El Palacio es una de las
residencias oficiales de
S. M. Reina Elizabeth II.
La Reina es Jefe de Estado del
Reino Unido de Gran Bretaña y de Irlanda del Norte, y también Jefe de la
Commonwealth. Los poderes directos del monarca son limitados en estos tiempos.
En su calidad de soberana constitucional, la Reina actúa bajo el consejo de sus
ministros; sin embargo, el gobierno, los jueces y las fuerzas armadas actúan
todos ellos en nombre de la Reina, y el monarca constituye un símbolo importante
de la unidad nacional.
La Reina se mantiene bien
informada acerca de todos los aspectos de la vida nacional y el Primer Ministro
celebra una audiencia semanal con ella en el Palacio de Buckingham. Ostenta la
Reina ciertos poderes residuales a título de 'prerrogativa' que incluyen el
nombramiento del Primer Ministro y la disolución del Parlamento.
Además de ser Jefe de la
Commonwealth, la Reina es Jefe de Estado de dieciséis de los cincuenta y cuatro
países miembros.
Muchas de las tareas que
desempeña la Reina son de carácter ceremonial y recuerdan la larga historia del
Reino Unido. Esas tareas incluyen la Apertura de Estado del Parlamento, el
Desfile de Cumpleaños de la Reina y las celebraciones del Día de la Jarretera.
La Reina realiza también visitas al extranjero.
El Palacio de Buckingham hace
las veces de oficina de la Reina y de la Casa Real. En el Palacio de Buckingham,
la Reina recibe a Jefes de Estado y de Gobiernos y concede audiencias a
embajadores de países extranjeros así como a líderes religiosos y otros líderes.
Por otra parte, la Reina celebra con regularidad actos de Investidura en los que
se otorgan órdenes, condecoraciones y medallas y durante todo el año tienen
lugar recepciones y cenas en los Salones de Estado. Todos los años, en el mes de
julio, la Reina da tres Fiestas de Jardín en las que se congregan más de 27,000
personas en total.
Dentro del Palacio de
Buckingham y en todos los Palacios Reales, se exponen incomparables obras de
arte en el marco histórico para el que fueron coleccionadas o encargadas por
sucesivos monarcas. Dada la condición del edificio como palacio real de trabajo,
los objetos se cambian a menudo de lugar. También es frecuente que las pinturas
y las obras de arte se presten a exposiciones que se celebran en todo el mundo,
razón por la que su disposición puede variar de vez en cuando.
El Palacio de Buckingham hace
las veces tanto de residencia oficial como de oficina de la Reina. Es el centro
de las ceremonias de estado y de hospitalidad oficial y también uno de los pocos
palacios reales en función que quedan hoy día en el mundo. En la edad media, la
residencia londinense de los reyes normandos y de la casa de Plantagenet, así
como de sus sucesores, fue el Palacio de Westminster, actualmente reconstruido
para albergar las Casas del Parlamento. Whitehall fue el principal palacio real
desde el reino de Enrique VIII al de Guillermo III, cuando quedó destruido en
gran parte por un incendio. En el siglo XVIII, los reyes de la casa de Hanover
utilizaron el Palacio de San Jaime, levantado por Enrique VIII como pabellón de
caza en el sitio de una leprosería medieval. A Jorge IV se debe la creación del
Palacio de Buckingham como símbolo idóneo de la grandeza nacional reflejada en
las victorias conseguidas en las guerras napoleónicas.
Si bien fue convertido en
palacio por Jorge IV y fue la Reina Victoria quien primero residió en el mismo
tras su accesión al trono en 1837, el inmueble fue originalmente adquirido para
la Corona por Jorge III en 1761. Sin embargo, la historia de sitio se remonta a
principios del siglo XVII. En 1633, Lord Goring construyó “una bonita casa y
otros edificios convenientes y anexos”. La casa fue reconstruida para John
Sheffield, Duque de Buckingham entre 1702 y 1705 por el arquitecto William Winde.
La característica más
atrayente de la casa fue su emplazamiento entre los Parques de St James's y Hyde,
al final de una alameda de limas y olmos y orientada con vistas hacia
Westminster y la Ciudad de Londres, así como a la cúpula de San Pablo a lo
lejos. Se trataba más bien de una casa de campo en un extremo de Londres que de
una casa urbana, habiendo conservado hasta cierto pun to ese carácter desde
entonces.
La Casa de Buckingham continuó
siendo propiedad de los Duques de Buckingham -de quienes recibe el nombre- hasta
mediados del siglo XVIII. Surgió un problema sobre el arrendamiento de la finca,
la mitad de la cual ocupaba terrenos de la Corona, que le permitió a Jorge III
adquirirla en 1761 como residencia privada tras contraer matrimonio con Carlota
de Mecklenburg-Strelitz. Entre 1762 y 1774, la Casa de Buckingham fue remodelada
por Sir William Chambers. El centro de ceremonias continuó ubicado en San Jaime,
dando lugar a la anomalía por la que los embajadores extranjeros siguen siendo
acreditados a la Corte de San Jaime más de dos siglos más tarde.
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