas en Europa a través de los siglos. Hasta cierto punto,
las secciones de historia de los artículos de los países europeos contienen
datos más detallados sobre el origen, crecimiento y estado actual de la
civilización occidental. Dichas secciones también remiten al lector a una gran
variedad de artículos que tratan aspectos más amplios de la civilización
europea. Es más, varios artículos contienen referencias a otras entradas
relacionadas con los acontecimientos continentales. Un repaso de todo el
material pertinente puede ser un requisito anterior a la comprensión adecuada de
Europa en cualquier época.
5.1 Prehistoria y antigüedad
El hombre moderno (Homo sapiens sapiens) apareció por primera vez en Europa a
finales del paleolítico (antigua edad de piedra). Los cazadores y recolectores
dejaron tras de sí notables ejemplos de arte rupestre (hace entre 25.000 y
10.000 años), que se han encontrado en más de 200 cuevas, principalmente en
Francia y España. Hace unos 10.000 años, al final del pleistoceno (el más
reciente de los periodos glaciales) el clima comenzó a mejorar y se aproximó
gradualmente a las condiciones actuales. Con el tiempo, los pueblos del
neolítico desarrollaron economías agrícolas que sustituyeron a la caza y la
recolección. Durante el sexto milenio a.C., la agricultura se extendió a la
mayor parte de Europa occidental. Algunas de estas culturas neolíticas, que
nacieron alrededor del año 5.000 a.C., erigieron enormes monumentos de piedra
(megalitos), bien como estructuras funerales, bien como monumentos
conmemorativos de hechos notables. El desarrollo del neolítico temprano fue
especialmente intenso en las zonas del Danubio y los Balcanes, en las llamadas
culturas de Starcevo (cerca de Belgrado, en la Serbia actual) y Danubiana. En
los Balcanes meridionales, la cultura de Sesklo (en Tesalia) había desarrollado
complejas formas protourbanas alrededor del año 5.000 a.C. Ésta, a su vez,
condujo a la cultura de Dimini (también en Tesalia), caracterizada por las
aldeas fortificadas. Las excavaciones en los Balcanes han demostrado que en la
zona se utilizaba el cobre en el año 4.000 a.C. aproximadamente, durante la
cultura de Vinca (alrededor del año 4.500-3.000 a.C.). En esta época, el
comercio, especialmente del ámbar procedente del mar Báltico, adquiría cada vez
más importancia. Los grandes yacimientos de cobre y estaño de Europa central
(Bohemia) permitieron el desarrollo de la tecnología del bronce durante el
tercer milenio a.C. Las tumbas aristocráticas típicas de este periodo se cubrían
con túmulos o tumuli, pero a finales del segundo milenio antes de Cristo hubo un
cambio: la cremación se convirtió en algo común, y los entierros en urnas (que
dieron paso a la denominada cultura de los Campos de Urnas) se convirtieron en
una costumbre establecida.
5.1.1 La llegada de los indoeuropeos
Las investigaciones aún no han determinado con exactitud donde se originaron las
lenguas indoeuropeas que se hablan en gran parte de Europa en la actualidad.
Algunos investigadores creen que la cultura del kurgan (túmulo), que se inició
al norte del mar Negro alrededor del año 2500 a.C., fue una primitiva cultura
indoeuropea. De acuerdo con esta teoría, en el año 2220 a.C. aproximadamente,
estos indoeuropeos invadieron y se extendieron por los Balcanes, e introdujeron
los caballos en la región; después se dispersaron por toda Europa. Por
consiguiente, a mediados de la edad del bronce los pueblos de los Balcanes y
Europa central pudieron haber hablado lenguas indoeuropeas. No obstante, y con
la excepción de las civilizaciones de Creta y Grecia, en el segundo milenio
a.C., la mayor parte de Europa desconocía la escritura.
La primera civilización que maduró en Europa fue la de Creta, en el segundo
milenio a.C. Llamada civilización minoica por el legendario rey Minos, esta
sociedad de la edad del bronce controló el Egeo alrededor del año 1600 a.C.
(véase Civilización del Egeo). La fecha de la llegada de los primeros invasores
griegos a Grecia es poco fiable. Muchos eruditos están de acuerdo en que fue
cerca del año 1900 a.C. Hacia el año 1400 a.C. aproximadamente, estos griegos
(llamados micénicos por su principal ciudad, Micenas) habían conquistado los
dominios cretenses. La civilización micénica mantenía contactos comerciales con
Oriente Próximo y Britania. No obstante, después del año 1200 a.C., la sociedad
micénica fue casi totalmente destruida debido a la invasión de los pueblos del
Norte, probablemente de griegos dorios, quienes, a pesar de tener una cultura
menos avanzada, habían aprendido a fabricar armas de hierro. El comienzo de la
edad del hierro se caracterizó por una regresión cultural.
5.1.2 Culturas de la edad del hierro
Daga y punta de lanza de la edad de hierro El hierro llegó a Europa
aproximadamente en el año 1000 a.C. Posibilitó la fabricación de armas más
resistentes y duraderas que las construidas con bronce. Se cree que el
procedimiento de la fundición del hierro fue inventado por los hititas, que
habitaban en la Turquía actual. No obstante, el hierro se corroe con más rapidez
que el bronce, por lo que la mayor parte de los objetos de esa era están en
malas condiciones.THE BETTMANN ARCHIVE
A finales de la edad del bronce, la población había comenzado a incrementarse
rápidamente en otras zonas de Europa. A principios de la edad del hierro, que
comenzó aproximadamente en el año 1000 a.C., las tribus de la cultura de los
Campos de Urnas de Centroeuropa comenzaron su expansión a lo largo de los ríos
más importantes y dieron lugar a importantes grupos, como los celtas y los
eslavos, al igual que los itálicos y los ilirios. Al norte de Italia, la cultura
de Villanova (alrededor de 1000-700 a.C.) adquirió gran importancia, y otra
cultura similar, la de Halstatt (aproximadamente 750-450 a.C.) se difundió a
gran parte de Europa occidental con la expansión de los celtas entre los siglos
VII y IV a.C. Los celtas también se identifican con la cultura de La Tène
(aproximadamente 450-58 a.C.), cuyo precedente inmediato era la de Halstatt.
Alrededor del año 500 a.C., los germanos comenzaron a expandirse desde
Escandinavia meridional y el Báltico. En la península Ibérica, los celtas se
encontraron el año 900 a.C. con los iberos, que ya se habían instalado en ella
mucho antes, procedentes del sur. Fue el primer gran mestizaje peninsular.
5.1.3 La supremacía de Grecia
Imperio de Alejandro Magno Este mapa ilustra las campañas militares y la
extensión del imperio del rey macedonio Alejandro Magno durante el siglo IV a.C.
Tras sofocar las rebeliones locales en el año 336 a.C., Alejandro dirigió una
gran expedición militar contra los persas, a los que derrotó en la mayoría de
las batallas, y abrió casi todo el Imperio persa a los macedonios. Después de
conquistar Babilonia, Susa y Persépolis, Alejandro avanzó hasta India y alcanzó
el río Hifasis antes de regresar a Macedonia para administrar su vasto imperio.©
Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
Ampliar
Alrededor del año 800 a.C. la civilización griega comenzó su resurgir tras la
conmoción de la invasión doria, pero en una forma diferente de la cultura
micénica. Esto se debió en gran parte a los fenicios, que habían establecido
puestos comerciales en el Mediterráneo y difundido elementos de la civilización
de Oriente Próximo hacia el Oeste. Los griegos tomaron de ellos el alfabeto
fenicio, al que añadieron vocales llenas. En el siglo VIII a.C. las
ciudades-estado griegas comenzaron a expandirse, estableciendo colonias en el
Mediterráneo occidental; en el siglo siguiente, la civilización helénica había
alcanzado su madurez. La creación de colonias aumentó y la prosperidad del
comercio entre estos asentamientos y con otros pueblos tuvo como consecuencia la
difusión de la civilización griega. La mayoría de estas nuevas ciudades griegas,
aunque casi independientes, estaban unidas por una cultura común. Eran
conscientes de su herencia helénica y consideraban a los otros pueblos bárbaros.
La mayoría de los grupos étnicos del Mediterráneo occidental (incluidos los
etruscos, que habían sustituido a los miembros de la cultura de Villanova)
pronto adoptaron elementos de la cultura griega. La mayoría de los centros
urbanos importantes del área, griegos o no, pasaron de ser monarquías a crear
regímenes aristocráticos, que finalmente dieron lugar a oligarquías comerciales
(plutocracias).
Aproximadamente en el siglo V a. C. algunos centros griegos, como Atenas, se
habían convertido en democracias. En esa época, Grecia comenzó a ser amenazada
por la expansión del Imperio persa, fundado en el siglo anterior. Pronto los
persas conquistaron toda Asia Menor y, en el año 490 a.C., atacaron Grecia.
Después de que los persas fueran rechazados definitivamente (479 a.C.), la
Atenas democrática surgió como la mayor potencia del mundo griego. Se estableció
un imperio ateniense en el Egeo que precipitó la integración económica y
cultural de la región; el siglo V a.C. fue la edad de oro de la civilización
griega clásica. No obstante, las políticas expansionistas atenienses y las
antiguas rivalidades económicas y políticas provocaron la guerra del Peloponeso
(431-404 a.C.) en la que gran parte de Grecia fue devastada; las guerras entre
las ciudades griegas continuaron en el siglo siguiente.
Macedonia, situada al norte de Grecia, no había sido en su origen parte del
mundo griego. Alrededor del siglo IV a.C., sin embargo, su clase dirigente se
había helenizado. Bajo Filipo II, Macedonia conquistó gran parte de Grecia, y su
hijo, Alejandro Magno añadió el Imperio persa a estas posesiones. Tras su
muerte, sus sucesores dividieron el imperio, por lo que los centros de gravedad
durante el siguiente periodo (conocido como helenístico) se trasladaron a
ciudades como Alejandría, en Egipto, y Antioquía, en Turquía. Finalmente,
Macedonia y Grecia fueron conquistadas por Roma en el siglo II a.C.
5.1.4 El dominio de Roma
Imperio romano, 117 d.C. En términos de extensión absoluta, Roma alcanzó su
cenit bajo el reinado de Trajano. Trajano, un gobernante de la dinastía
Antonina, conquistó Dacia (en la actualidad parte de Rumania y Hungría) y parte
de Arabia, y consiguió varias victorias importantes en Partia (Irán).© Microsoft
Corporation. Reservados todos los derechos.
Al contrario que Grecia, a principios de la edad del hierro Italia estaba
fragmentada en numerosos grupos étnicos y lingüísticos. Mezclados entre las
primeras culturas neolíticas, hubo varios grupos de indoeuropeos que se
infiltraron en el norte de Italia a finales del segundo milenio a.C. y
posteriormente se expandieron por toda la península. El más numeroso de estos
grupos fueron los itálicos. Una importante cultura de la edad del hierro (la de
Villanova) se desarrolló al norte y tuvo un gran impacto en las regiones
vecinas. Probablemente durante el siglo X a.C., los etruscos, o al menos su
clase dirigente, emigraron desde Asia Menor. Se establecieron en Italia central
y septentrional y crearon una civilización compuesta por elementos villanovianos
y orientales. A esto se añadió una intensa influencia de la civilización griega,
incluido el alfabeto, procedente de las colonias griegas del sur.
Alrededor de esta época —la fecha tradicional es el año 753 a.C.— se fundó Roma
junto al río Tíber. Los romanos eran un pueblo latino perteneciente al grupo
itálico. Roma (al principio una simple aldea) fue ocupada y civilizada por los
etruscos hasta finales del siglo VI a.C. Posteriormente, los romanos comenzaron
la conquista de las zonas vecinas, y, a principios del siglo IV a.C., habían
conquistado la importante ciudad etrusca de Veii. Tras un revés temporal causado
por la invasión de los galos (una tribu celta), los romanos continuaron
anexionándose grandes zonas de Italia; a principios del siglo III a.C. la mayor
parte de Italia central y septentrional era romana. Al contrario que los
griegos, los romanos conectaron sus dominios con carreteras y garantizaron la
total o parcial ciudadanía a los asentamientos situados fuera de Roma, una
política que finalmente dio lugar a una lengua y una cultura más o menos
uniformes.
5.1.4.1 La expansión de Roma
En las llamadas Guerras Pírricas (280-271 a.C.), Roma consiguió el control de la
Italia meridional griega y, al absorber esta área, se helenizó en parte. La
conquista puso a Roma en confrontación directa con Cartago, una antigua colonia
fenicia del norte de África, por el control del Mediterráneo occidental. En las
posteriores guerras con Cartago (véase Guerras Púnicas), Roma obtuvo la victoria
y Sicilia, Córcega, Cerdeña, y el norte de África cayeron bajo su esfera de
influencia. El dominio romano de la península Ibérica no fue fácil y entre los
episodios de resistencia se hizo célebre la defensa de Numancia, cuyos
habitantes prefirieron morir antes de entregarse. Frente a los romanos, el héroe
peninsular Viriato inventó un tipo de acción militar que se hizo célebre, la
guerra de guerrillas. A mediados del siglo II a.C., Cartago había sido destruida
por Roma, que también conquistó Macedonia y Grecia. Los romanos limpiaron los
mares de piratas y extendieron sus carreteras por toda la región, con lo que
facilitaron las comunicaciones y favorecieron la unión cultural. Esta amalgama
cultural romano-helenística fue bilingüe: el latín dominó al oeste y el griego
al este.
5.1.4.2 El Imperio romano
Augusto Augusto, el primer gobernante de Roma después de que se convirtiera en
un imperio. Restauró el orden civil, la paz y la prosperidad en una ciudad que
había sufrido con el asesinato de Julio César varias décadas de guerras civiles.
Nacido Cayo Octavio y adoptado por César, recibió del Senado el nombre de
Augusto, que significa ‘consagrado’, después de vengar la muerte de César y
consolidar su poder. Más tarde recibió el título de imperator, del que se deriva
la palabra ‘emperador’.Culver Pictures
Tras un periodo de guerras civiles y luchas, la República romana se transformó
en un Imperio bajo el emperador Augusto, aproximadamente a principios de la era
cristiana. En los 200 años siguientes el nivel de prosperidad del Mediterráneo
alcanzó un grado tal que en muchos aspectos no pudo ser igualado hasta 1.500
años después. El Imperio romano asimiló a numerosos pueblos; además, en el año
212 d.C., la mayor parte de los hombres libres nacidos dentro de los confines
del Imperio se convirtieron en ciudadanos romanos. Este concepto de ciudadanía
universal fue único en el mundo antiguo. Más allá de las fronteras del Imperio,
ciertos elementos de la cultura grecorromana influyeron también en las tribus
celtas y germanas. La península Ibérica sufrió un profundo proceso de
romanización. Se dice que era ‘el granero de Roma’ y una de sus provincias más
ricas. Romanos famosos nacidos en la península fueron Quintiliano, el poeta
Lucano y el filósofo Séneca.
El siglo III d.C. fue una época de quiebra de las estructuras imperiales,
después de la cual el emperador Diocleciano reorganizó el Imperio. Muchas de sus
reformas económicas y sociales anticiparon la edad media y sus cambios
administrativos acabaron con la supremacía de Italia. En el siglo IV, bajo
Constantino I el Grande, Constantinopla (actual Estambul) reemplazó a Roma como
capital, y el cristianismo se convirtió de hecho, si bien no oficialmente, en la
religión del Estado. En el siglo V, tras la caída del Imperio romano de
Occidente ante los grupos germánicos invasores, que dio lugar a la instauración
de una serie de reinos germanos, la Iglesia conservó la herencia romana. La
romanización del Imperio había sido tan completa que hoy día las lenguas que se
derivan del latín se hablan en Francia, España, Portugal, Italia, partes de
Suiza y Rumania.
5.1.5 Las grandes migraciones
Mientras la civilización se consolidaba en el Mediterráneo, en otras partes de
Europa hubo grandes cambios. Las culturas de la edad del bronce y del hierro de
las regiones periféricas consistían principalmente en comunidades pastoriles y
agrícolas, mucho menos estables que los asentamientos grecorromanos. Las
emigraciones de áreas más pobres a zonas más ricas fueron continuas, y el
movimiento de un pueblo o tribu desplazaba a su vez a otros pueblos y a menudo
provocaba reacciones en cadena. Los primeros en comenzar dichos movimientos
durante los siglos finales de la era precristiana y principios de la era
cristiana fueron las tribus germánicas. Estas tribus habían ocupado partes de
Escandinavia meridional y Alemania septentrional a finales de la edad del
bronce. Durante la edad del hierro comenzaron a emigrar al sur, quizás a causa
de un empeoramiento del clima. En el siglo II a.C. dos tribus germánicas, los
cimbrios y los teutones, alcanzaron la zona que hoy día es Provenza, pero fueron
rechazados finalmente por los romanos. Los suevos tuvieron más éxito y ocuparon
parte de la Alemania actual. Las tribus celtas de esa región fueron empujadas
hacia el oeste para ser conquistadas muchos años más tarde por los romanos bajo
mando de Julio César. La expansión romana hacia los territorios germánicos fue
interrumpida en el año 9 d.C., cuando tropas germánicas dirigidas por Arminio (Hermann)
aplastaron a las legiones romanas en el bosque de Teoburgo. Como consecuencia,
Roma estableció una zona de contención al este del Rin y al norte del Danubio.
Aproximadamente en el año 150 d.C., las migraciones y posteriores dislocaciones
de pueblos se intensificaron de nuevo y amenazaron las fronteras imperiales. El
emperador Marco Aurelio luchó con éxito contra los marcomanos y los cuados, al
igual que contra un pueblo no germano, los yacigos; un ejemplo de las
características de este periodo es que Marco Aurelio pasó gran parte de su
reinado luchando con las tribus invasoras. A comienzos del siglo III d.C., los
alamanes habían penetrado al norte de la frontera romana, y al este los godos
comenzaron su infiltración en la península de los Balcanes. Tras su derrota ante
las tropas imperiales, los godos se convirtieron en mercenarios de Roma.
Durante la segunda mitad del siglo III, los grupos germánicos (incluidos los
francos) penetraron en el Imperio. Se hicieron grandes esfuerzos para fortalecer
las defensas interiores. Bajo el emperador Aureliano se construyó una muralla
alrededor de la misma Roma, Dacia fue abandonada, y se reclutaron cada vez más
mercenarios germánicos para formar parte de los ejércitos romanos. Roma sólo
pudo capear la crisis del siglo III gracias a la reestructuración del Imperio
por parte de Diocleciano, realizada en principio para enfrentarse a las tribus
germanas con más eficiencia. Después de la mitad del siglo IV la situación
parecía estar bajo control, pero un nuevo pueblo, los hunos, invadió Europa
desde Asia central y causó una nueva serie de reacciones. Los godos fueron
empujados hacia los Balcanes y derrotaron a los romanos en Adrianópolis en el
año 378. En el 410 los visigodos de Alarico I saquearon Roma y provocaron una
conmoción en todo el Imperio. Poco después los vándalos, tras atravesar la
península Ibérica, penetraron en el norte de África bajo dominio romano y
establecieron un reino. En el año 451 un ejército romano, formado en gran parte
por visigodos, derrotó a los hunos de Atila, pero años más tarde Roma fue
saqueada de nuevo, esta vez por los vándalos. En ese momento Britania, Galia e
Hispania estaban ocupadas por tribus germánicas. El final del Imperio de
Occidente llegó en el año 476, cuando mercenarios germánicos depusieron al
emperador Rómulo Augústulo y convirtieron a su jefe, Odoacro, en rey de Italia.
En esta época, Hispania estaba dominada ya por los visigodos, que habían
abrazado la herejía arriana, que no aceptaba que Cristo fuera parte de la
Santísima Trinidad, considerándolo simplemente un profeta. A partir del dominio
romano, florecieron mártires y santos.
5.2 Inicios de la edad media
Rómulo Augústulo fue depuesto en el año 476 sin haber designado heredero, y
cuando a Zenón, el emperador del Imperio de Oriente, le aconsejaron que no había
una razón inmediata para designar un sucesor, la sugerencia parecía razonable.
En teoría, en la ley y en los corazones del pueblo, el Imperio era invulnerable.
Muchos reinados de emperadores habían sido cortos, muchos habían terminado
violentamente y los pueblos germánicos beligerantes habían estado presentes en
la vida política romana durante más de un siglo. Nadie podría haber imaginado en
la época que Rómulo Augústulo (que irónicamente llevaba el nombre del legendario
fundador de Roma) iba a ser el último emperador romano de Occidente y que una
época había terminado.
5.2.1 El conflicto romano-germánico
Con el final del siglo IV los pueblos germanos del norte y el este del Imperio
romano habían comenzado un movimiento hacia el oeste y el sur. Eran pueblos
agrícolas y pastoriles y, como todos los pueblos pastores con un alto grado de
nomadismo, tenían una larga historia de migraciones.
Para afrontar la emigración germánica, Roma, con serios problemas económicos,
siguió una política de adaptación pragmática. El Imperio, cuya extensión era
excesiva, se podía permitir perder territorio, que se cedía inmediatamente a los
germanos; pero los emperadores decidieron defender puntos estratégicos vitales,
como los puertos mediterráneos, de los que dependía Europa meridional para
conseguir el imprescindible trigo norteafricano. A mediados del siglo V, sin
embargo, los grupos germánicos tenían el control político del Imperio de
Occidente. Los francos invadieron la Galia a principios del siglo V, la
península Itálica se convirtió en un reino godo por invitación del emperador,
los visigodos conquistaron la península Ibérica alrededor del año 507 y los
vándalos habían invadido las provincias del norte de África, ricas en cereales,
en el año 428 aproximadamente. En la península Ibérica, la conversión del
visigodo Recaredo al cristianismo (año 587), resolvió el conflicto que
enfrentaba a la iglesia hispanorromana con la elite invasora dominante. Se
acepta que con Recaredo se estableció un proyecto de unidad
político-territorial, incorporando a los pueblos peninsulares en el sistema
político de la monarquía visigoda.
Las tribus germánicas querían tierras y riquezas, pero también deseaban vivir
como romanos, y lo que se considera convencionalmente como la ‘barbarización’
del Imperio de Occidente debería considerarse con la misma firmeza la
romanización de los bárbaros. El conflicto básico entre ambos pueblos fue
religioso.
Los germanos occidentales eran paganos que adoraban un panteón de dioses
celestiales y deidades naturales. Los germanos orientales ya se habían
convertido al cristianismo gracias a la intensa actividad misionera desarrollada
por el obispo Ulfilas, un seguidor de la doctrina del arrianismo, que mantenía
que Cristo era totalmente humano y no tenía naturaleza divina. En el año 380
esta teoría se consideró una herejía. De este modo, los pueblos germánicos
fueron odiados y temidos menos como enemigos políticos de Roma que como
portadores de una versión herética del cristianismo.
5.2.2 Los orígenes del poder de la Iglesia
La guerra de los Países Bajos (1568-1648) Este mapa muestra la distinta
evolución de los territorios implicados en la llamada guerra de los Países
Bajos, que enfrentó a éstos contra la Monarquía Hispánica entre 1568 y 1648.©
Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
La oposición religiosa a los invasores paganos y arrianos dio un nuevo sentido a
la Iglesia y al Papado durante este periodo. El gobierno eclesiástico se había
organizado de forma muy parecida a la administración provincial romana: el
control estaba en las manos de los obispos independientes locales. No obstante,
tres obispados, Alejandría, Antioquía y Roma, ocuparon posiciones comparables a
las de los gobernadores provinciales, al supervisar no sólo las congregaciones
de sus propias ciudades, sino también las de los territorios vecinos. Los tres
fueron figuras de gran prestigio y cada uno recibió el título honorífico de papa
(padre). El papa de Roma tenía el prestigio adicional de ser el heredero directo
de san Pedro, el primer obispo de Roma. En principio la influencia del Papado
creció por la enorme actividad de varios papas romanos, pero la transigencia, la
parálisis y el colapso final del gobierno romano en Occidente fue un motivo aún
más importante: mientras la autoridad política se desintegraba, los obispos
permanecieron firmes en lo que ellos consideraban la verdad y el antiguo orden,
y el último representante de este orden en Roma ya no eran el emperador o el
Senado sino el papa, que ocupaba la silla de San Pedro.
5.2.3 El Imperio bizantino
Imperio bizantino El Imperio bizantino se desarrolló a partir de los territorios
orientales del Imperio romano, tras la caída de las regiones occidentales del
mismo en el siglo V. La armonía inicial entre Iglesia y Estado permitió que la
primera época del imperio (entre los siglos IV y VI) fuera de esplendor. Las
Cruzadas sometieron a un esfuerzo excesivo los territorios de Bizancio durante
el siglo XI y precipitaron la decadencia del Imperio. Constantinopla, la
capital, fue saqueada en 1204 por los cruzados venecianos y conquistada en 1453
por los turcos otomanos.© Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
Sin embargo, un emperador romano dirigía aún el Imperio de Oriente y sus
sucesores continuarían reinando durante otros 1.000 años. Constantinopla era
ahora la ciudad que gobernaba las provincias romanas del Mediterráneo oriental,
aunque el Imperio se había transformado de tal manera que los historiadores
modernos lo han llamado bizantino en lugar de romano.
Todos los elementos básicos del Imperio bizantino estuvieron presentes en la
época del gran emperador del siglo VI, Justiniano I. La tendencia del Imperio,
presente durante toda la historia de Roma, a convertirse en una autocracia
militar quedó eliminada definitivamente durante su reinado. El gobierno se
convirtió por entero en un cuerpo profesional y civil, centrado en el palacio
imperial y, lo más importante, en el emperador mismo. La ley romana se codificó
de forma sistemática. La economía y la recaudación de impuestos se
centralizaron. La política religiosa de Justiniano también contribuyó a la
centralización. En una época de intensos conflictos religiosos y revisión de la
doctrina, el Imperio bizantino se convirtió en el Imperio ortodoxo y la religión
del emperador en la religión oficial del Estado.
En los primeros años de su reinado, Justiniano se embarcó en un intento de
reconquistar el Occidente arriano. El reino vándalo de África cayó rápidamente,
al igual que el itálico de los lombardos y la zona oriental del reino de los
visigodos en la península Ibérica. No obstante, debido a la presión continua de
los Sasánidas de Persia, el Imperio perdió su poder militar en la península
Ibérica, que resurgió como un reino visigodo con una cultura y una organización
política particulares. En Italia, las fuerzas imperiales se retiraron a Sicilia
y a su plaza fuerte del Adriático, Ravena, y dejaron el resto de la península a
los lombardos. Los Balcanes fueron completamente devastados por los ávaros y los
pueblos eslavos.
En efecto, las conquistas occidentales de Justiniano dieron a la Europa medieval
su estructura cultural característica. Los territorios europeos mediterráneos se
separaron del norte, económica y culturalmente subdesarrollado. En realidad eran
parte de Oriente Próximo, una evolución que se consumó en el siglo VII, cuando
el norte de África y el suroeste de Europa (la península Ibérica y partes del
sureste de Francia) cayeron ante los ejércitos musulmanes.
5.2.4 El ascenso de los francos
En el norte, la historia europea desde el siglo V al IX estuvo dominada por un
grupo de tribus germánicas occidentales denominadas colectivamente francos. Al
contrario que los germanos orientales, los francos se convirtieron directamente
de su antiguo paganismo al cristianismo católico, sin un periodo intermedio de
arrianismo. Los francos salios comenzaron su conversión definitiva el año 496,
después de que su jefe guerrero Clodoveo I se bautizara por el rito cristiano
junto a muchos de sus seguidores. Clodoveo I, un descendiente de Merovech o
Merowig (que reinó entre 448 y 458) y parte de la familia gobernante de los
francos salios, fue el primer rey de la dinastía merovingia. Gracias a sus
numerosas victorias contra otros pueblos y el éxito de una larga serie de
complejas disputas familiares características de la cultura franca, se convirtió
en el gobernante supremo de todos los francos.
A la muerte de Clodoveo, por la ley tradicional de los francos salios, las
tierras bajo su control se dividieron entre sus cuatro hijos. Éstos, a su vez,
dejarían sus tierras a todos sus herederos masculinos, de manera que toda la
época de gobierno merovingio se caracterizó por periodos alternos de
fragmentación y consolidación, dependiendo del número y habilidades de los
herederos.
Esta era llegó a su fin en el siglo VIII. Históricamente los últimos reyes
merovingios se ganaron el apelativo de rois fainéants (‘reyes perezosos’). Poco
a poco el poder se concentró en el cargo del mayordomo de palacio y no en el
rey, hasta que, en el año 751, el rey Childerico III y su único hijo fueron
encarcelados. Su pelo largo (simbolismo de su nobleza) fue cortado y el
mayordomo de palacio, Pipino el Breve, hijo del gran guerrero Carlos Martel, se
proclamó rey de los francos, el primero de la dinastía carolingia en asumir el
título real.
El golpe de Estado carolingio nunca habría ocurrido sin la intervención activa
del papa. En varias cartas que ambos mandatarios se cruzaron entre el año 740 y
el 750, el rey carolingio inquiría sobre la conveniencia de mejorar el gobierno
del reino, en el que todo el poder no estaba en manos del monarca; el papa
respondió citando el precedente bíblico de David, ungido por el profeta Samuel
mientras el rey Saúl aún vivía. Es más, el papa siguió el precedente y ungió a
Pipino, y seguiría ungiendo a sus descendientes en un ritual de consagración
real.
5.2.5 Carlomagno
Imperio de Carlomagno En el año 768 Carlomagno gobernaba el reino franco junto a
su hermano Carlomán. Carlomán murió en el año 771, por lo que Carlomagno se
convirtió en el único rey. Entonces conquistó Sajonia, Lombardía, Baviera y
otras zonas al este y el oeste para ampliar su imperio.© Microsoft Corporation.
Reservados todos los derechos.
El más grande de los reyes carolingios fue Carlomagno (742-814) que en su propia
época fue una figura mítica y legendaria. Su reinado marcó la culminación del
desarrollo franco. Bajo su gobierno, los francos, por medio de una serie de
conquistas, se convirtieron en los dueños de Occidente y en los garantes del
poder papal en Italia. Carlomagno derrotó a los lombardos en Italia, a los
frisios en el norte, a los sajones en el este, se anexionó el ducado de Baviera
y expulsó a los musulmanes del sur de Francia. Consolidó su poder sobre este
vasto territorio al conseguir que los miembros de los sectores terratenientes se
aliaran entre sí y con él mismo mediante juramentos especiales de lealtad, que
se recompensaban ocasionalmente con tierras de zonas recién conquistadas y con
absoluta jurisdicción sobre sus súbditos. Esta política —el primer ejemplo
importante de los crecientes lazos de dependencia personal conectados con el
poder político llamado feudalismo— no sólo proporcionó a Carlomagno un
suministro permanente de guerreros, sino que también contribuyó a controlar más
fácilmente su territorio. Los vasallos del rey y sus subordinados más cercanos,
así como los vasallos de éstos, se convirtieron a su vez en delegados y
representantes del propio monarca.
Carlomagno Carlomagno, o Carlos el Grande, fue uno de los líderes militares más
importantes del medievo. Conquistó gran parte de Europa occidental y central.
Como rey, Carlomagno revitalizó la vida política y cultural que había
desaparecido con la caída del Imperio romano cuatro siglos antes.Hulton Getty
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El aumento del sentido de misión cristiana de Carlomagno fue inseparable de la
consolidación militar y política. Fundó monasterios en territorios fronterizos
que funcionaron como establecimientos de colonizadores que sometieron los
bosques y pantanos (los imponentes hogares de los antiguos dioses paganos) al
control cristiano y los hicieron cultivables. También fueron centros de
actividad misionera y educacional, pues la expansión del cristianismo requería
un clero preparado, un rito homogeneizado y la producción de libros importantes.
La clave fue la educación, y el trabajo práctico de fundación y dotación de
personal de las escuelas monásticas y catedralicias demandaba ayuda exterior.
Carlomagno la encontró en Roma y en las tierras lombardas de Italia, donde las
antiguas tradiciones educativas no habían muerto por completo. No obstante, la
mayor contribución a la reforma educacional carolingia fue anglo-irlandesa, pues
los grandes monasterios de Inglaterra e Irlanda eran ricos en libros y en su
preparación; de hecho, el consejero principal de Carlomagno fue el erudito
inglés Alcuino de York.
Sacro Imperio Romano Germánico Denominado inicialmente Imperio de Occidente, el
Sacro Imperio Romano se desarrolló en los territorios europeos del antiguo
Imperio romano después de la adopción del cristianismo. Cuando Otón I el Grande
fue coronado rey de Germania en el 936, pronto dominó los ducados alemanes de
Sajonia, Franconia, Baviera, Suabia y Lotaringia. Tras su victoria en el 955
frente a las fuerzas magiares invasoras, comenzó la expansión del Imperio hacia
Occidente.© Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
Ampliar
El reino de los francos, como resultado de todo ello, integró Europa territorial
y culturalmente como no se había hecho desde el Imperio romano. El día de
Navidad del año 800, Carlomagno fue a oír misa a la catedral de San Pedro de
Roma. Según se cuenta, mientras se levantaba de orar, el papa colocó una corona
en su cabeza, se inclinó ante él y le proclamó imperator et augustus ante el
pueblo. Así pues, Carlomagno se convirtió no sólo en el emperador de los
francos, sino también de Roma. El poder del nuevo Estado (que se llamó Sacro
Imperio Romano Germánico), la organización de la Iglesia y las antiguas
tradiciones de Roma se habían vuelto indistinguibles entre sí.
5.2.6 Nuevas invasiones
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